martes, 9 de febrero de 2021

La triste historia del pato que aprendió a regresar

 …el tiempo revoloteaba en sus alas con la prisa y la promesa de volverla a ver en aquella fuente donde solo fue capaz de admirarla, aquel día en que extendió sus alas y se marchó, salpicando las gotas de aquel amor instantáneo, que se escurrió cuando tubo que irse pero que quedo impregnado en la silueta de los vientos que lo acompañaron, pero estaba cerca y su pequeño corazón daba fuertes pasos mientras extendía sus alas, era la misma fuente y quizás también la misma agua que en su ir y venir se había perfumado con las fragancias de aquel pequeño pueblo y entonces la vio, ya no como la recordaba, los inviernos cambian todo, inclusive las causes de los ríos, y en este rio de ausencias y anhelos ella se había perdido, en el triste instante del que se queda porque alguien se ha ido, se postro en el mismo lugar donde años atrás había acicalado sus alas que también ya no tenían el mismo brillo, la vio ya no con la mirada de los ojos jóvenes que se pierden en cualquier brío, si no con aquellos que te embragan de certeza, y entonces ella cruzo su mirada y se enfilaron hacia un momento vacío del mundo y lleno de ellos, la distancia y el tiempo se habían desvanecido, como aquel día en que aquel pato se había ido, dejando atrás todo lo que pudo haber sido, pero por lo que ahora regresaba, un canto ajeno a ese momento sonó en aquella fuente, un trino que no correspondía a aquel instante, que los sacaba de aquella mirada casi infinita, detrás de ella había un nido, tres pequeñas aves entonaban un himno o quizás tal vez un réquiem, aquel día se convirtió en ayer para aquel pato el sur ya se había ido…  



------o------

Ahora quiero amar algo lejano...

Algún hombre divino
Que sea como un ave por lo dulce,
Que haya habido mujeres infinitas
Y sepa de otras tierras, y florezca
La palabra en sus labios, perfumada:
Suerte de selva virgen bajo el viento...

Y quiero amarlo ahora. Está la tarde
Blanda y tranquila como espeso musgo,
Tiembla mi boca y mis dedos finos,
Se deshacen mis trenzas poco a poco.

Siento un vago rumor... Toda la tierra
Está cantando dulcemente... Lejos
Los bosques se han cargado de corolas,
Desbordan los arroyos de sus cauces
Y las aguas se filtran en la tierra
Así como mis ojos en los ojos
Que estoy sonañdo embelesada...

Pero
Ya está bajando el sol de los montes,
Las aves se acurrucan en sus nidos,
La tarde ha de morir y él está lejos...
Lejos como este sol que para nunca
Se marcha y me abandona, con las manos
Hundidas en las trenzas, con la boca
Húmeda y temblorosa, con el alma
Sutilizada, ardida en la esperanza
De este amor infinito que me vuelve
Dulce y hermosa...

Esta tarde, Alfonsina Storni


Fue en ese cine, ¿te acuerdas?
En una mañana al este del Edén
James Dean tiraba piedras
A una Casablanca, entonces, te besé
Aquella fue la primera vez
Tus labios parecían de papel
Y a la salida, en la puerta
Nos pidió un triste inspector nuestros carnets
Luego, volví a la academia
Para no faltar a clase de francés
Tú me esperaste hora y media
En esta misma mesa, yo me retrasé
¿Quieres helado de fresa
O prefieres que te pida ya el café?
Cuéntame cómo te encuentras
Aunque sé que me responderás: "muy bien"
Ten, esta foto es muy fea
El más pequeño acababa de nacer
"Oiga, ¿me trae la cuenta?"
"¡Calla!, que fui yo quien te invitó a comer"
No te demores, no sea
Que no llegues a la hora al almacén
Llámame el día que puedas
Date prisa que ya son las cuatro y diez

Luis Eduardo Aute- "Las cuatro y diez"

jueves, 20 de agosto de 2020

Tu sombra

 ...regreso al pasado vacio y silente, de los días que poco a poco se fueron borrando, de los recuerdos que como luces en la oscuridad se fueron apagando, de palabras que quizas nunca fueron dichas, entre desdenes y de desdichas regreso a esos lugares que talvez nunca fueron, a esos puertos de los que quizas nunca zarpamos, a esos mares de aguas que nunca tocamos, de donde fuimos y no regresamos, volteo a aquella vida, que se perdio en una esquina esperando un naufragio, mientras naufragaba la vida misma, y donde los continuos se volvieron pausas y las pausas recuerdos varados, aquel cielo nunca regreso, aquellas lunas no volvieron a brillar, ni los ecos de nuestras voces quisieron ser escuchados, desaparecimos, tu de mi y yo de ti, y viceversa, en un tremulo despertar de irrealidades, pero debo confesar que aun sigues apareciendo, de repente he visto tu sombra caminar frente a mis letras, se detiene a observarlas y sin que diga nada se da la vuelta, quizas hacia aquel mundo en donde los dos quizas tal vez nunca existimos...


Quiero, a la sombra de un ala,

Contar este cuento en flor:

La niña de Guatemala,

La que se murió de amor.  


Eran de lirios los ramos,

Y las orlas de reseda

Y de jazmín: la enterramos

En una caja de seda.  


...Ella dio al desmemoriado

Una almohadilla de olor:

El volvió, volvió casado:

Ella se murió de amor.  


Iban cargándola en andas

Obispos y embajadores:

Detrás iba el pueblo en tandas,

Todo cargado de flores.  


...Ella, por volverlo a ver,

Salió a verlo al mirador:

El volvió con su mujer:

Ella se murió de amor.  


Como de bronce candente

Al beso de despedida

Era su frente ¡la frente

Que más he amado en mi vida!  


...Se entró de tarde en el río,

La sacó muerta el doctor:

Dicen que murió de frío:

Yo sé que murió de amor.  


Allí, en la bóveda helada,

La pusieron en dos bancos:

Besé su mano afilada,

Besé sus zapatos blancos.  


Callado, al oscurecer,

Me llamó el enterrador:

¡Nunca más he vuelto a ver

A la que murió de amor!


Quiero, a la sombra de un ala...

José Martí


martes, 23 de julio de 2019

Triste melancolía


...y llega la hora en que todo se detiene, donde las aves ya no regresan a tu ventana, donde los vientos suenan lejanos y las lunas llenas escasean, llega el momento en donde el silencio se vuelve ruido, donde las noches se vuelven tenues y las mañanas amanecen sin sol, llega el tiempo en que nada tiene sentido y todo parece lo mismo, donde la verdad parece mentira y la mentira se vuelve verdad, y llega de pronto la vida a decirte que ese no fue el camino, que los sueños del pasado eran distintos, que lo que se ha cumplido no era necesariamente lo que se planeo, y entonces de repente baja la neblina hasta el alma y las miradas se nublan y los fuegos se apagan junto con los suspiros y el corazón solloza y los recuerdos expiran, y los anhelos se vuelven cicatrices, y los errores llagas, y las lagrimas hielo, y la melancolía deseo de llegar a aquellas horas, momentos, tiempos, vida en que los días desbordaban de alegría, triste melancolía...




"El futuro", Julio Cortázar

Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle,
en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia
los completos de los subtes,
ni en los libros prestados
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original
de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré amor mío,
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré las cosas que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel
donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles
y de puentes.
No estarás para nada,
no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente
trata de acordarse de ti.

lunes, 4 de marzo de 2019

¿y si fuéramos pasado?

...¿y si fuéramos pasado? ¿y si el tiempo no nos dejó ver para atrás? paso a paso y en reversa, empezando siempre por el final, del ruido al silencio, de la luz a la oscuridad, de un tequiero y un momento y un después que ya no está, de la vida que se acorta, del futuro y el delirio, de un preludio y un suspiro, de un requiem para el que sueña, de una oda para el que se va, mar de sufijos a la deriva, premisas y deseos que no supieron flotar, que se ahogaron en la inmensidad del poco tiempo que dura la verdad, montón de derivas apiladas una tras otra, siluetas que han dejado de titilar, ¿y si tal vez fuéramos pasado? y nuestra existencia mera casualidad, y asi quizas nunca existimos o tal vez mejor nunca existirás...


Fue sueño ayer, mañana será tierra:
poco antes nada, y poco después humo;
y destino ambiciones y presumo,
apenas punto al cerco que me cierra.

Breve combate de importuna guerra,
en mi defensa soy peligro sumo:
y mientras con mis armas me consumo,
menos me hospeda el cuerpo, que me entierra.

Ya no es ayer, mañana no ha llegado,
hoy pasa y es, y fue, con movimiento
que a la muerte me lleva despeñado.

Azadas son la hora y el momento,
que a jornal de mi pena y mi cuidado,
cavan en mi vivir mi monumento.

Fue sueño ayer, mañana será tierra
Francisco de Quevedo




miércoles, 27 de febrero de 2019

Arrojadas al mar

...un día descubres,
Que las olas no siempre llegan a la orilla,
Que los silencios tocan sus propias melodias,
Que el adios no siempre sabe a eternidad,
Que hay mañanas que no amanecen,
Que hay noches que nunca oscurecen,
Que el frío no se hizo para extrañar...

Un dia te das cuenta
Que los recuerdos se van decolorando,
Que los momentos se van extinguiendo,
que la verdad se disfraza de mentira,
que una estrella no hace al cielo,
que la vida no siempre dura poco,
que el problema no es la guerra y ni la paz.

un día de pronto.
los caminos se volvieron estelas,
los amores siluetas pasajeras,
los problemas lunas y mareas,
los sueños historias que contar,
somos botellas arrojadas al mar...


“Era entonces la ocasión de pararme a recordar que, como mi padre solía decir, la finalidad de la vida no es otra sino la de aprestarse a estar mucho tiempo muerto. Y al recapacitar que tenía que ver día tras día a cada uno de ellos y de ellas, y todos con sus respectivas vergüenzas y egoísmos personales, y que tal era, a lo que parecía, la única manera de disponerme a bien morir, no podía menos de maldecir a mi padre por habérsele ocurrido engendrarme. Siempre estaba acechando la ocasión de cogerlos en falta, para darles de latigazos. Y cuando el látigo caía sobre sus carnes, sentía yo su escozor sobre las mías; y cuando les levantaba verdugones y ronchas en la piel, era mi sangre la que corría, y a cada nuevo golpe que les asestaba, me decía a mí misma: «Ahora soy algo en vuestras vidas vergonzosas y egoístas, yo, que he marcado mi sangre en la vuestra para toda la eternidad».”




jueves, 9 de agosto de 2018

Que lejos estamos

...que lejos estamos,
de los recuerdos que existen y dejan de existir,
de las olas que al poco tiempo dejaron de ir y venir,
de lo que una vez fuimos y hemos dejado de ser,
que lejos están mis ojos que ya no te pueden ver.


que lejos estamos,
de las voces que un día fueron más que un eco fortuito,
de las lunas calladas y las estrellas que mueren sin rito,
del murmullo repleto de anhelos y de sueños mundanos,
que lejos están mis manos de tus manos...


que lejos estamos...
de encontrarnos parados en el mismo lugar donde nos quedamos,
de aquel pedazo de tiempo en la que ondeaban nuestras manos,
de lo que queda de tu imagen que voy sintiendo como pierdo,
que lejos están tu cuerpo y tu rostro de mi recuerdo...

que lejos estamos,
de las noches sin madrugada, de los días sin atardecer,
de vivir por vivir la vida sin frenesí, sin enloquecer,
de la calidez de nuestras almas que nos quitaban el frío,
que lejos está tu destino, aún más lejos esta el mio...

En aquél Macondo olvidado hasta por los pájaros, dónde el polvo y el calor se habían hecho tan tenaces que costaba trabajo respirar, recluidos por la soledad y el amor y por la soledad del amor en una casa dónde era casi imposible dormir por el estruendo de las hormigas coloradas, Aureliano y Amaranta Ursula eran los únicos seres felices, y los más felices sobre la tierra. "

Gabriel Garcia Marquez 
100 años de soledad





martes, 24 de abril de 2018

En el repaso

...en el repaso de mis melancolías, me he topado con algunos labios y con algunas tristezas, pensamientos que murieron en mi cabeza, sueños que no aprendieron a volar, en el repaso de mis mejores tiempos, el silencio sabía cantar y el vacío casi siempre estaba lleno, las noches parecían días y el corazón aprendía a dar sus primeros pasos, en el repaso de mis ayeres, el mundo estaba lleno de flores que se olvidaban de morir y las lunas llenas se despachaban completas, en el repaso de mis memorias, los recuerdos parecían presente y el futuro no era más que una mentira, en el repaso de mi historia, mis días se escribían sobre renglones torcidos con muchas faltas de ortografía, en el repaso de mi niñez, los abuelos se iban al cielo, los días no tenían fin y los papas no tenian forma de saberlo, en el repaso de cada momento podría casi jurar que para mi no ha pasado el tiempo...



“Así es el tiempo, el tiempo desnudo; viene lentamente a la existencia, se hace esperar y cuando llega uno siente asco porque cae en la cuenta de que hacía mucho que estaba allí.”

― Jean-Paul Sartre



.

jueves, 15 de marzo de 2018

Fuga de tiempo

...vaga el silencio tras el último eco de la memoria, innumerables designios sucumben ante el paso de los recuerdos, voces incompletas, palabras nunca escritas, agudo es el tiempo a la hora de olvidar, espesa la ausencia a la hora de extrañar, luces fatuas que destellan en el alma, oscuridades banales que incitan al abismo, rastro de piel en el cuerpo, anatema de la esperanza, oprobio de los que creen, el dia desaparece, las noches se extinguen, las lunas llenas escasean cada vez más, las calles empedradas se han llenado de arena, a los puertos ya no llega nadie más, las veredas se han marchitado, los arroyos se han secado y el corazón aunque aun vive ya no late más, no hay lugar para nadie en esta aparente amnesia, en donde los suspiros surgen cuando se fugan de mi cabeza...




“Era lo último que iba quedando de un pasado cuyo aniquilamiento no se consumaba, porque seguía aniquilándose indefinidamente, consumiéndose dentro de sí mismo, acabándose a cada minuto, pero sin acabar de acabarse jamás”. 

Gabriel García Márquez 
Cien años de soledad

jueves, 8 de febrero de 2018

Continuidad del tiempo

...y resulta que el tiempo avanza, que los segundos han desbordado mi reloj, que los momentos comienzan a salir a flote, que los años se van quedando en el camino, que nos hacemos viejos, cada vez mas trocitos de nada, que en definitiva nos vamos extinguiendo, nos apagamos en el umbral de un futuro incierto, en la inmensidad de un universo cada vez mas lejano, pero en eso, en la eternidad de lo infinito, en la profundidad de este perenne, de este latido fortuito, te encontré, abrazando una nube, escondiéndote de las brisas temporales, de la perplejidad del paso de todo lo que pasa, ausente  del vaivén de las cosas, del aflujo de los estragos del tiempo, y entonces me vi regresando a ese puerto donde nuestras manos aun ondeaban el viento, revolviendo estrellas con cielo, lunas con mar, corazón con corazón y ahí, en ese pasado continuo no hemos dejado de ser, porque el tiempo aquí no es continuo, amenos que se trate de nuestra continuidad...


Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.



Instrucciones para dar cuerda al reloj

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.

¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

Julio Cortazar

martes, 22 de agosto de 2017

Mientras pasas

...y aveces los sueños se vuelven memoria, los reflejos del pasado dejan de ser recuerdos, el tiempo se derrama gota a gota, y cuando menos acuerdas el presente se convierte en futuro y los augurios se transforman en días, y los dias con sutil alevocia van dejando pasar la vida, con su presagio de fin, con su afán de muerte, con su desgaste de carne y alma, con sus silencios y con sus calmas, y la luz se empieza a atenuar, y la oscuridad empieza a tener mas sentido, y las lunas y los ocasos, y nos quedamos varados en las brisas y en los vientos, y cada vez confíamos menos en las estrellas, y las ausencias se van volviendo heridas, y las heridas cicatrices, y al final no pasa nada, mientras estés pasando, mientras pasas por esta vida...




Mientras los niños crecen y las horas nos hablan
tú, subterráneamente, lentamente, te apagas.
Lumbre enterrada y sola, pabilo de la sombra,
veta de horror para el que te escarba.

¡Es tan fácil decirte "padre mío"
y es tan difícil encontrarte, larva
de Dios, semilla de esperanza!

Quiero llorar a veces, y no quiero
llorar porque me pasas
como un derrumbe, porque pasas
como un viento tremendo, como un escalofrío
debajo de las sábanas,
como un gusano lento a lo largo del alma.

¡Si sólo se pudiera decir: "papá, cebolla,
polvo, cansancio, nada, nada, nada"
!Si con un trago te tragara!
¡Si con este dolor te apuñalara!
¡Si con este desvelo de memorias
—herida abierta, vómito de sangre—
te agarrara la cara!

Yo sé que tú ni yo,
ni un par de valvas,
ni un becerro de cobre, ni unas alas

sosteniendo la muerte, ni la espuma
en que naufraga el mar, ni —no— las playas,
la arena, la sumisa piedra con viento y agua,
ni el árbol que es abuelo de su sombra,
ni nuestro sol, hijastro de sus ramas,
ni la fruta madura, incandescente,
ni la raíz de perlas y de escamas,
ni tío, ni tu chozno, ni tu hipo,
ni mi locura, y ni tus espaldas,
sabrán del tiempo obscuro que nos corre
desde las venas tibias a las canas.

(Tiempo vacío, ampolla de vinagre,
caracol recordando la resaca).

He aquí que todo viene, todo pasa,
todo, todo se acaba.
¿Pero tú? ¿pero yo? ¿pero nosotros?
¿para qué levantamos la palabra?
¿de qué sirvió el amor?
¿cuál era la muralla
que detenía la muerte? ¿dónde estaba
el niño negro de tu guarda?

Ángeles degollados puse al pie de tu caja,
y te eché encima tierra, piedras, lágrimas,
para que ya no salgas, para que no salgas.


II de la segunda parte de Algo sobre la muerte del mayor Sabines

lunes, 20 de febrero de 2017

Conclusión

...de tiempos, de nadas, de ayeres y miradas, del hoy consumado, de la nostalgia, de los ecos, del recuerdo, de la memoria, de las ausencias, del silencio, de lo inconcluso, de lo incompleto, de lo que fue, de lo que dejo de ser, de los suspiros, de los sollozos, de las lagrimas, de la conclusión, del final,  del adiós y del todo, en un segundo sentí el vació del día que pasa sobre mis ojos, por la noche llega el anhelo y se repite como imágenes del pasado que en la lejanía se quedan sin ruido,  sin acabar por completarse, de lo que ya no es, espacio de tiempo breve, intermitencia de la tristeza, humedad del alma, donde termina la despedida empieza la eternidad...


Hoy fue, absolutamente, el peor día de todos
Y no trates de convencerme de que
Hay algo bueno en cada día
Porque cuando miras con más atención,
Este mundo es un lugar muy cruel.
Incluso si
Algunas bondades brillan de vez en cuando
La satisfacción y felicidad no perduran.
Y no es verdad que
Está todo en la mente y corazón
Porque
La verdadera felicidad se puede obtener
Solo si lo que te rodea es bueno
No es verdad que el bien existe
Estoy seguro de que concuerdas con eso
La realidad
Crea
Mi actitud
Todo está más allá de mi control
Y en millones de años nunca me vas a escuchar decir que
Hoy fue un buen día.

Leer de abajo hacia arriba

viernes, 27 de enero de 2017

Sentencia

...en el entredicho de este tiempo, sin sustento y sin reliquias, sin recuerdos albergados, sin coloquio, ni resumen, en esta bruma distanciada, en esta noche atolondrada, en este espacio consumado, en esta zona de desastre que es mi alma aletargada, sin cariño ni reproche, sin orgullo y sin oprobio, sin lagrima, ni resolló, sin ti y sin mi de testigos, arrojo esta frase al mar de los olvidos, "la vida seguirá su camino sin nosotros porque no entendió que nosotros no eramos destino".                                                                    

“Ojalá coincidamos en otras vidas, ya no tan tercos, ya no tan jóvenes, ya no tan ciegos ni testarudos, ya sin razones sino pasiones, ya sin orgullo ni pretensiones”.

Charles Bukowski

martes, 22 de noviembre de 2016

Cosas del tiempo

...existe un pueblo en algún lugar del mundo, en donde en realidad nunca pasa nada, tal es el hecho y tan contundente la realidad que a excepción de este lugar la mayoría de los lugares tienen medios distintos para comunicar los diferentes acontecimientos que ocurren en el día a día de aquellos lugares, pero este pueblo es diferente, nunca pasa nada, y me refiero a nada en el sentido de que nunca pasa nada distinto a lo que siempre ocurre en aquel pueblo, todo es tan rutinario y tan predecible que hasta los mismos habitantes de este pueblo han desarrollado habilidades extremas incluso para predecir el clima, desde pequeños los habitantes de este pueblo saben  si los días serán soleados o nublados, con tormenta, lluvia, frió, calor o mas allá aun, con casi una precisión exacta a cualquiera que ande caminando por la calle se le puede consultar la temperatura actual de aquel pueblo y sin reparos esta contestara exactamente la temperatura presente en ese instante en aquel pueblo, tanto es de lo que no hay, que el tema principal en cualquier desayuno, evento social, o simple platica casual entre un habitante de aquel pueblo con otro sera precisamente con algo referente al clima, incluso los mas osados se atreven a hablar del clima para el siguiente año, y alguno que otro super dotado incluso es capas de predecir el clima de cada día de los siguientes cinco años, por lo que como pasa en los lugares que no pasa nada, siempre pasa que alguien se lo ocurra alguna forma de salir de la monotonía, y después de mover voluntades en aquel pueblo tan ausente de voluntad convenció al gobierno del pueblo y a su gente de realizar un concurso anual en donde fueran invitados los climatologos mas prominentes del mundo, el concurso consistiría en la formulación de varias preguntas respecto al clima actual y futuro y lo ganaría quien presentara mayor exactitud en sus predicciones, se había dispuesto realizar un 24 de abril, y se estableció un lugar al aire libre en los campos verdes de aquel pueblo y llego aquel día en el que todo el pueblo se aglomero para presenciar aquel tan sonado evento que pasaba justo en un pueblo donde no pasaba nada, pero desafortunadamente antes de comenzar el evento alguien por el micrófono anunciaba que el evento había sido cancelado por lluvia... 


La profecía autocumplida

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14.
Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación.
Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:
"No sé pero he amanecido con el presentimiento que algo muy grave va a sucederle a este pueblo".

El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:
"Te apuesto un peso a que no la haces".
Todos se ríen. El se ríe. Tira la carambola y no la hace.
Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla
Y él contesta: "es cierto pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo".

Todos se ríen de él y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mama, o una nieta o en fin, cualquier pariente, feliz con su peso dice y comenta:
-Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.
-¿Y porqué es un tonto?
-Porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.

Y su madre le dice:
- No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.

Una pariente oye esto y va a comprar carne.
Ella le dice al carnicero:
"Deme un kilo de carne" y en el momento que la está cortando, le dice: Mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado".

El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo de carne, le dice:
"mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar y se están preparando y comprando cosas".

Entonces la vieja responde: "Tengo varios hijos, mejor deme cuatro kilos..."

Se lleva los cuatro kilos y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor.

Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo, está esperando que pase algo.
Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde.
Alguien dice:
-¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?
-¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!
Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.

-Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.
-Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor.
-Sí, pero no tanto calor como ahora.

Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:
"Hay un pajarito en la plaza".
Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito.
-Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.
-Sí, pero nunca a esta hora.

Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.
-Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.
Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve.

Hasta que todos dicen: "Si este se atreve, pues nosotros también nos vamos".
Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo.
Se llevan las cosas, los animales, todo.

Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice: "Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa", y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.

Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, le dice a su hijo que está a su lado:
"¿Vistes mi hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?"

Gabriel Garcia Marquez

martes, 18 de octubre de 2016

Hay un lugar

...lugar de lunas, de osadas lunas, contundentes, con memoria, lugar de historia, de amores fugaces, lugar que pasa por el tiempo, que se ha quedado sin espacio, lugar prefacio, lugar sin augurio, sin futuro, abandonado, lugar ahogado, entre premisas, entre delirios, lugar de olvidos, de noches perpetuas, de lagrimas muertas, lugar a secas, de utopías y quimeras, lugar al que vendrías si pudieras, lugar de estrellas, de fugaces y rapaces, de grietas y traslapes, lugar de embarques, de adioses y partidas, lugar de huidas, lugar de amar y de olvidar, lugar de mar...



Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma,
y uno aprende que el amor
no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender.
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos y uno aprende a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes…
y los futuros tienen una forma de
caerse en la mitad.
Y después de un tiempo
uno aprende que si es demasiado,
hasta el calor del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma, en lugar
de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende…
y con cada día uno aprende.

Jorge Luis Borges

jueves, 29 de septiembre de 2016

Regreso a la palabra

...y regreso a la palabra, a esta humilde morada, al rincón de mis desdenes, a mi lucha con la nada,  regreso a la estación, de tren, de hojas, de miradas, a las sombras de mis arboles, a la luz de la alborada en mi memoria, regreso a esa historia, de sueños y crisantemos, de rutas sin camino, regreso a estar vivo con la muerte acurrucada, regreso a mi silencio, a mi escondite, a mi alarido, a mis lineas en mi cuaderno retorcido, a mis yemas, a mis parpados, a mis latidos, a mis lagrimas, al lugar donde las he escondido, regreso a el tiempo que he perdido, a mi futuro, a mi olvido, regreso a donde siempre he permanecido, regreso aquí donde soy yo lo que he querido...



Las palabras son buenas. Las palabras son malas. Las palabras ofenden. Las palabras piden disculpa. Las palabras queman. Las palabras acarician. Las palabras son dadas, cambiadas, ofrecidas, vendidas e inventadas. Las palabras están ausentes. Algunas palabras nos absorben, no nos dejan: son como garrapatas, vienen en los libros, los periódicos, en los mensajes publicitarios, en los rótulos de las películas, en las cartas y en los carteles. Las palabras aconsejan, sugieren, insinúan, conminan, imponen, segregan , eliminan. Son melifluas o ácidas. El mundo gira sobre palabras lubrificadas con aceite de paciencia. Los cerebros están llenos de palabras que viven en paz y en armonía con sus contrarias y enemigas. Por eso la gente hace lo contrario de lo que piensa creyendo pensar lo que hace.

De este mundo y del otro, Alfaguara.

En Algún día | José Saramago.

jueves, 30 de junio de 2016

Horror vacui

...recorro en silencio los pasillos de mi memoria, uno a uno escudriño en el claro oscuro de mis pensamientos, sigiloso y pueril me asomo a mis recuerdos, los repaso con ahínca delicadeza, con reparo de mis presentes, para no ensuciar las veredas del pasado con brisas del hogaño, no corre el tiempo en el vació,  mi alma vacua poco a poco se revela frente a mi, como un retrato en blanco, como aquellos mares sin sal y sin agua, como las estrellas que murieron hace tiempo, pero no hay nada dentro de la nada, mis recuerdos se secaron, y mi mente es un desierto por el que no pasa ya nada, mi cabeza inmaterial, mi conciencia incorpórea, en realidad no estoy, la verdad es que no existo, y aquí estoy otra vez buscándome,  aunque aun no se si desde adentro o desde afuera...



hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí dentro, no voy
a permitir que nadie
te vea.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero yo le echo whisky encima y me trago
el humo de los cigarrillos,
y las putas y los camareros
y los dependientes de ultramarinos
nunca se dan cuenta
de que esté ahí dentro.

hay un pájaro azul en mi corazón que
quiere salir
pero soy duro con él,
le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres
hacerme un lío?
¿es que quieres
mis obras?
¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros
en Europa?

hay un pájaro azul en mi corazón
que quiere salir
pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir
a veces por la noche
cuando todo el mundo duerme.
le digo ya sé que estás ahí,
no te pongas
triste.

luego lo vuelvo a introducir,
y él canta un poquito
ahí dentro, no le he dejado
morir del todo
y dormimos juntos
así
con nuestro
pacto secreto
y es tan tierno como
para hacer llorar
a un hombre, pero yo no
lloro,
¿lloras tú?

Pájaro azul
Charles Bukowski

jueves, 9 de junio de 2016

Un buen cafe

...transcurriendo la mañana como transcurren las mañanas mas comunes del mundo, en el silencio aparente de un cuarto frió con ventanas al mundo, y en el sutil desvío de la mente anumerada, mis pensamientos se vuelcan hacia una pequeña taza de café que con cabal empeño de matices y fragancias se cuela en mis adentros hasta llegar a mi alma, en donde otra vez me encuentro contigo, y en esta a tenuidad de realidades disruptivas, intercambio silencios y ayeres contigo, mientras que sollozamos presentes y lloramos futuros, entre el negro que suspira los campos verdes de tierras abandonadas, donde la brisa húmeda se eleva hasta perderse en los sentidos del tiempo encerrado en esta oficina y a colación de sabores con recuerdo y recuerdos de sabores que se sumergen en el abismo de un fractal de decisiones, que con esmero supieron emparalelar nuestras vidas de tal forma en que nunca nos encontremos, a menos de que vuelva existir otra grieta en el tiempo a la cual llamaremos un buen café...



Nuevos mundos brillan en el polvo

suben por los barrios bajos de la mente sólo

para atragantarse con ideas

del tamaño de un mosquito.

es de lo más difícil

como comer una ensalada

en el trivial café del mundo;

es de lo más difícil crear arte

aquí.

observá. las piezas con las cuales trabajar se

perdieron. deben ser creadas o

encontradas.

los críticos deberían ser generosos y los críticos son

rara vez

generosos.

creen que es fácil

apagar el agua con fuego.

pero no ha sido esfuerzo en vano

no importa lo que ellos nos hayan

hecho:

los críticos

las mujeres perdidas

los trabajos perdidos,

a la mierda con ellos de todos modos

difícilmente sean más interesantes que

este café trivial, este mundo trivial,

sabemos que debería haber un lugar mejor,

un lugar más simple,

pero no lo hay;

ese es nuestro secreto

y no es

gran cosa.

pero es suficiente.

elegimos un fuego trivial

que se marchita.

crear arte significa

estar terriblemente solo

para siempre.

El trivial café del mundo
Charles Bukoski

lunes, 9 de mayo de 2016

Desamistad

...calculando los cimientos de esta triste amistad, nunca hubo suficiente leña para cortar, incipiente y dolorosa se vuelve la verdad, cuando descubres que sobran dedos a la hora de contar, mas no dejo que la vida se empeñe en decepcionar, para cada luz hay nuevos días, suficientes para pensar, hay cosas que ya han pasado y otras que pronto pasaran, no hay angustia en este duelo, ni lagrimas para llorar, solo algunos recuerdos, que tal vez no vale la pena recordar, acaecido el desaliento, transcurrido el descontento, respiro hoy casi contento, libre, en paz y con seguridad, de que hay pocos en estos tiempos en quien de verdad puedes confiar, mas el oprobio y la vergüenza esta vez no están de mi lado, tantas veces he caído y las mismas me he levantado, dejado al tiempo este legado que parece también reclamo, me mantengo en el camino que siempre he caminado, no lastimar a nadie que no merezca ser lastimado...



Tengo el defecto de haber nacido dotado de una lengua especial, cuya clave sólo yo poseo.

No hay oso blanco encaramado en su témpano del polo que viva más olvidado que yo en la tierra.

Me da miedo ser frío, seco, egoísta, y Dios sabe, sin embargo, lo que en estos momentos siento dentro de mí.

He cavado mi agujero y en él me quedo, poniendo gran cuidado en que reine siempre la misma temperatura dentro.

Lo que me sorprende es que, debajo de esas críticas se note un odio contra mí, contra mi persona, un prejuicio denigrador.

No quisiste creerme cuando te dije que era viejo. ¡Sí que lo soy, por desgracia! pues todo sentimiento que a mi alma llega se agría igual que el vino cuando lo introducen en recipientes ya muy usados.

He hecho mal, he sido un necio. Me he portado contigo igual que, en otros tiempos, lo hice con aquellos a quienes más quería: les mostré el fondo de mi saco, y el polvo acre que despedía se les pegó a la garganta.

Adiós, trata de olvidarme; yo nunca te olvidaré. Te equivocaste al decirme que sólo sentía por ti curiosidad. Hay más, pero tú sólo crees en las cosas cuando son extremas. Adiós otra vez. Siempre que necesites algo me encontrarás.

Otro se sentiría orgulloso del amor que me prodigas; su vanidad bebería en él con gusto y su egoísmo de varón se sentiría halagado hasta en los repliegues más íntimos. Pero en cambio tu amor hace que mi corazón desfallezca de tristeza.

Si he sido duro es porque estoy enfermo. Dolorido, amargado, la vida me desloma como un trote demasiado duro que destroza las riñones. El único momento en que no sufro es cuando estoy solo. Los mejores afectos con frecuencia me irritan desmesuradamente.

Yo soy el oscuro y paciente pescador de perlas que bucea en los bajos fondos y vuelve con las manos vacías y la cara azulada. Una atracción fatal me empuja hacia los abismos del pensamiento, me lleva al fondo de esos precipicios interiores que jamás se agotan para los fuertes.

No estoy con nadie, en ningún sitio, no soy de mi país y puede que tampoco del mundo. Aunque muchos me rodeen, sigo estando solo; por eso los huecos que dejó la muerte en mi vida no aportaron a mi alma un nuevo estado de ánimo, sino que acentuaron ese estado. Yo estaba solo por dentro y ahora estoy también solo por fuera.

Por muy uniforme que sea tu vida por lo menos tienes algo que contarme. Pero la mía es un lago, un estanque quieto donde nada se mueve, en donde nada sobresale. Cada día que pasa se parece al anterior. Puedo decirte lo que haré dentro de un mes, dentro de un año, y considero esto no sólo sabio sino afortunado.

Quisiera mandarte únicamente palabras dulces y tiernas, de esas suaves como un beso que algunos saben decir pero que, en mi caso, se quedan en el fondo del corazón y expiran al llegar a los labios. Si yo pudiera, cada mañana tu despertar se vería perfumado por una olorosa página de amor.

El contemplar una vida que una pasión violenta -de la índole que sea- ha vuelto miserable es siempre algo más instructivo y altamente moral. Eso rebaja, con una ironía aullante, tantas pasiones banales y manías vulgares, que uno queda satisfecho al pensar que el instrumento humano puede vibrar hasta ese extremo y subir hasta tonos tan agudos.

La faceta ridícula que veo en el amor siempre me impidió entregarme a él. He deseado, en ocasiones, seducir a una mujer, pero con sólo pensar en el aspecto extraño que en esos momentos debía de tener, me entraban ganas de reír. Tanto es así que mi voluntad se derretía al fuego de la ironía interior, y dentro de mí cantaba el himno de la amargura y de la irrisión.

La diferencia que ha existido siempre entre mi modo de ver la vida y el de los demás ha hecho que me encerrase (¡no bastante, por desgracia!) en una áspera soledad de la que nada lograba hacerme salir. Me han humillado tantas veces, he escandalizado y hecho gritar tanto que he terminado, desde hace ya mucho tiempo, por reconocer que, para vivir tranquilo, hay que vivir solo y poner burletas en todas las ventanas por miedo a que el aire del mundo llegue hasta uno.

No estimes tanto mi talento, no aspiro a ser un Goethe, pues las velas resultan pálidas al lado del sol y, aunque no lo creas, no me esfuerzo por remedar a nadie, y a los grandes hombres mucho menos. En cuanto a mi corazón, su conducto es angosto y está embozado, el líquido no sale de él con facilidad, va corriendo arriba y da vueltas como un torbellino… todo él lleno de bajos fondos movedizos, muchos barcos embarcaron en ellos.

La amistad segun Flaubert
Gustave Flaubertg

miércoles, 20 de abril de 2016

El reloj cangrejo (I)

 ...el tiempo había avanzado en su rostro, dejando todo tipo de cicatrices, líneas desdobladas que simulaban cordilleras de años desorientadas, su mirada cansada como agotada de haber visto tanto, como perdida en la añoranza de las cosas que dejan de ser, sus recuerdos apenas llegaban a ser imágenes intermitentes que habían perdido su color real, los sueños ya no existían pues estos se alimentan de futuro, y el futuro ya no era más que el esbozo de un paso al final del camino, su cuerpo atormentado, templo de todo tipo de dolores y padecimientos, caricias que se convirtieron en llagas, besos ya evaporados y espasmos congelados, su cabeza despoblada, vacía de ideas, seca de pensamientos, postrado en un órgano metálico con ruedas que no le correspondía, que parecía una parte de su cuerpo a la que nunca llegaba la sangre, pero sobre todo solo, en la contemplación de un atardecer, donde los ocasos ya se pueden contar, y su numero ya tiene un sentido, el final, ochenta y nueve inviernos, y un corazón que había intentado suicidarse muchas veces, un sol tímido escondiéndose en el horizonte, quemando el frio de algún lugar lejano, pero dentro del un deseo extraño, el de seguir viviendo, de alguna manera pensaba que la vida no le había sido suficiente, que merecía otra oportunidad, pero las oportunidades en su vida habían muerto hacía tiempo atrás, de forma prematura, cuando el pájaro de la esperanza dejo de cantar en su ventana, y los días grises se volvieron realidad, el sol se había sumergido por completo en el horizonte, y la luna no había asistido a aquella noche, el silencio rebotaba en la nieve, agudizando la sensación de soledad, esta soledad que como un gas inerte lo asfixiaba lentamente.



Avanzo lentamente hacia el sótano impulsado por el movimiento de sus manos transmitido a las ruedas de una silla, encendió una lámpara de petróleo que dotaba de poca luz a aquel sótano y una extraña melancolía se apodero de su conciencia, la misma que lo había postrado frente a un gran baúl de madera pintado con polvo, saco una llave de uno de sus bolcillos y abrió el candado oxidado que mantenía cerrado aquel baúl, levanto la tapa con gran esfuerzo y una nube gris acompaño aquel acto, su respiración se acelero, y unas gotas de sudor corrieron por su frente, encendió una vela que se erguía sobre un plato de bronce, y empezó a hurgar dentro del baúl, entre papeles de color amarillento, y objetos antiguos como una pipa, un tintero, una brújula, retratos en color sepia, soldaditos de plomo y cara triste, monedas olvidadas, y otras cosas de otros tiempos, hasta que encontró lo que al parecer buscaba con tanto ahincó, un antiguo reloj de bolsillo al parecer de plata, en la tapa se podía leer la inscripción en latín «Sed fugit interea fugit irreparabile tempus» y la imagen grabada de un cangrejo, abrió la tapa para descubrir que las manecillas del reloj ya no avanzaban, y entonces recordó la historia que el abuelo le conto antes de morir y precisamente cuando este le regalo aquel reloj que nunca había visto funcionar...



 
Esta noche había en el aire un olor a tiempo. Tomás sonrió. ¿Qué olor tenía el tiempo? El olor del polvo, los relojes, la gente. ¿Y qué sonido tenía el tiempo? Un sonido de agua en una cueva, y una voz muy triste y unas gotas sucias que caen sobre cajas vacías y un sonido de lluvia. Y aún más, ¿a qué se parecía el tiempo? A la nieve que cae calladamente en una habitación oscura, a una película muda en un cine muy viejo, a cien millones de rostros que descienden como esos globitos de Año Nuevo, que descienden y descienden en la nada. Eso era el tiempo, su sonido, su olor. Y esta noche (y Tomás sacó una mano fuera de la camioneta), esta noche casi se podía tocar el tiempo.




martes, 9 de febrero de 2016

Caos

...existe un lugar en donde todo existe, en donde todo es y puede ser, un caos lucido, iverosímil y superfluo, pero contundente y definitivo, en ese lugar vive una niña, digamos de varios siglos de edad, y esa niña sueña con no ser niña, con retirarse de esa vanidad, el tiempo le provoca urticaria, pero ama la fantasía, vive en el sueño de una hormiga, que sueña con ser reina, y reina por este lugar la alegría polo puesto de la tristeza de un vagabundo que duerme en la fría banqueta de una ciudad, en la que vive un poeta que ha se ha quedado sin letras, las ha vendió por un pedazo de pan, a un perro lanudo y faldero, al que se le ha subido una pulga con el corazón roto, por un cantante de un bar de jazz, que toca su viejo saxofón, mientras un borracho se bebe una copa mas, al compás de sus declives y tristezas, una persona le sonríe en la mesa de la esquina, esta persona solía ser una niña, unos segundos atrás...


".... Emborracharse era maravilloso. Decidí que siempre ,me emborracharía.Todo lo vulgar de la vida desaparecía y quizás si te apartabas de ello muy a menudo, no te convertirías en un ser vulgar."

Charles Bukowski

Conversación de un recuerdo

...voy a apagar la luz y voy a encenderte un sueño y te traeré hasta mi, en esta oscuridad que se alumbra cada que me conviertes en recuerdo, en realidad no me he ido y creo que tu lo sabes, cuando cierras los ojos, y recorres con tus pensamientos tu vida, me encuentro yo por ahí, acariciándolos, consolándolos, algunas veces juego con ellos, los acaricio, los abrazo, les cuento cuentos y los llevo a la cama a dormir, aquí estoy en realidad siempre he estado, incluso cuando creíste que me había ido, aquí vivo, mi función es cuidar tus sueños, tus pensamientos y tus recuerdos, pero también aveces me transformo en lagrimas, o en palabras, o en suspiros, y aunque ya no tengo brazos para abrazarte, o labios para besar tus mejillas, dentro de ti puedo hacer que los sientas, puedo verte y se que me ves, puedo sentirte y se que me piensas, vivo en este lugar porque no quiero irme y tampoco quiero que me dejes ir, quiero vivir contigo siempre, quiero a tu lado resplandecer, estoy mas que siempre y lo sabes, siempre a la espera de que me recuerdes, que me traigas a tus pensamientos, donde solo puedo existir sin el olvido...



"Supongo que es imposible entrar en la soledad de otro. Sólo podemos conocer un poco a otro ser humano, si es que esto es posible, en la medida en que él se quiera dar a conocer. Un hombre dirá: "tengo frío", o temblará, y de cualquiera de las dos formas sabremos que tiene frío. Pero ¿qué pasa con el hombre que ni dice nada ni tiembla? Cuando alguien es inescrutable, cuando es hermético y evasivo, uno no puede hacer otra cosa que observar; pero de ahí a sacar algo en limpio de lo que observa hay un gran trecho.
No quiero dar nada por sentado.
Él nunca hablaba de sí mismo, nunca parecía que hubiera nada de lo cual pudiera hablar. Era como si su vida interior lo eludiera incluso a él.
No podía hablar de ello y por lo tanto se refugiaba en el silencio.
Y si no hay nada más que silencio, ¿no será presuntuoso que hable yo? Sin embargo, si hubiera habido algo más que silencio, ¿acaso habría sentido la necesidad de hablar?
Mis opciones son limitadas. Puedo permanecer en silencio, o hablar de cosas que no pueden probarse. Al menos quiero presentar los hechos, ofrecerlos de la forma más directa posible y dejarlos decir lo que tengan que decir. Pero ni siquiera los hechos dicen siempre la verdad.
Era de una neutralidad tan implacable, su conducta era tan absolutamente predecible, que todo lo que hacía resultaba sorprendente. Uno no podía creer que existiera un hombre así, sin sentimientos, que esperara tan poco de los demás. Pero si no existía ese hombre, entonces había otro, un individuo oculto tras aquel que no estaba allí, y el asunto es encontrarlo. Siempre y cuando esté ahí para que uno lo encuentre."


lunes, 1 de febrero de 2016

La noche de los que no sueñan

...llega la noche, a canto de luna, suspiro de estrellas, reparo del tiempo, y entonces resurge a mas no poder, la pelea del silencio con las notas del ayer, un sueño atraviesa los cielos de un pueblo, la luz se atenúa, comienza a palidecer, no todos duermen, no todos sueñan, entre triste y alegre, los que ya están en cama, con el techo conversan, una platica abierta entre almohada y memoria, lo que fue ya es historia, pero aun no es mañana, pensamientos lascivos brincan en la cama, la piel se acobarda, sobre su existencia el oprobio y la añoranza, el repudio inherente de las horas que ya han muerto, y los días y los años pasan, y los sueños se van abandonado o se transforman en cicatrices o cenizas, según el daño, los parpados se cansan, los ojos se apagan lentamente, en aquel pueblo por lo menos esta noche no habrá sueños, solo recuerdos...



No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.

No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.

Un día
los caballos vivirán en las tabernas
y las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.

Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!

Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.

Ciudad sin sueño 
Federico García Lorca

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Efectos retardados

...y en el silencio nació la memoria y tus luces fueron apagándose poco a poco, y la rutina retomo su ruta, y mis pasos aprendieron de nuevo a andar y los suspiros fueron desvaneciéndose en la nada y fui perdiendo también cada caricia, cada beso, tus miradas dejaron de ser eco en mi alma, y tus palabras ya no causaban estragos en mi ser, fui borrándote de mi mente, inconscientemente deje de verte en todos lados, deje todas mis puertas abiertas, para que escaparas, y jamas dude de tu partida, y hoy eres menos que recuerdo, mas sin embargo sucede que a veces, regresas un poco, te paseas frente a mi con aura de presente, y me llevas a aquellos lugares que dejaron de ser nuestros, pero afortunadamente he aprendido a regresar a donde ya no estas...



Como quien viaja a lomos de una yegua sombría,
por la ciudad camino, no preguntéis adónde.
Busco acaso un encuentro que me ilumine el día,
y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden.
Las chimeneas vierten su vómito de humo
a un cielo cada vez más lejano y más alto.
Por las paredes ocres se desparrama el zumo
de una fruta de sangre crecida en el asfalto.

Ya el campo estará verde, debe ser Primavera,
cruza por mi mirada un tren interminable,
el barrio donde habito no es ninguna pradera,
desolado paisaje de antenas y de cables.
Vivo en el númeor siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía.

Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido,
que viene de la noche y va a ninguna parte,
así mis pies descienden la cuesta del olvido,
fatigados de tanto andar sin encontrarte.
Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo,
ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama;
me enfado con las sombras que pueblan los pasillos
y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama.

Trepo por tu recuerdo como una enredadera
que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy
esa absurda epidemia que sufren las aceras,
si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy.
Vivo en el númeor siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía.

Calle melancolía
Joaquin Sabina

jueves, 15 de octubre de 2015

Cuentos cortos (Anhelos)

Sueños ruidosos
...en un pueblo fantasma en donde no hay ni fantasmas, un pequeño silencio sueña con bandas sonoras y tráficos de ciudad...

Un buen político
...en alguna isla del mundo gobernó un político con tal benevolencia, que sus ciudadanos; las palmeras aun  lo recuerdan con cierta nostalgia...

Armagedón
...mientras el mundo contemplaba atónito la estrella mas grande que hasta ese día se había visto en el cielo alguien de pronto apago la luz...

El hombre mas rico
...existió una persona tan rica en la historia que la misma historia ya no se acuerda de el...

Tarde a la cita
...la muerte por fin había llegado ha aquella cama solitaria del hospital San Juan...

Sequía
...era un pueblo tan seco, tan seco, que cuando la gente moría se convertía en agua...

Tarde muy tarde
...en el año 2099 un científico y poeta, descubrió que para volar no se requerían alas...


" Mientras fumaban, Theo observaba a su hermano, y toda su infancia en el Brabante vino a su memoria. Para él, Vincent siempre había sido la persona más importante en el mundo. Aún más importante que su madre y su padre. Él le había hecho su infancia feliz, agradable. Se había olvidado de ello durante ese último año en París, pero nunca más lo olvidaría. La vida sin Vincent le parecía incompleta. Sentía como si el formase parte de su hermano y que su hermano formase parte de él. Juntos, siempre habían comprendido el mundo, habían encontrado la razón de ser de la vida, dándole su justo valor. Sólo, le parecía que no valía la pena trabajar ni triunfar. Necesitaba de Vincent para hacer su vida completa, y Vincent le necesitaba a él, pues en realidad no era más que una criatura. Debía sacarlo de este inmundo agujero y hacerle comprender que había estado perdiendo el tiempo.
—Vincent —le dijo— dentro de uno o dos días, cuando hayas recuperado tus fuerzas, te llevaré a casa, a Etten.
Antes de contestar, Vincent echó varias bocanadas de humo en silencio. No sabía cómo explicarse, pero sin embargo tendría que hacer comprender a su hermano muchas cosas.
—¿Para qué volvería yo a casa? —Dijo por fin—. Allí me consideran como a un ser imposible... Creo que lo más razonable es quedarme alejado de ellos, como si no existiese. Soy un hombre arrebatado, capaz de actuar bajo el primer impulso en lugar de esperar pacientemente. ¿Querrá eso decir que soy un hombre peligroso, incapaz de hacer nada en la vida? Yo no lo creo. Pero es necesario conseguir que mis impulsos sean buenos. Por ejemplo, tengo una pasión irresistible por los cuadros y los libros, y necesito instruirme continuamente, lo necesito tanto como el pan que como. Creo que tú comprenderás eso.
—Sí, lo comprendo. Pero leer libros y admirar dibujos a tu edad es solo una diversión, y no tiene nada que ver con el objeto principal de la vida de un hombre. Hace casi cinco años que has estado de un lado para otro, sin trabajar, sin hacer otra cosa que dañarte a ti mismo.
—Es cierto que la mayoría de ese tiempo no he sabido ganarme el pan; es cierto que he perdido la confianza de muchos, y que mi futuro se presenta sombrío. Pero eso, ¿es necesariamente haberme dañado a mí mismo? Debo continuar en el camino que he tomado, Theo. Si no estudio, si no continúo buscando... ¡estoy perdido! "

Anhelo de vivir
Irving Stone

viernes, 9 de octubre de 2015

Vivir al fin

... a tiempo salgo del desencanto, del ir y venir de trenes y desdenes, entre bullicio y susurro me escapo del oprobio, del sin embargo, de la indecisión, absorto en el hastió del desasosiego, huyo, ante la mirada atónita de una humanidad llena de lagrimas y cicatrices, me derramo en cada lagrima, me estremezco en cada llanto y lloro también, hasta quedarme seco, árido de pensamientos, mudo de palabras, me escapo, del deber ser, del querer tener, de la materia, de la carne, de la imagen, de la esclavitud heredada, me libero, de los sueños ajenos, del sistema, de la mentira, de la fe, y me dedico a vivir al fin, porque vale la pena, porque ya estoy aquí, porque no hay mejor cosa para hacer mientras uno esta vivo que vivir, pero vivir de verdad, vivir de brisas, de lunas, de sonrisas, de mar, de libertad, de amor, vivir hasta morir y morir de tanta vida,  pero vivir al fin...  



Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me dió dos luceros que, cuando los abro,
perfecto distingo lo negro del blanco,
y en el alto cielo su fondo estrellado,
y en las multitudes el hombre que yo amo.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído, que en todo su ancho
graba noche y día; grillos y canarios.
martillos, turbinas, chubascos
y la voz tan tierna de mi enamorado.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y ell abecedario,
con el las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano y luz, alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados;
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos,
y la casa tuya, tu calle y tu patio.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me dió el corazón, que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano,
cuando miro el bueno tan lejos del malo,
cuando miro el fondo de tus ojos claros.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa y me ha dado ell llanto;
así yo distingo dicha de quebranto,
los dos materiales que forman mi canto
y el canto de ustedes, que es el mismo canto,
y el canto de todos, que es mi propio canto-

Gracias a la vida...

Gracias a la vida
Violeta Parra

viernes, 18 de septiembre de 2015

Nos ahogamos

...nos ahogamos, entre mares de desesperanza, entre humanidad sin humanos, nos morimos, de hambre, de horror, de tristeza, nos ahogamos, en aguas turbias, nos morimos de rechazo, de violencia, de indiferencia, de estupor, caemos, perdidos en lo común de las tragedias, nos ignoramos desde nuestras islas, nos repudiamos desde nuestra indiferencia, no nos importamos, calamidad, holocausto, guerra, muerte, sinónimos del desamor y nos odiamos, en la balanza del egoísmo nos ignoramos, ya no escuchamos, así nos griten con cara de angustia, de miedo, de hambre, de tristeza, de agonía, ya no vemos, ya no sentimos, la hipocresía se nos escurre, la vergüenza nos adorna, ya no lloramos, le dimos mas valor a lo que no vale, y ahora vale mas lo que no duele, que la vida nos ampare, o los Dioses, o las almas, que en el mar mueren, hasta los que no saben de mares, que alguien nos salve por favor, porque a ellos no hemos podido salvarles....



Como voy a olvidarme,
Si el olvido es mi memoria,
De que debo olvidarme,
Están hablando en broma.

Como voy a olvidarme,
Solo olvidan los bobos,
Que reescriben la historia,
Para borrarlo todo.

Como voy a olvidarme,
¿Dónde pongo las sombras?
Solo quiero saber
¿Dónde están los que sobran?

Como voy a olvidarme,
De todo aquí y ahora,
Lo diga quien lo diga,
O el padre santo de Roma.

Como voy a olvidarme,
De todas las derrotas,
De tantas humillados,
De las familias rotas.

Como voy a olvidarme,
De sueños imposibles,
De tantos invisibles
Y de tantas victorias.

Como voy a olvidarme,
Si tengo el disco duro,
Rebosando hasta el borde,
Que alguien venga y lo borre.

Como voy a olvidarme,
Ya se que les estorba,
Que se habrán las cunetas,
Que se miren las fosas.

Y que se haga justicia,
Sobre todas las cosas,
Que los mal enterrados,
Ni mueren ni reposan.

Como voy a olvidarme,
De esa turba furiosa,
De esos años de plomo,
Y curas con pistola.

Como voy a olvidarme,
De todas las derrotas,
De tantas humillados,
De las familias rotas.

Como voy a olvidarme,
De sueños imposibles,
De tantos invisibles
Y de tantas victorias.

Como voy a olvidarme,
De todas las derrotas,
De tantas humillados,
De las familias rotas.

Como voy a olvidarme,
De sueños imposibles,
De tantos invisibles
Y de tantas victorias.

Como voy a olvidarme,
De los años vividos,
No se acaba el camino,
Y aun estamos vivos.

Como voy a olvidarme
Victor Manuel

martes, 8 de septiembre de 2015

Soledad y adios

...en los vestigios de una soledad abrumadora, observo como pasan frente a mi las cenizas de muchos sueños, los reflejos de una vida ya casi agotada, mis raíces cansadas de caminar, mis días de nómada que se anclaron en una silla sin alas, las olas dejaron de llegar a mis playas y las lunas agonizaron poco a poco en mi ventana, hasta que decidí cerrarla por siempre, la soledad se volvió densa, difícil de respirar, los fantasmas del pasado uno a uno me dijeron adiós, y algunos ingratos ni siquiera se despidieron, el gris fue tiñendo mis días, la tristeza se apodero de mi alma y me hizo un trozo de carne lúgubre y silencioso, una soledad para morirse, una soledad para declararse muerto en vida, una soledad para decir adiós, pero luego de pronto entre esas cenizas que tocan mis ruinas, apareces tú, vestida de luz, arropada entre sonrisas y esperanzas y me ves con esos ojos de cielo infinito, y vuelves a espantar la muerte con esa brisa de ternura, con ese amor que dejaste impregnado en mi tiempo, con esas caricias que retocan de tonos cálidos mi piel y mis cicatrices, y entonces aquí espero otro día mas, esperando quizás la muerte o ¿porque no? una mas de esas veces en que vienes a visitarme para recordarme que aun sigo vivo...



La ausencia paulatina de tu interés por mí,
la falta progresiva de tus "buenos días",
la elección egoísta de tu lejanía,
fueron los que determinaron que no hiciera falta viajar a Macondo;
bastaba besar tus labios para sentir...
cien años de soledad.


Cien años de soledad
Gabriel Garcia Marquez

viernes, 14 de agosto de 2015

Frente al espejo

...así por ejemplo, un día te ves en el espejo, y descubres detrás de ti un camino, y cuando menos te lo esperas te encuentras caminando en el, y vas descubriendo lo que solías ser, y este pensamiento se convierte en un ligero desencanto, y te sientas tal vez en una piedra a llorar, y entonces pasa por ahí un recuerdo y se compadece de ti, y llora también contigo y ya secos se van ambos caminando tomados de la mano, rumbo a otros tiempos, a la vista de otros recuerdos que susurran entre ellos añoranzas y nostalgias, y te encuentras con cada cosa que ni siquiera sabias que habías perdido, amores con bastón, pasiones en pañales, sueños perezosos,  ideas ya fundidas, palabras mudas, sonrisas contagiosos, espasmos, alegrías y demás y el blanco y negro se vuelve de colores, y sonríes cuando descubres que no todo fue malo y que no todo fue bueno, y entonces sigues caminando hasta que te encuentras con esa extraña persona que te observa detenidamente frente a un espejo...



"Nuestro mundo está limitado por una pared en la que hay millones de minúsculas aberturas. Ninguna de estas abertura lleva más lejos, o muy poco más lejos solamente, una distancia ínfima, hacia el interior de la pared, pero en ningún caso más allá de nuestro mundo. Hay una, sin embargo, una sola entre esas innumerables aberturas, cuyo diámetro tal vez sea de una millonésima de milímetro, que conduce más allá, y no solamente más allá, sino a través de la pared, abriéndose sobre otro mundo, que se amplifica sobre el nuestro y que acaso llega a desembocar sobre el universo."

Ludwig Hohl

viernes, 7 de agosto de 2015

El hombre gris

...afirmaba en ese sentido que el tiempo tenia color, sobre todo el tiempo asociado a los recuerdos y afirmaba que cada persona tenia su propia escala cromática de recuerdos, que había recuerdos tan grises como una tarde de esas de domingo en vísperas de tormenta, o tan lucidas como esas mañanas de primavera en donde la vida sala a jugar con el tiempo, como los otoños sepias y los inviernos blancos o azules según la geografía, pero él había sido gris toda su vida, un gris que arrastraba con él todo el tiempo, un gris que podía diluir al amor con los sentimientos, un gris que reflejaba melancolía a través de sus ojos, un gris que como quienes irradian luz, era contagioso, un gris tan prudente para una noche frente una chimenea, pero no tan bueno para una noche de fiesta, un gris a punto de lagrimas, un gris al borde del silencio, ellas, las que le conocieron, le recordaban como una nube nostálgica, como una fracción de su vida con sabor a gris, con una tenue ternura de irrelevancia y trascendencia, con fascinación y nostalgia, rememoraban con una expresión de tristeza y recuerdo el paso de aquel hombre por sus vidas, sin saber que el hombre gris, el hombre opaco que recordaban, se encontraba gravemente enfermo de color...


“Cuando la sombra del marco de la ventana se proyectó sobre las cortinas, eran entre las siete y las ocho en punto y entonces me volví a encontrar a compás, escuchando el reloj. Era el del Abuelo y cuando Padre me lo dio dijo, Quentin te entrego el mausoleo de toda esperanza y deseo; casi resulta intolerablemente apropiado que lo utilices para alcanzar el reducto absurdum de toda experiencia humana adaptándolo a tus necesidades del mismo modo que se adaptó a las suyas o a las de su padre. Te lo entrego no para que recuerdes el tiempo, sino para que de vez en cuando lo olvides durante un instante y no agotes tus fuerzas intentando someterlo. Porque nunca se gana una batalla dijo. Ni siquiera se libran. El campo de batalla solamente revela al hombre su propia estupidez y desesperación, y la victoria es una ilusión de filósofos e imbéciles.”
William Faulkner, “El ruido y la furia”

miércoles, 5 de agosto de 2015

De olvidos y destierros

...de tiempos y de nadas están llenas tus miradas, tus fuentes que elocuentes ya no brotan en mi pecho, es un hecho que estas letras ya no suenan en tus lares, mas aveces me detengo a pensar por un momento, y repaso el obituario de tus lunas y mis mares, me estaciono en un silencio aveces húmedo, aveces seco, en un violento y siniestro recuerdo, de placeres y reflejos, pero el pasado no tiene memoria, ni sueña con regresar, aquellas noches ya han pasado, los caminos seguirán sus rumbos y los otoños pasaran, al igual que las estrellas, y en este perfecto mundo de olvidos y destierros, aveces llega un segundo impregnado de tu recuerdo que me pone entre dicho que tal vez ya no te quiero...


"Llega un momento en que es necesario
abandonar las ropas usadas que ya tienen la forma de nuestro cuerpo
y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares.
Es el momento de la travesía. Y, si no osamos emprenderla,
nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos"
Fernando Pessoa


Related Posts with Thumbnails