viernes, 24 de septiembre de 2010

Esta soledad

...esta soledad es tan real, tan definitiva, tan llena de todos y tan vacía, tan sin ti, tan sin mi, sin los dos andando a la deriva, esta soledad tan concurrida, tan venenosa, tan corrosiva, de un alma apagada, casi consumida, en cenizas, sin sonrisas, de tantas prisas, de no llegar a ningún lado, de un lugar tan desolado, árido de tus caricias, muerto de tus miradas, ausente de ti, ajeno a mi, esta soledad tan desdichada, sin norte, sin sur, desorientada, esta soledad de todo y nada, con frió sin abrigo, esta soledad no tiene sentido, si estoy a tu lado pero no contigo...


La soledad
es un pájaro grande multicolor
que ya no tiene alas para volar
y cada nuevo intento da más
dolor.


La soledad
anida en la garganta para esperar
el grito que se arranca con su
cantar cuando llega el silencio
del desamor.


La soledad
a veces tiene ganas de acompañar
el rostro que recuerda mal
aquel amor que nunca fue para
soñar.


La soledad
inventa la más bella aparición
remueve los rincones del corazón
para quedarse sola la soledad...
con su niñez
su mocedad
con su vejez
para llorar
para morir
en soledad...


La soledad
Pablo Milanés

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Primeros intantes de Otoño

...el verano acaricia con una brisa cálida los primeros instantes de Otoño, su melancolía evoca una triste despedida, las húmedas noches se desprenden de sus vientos, y en el cielo una luna sueña con una estrella, los arboles desempolvan sus trajes sepia, murmuran los silencios, auguran tardes áureas, campos que se cubrirán de hojas, cielos que se teñirán de fuego, y amores que dejaran de ser pasajeros, el año empieza a sentirse viejo, el olvido pierde sentido,  se sumergen las esperanzas, las tristezas hacen juego al suspiro, un alba nueva se acerca, quizás mañana sera otro día, para el que vive para el que crea, que como pasa el tiempo pasa la vida, como los primeros instantes de Otoño...


" A veces tu ausencia forma parte de mi mirada,
mis manos contienen la lejanía de las tuyas
y el otoño es la única postura que mi frente puede tomar para pensar en ti.
A veces te descubro en el rostro que no tuviste y en la aparición que no merecías,
a veces es una calle al anochecer donde no habremos ya de volver a citarnos,
mientras el tiempo transcurre entre un movimiento de mi corazón y un movimiento de la noche.


A veces tu ausencia aparece lentamente en mi sonrisa igual que una mancha de aceite en el agua,
y es la hora de encender ciertas luces
y caminar por la casa
evitando el estallido de ciertos rincones.


En tus ojos hay barcas amarradas, pero yo ya no habré de soltarlas,
en tu pecho hubo tardes que al final del verano
todavía miré encenderse.


Y éstas son aún mis reuniones contigo,
el deshielo que en la noche
deshace tu máscara y la pierde. "


El otoño recorre las islas
José Carlos Becerra

lunes, 20 de septiembre de 2010

Cuando crezca

...cuando por fin crezca y supere esta juventud, y los veinte solo sean los años del fulgor, los treinta el baúl de los azares,  los cuarenta el comienzo de la vida, y los cincuenta la canción casi definitiva, y que este con los que debieron estar, los que llegaron conmigo, cuando este lleno el vació, cuando la vida no me cause hastió, y los días hayan secado su estupor, cuando las glorias valgan mas, cuando los recuerdos tengan mas edad, cuando el deseo necesite bastón, y mis pensamientos tengan canas, cuando tenga que recoger la siembra, cuando el camino se quede atrás, y los sueños se hayan convertido en memorias, cuando haya escrito mis historias, y y mi futuro sea solo el presente, y mi destino el día en que ya no he de ser, entonces ese día, ese instante, ese pedazo de segundo acudiré a una sonrisa, y repasare por mi mente y por mis labios que la vida es bella, sumamente bella...


Admito que el hombre es un animal esencialmente constructor, obligado a dirigirse a sabiendas a un objetivo, sea el que fuere. Si es un ingeniero, ha de trazar sin descanso nuevas vías en no importa qué direcciones. Pero quizá precisamente por esta causa siente a veces el deseo de salirse por la tangente. Lo hace no sólo porque está condenado a trazar caminos, sino también porque, por muy necio que sea el hombre de acción, comprende a veces que los caminos conducen siempre a alguna parte, y que no es su dirección lo que importa, sino el hecho de que lo conduzcan a un lugar determinado. Así, al hombre juicioso no se le ocurrirá despreciar su profesión de ingeniero y no se entregará a la pereza, la cual es, como todo el mundo sabe, la madre de todos los vicios. Es indiscutible que al hombre le encanta trazar y construir caminos; pero también adora la destrucción y el caos. ¿Por qué?, díganme... Pero antes quiero decir algo más sobre este asunto.

Tal vez le gusten la destrucción y el caos (a veces le gustan; esto es indiscutible), porque tiene un temor instintivo a alcanzar la meta y terminar el edificio que construye. ¡Vaya usted a saber! Acaso este edificio sólo le gusta de lejos. Puede ser que le guste construirlo, pero no vivir en él, y esté dispuesto a abandonarlo aux animaux domestiques: a las hormigas, a los carneros, etc. Las hormigas tienen otros gustos; poseen un edificio verdaderamente extraordinario en su género: el hormiguero.

Las dignas hormigas empezaron construyendo hormigueros, y es probable que sigan construyéndolos eternamente, lo que hace honor a su constancia y a su sentido práctico. Pero el hombre es un ser versátil, y es posible que, como al jugador de ajedrez, le guste sólo la acción, sin importarle el objetivo que se puede alcanzar. Y, ¿quién sabe?, acaso el único objetivo que persigue la humanidad consista en ese esfuerzo, en esa acción; dicho de otro modo, tal vez la vida no tenga meta exterior, meta que, evidentemente, no puede ser más que ese «dos y dos son cuatro», es decir, una fórmula. Ahora bien, «dos y dos son cuatro» es un principio de muerte y no un principio de vida. En todo caso, el hombre teme siempre a ese «dos y dos son cuatro», y yo también le temo.

Cierto que el hombre sólo se ocupa en la busca de ese «dos y dos son cuatro», cruza océanos, arriesga su vida en este empeño..., pero les aseguro que teme encontrarlo, pues cuando dé con él, ya no tendrá nada que hacer. Terminado su trabajo y recibida la paga, los obreros se van a la taberna, y luego completan la noche de esparcimiento de modo que tienen para toda la semana. Pero nuestro hombre es muy diferente. Se observa en él cierta desazón cada vez que alcanza uno de sus objetivos. Desea aproximarse a la meta, pero cuando llega, no se siente satisfecho. Esto es verdaderamente gracioso. Y es que el modo de ser del hombre es algo tan cómico como un buen chiste. En fin, sea como fuere, eso de «dos y dos son cuatro» es algo sumamente desagradable. Yo lo calificaría de procaz. «Dos y dos son cuatro» nos desafía con insolencia. Con los brazos en jarras se planta en medio de nuestro camino y nos escupe al rostro. Admito que eso de «dos y dos son cuatro» es una cosa excelente; pero puesto a alabar, les diré que «dos y dos son cinco» es también, a veces, algo encantador.
Memorias del subsuelo
Fiodor Dostoevski

domingo, 12 de septiembre de 2010

Casualmente

...al final de cuentas la vida es una sucesión de acontecimientos fortuitos, un mapa de caminos que se interceptan en puntos inesperados, un jardín de azares donde ningún suceso tiene sentido, mucho menos motivo, un andar sin poder detenerse hasta que por fin llega el momento definitivo, los científicos dirían que somos partículas en movimiento, las religiones por siempre nos tacharan de seres inferiores, la razón siempre estará en nuestra contra, pero el tiempo ese si no nos perdona, para el tiempo somos piezas indispensables ya que solo nosotros los humanos hemos podido contenerlo en aparatos tan poco sofisticados como los relojes, gracias a esto somos capaces de dar nombre a las casualidades, con los cuales hemos ido trazando el dibujo de nuestra propia existencia...



"Y era como los dos hubiéramos estado viviendo en pasadizos o túneles paralelos, sin saber que íbamos el uno al lado del otro, como almas semejantes en tiempos semejantes, para encontrarnos al fin de esos pasadizos, delante de una escena pintada por mí como en clave destinada a ella sola, como un secreto anuncio de que ya estaba yo allí y que los pasadizos se habían por fin unido y que la hora del encuentro había llegado. ¡La hora del encuentro había llegado! Pero ¿realmente los pasadizos se habían unido y nuestras almas se habían unido? ¡Qué estúpida ilusión mía había sido todo esto! No, los pasadizos seguían paralelos como antes, aunque ahora el muro que los separaba fuera como un muro de vidrio y yo pudiese verla a María como una figura silenciosa e intocable...No, ni siquiera ese muro era siempre así: a veces volvía a ser piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué extraños sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos momentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad, o le había intrigado el lenguaje mudo, la clave de mi cuadro. Y entonces, mientras yo avanzaba siempre por mi pasadizo, ella vivía afuera, esa vida curiosa y absurda en que hay bailes y fiestas y alegría y frivolidad. Y a veces sucedía que cuando yo pasaba frente a una de mis ventanas ella estaba esperándome muda y ansiosa [...]; pero a veces sucedía que ella no llegaba a tiempo o se olvidaba de este pobre ser encajonado, y entonces yo, con la cara apretada contra el muro de vidrio, la veía a lo lejos sonreír o bailar despreocupadamente o, lo que era peor, no la veía en absoluto y la imaginaba en lugares inaccesibles o torpes. Y entonces sentía que mi destino era infinitamente más solitario que lo que había imaginado."


El túnel
Ernesto Sábato.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Como ahora y como antes

...y fue así que pasaste por un tiempo, arrasando con todo a tu paso, llevando contigo el ocaso, y dejando conmigo el desaliento,

te escondiste detrás de las sombras, en los lugares mas oscuros, yo recogía las sobras, y tu olvidos prematuros.

hoy venero primaveras, al comienzo del otoño, en las noches pasajeras, que te alias con el insomnio,

tu susurro se convirtió en fracaso, en un adiós mal pronunciado, tu crees que ha terminado, y el amor tira un zarpazo,

me fue imposible dejarte ahí tirada, en el suelo de un pasado espinoso, tu conservabas tu mirada, y yo un futuro sinuoso,

pero el ayer ya se ha perdido, y el ahora es muy tajante, tu eres un suspiro, y yo un soñador errante,

y el camino ahí sigue, aun sin sus caminantes, el sin ti aun prosigue, como ahora y como antes..



" Y no he vuelto a ver a Nástenka. ¿Entristecer con mi presencia su felicidad, ser un reproche, marchitar las flores que se puso en los cabellos para ir al altar? ¡Jamás, jamás! ¡Que su cielo sea sereno, que su sonrisa sea clara! Yo te bendigo por el instante de alegría que diste al transeúnte melancólico, extraño, solitario... ¡Dios mío! ¿Un instante de felicidad no es suficiente para toda una vida? "


Noches blancas (fragmento)
Fedor Dostoievski

lunes, 6 de septiembre de 2010

Las biografias se escriben en las personas

...las biografías se escriben en las personas, los bellos momentos se guardan en las almas, uno ve quien es a través de estos espejos, que en el futuro prematuro aun te acompañan, y el pasado apunta hacia las miradas que descubren quien eras cuando imaginabas, que la vida seria tan eterna como espontánea, y así las primeras letras de las palabras, que encontraron morada en otra alma, siguen viviendo en los recuerdos, que se impregnaron en una porción de tiempo, y se aferraron a perpetuarlas, como un beso que fue exiliado de las silueta de unos labios, y que ha encontrado refugio en la memoria, de esas partículas de nostalgia, que buscan reconstruir la historia, de un pasado que se desmorona, para convertirse en polvo de sueños, que aveces penden construir verdad, uno puede ver tanto de si en otra persona, que hasta parece que has encontrado, a ese "yo" del pasado que un día perdiste, o que te fue arrebatado de las manos, o que con pretextos lo has dejado, esperando perder la llave del reencuentro, pero los caprichos del azar suelen ser tan osados, como para desbordar un alma en pleno letargo, y desaparecer el tiempo cotidiano, al que llamamos  presente y no pasado, algo de nosotros vamos dejando en los otros, que nos vamos quedando incompletos, porque aunque seguimos caminando, nos encontramos repletos, quizás del escombro de otras almas...




Con más nostalgia que embeleso
recuerda una por una a sus menganas
.
.
de la primera aprendió el cielo
de la segunda asimiló la tierra
de la tercerca la sonrisa virgen
la piel convicta de la cuarta
el palmo a palmo de la quinta
el beso frágil de la sexta
de la séptima el otro el insondable
de la octava el vaivén heterodoxo
de la novena el hagan juego
de la décima el no va más
.
.
en realidad
ya hace algún tiempo que el fulano
sentó cabeza con la undécima
mengana que dormita a su costado.

Repaso historico
Mario Benedetti

sábado, 4 de septiembre de 2010

Cuando te enamoras

...cuando te enamoras sabes que el amor no existe pero añoras, que por un momento cambie la razón que tanto insiste, en pensar que los destinos cambian en unas horas, o segundos cuando la casualidad agobia, en el momento exacto en el que nace una nueva historia, solo bastan dos caminos, para que estos pueden cruzarse, y no siempre dos personas para que estas puedan enamorarse, con un silencio que deja de existir, en el momento oportuno de la palabras que saben decir, que el amor debería ser mas importante que vivir...

"Dios mío, qué grande se hace de pronto una específica persona en el momento de amarla; en cierta forma, aunque acabemos de conocerla, es un averiguar que la hemos amado siempre y sólo ahora nos damos cuenta. En alguna medida puedo decir que en verdad dialogo contigo, Dios, porque te hablo y tu respuesta es justamente la ausencia de respuestas. No es un monólogo porque no me hablo a mí cuando te hablo, ni exclamo "¡Yo mío!" al invocarte. Exactamente lo mismo pasa con el ser que nos deslumbra. No se sabe en dónde surge lo maravilloso; lo más fácil es decir que uno mismo lo inventa, pero una oscura certeza nos dice que no proviene del todo de nosotros: tal vez sea a mitad de camino entre deslumbrado y deslumbrante."

"Contra el amor"
Germán Dehesa

domingo, 29 de agosto de 2010

A tiempo

...a tiempo pasa el tiempo cuando este debe ser,
un remolino callado que se convierte en ayer,
llevando consigo momentos que suelen ser,
recuerdos del pasado que empieza a anochecer.

a tiempo pasa el tiempo cuando este deja de ser,
aquel instante perfecto que se empieza a desvanecer,
dejando consigo un silencio de esos que suelen ser,
vestigios de una vida que empieza a atardecer.

y a tiempo pasa el tiempo cuando este ahora es,
un palpitar cotidiano que parece retroceder,
en busca de los recuerdos de lo que ahora ya no es,
el primer momento del día que empieza a amanecer...


"Las cosas hermosas, las obras de arte, los objetos
sagrados, sufren, como nosotros, los efectos
imparables del paso del tiempo. Desde el mismo
instante en que su autor humano, consciente o no de
su armonía con el infinito, les pone punto final y las
entrega al mundo, comienza para ellas una vida que, a
lo largo de los siglos, las acerca también y a la muerte.
Sin embargo, ese tiempo que a nosotros nos marchita
y nos destruye, a ellas les confiere una nueva forma de
belleza que la vejez humana no podría ni siquiera
soñar en alcanzar; por nada del mundo hubiera
querido ver reconstruido el Coliseo, con todos sus
muros y gradas en perfecto estado, y no hubiera dado
nada por un Partenón pintado de colores chillones o
una Victoria de Samotracia con cabeza."

El último Catón
Matilde Asensi

jueves, 26 de agosto de 2010

28

...no llego con mas ni menos si ni con lo que es,
errores y aciertos que hoy ya poco han de ser,
me quedo en lo efímero del suceso de vivir,
hay que hacerle honor al tiempo por existir,
hoy es así que me encuentro con un año mas,
que mirándome a los ojos pestañea hacia atrás,
soy feliz y soy triste como debe ser,
en proporción igual para a nadie ofender,
mi vida es plena y así mi muerte sera,
no hay nada porque arrepentirse,
al contrario hay mucho porque brindar,
al rededor de mi brilla la oscuridad,
y los arboles que han caído aprenden a bailar,
hoy hay mas motivos para ser feliz
la tristeza que aun cargo aprenderá a volar,
hoy que el futuro me ha alcanzado una vez mas,
un año mas de vida, un año mas para jugar,
al suceso de haber llegado ha este lugar,
donde mi alma ha aprendido a ser fugaz...


A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de muy lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta.


... Y tú en verdad la atravesarás, claro está. La violenta tormenta de arena. La tormenta de arena metafísica y simbólica. Pero por más metafísica y simbólica que sea, te rasgará cruelmente la carne como si de mil cuchillas se tratase. Muchas personas han derramado allí su sangre y tú, asimismo, derramarás allí la tuya. Sangre caliente y roja. Y esa sangre se verterá en tus manos. Tu sangre y también, la sangre de los demás.


Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. ¡ No! Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. Pero una cosa sí quedará clara. Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella. Y ahí estriba el significado de la tormenta de arena.

domingo, 22 de agosto de 2010

Mis letras

...yo he aprendido a llorar letras,
a saciar mis ganas de existir con las palabras,
cuando quiero puedo inventar un sueño,
construir vidas, historias y miradas,
extirpar de mi alma algunos sentimientos,
apagar y prender mis pensamientos,
con mis letras he viajado a tantos lados,
algunos reales y otros tantos inventados,
también con ellas me he emborrachado,
les he contado lo que nadie sabe de mi vida,
he escondido entre sus letras despedidas,
amores baratos y algunos que estorban todavía,
con su fuerza he apago mil hogueras,
y he volado hasta donde no existen fronteras,
a mis letras yo no busco que las lean,
solo surgen como si en mi alma depronto florecieran...


Si digo pan
y mi poema no convoca
a los hambrientos a la mesa,
es porque la palabra ya no sirve
y la poesía exige otro lenguaje.

 

Si digo amor
y mi poema no provoca
una tormenta de besos y canciones,
es porque la palabra perdió su magia
y la poesía debe buscar una nueva voz.

 

Si digo vida
y mi poema no revienta
un alba de luceros y primaveras,
es porque la palabra quedó sin dioses
y la poesía debe estar al servicio del hombre.

 

Si digo libertad
y mi poema no revoluciona
la conciencia de los sedientos de paz,
es porque la palabra dejó de ser instrumento
y la poesía está obligada a cambiar de poetas.

Fragmento de: Poemas y Canciones de Amor y Libertad
Gilberto Ramírez Santacruz

miércoles, 18 de agosto de 2010

No creo en un Dios

...no puedo creer en un Dios que sea como el que pintan, 
ni en el amor de conceptos sin que estos en realidad existan,
los que piensan que el amor cabe en las paginas de un libro,
no toman en cuenta que en Dios hay mas que un sustantivo.

no creo que este esperando que mi voz su nombre repita,
si con su silencio el hace nuestra existencia bendita,
no puedo creer en un cielo que este mas allá del universo,
ni en un tiempo tan eterno como para perpetuar  un beso.

mucho menos creo tampoco que Él cuida de nuestras vidas,
pues esto haría que estas se volvieran tan aburridas,
tal vez nos escucha como a un padre que a su hijo pone atención,
pero que no cambia nuestro rumbo para no caer en contradicción

pero sobre todo no creo en un Dios que ya no crea en el amor
por tantas cosas que pasan en el mundo que causan mucho dolor,
pues también nos hizo libres para cumplir con la misión,
de llegar a ser por nosotros mismos parte de su creación...



Amiga mía, ¿tú preguntas
quién ordena que arda el
habla del inválido?

Vamos a soltar las palabras
como un jardín, cuál ámbar y monda:
con distracción y generosamente,
apenas, apenas, apenas.

No hay que mencionar
porqué con tanta ceremonia
la rubia y el limón
han salpicado las hojas.

Ni a quién lloró en las púas
y por las varas se metió
en las notas, hacia el estante
a través de las persianas.

Ni a quien manchó con serbas
la alfombra, tras la puerta,
y al lado, palpitantes,
las letras en cursiva.

¿Preguntas quién ordena
que agosto sea largo,
para quién nada es pequeño,
y quién da el acabado
a las hojas del arce
y desde los días del Eclesiastés
no ha abandonado su puesto
labrando el alabastro?

¿Preguntas quién ordena
que los labios de los asteres y lirios
de septiembre sufran?
¿Que la hojita del sauce,
de las cariátides canosas
haya volado
a la humedad de las losas
de otoñales hospitales?

¿Preguntas quién lo ordena?:
El Dios Omnipotente del amor,
el de los Yagáilov y las Yadvigas.*

No sé si habrá sido resuelto
el enigma de la nada de ultratumba,
pero la vida es minuciosa
como el silencio otoñal.

Epílogo

Boris Pasternak

sábado, 14 de agosto de 2010

Ánimo

...ánimo que la vida es bella, pase lo que pase en el cielo siempre hay estrellas, y si pones atención se ven mejor en la oscuridad...


"... Cuando hemos llegado hasta los barrios bajos del pesimismo y no hallamos nada en el universo que nos parezca una afirmación capaz de salvarnos, se vuelven los ojos hacia las menudas cosas del vivir cotidiano - como los moribundos recuerdan al punto de la muerte toda suerte de nimiedades que les acaecieron -.

Vemos, entonces que no son las grandes cosas, los grandes placeres ni las grandes ambiciones que nos retienen sobre el haz de la vida, sino este minuto de bienestar junto a un hogar en invierno, esta grata sensación de una copa de licor que bebemos, aquella manera de pisar el suelo, cuando camina, de una moza gentil, que no amamos ni conocemos, tal ingeniosidad que el amigo ingenioso nos dice con su buena voz de costumbre.

Me parece muy humano el suceso de quien, desesperado, fue a ahorcarse a un árbol, y cuando se echaba la cuerda al cuello, sintió el aroma de una rosa que abría al pie del tronco, y no se ahorcó...".

jueves, 12 de agosto de 2010

Mi alma se ha vuelto tan pesada

...mi alma se ha vuelto tan pesada, tan absurda tan osada, cargo conmigo tantas cosas, recuerdos y sueños que no sirven de nada, pensamientos inciertos, ideas ambiguas, historias decapaitadas, no me encuentro ni en el pasado, me he olvidado del presente, y le he confiado de mas al futuro, esto se ha vuelto tan duro, le he puesto un grillete a mi alma, me he hecho esclavo de la farsa, de las promesas de una realidad falsa, vivo dentro de un desconocido, dentro de alguien que se ha acostumbrado a vivir en este mundo, y se olvido de sus propios mundos, vivo como ignorando los segundos, como si el tiempo fuera eterno, como si realmente existiera el infierno, vivo y vivo sin creerlo, arrastro conmigo designios que no son mios, soy dueño de sueños ajenos, pasajeros de muchos inviernos en los que ahora ya ni el frió tiene sentido, estoy algo perdido, me he extraviado en las entrañas de un olvido, sepultado en las ruinas de mi propia existencia, arropado por la piel de la indiferencia, hoy que estoy presente pero que parezco ausencia...



La idea del eterno retorno es misteriosa y con ella Nietzsche dejó perplejos a los demás filósofos: ¡pensar que alguna vez haya de repetirse todo tal como lo hemos vivido ya, y que incluso esa repetición haya de repetirse hasta el infinito! ¿Qué quiere decir ese mito demencial?
El mito del eterno retorno viene a decir, per negationem, que una vida que desaparece de una vez para siempre, que no retorna, es como una sombra, carece de peso, está muerta de antemano y, si ha sido horrorosa, bella, elevada, ese horror, esa elevación o esa belleza nada significan. No es necesario que los tengamos en cuenta, igual que una guerra entre dos Estados africanos en el siglo catorce que no cambió en nada la faz de la tierra, aunque en ella murieran, en medio de indecibles padecimientos, trescientos mil negros.
¿Cambia en algo la guerra entre dos Estados africanos si se repite incontables veces en un eterno retorno?
Cambia: se convierte en un bloque que sobresale y perdura, y su estupidez será irreparable.
Si la Revolución francesa tuviera que repetirse eternamente, la historiografía francesa estaría menos orgullosa de Robespierre. Pero dado que habla de algo que ya no volverá a ocurrir, los años sangrientos se convierten en meras palabras, en teorías, en discusiones, se vuelven más ligeros que una pluma, no dan miedo. Hay una diferencia infinita entre el Robespierre que apareció sólo una vez en la historia y un Robespierre que volviera eternamente a cortarle la cabeza a los franceses.

Digamos, por tanto, que la idea del eterno retorno significa cierta perspectiva desde la cual las cosas aparecen de un modo distinto a como las conocemos: aparecen sin la circunstancia atenuante de su fugacidad. Esta circunstancia atenuante es la que nos impide pronunciar condena alguna. ¿Cómo es posible condenar algo fugaz? El crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia; todo, incluida la guillotina.
No hace mucho me sorprendí a mí mismo con una sensación increíble: estaba hojeando un libro sobre Hitler y al ver algunas de las fotografías me emocioné: me habían recordado el tiempo de mi infancia; la viví durante la guerra; algunos de mis parientes murieron en los campos de concentración de Hitler; ¿pero qué era su muerte en comparación con el hecho de que las fotografías de Hitler me habían recordado un tiempo pasado de mi vida, un tiempo que no volverá?
Esta reconciliación con Hitler demuestra la profunda perversión moral que va unida a un mundo basado esencialmente en la inexistencia del retorno, porque en ese mundo todo está perdonado de antemano y, por tanto, todo cínicamente permitido.
Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Ese es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada (das schwerste Gewicht).
Pero si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad.
¿Pero es de verdad terrible el peso y maravillosa la levedad?
La carga más pesada nos destroza, somos derribados por ella, nos aplasta contra la tierra. Pero en la poesía amatoria de todas las épocas la mujer desea cargar con el peso del cuerpo del hombre. La carga más pesada es por lo tanto, a la vez, la imagen de la más intensa plenitud de la vida. Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será.
Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes.

Entonces, ¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad?
Este fue el interrogante que se planteó Parménides en el siglo sexto antes de Cristo. A su juicio todo el mundo estaba dividido en principios contradictorios: luz-oscuridad; sutil-tosco; calor-frío; ser-no ser. Uno de los polos de la contradicción era, según él, positivo (la luz, el calor, lo fino, el ser), el otro negativo. Semejante división entre polos positivos y negativos puede parecernos puerilmente simple. Con una excepción: ¿qué es lo positivo, el peso o la levedad?

Parménides respondió: la levedad es positiva, el peso es negativo.

¿Tenía razón o no? Es una incógnita. Sólo una cosa es segura: la contradicción entre peso y levedad es la más misteriosa y equívoca de todas las contradicciones.

martes, 10 de agosto de 2010

Creo que te he perdido

...creo que te he perdido, y peor aun creo que no seré capas de encontrarte, la soledad vuelve a llenar  mis días, vacíos y carentes de ti, ausentes de lo que debiste haber sido, hoy creo te he perdido y al mismo tiempo me pierdo a mi, y pierdo suspiros, y besos y palabras sin sentido que se han quedado en el camino, ya no estas, ¿a donde te has ido? porque verte no es lo mismo que encontrarte, y yo ya te he perdido, ya no se donde buscarte, cuando frente a mi aun estas, no se a donde te escapaste, si cambiaste de lugar, tu lucero ha partido, mis estrellas no te verán mas, no se ha donde te has ido, ni porque, y menos porque tan de repente, un día todo brillaba y era diferente, hoy no puedo ver mas allá del cielo para encontrarte, ni puedo sujetarme a un cometa para seguirte, hoy quiero sentirte, pero ya no existes, no en este camino el mio, no en nuestro destino el que era de los dos, hoy tu y yo ya no existimos, yo quisiera regresar el tiempo y aferrarme a esos días en que jugábamos a ser felices, hoy que solo se trata de estar tristes, y que no hay remedio para no sentirlo, ¿donde estas' ¿donde te has ido? si aun te veo pero has desaparecido, creo que te he perdido, y lo peor es que creo que es para siempre...


Desde hace algún tiempo te siento distinta,
no sé qué será pero no eres la misma,
observo en tus ojos miradas
que esquivan la mía,
cansada de tanto buscar tus pupilas
pidiendo respuestas a cada por qué,
pero adivino en ti
algo que empieza a huir
y no quiero entender
cuando un presentimiento no crea razón,
sólo infunde terror.


Siento que te estoy perdiendo...
perdiéndote.


Y con monosílabos adormecidos
pretendes decir que dialogas conmigo,
tus gestos son más elocuentes,
al menos son signos
de tu indiferencia por todo lo mío
y más si mi afán es hacerte feliz;
qué fue lo que pasó,
dónde estuvo el error
que no pude impedir
aunque sé que no es fácil decir la verdad
no la digas jamás.


Mis labios no encuentran tu beso oportuno,
ni encuentra mi cuerpo en tu cuerpo refugio,
tan sólo pasivo abandono,
distante desnudo
que entregas como algo que no fuera
tuyo,
dejándote hacer en ausente actitud;
qué mortal desazón
es hacerte el amor
cuando ya no eres tú.
No quisiera saber, cuando sueles llorar,
en qué brazos estás.


Siento que te estoy perdiendo
Luis Eduardo Aute

lunes, 9 de agosto de 2010

En el espejo

...te encontré frente a un espejo que parecía tan profundo, inmóvil, como clavada a un sentimiento, absorta ante tu propia imagen, cegada por tu propia luz, enajenada ante la imagen que se postraba ante ti, tu rostro no mostraba ningún sentimiento, parecía que el espejo te había robado tu existencia, tu mirada fija, como hilando algún recuerdo moribundo, como si aun aire pasajero te hubiera arrasado, o algún fuego eterno te hubiera consumido, o como si tu vida no se hubiera dado cuenta de que ya no existías, pero ahí estabas, en una soledad abrasadora, aferrada a un pedazo de tiempo que no pretendía estar cerca de ti, hundida en un silencio embustero, de pronto note que una lágrima se escapaba de ti y un rayo de luz la acompañaba, atravesó tu rostro como añorando el suelo, tenia una vida sin conocerte y alguna casualidad me habia atravezado en tu momento, pero tu mirada seguía intacta fija ante el espejo,  tuve temor de interrumpir tu duelo, y me marche aunque algo en mi alma me decia que a quien veias no era a ti si no a mi...


Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación.
He aquí la prueba:
Para guardarse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones mas fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con inocente alegría.
Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.
En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas les hizo olvidar toda canción.
Ulises, (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él se hallaba a salvo. Fugazmente, vió primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo mas acerca de ellas.
Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises.
Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó.
La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.

El silencio de las sirenas
Franz Kafka, Praga, 1883 - Kierling, Austria, 1924

sábado, 31 de julio de 2010

Libertad

...la libertad no solo evoca el espacio, ni se aferra a cuestiones temporales, la libertad va mas allá de muros y fronteras y de penas capitales, no sueña con ir mas allá de las estrellas, no necesita puertas, mucho menos estatuas sin pena, ni paginas en los libros de historia, la libertad no tiene memoria, la libertad no es solo una condición, mas bien debe ser una elección, un acto voluntario, mucho mas que un escenario, una condena al valor, la libertad no vive afuera de la cárcel, ni se esconde en las sueños de los libertadores, la libertad no solo es para triunfadores, la libertad es una mentira convertida en verdad, la libertad es volar, la libertad es brincar, la libertad es escapar de lo que parece tan normal, sin voltear nunca para atrás, la libertad es fugas, pero una a una es eterna, la libertad es un poema mas que un lema, una lección que todos tendríamos que pasar, la libertad es ser nosotros mismos cuando el mundo quiere que seamos alguien mas...



Los presos políticos uruguayos no pueden hablar sin permiso, silbar, sonreír, cantar, caminar rápido ni saludar a otro preso. Tampoco pueden dibujar ni recibir dibujos de mujeres embarazadas, parejas, mariposas, estrellas, ni pájaros.

Didaskó Pérez, maestro de escuela, torturado y preso por tener ideas ideológicas, recibe un domingo la visita de su hija Milay, de cinco años. La hija le trae un dibujo de pájaros. Los censores se lo rompen a la entrada de la cárcel. Al domingo siguiente, Milay le trae un dibujo de árboles. Los árboles no están prohibidos, y el dibujo pasa. Didaskó le elogia la obra y le pregunta por los circulitos de colores que aparecen en las copas de los árboles, muchos pequeños círculos entre las ramas: - ¿Son naranjas? ¿Qué frutas son? La niña lo hace callar: -Ssshhhh. Y en secreto le explica: - Bobo. ¿No ves que son ojos? Los ojos de los pájaros que te traje a escondidas.

jueves, 29 de julio de 2010

Amor de instante

...nació el amor y se esfumo,
 ante el sorprendente asombro,
del tiempo que se conformo,
ha esperar pronto el zozobro.

de sus ojos brotaban miradas,
casi todas del mismo color,
de los mios centellas disfrazadas,
que se estrellaban en mi estupor,

me apuntaba con una sonrisa bien dibujada,
yo me escondía detrás de un gesto de admiración,
sus movimientos como los de una bella balada,
los mios podían desafinar cualquier canción.

la tuve en mis brazos quizás por un segundo,
lo que duran los sueños en una escena de amor,
pero al despertar de ese sueño tan profundo,
aparecí en un pensamiento desolador,

no podía dejarla ir sin que supiera,
que el destino había cumplido su misión,
de encender en nuestras almas la hoguera,
para que aprovecháramos la ocasión.

pero el alarido en mi garganta enmudeció,
no fui capas de avanzar ni un centímetro hacia ella,
la esperanza de tenerla pronto se desvaneció,
y de mis brazos se escurría una hermosa estrella.

en un amor de instante se convirtió,
lo mas bello y sublime que había visto hasta ese día.
no tengo idea hacia donde ella partió,
pero si se que algún día nos volverá a encontrar la vida.



Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,
pero la inseguridad es más hermosa.


Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.
Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?


Me gustaría preguntarles
si no recuerdan
-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,
o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.


Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,


una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,


que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.


Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?


Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.


Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es mas que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.


Amor a primera vista
Wislawa Szymborska

domingo, 25 de julio de 2010

Conversacion entre un Ateo, un Creyente, y un Matematico

...el destino de sus vidas los había reunido a compartir el mismo lecho de muerte, tres camas contiguas separadas solo por una cortina corrediza, nadie les acompañaba en ese momento que sabían era el último, un poco de fuerza de vida para tener la última conversación de sus vidas, irónico es pensar que al nacer llegamos junto con otros, y que al irnos sucede exactamente igual, en fin cosas de la vida y de la muerte.

Ateo: y pensar que aquí acaba todo, que no hay más que esto a lo que llamamos vida, que no hay oportunidad de regresar al pasado, a quizás corregir alguna cosa, hoy eso no tiene sentido, la casi muerte nos prepara para la inexistencia, no hay mas futuro que este, nuestro presente.

-Una voz sonó del otro lado de la cortina

Creyente: debe ser difícil pensar en ello, cuando no hay esperanza, para los que creemos en Dios toda la vida se nos prepara inconscientemente para este momento, aunque aún existe el vértigo de aventarte a un abismo en el cual no sabes que hay en el fondo, sabes que eso dependió de ti toda la vida.

-repuso otra voz del otro lado de la cama.

Matemático: no hay nada de lo que podamos estar seguros, cualquiera de sus nociones contiene un grado de certeza, y esta pronto la sabremos, lo que no es improbable es que nuestros relojes pararan para siempre, al menos los de esta vida, y aunque no estoy seguro de que exista algo mas allá de esto, las probabilidades siempre suponen más de una opción.

Ateo: ¿porque debemos de creer que no nos es suficiente una vida? la creencia de que habrá algo mas después de nuestras muerte, sería entonces una afirmación de que no nos fue suficiente una vida para vivir, y me refiero a vivir plenamente, a haber exprimido la esencia de cada segundo de nuestra existencia, la real, la que si conocimos, y en la que aun existimos.

Creyente: quizás nos fue suficiente a nosotros, pero piensa en los que no han tenido esta oportunidad, ¿será la vida tan injusta como para no brindarles otra oportunidad? la fe está sustentada en la esperanza general, repartida en igual proporción para todos y en ella la oportunidad de alcanzarla bajo nuestro propio esfuerzo.

Matemático: la vida es en sí una sumatoria de acontecimientos unos buenos y otros malos, según el peso especifico que ocuparon en su momento, ya el que ha logrado llegar a nacer ha hecho su mejor esfuerzo, pues de tantos que pudiéramos ser solo estamos los que pudimos llegar, no es lo mismo para cuando nos vamos, pues el reloj de la vida es muy particular.

Ateo: Aun en estos momentos me resulta absurdo pensar, que por no tener esperanza alguien me vaya a juzgar, ya espere lo suficiente y en este momento no me ha de llegar, el pensamiento incompleto que me haga de opinión cambiar, no temo a dejar de existir porque cuando pude me ocupe de vivir, quizás me falto tiempo, pero eso es parte del existir, nunca estaremos contentos con lo que se nos da, por eso inventamos cosas más grandes como Dioses que trabajan para nosotros a nuestra voluntad.

Creyente: Tu voluntad te fue otorgada, así como tu libertad, y es por eso que pudiste saber elegir entre el bien y el mal, y en medio de esa gran línea pudiste haber encontrado el amor, pero no el puro y eterno, mucho menos el efímero, si no el que te condena a dudar, el que te invita a permitirle a tus pensamientos el soñar, que quizás hay algo más.

Ateo: No dudo de lo que pienso, mas no afirmo que mis pensamientos sean los correctos, de alguna manera todos vivimos en diferentes contextos, y en el mío la razón siempre ocupo el primer lugar.

Matemático: No hay razón que no venga precedida de alguna duda, la solución de un problema siempre supone la existencia del mismo, nuestra vida aun es un acertijo sin resolver, y la incógnita de la vida posiblemente solo encuentra la solución en la muerte.

Creyente: La fe me dio tantas cosas, quizá para alguien sin Dios no tengan sentido, pero el encuentro con Dios es personal, y sucede que a veces no nos basta una vida para darnos cuenta de las llamadas a ese encuentro, la muerte es la última llamada a este acto, el azar puede ser tan divino como la misma perfección, y al final mi elección fue creer que esta Dios.

Matemático: Si Dios existe es el gran maestro de las Matemáticas, el orden del universo no se puede explicar de otra forma, las matemáticas están en toda la naturaleza, y son el principio filosófico y estético de todas las cosas, quien descubre su delicada armonía descubre un nuevo escalón hacia ese gran maestro.

Ateo: No hay razón que me permita contradecirles, si existe un Dios estoy seguro que no es como el que las religiones han planteado, tanto poder ha causado tanto dolor, y tanto dolor no puede venir de un ser que presume su gran amor.

Creyente: El dolor es consecuencia de nuestra imperfección pero el mismo nos permite distinguir entre lo que nos daña y lo que no, la mayoría descubrimos que el fuego quema porque en alguna ocasión nos habremos quemado, el dolor es un regalo piadoso del creador.

Ateo: no creo que exista un Dios que necesita el dolor para senitrse amado.


Ateo: "Aunque quizás exista un Dios que no necesita solo Amor"

Creyente: "Ó quizás el amor no necesite un Dios para existir"

Matemático: "Que va, se necesitan los dos".


Durante la Séptima Cruzada, al mando de San Luis, Yves le Breton contó que se había encontrado en cierto momento con una anciana que vagaba por las calles con un plato en su mano derecha, del que salían llamaradas, y con un cuenco lleno de agua en su mano izquierda. Al preguntarle la razón por la que llevaba las dos vasijas respondió que con las llamas iba a prender fuego al Paraíso hasta que no quedara ni rastro de él y con el agua iba a apagar las llamas del Infierno hasta que no quedara ni rastro de ellas, «porque no quiero que nadie haga el bien con el fin de ganarse la recompensa del Paraíso o por miedo al Infierno, sino sola y exclusivamente por amor a Dios». Hoy por hoy, esta actitud ética, verdaderamente cristiana, se mantiene viva principalmente en el ateísmo.

Los fundamentalistas realizan lo que ellos consideran que son buenas acciones con el fin de cumplir la voluntad de Dios y obtener la salvación; los ateos las realizan simplemente porque eso es lo que hay que hacer. ¿Acaso no es ésta nuestra experiencia más elemental de moralidad? Cuando realizo una buena acción, no la hago con las miras puestas en ganarme el favor de Dios; actúo así porque, en caso contrario, no soportaría mirarme al espejo.Por definición, una acción moral encierra en sí misma su propia recompensa. David Hume, que era creyente, insistió en este punto de un modo absolutamente conmovedor cuando escribió que la única forma de demostrar un respeto auténtico por Dios era actuar moralmente sin tener en cuenta la existencia del mismo.

Defensores de la fe.
Por Slavoj Žižek | 12.Marzo.2006


No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.


No me mueve, mi Dios, para quererte
Santa Teresa de Ávila

Usted tiene dos cosas que perder: la verdad y el bien, y dos cosas que comprometer: su razón y su voluntad, su conocimiento y su bienaventuranza; y su naturaleza posee dos cosas de las que debe huir: el error y la miseria. Su razón no está más dañada, eligiendo la una o la otra, puesto que es necesario elegir. He aquí un punto vacío. ¿Pero su bienaventuranza? Vamos a pesar la ganancia y la pérdida, eligiendo cruz (de cara o cruz) para el hecho de que Dios existe. Estimemos estos dos casos: si usted gana, usted gana todo; si usted pierde, usted no pierde nada. Apueste usted que Él existe, sin titubear. Pensamientos.

La apuesta de Pascal
Blaise Pascal (1670)

sábado, 24 de julio de 2010

Duelo

...no puedo decirte adiós, pero esto ya parece un duelo, duelo de ausencia, duelo de brasas que se convierten en cenizas, duelo con ganas de caricias, duelo que teme a un adiós, duele tanto esta ceguera, que nos a hundido en un abismo, tan profundo, tan oscuro, tan cercano al dolor, no tenerte es mi delirio, no sentir ya tu suspiros, extraviarte en mis caminos, apagarte cuando te olvido, ¿donde esta el amor? ¿donde lo hemos perdido? ahora ya no somos dos, ni el uno que un día fuimos, se enfriaron nuestras almas, la distancia las acuchillo, hoy es tan difícil encontrarte, aunque se que de mi pecho no te has ido, aveces quisiera gritarte, y que contestaras con un "si yo también lo he sentido" pero el tiempo quizás atrás nos dejo, en el momento en el que nos conocimos sin nosotros mismos, hoy te extraño mas que a nada, este silencio nos ha confundido, yo quisiera que pasara, como pasa el viento de un suspiro, yo quisiera volver a ser tu aliento, y que estés conmigo cuando respiro, decirte otra vez lo mucho que sueño contigo, y decirte que sin ti estoy perdido, solo, triste y aburrido, varado en una nube en el cielo del olvido, nuestras manos quizás nunca debieron separarse, muchos menos nuestros corazones, ahora saben que aun sin nosotros pueden levantarse, aunque anden por la vida tan perdidos, hoy quisiera en mis sueños encontrarte, suponer que esto que pasa es un suspiro, una jugarreta quizás del destino, y que al despertar siguiéramos juntos por el mismo camino...



¡Adiós, fantasía mía!

¡Adiós, Fantasía mía!
¡Adiós, querida compañera, amor mío!
Me voy, no sé adónde
ni hacia qué azares, ni sé si te volveré a ver jamás.
¡Adiós, pues, Fantasía mía!

Déjame mirar atrás por última vez.
Siento en mí el leve y menguante tic tac del reloj.
Muerte, noche, y pronto se detendrá el latir de mi corazón.

Durante mucho tiempo hemos vivido, gozado, y acariciado juntos,
en deliquio.
Ahora hemos de separarnos. ¡Adiós, Fantasía mía!

Pero no nos apresuremos.
Largo tiempo, ciertamente, hemos vivido, dormido, nos hemos
mezclado el uno con el otro.
Si morimos, pues, moriremos juntos (sí, continuaremos
siendo uno),
si vamos a algún sitio, iremos juntos a afrontar lo que ocurra:
quizás seremos más libres y alegres, y aprenderemos algo,
quizás me estés ya guiando hacia las verdaderas canciones,
(¿quién lo sabe?),
quizás eres tú el mortal pomo de la puerta que deshace, gira...
Finalmente, pues, te digo:

ADIÓS! ¡SALUD, FANTASÍA MÍA!

¡Adiós fantasía mía!
Walt Whitman

miércoles, 21 de julio de 2010

Vestigios del alma (II): La cerca

...no lo recuerdo muy bien pero aun la recuerdo, entre el olor de arboles de guayabas, mandarinas y mangos, en el patio arbolado de la vis abuela, las hormigas, las mariposas, los gusanos, las luciérnagas, todas reales también compartían mi reino imaginario, donde mis juguetes cobraban vida, donde luchadores de plástico peleaban contra tortugas ninja, robots, extraterrestres y otros mas, donde había suficiente tierra para hacer hoyos para jugar a las canicas, o hacer mis súper pistas para que mis carritos corrieran a toda velocidad, pero un día fue diferente, el pelo de una niña corto la brisa que asistía todas las tardes a aquel patio, que provoco que mi corazón de niño latiera de forma extraña, extraña para un niño que aun no entiende del amor, era la nieta de la vecina, Dianita era su nombre, no sé si la recuerde más bella de lo que era, o si mis recuerdos se equivocan y aun era más bella, ojos verdes llenos de brillo, cara creo de ángel aunque nunca había visto uno, olía a fresa y parecía princesa, hoyuelos en las mejillas de color caramelo, su imagen se incrusto en mi mente, los extraños insectos que empiezan a brincar en los estómagos de las personas, hicieron lo propio, muchos dicen que son mariposas, yo prefería creer que eran libélulas, me recuerdo esa noche sin poder pensar más que en ella, en sus esos ojos, es sus mejillas rosadas, esperando amanecer al otro día y que por casualidad otra vez aquella niña anduviera por el patio de su abuela, una cerca de esas que parecen inspiradas en las colmenas de las abejas dividía ambos patios, el mío parecía ser un campo de batalla, el de ella un prado lleno de margaritas y violetas, y de girasoles cuando estaba ella, y como lo había esperado ella ahí estaba jugando a la bailarina, y yo quería mostrarle que yo era un súper héroe, pero no fui capaz de hablarle ese día, aunque mis ojos no pudieron dejarla de ver, hasta el ritual de la noche en que otra vez no podía pensar en otra cosa que no fuera esa niña, esos ojos, esas mejillas, en que mas puede pensar un niño acerca de una niña, ¿Que me pasaba? en la escuela los otros niños me habían enseñado que las niñas no eran seres de fiar, pero yo creo que ellos no habían conocido a una niña como ella, elaboraba con mi mente de niño planes fantásticos para hablarle y llamar su atención, fue esos días que entendí que peinarse no solo era una obligación que mi mama me quería imponer, creo que en unos de esos sueños hasta un caballo me compre, uno blanco y enorme capas de brincar la cerca y llegar a esta ella e invitarla a cabalgar por el cielo, fantasías que ahora encuentro tan deliciosas, pero era un niño tímido, y en realidad mis ahorros de mis domingos no me alcanzaban ni para un poni y mucho menos uno que volara, así que dos semanas invente distintas formas de poder decirle hola, aunque todas al siguiente día se convertirían en un fracaso, hasta que un día que decidí reconciliarme con mis juguetes ella se acerco a la cerca y me dijo hola, no sé si el corazón este hecho para brincar tanto pero el mío creo latió mas veces de las que había latido en toda su vida, un hola creo le habré contestado, un hola tartamudo creo, la verdad no lo recuerdo, esa misma noche no lo recordaba, pero su voz me hacía eco aun en los oídos, y a partir de esa día teníamos una hora para llegar hasta la cerca, y platicábamos que se yo, ya no se de que platican los niños, pero platicábamos y reíamos, y el mundo se me iluminaba al verla, y les confieso saben que creo que a ella también al verme, yo pasaba mis días pensando en ella, deseando llegara la hora de volver a aquella cerca, incluso hasta investigue en el pequeño diccionario Larousse la palabra "novia", un día llego ella y me dedico una canción la chica ye ye, la verdad no tenía la idea de lo que significaba en esos tiempos y ahora tampoco pero lo que si se es que no había duda mi corazón era suyo y mi mente, y mis sueños de niño, y aprendí a escribirle en papel, y ella me cantaba y yo le escribía cosas que después sabría que eran poemas, y así fue durante un verano en el que recuerdo el amor toco la cerca de mi patio, y mi mundo de niño de pronto cambio, hasta que el verano acabo y ella regreso con sus padres, pero un día antes de su partida, le escribí este poema:

De todas las flores del patio de tu abuela,
Tú eres la más hermosa que lo adorna,
mi corazón siente que contigo vuela,
cada que tu cara por la cerca se asoma,
no quiero nunca que te vayas,
ni que hagas como las estrellas,
mejor quédate a ser mi novia,
hasta que la cerca un dia se caiga.

La tarde antes de irse, asistió como todos los días a la cerca y me dijo que aceptaba ser mi novia, pero que no podía dejar de irse, ese fue el ultimo día que la vi pero lo cierto es que aun seguimos siendo novios...



Las noche son un mar de oleaje turbo que a veces me traenrecuerdos
y que recuerdos los que vuelan esta noche,
de donde hace tantos años se habían quedado durmiendo
recuerdos que me van llegando oleadas y sugieren otros tiempos
tiempos de más,
facilidad es la palabra que hoy me falta y que hace tanto nocomprendo
no tengo más que un vago sentimentalismo dulce y triste peroviejo,
viejo como el viejo sabor de viejas lágrimas
y viejo, como el muro de su casa donde aparecía corriendo de lamano de su hermana

y sobre todo lo entiendo que quiere alguien con 10 años.
Como me gustaba Julieta araran
En ese entonces todo venía en otros nombres, desde el amarla ensecreto
Has de vivir con la confianza en me amaba tras de sus ojosrisueños
Siempre se resumía en la frase acostumbrada aaa
Y para mí todo lo envolvía en tres palabras ciertas como laverdad,
Me gustaba Julieta araran
Me gustaba Julieta araran dararan
Me gustaba Julieta
cuando iba mirando a cualquier sitio sin hacerlo
cuando imaginaba y se peinaba los cabellos negros
negros como noches y largos, largos como inviernos
que nunca acababan de estar cerca ni estar lejos
sólo iban, sólo a mi lado y a mi lado les recuerdos
Me gustaba Julieta
cuando imaginaba que le amaba de hace tiempo
cuando me escribió que era su amor
cuando lo entiendo y además cuando como hoy lo rememoro
dulce y triste como lágrimas y besos
de mejilla y de la infancia y de hace mucho tiempo atrás
Me gustaba Julieta
cuando murió su papá y se lo dijeron
cuando en la sorpresa soltó el llanto
y el cuaderno en donde decía que me amaba
siempre y cuando fuera eterno como el sol
Me gustaba Julieta
cuando la llevaron a vivir con sus abuelos
cuando dejó de ir a clases con su hermana
cuando una tarde como cualquier tarde gris se me fue muy lejos
lejos más allá de donde van todos los sueños
que han venido desde entonces y esta noche me repiten que de niñoy en las tardes
Me gustaba Julieta araran
Me gustaba Julieta araran dararan
Me gustaba Julieta araran
Julieta dan dan dan dan dan

Fernando Delgadillo
Julieta

martes, 20 de julio de 2010

Vestigios del alma (I): Pedazos del pasado

 ...a través de nuestras vidas extraviamos tantos recuerdos, conforme abrimos y cerramos puertas vamos perdiendo piezas de nuestro pasado, nuestra memoria manda a archivo muerto sucesos importantes de nuestro ser, aveces quizás eslabones importantes de nuestra existencia, es cuando el pasado comienza a existir pero también se va difuminando, los rostros pierden sus contornos, las palabras van enmudeciendo poco a poco, las imagenes aparecen como una película que ha perdido parte de su cuerpo, y así el pasado real se vuelve a reconstruir con imagenes del presente, como si parcharamos el rollo de una película antigua con pedazos de nuestro yo presente, nos convertimos en mezclas heterogeneas de pasados con presentes, retazamos nuestra historia, corregimos el boceto de nuestra mayor obra maestra: la vida misma, solo el tiempo no nos reconoce, porque ha sido el único testigo fiel de nosotros mismos, nos erigimos con nuestras propias cenizas, construimos rascacielos sobre nuestras ruinas, edificamos el presente con vestigios de nuestra alma, esa que quizás ahora solo sea un fantasma de antaño, el susurro de un viento de otros tiempos, o quizás porque no una sucesión de presentes perfectos continuos que al dar un paso, se convierten en pasado...


“Ya ves, continuamos viviendo cada uno a su manera, incluso ahora”, pensé. Por profunda y fatal que sea la pérdida, por importante que sea lo que nos han arrancado de las manos, aunque nos hayamos convertido en alguien completamente distinto y sólo conservemos, de lo que antes éramos, una fina capa de piel, a pesar de todo, podemos continuar viviendo, así, en silencio. Podemos alargar la mano e ir tirando del hilo de los días que nos han destinado, ir dejándolos luego atrás. En forma de trabajo rutinario, el trabajo de todos los días…, haciendo, según cómo, una buena actuación. Al pensarlo, me sentí terriblemente vacío.”



Sputnik, mi amor
Haruki Murakami

martes, 13 de julio de 2010

Si el amor es, será.

...si el amor es, será, y si no es pasara, pero si pasa y sigue siendo, eso es algo por lo que no quiero pasar, porque si pasa no se que me pasara, dicen que el tiempo pasa, y pasa que no quisiera que pasara sin ti, pero que puedo hacer con esto que esta pasando, un frio oscuro se ha ensañado con nosotros, y nosotros tanto que hablábamos de amor, y amor es lo que ahorita quisiera escuchar, como una palabra que se aferra al viento y se convierte en eco, si un viento te lleva espero haya un viento que te pueda regresar, no tienes que regresar si no te vas, si te vas procura no dejarme conmigo, y por favor no te lleves mi contigo, porque contigo aprendí a ser mas de lo que soy, y ser es algo que necesita dedicación, hoy me dedicare a decirte de mil formas que no te vallas, y valla que necesito hacerlo, porque te necesito, no es que el cielo sea mas oscuro, si no que estoy seguro que después de ti no hay cielo, o quizás no ganas de voltear a verlo, no quiero voltear atrás sin encontrarte, porque en algún momento tuve la necesidad de borrarte, no quiero momentos sin ti, ni futuros que al otro día no vuelvan a surgir, no quiero vivir, y no me refiero a esa acción de respirar, y moverme en el mundo, si no a dejar de existir en nuestro mundo, ese que hoy se torna intermitente, que se pinta de incertidumbre, que dibuja un adiós en el espacio, en ese espacio que creímos siempre nos mantendría juntos, y junto a esta suplica hoy me he sentado en la banqueta, a esperar que de repente el amor otra vez aparezca, que lo traigas aferrado a un abrazo, a una insinuación de que esto pasa, y pasa porque así es el amor...


Amor mío, mi amor, amor hallado

de pronto en la ostra de la muerte.

Quiero comer contigo, estar, amar contigo,

quiero tocarte, verte.



Me lo digo, lo dicen en mi cuerpo

los hilos de mi sangre acostumbrada,

lo dice este dolor y mis zapatos

y mi boca y mi almohada.



Te quiero, amor, amor absurdamente,

tontamente, perdido, iluminado,

soñando rosas e inventando estrellas

y diciéndote adiós yendo a tu lado.



Te quiero desde el poste de la esquina,

desde la alfombra de ese cuarto a solas,

en las sábanas tibias de tu cuerpo

donde se duerme un agua de amapolas.



Cabellera del aire desvelado,

río de noche, platanar oscuro,

colmena ciega, amor desenterrado,



voy a seguir tus pasos hacia arriba,

de tus pies a tu muslo y tu costado.

Amor mio, mi amor.
Jaime Sabines

sábado, 10 de julio de 2010

Vigilia

...quiero dar fin a esta vigilia, volver a sopesar mis sueños y empezar a caminar, reponerme de este idilio huérfano de motivos, lleno de espacios vacíos, y vació de mentiras que saben a verdad, detener este tiempo de momentos fríos, de días lentos, de caminos sin sentido, quiero tirar las promesas, arrojarlas a la suerte del viento, y tirar sus cenizas al mar, esfumar de tajo las memorias , desconectar de mi los recuerdos, apagar la realidad, esa realidad que se ha forjado de ilusiones, que se ha alimentado de ausencias, que hoy se quiere suicidar, hoy me quedo en lontananza de un horizante lejano, junto a un futuro minusválido, y un día que nunca anocheció, hoy que el tiempo no llego a la cita del destino, que no hay mas allá del camino, y que ya no puedo caminar mas...



La sombra de mi alma
huye por un ocaso de alfabetos,
niebla de libros
y palabras.
¡La sombra de mi alma!
He llegado a la línea donde cesa
la nostalgia
y la gota de llanto se transforma
alabastro de espíritu.
(¡La sombra de mi alma!)
El copo del dolor
se acaba,
pero queda la razón y la sustancia
de mi viejo mediodía de labios,
de mi viejo mediodía
de miradas.
Un turbio laberinto
de estrellas ahumadas
enreda mi ilusión
casi marchita.
¡La sombra de mi alma!
Y una alucinación
Me ordeña las miradas.
Veo la palabra amor
desmoronada.
¡Ruiseñor mío!
¡Ruiseñor!
¿Aún cantas?


La sombra de mi alma.
Federico García Lorca

viernes, 9 de julio de 2010

Puedo escribir los versos mas alegres esta noche

...Puedo escribir los versos mas alegres esta noche.

Escribir, por ejemplo: La noche esta enamorada, 
las luciérnagas brillan, como si quisieran ser estrellas.

El viento nómada se detiene a recitar un verso.

Puedo escribir los versos mas alegres esta noche.
Yo la quiero, y ella procura un siempre para quererme.

En las noches como esta la tengo entro los brazos, 
La he besado tantas veces bajo algún tiempo infinito.

Ella me quiere y tantas veces yo la he querido,
como no querer sus pequeños ojos de abismo.

Puedo escribir los versos mas alegres esta noche.
Pensar que la tengo. Sentir que la he vivido.

Disfrutar la noche inmensa, tan inmensa con ella.
Un beso para guardar la calma, y olvidarse del frió

Cuanto quisiera que el amor pudiera salvarla,
Las noches son eternas cuando esta conmigo.

Esto no es todo. Alguien sueña, alguien piensa.
Mi alma esta contenta por haberla tenido.

Cada que la necesito la encuentro en mi mirada, 
Mi corazón sabe donde encontrarla, ella esta conmigo.

La misma noche que hace volar los mismos sueños, 
tu y yo, en este momento no podemos ser mas que uno mismo.

Ahora la quiero y creo que siempre la quise.
Mi destino se paso toda la vida buscándote.

Mía, Mía siempre sera. Como antes de conocerla.
Su luz, piel suave de un sueño infinito.

Ahora la quiero, y quizás después también la quiera.
Es tan grande el amor, pero es enorme cuando estoy con ella.

Porque en noches como esta te tengo entre mis brazos,
Mi alma esta contenta por haberla tenido.

Aunque este sea el ultimo amor que viva en la vida,
y has que mis palabras se apaguen.


Amor, de grano a grano, de planeta a planeta,
la red del viento con sus países sombríos,
la guerra con sus zapatos de sangre,
o bien el día y la noche de la espiga.
Por donde fuimos, islas o puentes o banderas,
violines del fugaz otoño acribillado,
repitió la alegría los labios de la copa,
el dolor nos detuvo con su lección de llanto.
En todas las repúblicas desarrollaba el viento
su pabellón impune, su glacial cabellera
y luego regresaba la flor a sus trabajos.
Pero en nosotros nunca se calcinó el otoño.
Y en nuestra patria inmóvil germinaba y crecía
el amor con los derechos del rocío.

Cien Sonetos de Amor
XXVIII

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