viernes, 25 de enero de 2013

Homo sapiens

…vivimos atrapados en la sociedad del engaño, los tiempos de la mentira y de lo espurio, donde todo se sugiere pero nada se comprueba, de las cortinas de humo, de la turbiedad de las cosas, del pensamiento apócrifo, de las leyes contradictorias, donde es fácil ser deportista y engañar por mucho tiempo al mundo, o cometer crímenes en países ajenos y salir como héroe nacional, donde no se aclaran las evidencias de la mala política, donde adornamos con eufemismos la mala democracia, el mal proceder de las cosas, donde aplaudimos a personas que se han hecho millonarios utilizando sin permiso el intelecto de otros, donde es mas importante la vida personal de un joven cantante que los 870 millones de personas que pasan hambre en el mundo, donde hemos colaborado para el surgimiento de grandes compañías tecnológicas, pero no hemos logrado encaminarlas para el bien común, para hacer del mundo un lugar mejor, donde nos olvidamos que las armas fueron inventadas para matar y la economía para hacer mas ricos a los ricos y mas pobres a los pobres, vivimos tiempos retrogradas, en donde el esclavismo aun es reciente, donde grandes instituciones fundamentadas en la benevolencia de un Dios se han encargado de perjudicar mas que ayudar al ser humano, donde es mas importante bloquear económicamente a un país que colaborar en el crecimiento de otros, en donde el amor ha aprendido a disfrazarse de cosas superfluas, tal vez es como el homo sapiens ha perdurado desde hace 2.5 millones de años fregándose a los otros homos y a cuanto pobre animal que se ha puesto en su camino, pero nada de tristeza en este asunto, es nuestra naturaleza, gateamos apenas en los linderos de una era, donde quizás algún día lo único que nos quede por destruir seamos nosotros mismos…


La pobreza mata cada año, en el mundo, más gente que toda la segunda guerra mundial, que a muchos mató. Pero, desde el punto de vista del poder, el exterminio no viene mal, al fin y al cabo, si en algo ayuda a regular la población, que está creciendo demasiado. Los expertos denuncian los excedentes de población al sur del mundo, donde las masas ignorantes no saben hacer otra cosa que violar el sexto mandamiento, día y noche: las mujeres siempre quieren y los hombres siempre pueden. ¿Excedentes de población en Brasil, donde hay diecisiete habitantes por kilómetro cuadrado, o en Colombia, donde hay veintinueve? Holanda tiene cuatrocientos habitantes por kilómetro cuadrado y ningún holandés se muere de hambre; pero en Brasil y en Colombia un puñado de voraces se queda con todo. Haití y El Salvador son los países más superpoblados de las Américas, y están tan superpoblados como Alemania.
El poder, que practica la injusticia y vive de ella, transpira violencia por todos los poros. Sociedades divididas en buenos y malos: en los infiernos suburbanos acechan los condenados de piel oscura, culpables de su pobreza y con tendencia hereditaria al crimen: la publicidad les hace agua la boca y la policía los echa de la mesa. El sistema niega lo que ofrece, objetos mágicos que hacen realidad los sueños, lujos que la tele promete, las luces de neón anunciando el paraíso en las noches de la ciudad, esplendores de la riqueza virtual: como bien saben los dueños de la riqueza real, no hay valium que pueda calmar tanta ansiedad, ni prozac capaz de apagar tanto tormento. La cárcel y las balas son la terapia de los pobres.
Hasta hace veinte o treinta años, la pobreza era fruto de la injusticia. Lo denunciaba la izquierda, lo admitía el centro, rara vez lo negaba la derecha. Mucho han cambiado los tiempos, en tan poco tiempo: ahora la pobreza es el justo castigo que la ineficiencia merece. La pobreza puede merecer lástima, en todo caso, pero ya no provoca indignación: hay pobres por ley de juego o fatalidad del destino. Tampoco la violencia es hija de la injusticia. El lenguaje dominante, imágenes y palabras producidas en serie, actúa casi siempre al servicio de un sistema de recompensas y castigos, que concibe la vida como una despiadada carrera entre pocos ganadores y muchos perdedores nacidos para perder. La violencia se exhibe, por regla general, como el fruto de la mala conducta de los malos perdedores, los numerosos y peligrosos inadaptados sociales que generan los barrios pobres y los países pobres. La violencia está en su naturaleza. Ella corresponde, como la pobreza, al orden natural, al orden biológico o, quizá, zoológico: así son, así han sido y así seguirán siendo. La injusticia, fuente del derecho que la perpetúa, es hoy por hoy más injusta que nunca, al sur del mundo y al norte también, pero tiene poca o ninguna existencia para los grandes medios de comunicación que fabrican la opinión pública en escala universal.
El código moral del fin del milenio no condena la injusticia, sino el fracaso. Robert McNamara, que fue uno de los responsables de la guerra del Vietnam, escribió un libro donde reconoció que la guerra fue un error. Pero esa guerra, que mató a más de tres millones de vietnamitas y a cincuenta y ocho mil norteamericanos, no fue un error porque fuera injusta, sino porque los Estados Unidos la llevaron adelante sabiendo que no la podían ganar. El pecado está en la derrota, no en la injusticia. Según McNamara, ya en 1965 había abrumadoras evidencias que demostraban la imposibilidad del triunfo de las fuerzas invasoras, pero el gobierno norteamericano siguió actuando como si la victoria fuese posible. El hecho de que los Estados Unidos hayan pasado quince años practicando el terrorismo internacional para imponer, en Vietnam, un gobierno que los vietnamitas no querían, está fuera de cuestión. Que la primera potencia militar del mundo haya descargado, sobre un pequeño país, más bombas que todas las bombas arrojadas durante la segunda guerra mundial es un detalle que carece de importancia.
Al fin y al cabo, en su larga matanza, los Estados Unidos habían estado ejerciendo el derecho de las grandes potencias a invadir a quien sea y obligar a lo que sea. Los militares, los mercaderes, los banqueros, y los fabricantes de opiniones y de emociones de los países dominantes tienen el derecho de imponer a los demás países dictaduras militares o gobiernos dóciles, pueden dictarles la política económica y todas las políticas, pueden darles la orden de aceptar intercambios ruinosos y empréstitos usureros, pueden exigir servidumbre a sus estilos de vida y pueden digitar sus tendencias de consumo.
Es un derecho natural, consagrado por la impunidad con que se ejerce y la rapidez con que se olvida. La memoria del poder no recuerda: bendice. Ella justifica la perpetuación del privilegio por derecho de herencia, absuelve los crímenes de los que mandan y proporciona coartadas a su discurso. La memoria del poder, que los centros de educación y los medios de comunicación difunden como única memoria posible, sólo escucha las voces que repiten la aburrida letanía de su propia sacralización. La impunidad exige la desmemoria. Hay países y personas exitosas y hay países y personas fracasadas, porque los eficientes merecen premio y los inútiles, castigo. Para que las infamias puedan ser convertidas en hazañas, la memoria del norte se divorcia de la memoria del sur, la acumulación se desvincula del vaciamiento, la opulencia no tiene nada que ver con el despojo. La memoria rota nos hace creer que la riqueza y la pobreza vienen de la eternidad y hacia la eternidad caminan, y que así son las cosas porque Dios, o la costumbre, quieren que así sean.
Octava maravilla del mundo, décima sinfonía de Beethoven, undécimo mandamiento del Señor: por todas partes se escuchan himnos de alabanza al mercado libre, fuente de prosperidad y garantía de democracia. La libertad de comercio se vende como nueva, pero tiene una historia larga. Y esa historia tiene mucho que ver con los orígenes de la injusticia, que en nuestro tiempo reina como si hubiera nacido de un repollo, o de la oreja de una cabra: hace tres o cuatro siglos, Inglaterra, Holanda y Francia ejercían la piratería, en nombre de la libertad de comercio, mediante los buenos oficios de sir Francis Drake, Henry Morgan, Piet Heyn, Franzois Lolonois y otros neoliberales de la época; la libertad de comercio fue la coartada que toda Europa usó para enriquecerse vendiendo carne humana, en el tráfico de esclavos; cuando los Estados Unidos se independizaron de Inglaterra, lo primero que hicieron fue prohibir la libertad de comercio, y las telas norteamericanas, más caras y más feas que las telas inglesas, se hicieron obligatorias, desde el pañal del bebé hasta la mortaja del muerto; después, sin embargo, los Estados Unidos enarbolaron la libertad de comercio para obligar a muchos países latinoamericanos al consumo de sus mercancías, sus empréstitos y sus dictadores militares; envueltos en los pliegues de esa misma bandera, los soldados británicos impusieron el consumo de opio en China, a cañonazos, mientras el filibustero William Walker restablecía la esclavitud, también a cañonazos, y también en nombre de la libertad, en América Central; rindiendo homenaje a la libertad de comercio, la industria británica redujo a la India a la última miseria, y la banca británica ayudó a financiar el exterminio del Paraguay, que hasta 1870 había sido el único país latinoamericano de veras independiente; pasó el tiempo y a Guatemala se le ocurrió, en 1954, practicar la libertad de comercio comprando petróleo a la Unión Soviética, y entonces los Estados Unidos organizaron una fulminante invasión, que puso las cosas en su lugar; y poco después, también Cuba ignoró que su libertad de comercio consistía en aceptar los precios que se le imponían, compró el prohibido petróleo ruso, y ahí se armó el tremendo lío que desembocó en la invasión de Playa Girón y en el bloqueo interminable.

Todos los antecedentes históricos enseñan que la libertad de comercio y lasdemás libertades del dinero se parecen a la libertad de los países, tanto como Jack el Destripador se parecía a san Francisco de Asís. El mercado libre ha convertido a nuestros países en bazares repletos de chucherías importadas, que la mayoría de la gente puede mirar pero no puede tocar. Así ha sido desde los lejanos tiempos en que los comerciantes y los terratenientes usurparon la independencia, conquistada por nuestros soldados descalzos, y la pusieron en venta. Entonces fueron aniquilados los talleres artesanales que podían haber incubado a la industria nacional. Los puertos y las grandes ciudades, que arrasaron al interior, eligieron los delirios del consumo en lugar de los desafíos de la creación. Han pasado los años, y en los supermercados de Venezuela he visto bolsitas de agua de Escocia para acompañar al whisky. En ciudades centroamericanas donde hasta las piedras transpiran a chorros, he visto estolas de piel para damas copetudas. En Perú, enceradoras eléctricas alemanas, para casas de pisos de tierra que no tenían electricidad. En Brasil, palmeras de plástico compradas en Miami. Otro camino, el inverso, recorrieron los países desarrollados. Ellos nunca dejaron entrar a Herodes en sus cumpleaños infantiles. El mercado libre es la única mercancía que fabrican sin subsidios, pero sólo con fines de exportación.
Ellos la venden, nosotros la compramos. Sigue siendo muy generosa la ayuda que sus estados brindan a la producción agrícola nacional, que así puede derramarse sobre nuestros países a precios baratísimos, a pesar de sus costos altísimos, condenando a la ruina a los campesinos del sur del mundo. Cada productor rural de los Estados Unidos recibe, en promedio, subsidios estatales cien veces mayores que el ingreso de un agricultor de las islas Filipinas, según los datos de las Naciones Unidas. Y eso por no hablar del feroz proteccionismo de las potencias desarrolladas en la custodia de lo que más le importa: el monopolio de las tecnologías punta, de la biotecnología y de las industrias del conocimiento y de la comunicación, privilegios defendidos a rajatabla para que el norte siga sabiendo y el sur siga repitiendo, y que así sea por los siglos de los siglos. Continúan siendo altas muchas de las barreras económicas, y más altas que nunca se alzan todas las barreras humanas. No hay más que echar un vistazo a las nuevas leyes de inmigración en los países europeos, o al muro de acero que los Estados Unidos están construyendo a lo largo de la frontera con México: éste no es un homenaje a los caídos del muro de Berlín, sino que es una puerta cerrada, una más, en las relaciones de los trabajadores mexicanos que insisten en ignorar que la libertad de mudarse de un país es un privilegio del dinero. (Para que el muro no resulte tan desagradable, se anuncia que será pintado de color salmón, lucirá azulejos decorados con arte infantil y tendrá agujeritos para mirar al otro lado.) Cada vez que se reúnen, y se reúnen con inútil frecuencia, los presidentes de las Américas emiten resoluciones repitiendo que el mercado libre contribuirá a la prosperidad. A la prosperidad de quién, no queda claro. La realidad, que también existe aunque a veces se note poco, y que no es muda aunque a veces se hace la callada, nos informa que el libre flujo de capitales está engordando cada día más a los narcotraficantes y a los banqueros que dan refugio a sus narco dólares. El derrumbamiento de los controles públicos, en las finanzas y en la economía, les facilita el trabajo: les proporciona buenas máscaras y les permite organizar, con mayor eficacia, los circuitos de distribución de drogas y el lavado del dinero sucio. También dice la realidad que esa luz verde está sirviendo para que el norte del mundo pueda dar rienda suelta a su generosidad, instalando al sur y al este sus industrias más contaminantes, pagando salarios simbólicos y obsequiándonos sus residuos nucleares y otras basuras.
Patas arriba: La escuela del mundo al revés
Eduardo Galeano

jueves, 24 de enero de 2013

Tiempos venideros

...atrapado en la penuria de este tiempo miserable,
me he quedado estacionado en los pliegues de este mar,
dibujado con cenizas de un pasado inexorable,
que no sabe que el silencio no aprendido a callar,
oportuno es el delirio a la hora de correr,
por el camino del que sabe que no tiene que perder,
cobardía transeúnte sin destino y sin crupier,
no hay motivos aparentes para no intentar volver,
las raíces encarnadas que en otros tiempos fueron pies,
se apagaron con las alas que no dejan de enmohecer,
suspiros matutinos del que empieza a envejecer,
cuando observa en el espejo lo que ocurrirá después,
no hay mañana contemplado en las cauces del sendero,
ni sufijo, ni arquetipo, ni presagio en el tintero,
sin promesas ni deslices el presente es usurero,
el reloj esta consiente de este tiempo venidero...




Yo, vine creciendo y me forjé
cual mi generación distinta
a la de ayer.

Soy, continuidad de mi niñez,
que es hija del sudor
de los brazos que ame.

Soy como quisieron ser
pero tratando de ser yo,
ni menos mal
pero en verdad
ni menos bien.

No ha sido fácil tener
una opinión que haga
valer mi vocación
mi libertad para escoger.

Amo sin ver lo que en el futuro
tenga que acontecer
dejo al sentir más puro,
florecer.

Ámame sin temor alguno
que yo he de prometer
fidelidad a mi modo de ser.

Yo, yo sólo tengo la razón
de quien quisiera ser
mejor de lo que ayer.

Yo, pongo en tu mano el corazón
con toda mi virtud,
mi egoísmo también.

Sufre conmigo el error que cometeré
goza también lo que de bien
se ha de lograr sin pretender.

Sube conmigo a encontrar el escalón
que evocaré para llegar
a ese lugar que un día soñé.

No ha sido facil
Pablo Milanes

lunes, 7 de enero de 2013

Nadie fue bendecido (The Beatles XII)

...la miseria del olvido la había sumergido en aquel sueño profundo en donde el tiempo se había desbordado y su alma se había perdido, pero su mirada había regresado acompañada de ciertos brillos y de una luz tenue ansiosa de vida anhelante de roció, la tome de la mano inmediatamente y la lleve hasta una plazuela cercana llena de aves gamberras que de forma extraña hemos relacionado con la paz, el rojo de sus mejillas retornaba como el rojo retorna a los campos de fresas en Marzo, al igual que el azul regresaba a la profundidad de sus ojos, Eleanor había regresado, y con ella la verdadera forma de latir de mi corazón, el tiempo y los silencios se habían quedado en aquella banca, o en aquella casa, o en la colina, o en mis sueños pero lo que no se había ido era mi amor por Eleanor mas su amor por mi nunca regreso, ella murió un 8 de Diciembre de 1980, murió en la iglesia y fue enterrada junto con su nombre, nadie asistió, El padre Mc Kenzie sacude la tierra de sus manos, mientras se aleja de la tumba, Nadie fue bendecido...

FIN


El mundo me trata mal

Qué desgracia
Yo soy de ésos
Que nunca lloran
El mundo me trata mal
Qué desgracia
Sin duda la he perdido
No volveré a verla
Va a ser una lata
Qué desgracia
Recordaré todas las cosas que hicimos
¿No se da cuenta de que siempre será la única, solitaria?
Devolvédmela
Porque ya veis
Qué sin ella viviré
En la desgracia
Recordaré todas las cosas que hicimos
Y ella recordará y echará de menos a su amor, solitario
Devolvédmela
Porque ya veis
Que sin ella viviré
En la desgracia
Ooh, en la desgracia
Ooh, en la desgracia
Qué desgracia

No pasará mucho tiempo

No pasará mucho tiempo, no no
No pasará mucho tiempo, no no
No pasará mucho tiempo, no no
Hasta que sea tuyo
Cada noche mientras todos se divierten
Yo me quedo aquí sentado solo
No pasará mucho tiempo, no no
No pasará mucho tiempo, no no
No pasará mucho tiempo, no no
Hasta que sea tuyo
Desde que me dejaste me siento tan solo
Ahora vuelves, vuelves a casa
Sé que debo portarme bien
Vuelves a casa, vuelves a casa
Cada noche caen lágrimas de mis ojos
De día no hago más que llorar
No pasará mucho tiempo, no
No pasará mucho tiempo, no
No pasará mucho tiempo, no
Hasta que sea tuyo
Desde que te fuiste me siento tan solo
Ahora vuelves, vuelves a casa
Sé que debo portarme bien
Vuelves a casa, vuelves a casa
Ahora no habrá día que no seamos felices, lo sé
Sé que nunca me dejarás
No pasará mucho tiempo, no no
No pasará mucho tiempo, no no
No pasará mucho tiempo, no no
Hasta que sea tuyo

Todo mi amor 

Cierra los ojos y te besaré
Mañana te echaré de menos
Recuerda. que siempre te seré fiel
Y cuando esté lejos
Te escribiré cada día
Te enviaré todo mi amor


Imaginaré que estoy besando
Los labios que añoro
Esperando que mis sueños se hagan realidad
Y cuando esté lejos
Té escribiré cada día
Te enviaré todo mi amor


Todo mi amor te enviaré
Toda mi amor, cariño, te seré fiel


Cierra los ojos y te besaré
Mañana te echaré de menos
Recúérda que siempre te seré fiel
Y cuando esté lejos
Te escribiré cada día
Te enviaré todo mi amor


Todo mi amor te enviaré
Todo mi amor, cariño, te seré fiel
Todo mi amor, todo mi amor
Todo mi amor te enviaré

Ah, mira a toda la gente solitaria
Ah, mira toda la gente solitaria
Eleanor Rigby
recoge el arroz
de la iglesia donde ha tenido lugar una boda.
Vive en un sueño
espera tras la ventana con una expresión
que guarda en un jarrón junto a la puerta
¿Para quién es?

Toda la gente solitaria
¿De dónde viene?
Toda la gente solitaria
¿A dónde pertenece?

El padre Mc Kenzie escribe las palabras
de un sermón que nadie va a escuchar
Nadie se acerca
mírenlo trabajando, remendando sus medias
de noche cuando no hay nadie
¿De qué se preocupa?

Eleanor Rigby
murió en la iglesia
y fue enterrada junto con su nombre
Nadie asistió
El padre Mc Kenzie sacude la tierra de sus manos
mientras se aleja de la tumba
Nadie fue bendecido

The Beatles

Mientras la vida pasa
Si es que pasa el invierno (The Beatles I)
En el aire (The Beatles II)
Ayer (The Beatles III)
En las calles (The Beatles IV)
En la colina (The Beatles V)
En algun lugar (Los Beatles VI)
Donde las aves vuelan (The Beatles VII)
Una humeda mañana (The Beatles VIII)
En el mas profundo abismo de un amor (Los Beatles IX)
De vuelta en tu mirada (The Beatles X)
Ella sin ella (The Beatles XI)
Nadie fue bendecido (XII)

"La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes." John Lennon.

Las palabras se tienen que decir

...las palabras se tienen que decir, cuando aun queman la garganta, cuando alumbran el corazón, cuando el viento este distraído, las palabras tienen que salir, cuando el suspiro es reciente, cuando  las lagrimas brillan en los ojos, cuando el silencio se convierte en vació, antes de que la memoria vuelva a dormir, las palabras tienen que vivir, para no ahogarnos en frases sin terminar, para no asfixiarnos con palabras que se convierten en sentimientos, en nudos en la garganta, en versos que naufragan en la saliva, en bocas que prefieren el invierno, en aves de aliento que migran hacia el fin, las palabras tienen que surgir cuando retoñan en la mente, cuando se escurren del alma, cuando hay calma y tempestad, aunque la lengua este prohibida, o quizás emancipada, taciturna y pueril, con cuerpo de voz, o letras tintadas, antes de que el tiempo las consuma, y nos quedemos sin decir nada, las palabras se tienen que decir...


Cuando se ande descalzo, paso a paso de viento,
cuando venga del polvo la ciudad destruida,
que alguien cante una estrofa a las manos de un muerto,
que alguien diga algún verso a su espacio de vida.

Puede ser que sus restos no se distingan en la ciudad,
que la perfección de la piedra no luzca piel.
Puede ser que su sangre no mueva una astronave,
puede ser que sus huesos no sirvan para torres,
puede ser que una estrella brille más que su voz.

Ha pasado que el llanto se convierte en palabras,
ha pasado que un hombre se convierte en palabras,
palabras, palabras, palabras a granel.

Cuando la muerte sea inalcanzable y rara,
cuando un mohoso grillete repose en la vitrina,
que se dé a cada hijo una flor y una bala,
que se sepa que el mundo va sembrado de vidas.

Se sabrá que este ir y venir de piedras no se quedó,
que una lluvia lejana fue a mojar la ciudad.
Fijaremos con clavos las ventanas, los sueños,
los pedazos de tierra, la limpieza y el lodo,
las guitarras, las sillas, las piedras y el amor.

Porque ha pasado que historia se convierte en palabras,
ha pasado que el mundo se convierte en palabras,
ha pasado que todo se convierte en palabras,
palabras, palabras, palabras a granel.

Palabras
Silvio Rodríguez

lunes, 17 de diciembre de 2012

Ahora si el fin del mundo

...la noche del viernes 21 de Diciembre del 2012 el mundo espera con ansias el fin del mundo, algunos se habían reunido con otros amigos para presenciarlo por televisión, otros con mucho mas dinero habían pagado cantidades exorbitantes de dinero para presenciarlo en primera fila o por lo menos en vivo, otros lo escucharían en la radio y algunos en los lugares mas recónditos de la tierra esperarían alguna señal ya sea en el cielo, o en alguna fogata o en algún artilugio mágico, pero Dante no quiso saber de esto, los Mayas le parecían anticuados, y el calendario nunca le intereso tanto, para el todos los días eran iguales unos mas iguales que otros pero al fin iguales y mientras el mundo se había preparado para el fin del Mundo nadie sacaba a Dante de su mundo, la expectativa del fin de los tiempos simplemente no le conmovía, es mas ni siquiera la curiosidad le ganaba, y mientras caminaba por una calle repleta de manifestantes del fin del mundo que aseguraban la venida de un tal Jesús. otros de extraterrestres llamados ET, Yoda, Alf y algunos otros nombres intergalacticos, Dante ni si inmutaba, ni siquiera para molestarse por no encontrar leche y pan para el desayuno del siguiente día, ya que tanto el panadero como el lechero se mantenían ocupados en este asunto del fin del mundo y quizás también las vacas y los campos de trigo,  gente lloraba por las calles, otras reían, otras intentaban arrepentirse de algo, y otras fingían arrepentirse de algo, algunas rezaban pero eran muy pocas, otras se dedicaron a hacer cosas que parecían imposibles o que quizás nunca habrían hecho, pero Dante no hacia mucho caso a aquellas personas, caminaba hacia su casa como todas las noches después del trabajo al que no asistió nadie solo Juan el vigilante de la empresa, que no pudo cambiar el turno a otro compañero, llego a pie a su edificio en donde una persona algo chistosa con un letrero de cartón colgando de su cuello le invitaba con letras grandes que se arrepintiera porque el fin del mundo estaba cerca, llego a su departamento que se encontraba en el quinto piso de aquel edificio, abrió la puerta y se sentó en su sala, evito encender el televisor porque sabia que no encontraría nada mas que aquella noticia que había vuelto loco al mundo, cerro un poco los ojos y sin poder evitarlo se quedo dormido.

Despertó la mañana del 22 de Diciembre como todos los días en la rutina de una cantidad grande de seres humanos, acudió al lavabo para asear sus dientes y de paso enjuagar su cara, se dio un baño con agua caliente, se vistió, se tomo un vaso de zumo de naranja, le dio de comer a su gato Hermes y se dispuso a ir a su trabajo, pero al abrir la puerta el asombro le cambio el rostro, el mundo no se había acabado...

1
¿Fin de la historia? Para nosotros, no es ninguna novedad. Hace ya cinco siglos, Europa
decretó que eran delitos la memoria y la dignidad en América. Los nuevos dueños de estas
tierras prohibieron recordar la historia, y prohibieron hacerla. Desde entonces, sólo podemos
aceptarla. 2
Pieles negras, pelucas blancas, coronas de luces, mantos de seda y pedrería: en el carnaval
de Río de Janeiro, los muertos de hambre sueñan juntos y son reyes por un rato. Durante
cuatro días, el pueblo más musical del mundo vive su delirio colectivo. Y el miércoles de
cenizas, al mediodía, se acabó la fiesta. La policía se lleva preso a quien siga disfrazado. Los
pobres se despluman, se despintan, se arrancan las máscaras visibles, máscaras que
desenmascaran, máscaras de la libertad fugaz, y se colocan las otras máscaras, invisibles,
negadoras de la cara: las máscaras de la rutina, la obediencia y la miseria. Hasta que llegue el
próximo carnaval, las reinas vuelven a lavar platos y los príncipes a barrer las calles.
Ellos venden diarios que no saben leer, cosen ropas que no pueden vestir, lustran autos
que nunca serán suyos y levantan edificios que jamás habitarán. Con sus brazos baratos, ellos
brindan productos baratos al mercado mundial.
Ellos hicieron Brasilia, y de Brasilia fueron expulsados.
Cada día ellos hacen el Brasil, y el Brasil es su tierra de exilio.
Ellos no pueden hacer la historia. Están condenados a padecerla.
3
Fin de la historia. El tiempo se jubila, el mundo deja de girar. Mañana es otro nombre de hoy.
La mesa está servida, y la civilización occidental no niega a nadie el derecho de mendigar las
sobras.
Ronald Reagan despierta y dice: "La guerra fría acabó. Hemos ganado". Y
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Eduardo Galeano - La Teoría Del Fin Del Mundo
Francis Fukuyama, un funcionario del Departamento de Estado, gana súbitamente éxito y fama
descubriendo que el fin de la guerra fría es el fin de la historia. El capitalismo, que dice llamarse
democracia liberal, es el puerto de lleegada de todos los viajes, "la forma final de
gobierno humano".
Horas de gloria. Ya no existe la lucha de clases y al Este ya no hay enemigos, sino aliados.
El mercado libre y la sociedad de consumo conquistan el consenso universal, que había sido
demorado por el desvío histórico del espejismo comunista. Como quería la Revolución
Francesa, ahora somos todos libres, iguales y fraternales. Y todos propietarios. Reino de la
codicia, paraíso terrenal.
Como Dios, el capitalismo tiene la mejor opinión sobre sí mismo, y no hay duda de su
propia eternidad.
4
Bienvenida sea la caída del muro de Berlín, dice un diplomático peruano, Carlos Alzamora, en
un artículo reciente; pero dice que el otro muro, el que separa al mundo pobre del mundo
opulento, está más alto que nunca. Un apartheid universal: los brotes de racismo, intolerancia y
discriminación, cada vez más frecuentes en Europa, castigan a los intrusos que saltan ese alto
muro para meterse en la ciudadela de la prosperidad.
Y a la vista está. El muro de Berlín ha uerto de buena muerte, pero no alcanzó a cumplir
treinta años de vida, mientras que el otro muro celebrará muy pronto sus cinco siglos de edad.
El intercambio desigual, la extorsión financiera, la sangría de capitales, el monopolio de la
tecnología y de la información y la alienación cultural son los ladrillos que día a día se agregan,
a medida que crece el drenaje de riqueza y soberanía desde el Sur hacia el Norte del mundo.
5
Con el dinero ocurre al revés que con las personas: cuanto más libre, peor. El neoliberalismo
económico, que el Norte impone al Sur como fin de la historia, como sistema único y último,
consagra la opresión bajo la bandera de la libertad. En el mercado libre es natural la victoria del
fuerte y legitima la aniquilación del débil. Así se eleva el racismo a la categoría de doctrina
económica. El Norte confirma la justicia divina: Dios recompensa a los pueblos elegidos y
castiga a las razas inferiores, biológicamente condenadas a la pereza, la violencia y la
ineficacia. En un día de trabajo, un obrero del Norte gana más que un obrero del Sur en medio
mes.
6
Salarios de hambre, costos bajos, precios de ruina en el mercado mundial.
El azúcar es uno de esod productos latinoamericanos condenados a la inestabilidad y la
caída. Durante muchos años, hubo una excepción: la Unión Soviética ha pagado, y paga
todavía, un precio equilibrado por el azúcar de Cuba. Ahora, en plena euforia, el capitalismo
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Eduardo Galeano - La Teoría Del Fin Del Mundo
triunfante se frota las manos. Hay bastantes indicios de que ese pacto comercial no va a durar
mucho tiempo más. Y a nadie se le ocurre pensar que esa excepción ejemplar pudiera
anunciar la posible creación de un nuevo orden internacional más justo, una alternativa al
sistemático saqueo que los técnicos llaman "deterioro de los términos de
intercambio". No: si los soviéticos pagan todavía buen precio por el azúcar cubano, eso
no hace más que probar las diabólicas intenciones que han guiado los malos pasos de Moscú,
que se metía donde no debía cuando usaba cuernos, tridente y rabo.
El orden vigente es el único orden posible: el comercio ladrón es el fin de la historia.
7
Preocupado por el colesterol, olvidado del hambre, el Norte practica, sin embargo, la caridad.
La Madre Teresa de Calcuta es más eficiente que Carlos Marx. La ayuda del Norte al Sur es
muy inferior a las limosnas solemnemente comprometidas ante las Naciones Unidas, pero sirve
para que el Norte coloque la chatarra de guerra, mercancías sobrantes y proyectos de
desarrollo que subdesarrollan al Sur y multiplican la hemorragia para curar la anemia.
Mientras tanto, en los últimos cinco años, el Sur ha donado al Norte una suma infinitamente
mayor, equivalente a dos planes Marshall en valores constantes, por concepto de intereses,
ganancias, royalties y diversos tributos coloniales. Y mientras tanto, los bancos acreedores del
Norte destripan a los Estados deudores del Sur, y se quedan con nuestras empresas públicas a
cambio de nada.
Menos mal que el imperialismo no existe. Ya nadie lo menciona: por lo tanto, no existe.
También esa historia se acabó.
8
Pero, si los imperios y sus colonias yacen en las vitrinas del museo de antig¸edades, ¿por qué
los países dominantes siguen armados hasta los dientes? ¿Por el peligro soviético? Esa
coartada ya no se la creen ni los soviéticos. Si la cortina de hierro se ha derretido y los malos
de ayer son los buenos de hoy, ¿por qué los poderosos siguen fabricando y vendiendo armas y
miedo?.
El presupuesto de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos es mayor que la suma de todos
los presupuestos de educación infantil en el llamado Tercer Mundo. ¿Despilfarro de recursos?
¿O recursos para defender el despilfarro? La organización desigual del mundo, que simula ser
eterna, ¿podría sostenerse un sólo día más si se desarmaran los países y las clases sociales
que se han comprado el planeta?
Este sistema enfermo de consumismo y arrogancia, vorazmente lanzado al arrasamiento
de tierras, mares, aires y cielos, monta guardia al pie del alto muro del poder. Duerme con un
solo ojo, y no le faltan motivos.
El fin de la historia es su mensaje de muerte. El sistema que sacraliza el caníbal orden
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Eduardo Galeano - La Teoría Del Fin Del Mundo
internacional, nos dice: "Yo soy todo. Después de mí, nada".
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Desde la pantalla de una computadora, se decide la buena o mala suerte de millones de seres
humanos. En la era de las superempresas y la supertecnología, unos son mercaderes y otros
somos mercancías. La magia del mercado fija el valor de las cosas y de la gente.
Los productos latinoamericanos valen cada vez menos. Nosotros, los latinoamericanos,
también.
El Papa de Roma ha condenado enérgicamente el fugaz bloqueo, o amenaza de bloqueo,
contra Lituania, pero el Santo Padre nunca dijo ni pío sobre el bloqueo contra Cuba, que ya
lleva treinta años, ni sobre el bloqueo contra Nicaragua, que duró diez. Normal. Y normal es, ya
que tan poco valemos los latinoamericanos vivos, que nuestros muertos se coticen cien veces
menos que las víctimas del hoy desintegrado Imperio del Mal. Noam Chomsky y Edward
Herman se han tomado el trabajo de medir el espacio que merecemos en los principales
medios norteamericanos de comunicación. Jerzy Popieluszko, sacerdote asesinado por el
terror de Estado en Polonia, en 1984, ha ocupado más espacio que la suma de cien sacerdotes
asesinados por el terror de Estado en América Latina en estos últimos años.
Nos han impuesto el desprecio como costumbre. Y ahora nos venden el desprecio como
destino.
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El Sur aprende geografía en mapamundis que lo reducen a la mitad de su tamaño real. Los
mapamundis del futuro, ¿lo borrarán del todo?
Hasta ahora, América Latina era la tierra del futuro.
Cobarde consuelo; pero algo era.
Ahora nos dicen que el futuro es el presente.
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La Teoría Del Fin Del Mundo
Eduardo Galeano 

domingo, 9 de diciembre de 2012

Respiro

...ante la absorción de eventos fortuitos intrascendentes al paso del universo, me declaro vivo, sonriente, animado, confundido, en movimiento, caminante, prospero, bendecido, aun se leer pensamientos, enchinar el corazón, llorar, brincar, correr, se descubrir miradas, construyo suspiros con letras, dibujo historias con palabras, me gusta la lluvia, los ojos, los atardeceres, me enamora la luna, me reanima el sol, me he caído y no siempre me he sabido levantar, he sufrido y  alguna vez he lastimado, me he ido, se han ido, nos fuimos y nos quedamos y aquí estamos, sin saber en donde, pero cerca y a la vez lejos, cargado de silencios, con falta de explicaciones, lleno de motivos y todavía con ganas, aun sale el sol, por lo menos hoy salio, y el mañana no tiene tanto sentido,  tengo fe y no se en que, creo en el amor, aunque ya no le creo, cargo ayeres, abrazo memorias, también he llorado recuerdos, he sabido encontrar y creo me han encontrado, he visto brillar, me he apocado, y he vuelto a brillar, he hecho llorar, muchas veces he fallado y que mas da, me siento vivo, respiro...



No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo tambien el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,

No te rindas por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.

No te rindas
Mario Benedetti

viernes, 16 de noviembre de 2012

No es la ultima vez

..te escribo en pretérito bajo la luz de un recuerdo, con palabras sin filo, con miradas sin dar, me regreso al pasado sin tener que viajar, me consumo en silencio sin poder llorar, apaciguo las lunas cansadas de brillar, ¿a donde van las palabras que no aprendieron a hablar? deja-bu compartido con problemas de azar,  estar solo no es casualidad, la lluvia se seca en los jardines del mar, los inviernos se apagan en las flores de azahar, pero las palabras se quedan aunque ya no están,  te escribo esta carta carente de afán, arrojada al viento de los que vienen y van, en la armonía silente del desasosiego,  ingrávido, insípido, indistinto, de corazón ciego, como árbol que murió sin miedo, que cayo sin ruido en el bosque donde habitan los pétalos sordomudos y donde el cielo no tiene a que quedarse, no es la ultima vez que me despido...





¿adónde van las palabras que no se quedaron?
¿adónde van las miradas que un día partieron?
¿acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón?
¿o se acurrucan, entre las rendijas, buscando calor?
¿acaso ruedan sobre los cristales, cual gotas de lluvia que quieren pasar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?
¿acaso se van?
¿y a dónde van?
¿adónde van?
¿en qué estarán convertidos mis viejos zapatos?
¿a dónde fueron a dar tantas hojas de un árbol?
¿por dónde están las angustias, que desde tus ojos saltaron por mí?
¿adónde fueron mis palabras sucias de sangre de abril?
¿adónde van ahora mismo estos cuerpos, que no puedo nunca dejar de alumbrar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?
¿acaso se van?
¿y a dónde van?
¿adónde van?
¿adónde va lo común, lo de todos los días?
¿el descalzarse en la puerta, la mano amiga?
¿adónde va la sorpresa, casi cotidiana del atardecer?
¿adónde va el mantel de la mesa, el café de ayer?
¿adónde van los pequeños terribles encantos que tiene el hogar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?
¿acaso se van?
¿y a dónde van?
¿adónde van?

¿A donde van?
Silvio Rodriguez

jueves, 8 de noviembre de 2012

Banal

...en realidad si tomamos la vida como una sucesión constante de hechos irrelevantes que en suma tratan de adquirir cierta coherencia con lo que esta fuera de lo que no somos, también es cierto que dentro podemos encontrar un sin fin de caminos que parecen llevarnos hasta nosotros mismos pero que en realidad en su mayoría son veredas perdidas que no llevan a ningún lugar, sumergidas en el pasado de las cosas que comenzaron a existir cuando tuvieron nombre, he ahí que no estamos, ni en la mente ni en la carne, mas sabemos que existimos por el simple desconocimiento de la inexistencia, en esta razón plena podemos encontrar la afirmación inequívoca de que estamos hechos de la nada con un poco de todo, simples versiones mal acomodadas de la materia que ha encontrado en el universo cierto destino en la banalidad del acto de respirar, cuando el muerto supo lo que era la vida este ya estaba muerto...





" Cierto que esos actos decisivos de su vida no fueron idealmente hermosos. Fueron la resultante de un joven y noble impulso forcejeando entre las condiciones de un estado social imperfecto, en el que los grandes sentimientos a menudo toman el aspecto de un error y la fe excesiva el aspecto de una ilusión. Pues no existe criatura cuyo ser interior sea tan fuerte que no esté determinado en gran parte por lo que encuentra en el exterior. Una nueva Teresa es muy posible que no tuviera la oportunidad de reformar la vida conventual, no más de lo que una nueva Antígona dedicaría su piedad heroica a desafiarlo todo por el entierro de su hermano: el medio en que sus ardientes proezas tomaron forma ha desaparecido para siempre. Pero nosotros, gentes insignificantes, con nuestras palabras y actos cotidianos, preparamos las vidas de muchas Dorotheas, algunas de las cuales pueden realizar un sacrificio mucho más triste que el de la Dorothea cuya historia conocemos.
Su espíritu aún poseía aspectos hermosos, aunque no fueran ampliamente visibles. Su íntegra naturaleza, al igual que ese río que Ciro logró domeñar, se pierde en canales que no poseen ningún nombre importante sobre la tierra. Pero la influencia que ella ejerció sobre quienes la rodeaban tuvo una difusión incalculable: pues el aumento de la bondad en el mundo depende en parte de hechos ahistóricos; y que las cosas no nos vayan tan mal a ti y a mí como podrían habernos ido se debe en parte a las personas que llevaron una vida estrictamente oculta, y yacen en tumbas que nadie visita.

George Eliot
Middlemarch (fragmento)

lunes, 29 de octubre de 2012

Escala cromática del alma

...lo bonito del ser, es el color que no podemos ver, ni retener, que se esconde en lo que desconocemos, que vive en lo que ignoramos, en donde realmente somos, donde quizás brillamos o nos apocamos, donde no hay necesidad de maquillarnos o de cargar con muchas mascaras, en la profundidad de las cosas que no saben flotar, que no se salvan vistiéndose de sentimientos, o camuflajeandose de palabras con cara de mentira, con sueños de plástico, y vidas repetidas, donde realmente el tiempo tiene color, y los sueños huelen a brisa de atardecer de Otoño, donde la vida encuentra una mecedora para ser feliz, y donde el amor se tiñe de besos y abrazos que no se preocupan por ser sinceros, esos son los colores que yo quiero ver...




Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que habían robado todas mis máscaras, las siete máscaras que había modelado y usado en siete vidas.

Huí sin máscara por las atestadas calles gritando: "¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!"

Hombres y mujeres se reían de mí, y algunos corrieron a sus casas temerosos de mí.

Y cuando llegué a la plaza del mercado, un muchacho de pie sobre el techo de una casa, gritó: "¡Es un loco!".

Alcé la vista para mirarlo y por primera vez el sol besó mi rostro desnudo y mi alma se inflamó de amor por el sol y ya no deseé más mis máscaras. Como en éxtasis grité: "¡Bendito, benditos sean los ladrones que me han robado mis máscaras!"

Así fue cómo me volví loco.

Y he hallado libertad y salvación en mi locura; la libertad de estar solo y a salvo de ser comprendido, porque aquellos que nos comprenden esclavizan algo nuestro.

El loco
Gibran Jalil Gibran

lunes, 22 de octubre de 2012

La miseria del olvido

...aquel tiempo se hizo pedazos, se desgarro en segundos, se desmorono en minutos y ahora ni recuerdo es, vive en la miseria del olvido, en la penumbra del letargo y la nada, entre el nunca y el siempre, en las cauces de una eternidad consumada, tibio como el susurro del silencio, seco como la memoria de las piedras, nauseabundo como el destierro, efímero como el sigilo de Dios, como la luz de aquellos Otoños tenues, como el viento de los últimos días de invierno, como una sombra que opaca el alma, como un suspiro que la vacía, y la condena a la catarsis de este olvido que no se cansa de recordar...




Cuando se despertó,
No recordaba nada
De la noche anterior,
demasiadas cervezas,
Dijo, al ver mi cabeza,
Al lado de la suya, en la almohada...
Y la besé otra vez,
Pero ya no era ayer,
Sino mañana.
Y un insolente sol,
Como un ladrón, entró
Por la ventana.
El día que llegó
Tenía ojeras malvas
Y barro en el tacón,
Desnudos, pero extraños,
Nos vio, roto el engaño
De la noche, la cruda luz del alba.
Era la hora de huir
Y se fue, sin decir:
llámame un día.
Desde el balcón, la vi
Perderse, en el trajín
De la gran vía.
Y la vida siguió,
Como siguen las cosas que no
Tienen mucho sentido,
Una vez me contó,
Un amigo común, que la vio
Donde habita el olvido.
La pupila archivó
Un semáforo rojo,
Una mochila, un peugeot
Y aquellos ojos
Miopes
Y la sangre al galope
Por mis venas
Y una nube de arena
Dentro del corazón
Y esta racha de amor
Sin apetito.
Los besos que perdí,
Por no saber decir:
te necesito.
Y la vida siguió,
Como siguen las cosas que no
Tienen mucho sentido,
Una vez me contó,
Un amigo común, que la vio
Donde habita el olvido.

Donde habita el olvido 
Joaquin Sabina

sábado, 6 de octubre de 2012

No confíes en las estrellas

...aquella niña entendía las estrellas como si estas realmente le hablaran con un lenguaje cósmico que solo ella podía entender, pasaba horas y horas observándolas fijamente con sus ojos profundos y oscuros que se llenaban de brillo todas las noches, pero aquella noche en que la tristeza le había atravesado el corazón, no había estrellas en el cielo solo nubes grises y sombrías que flotaban lentamente en dirección al tiempo, nunca mas volvió a confiar en ellas...





" ¡He aquí la excelente estupidez del mundo; que, cuando nos hallamos a mal con la Fortuna, lo cual acontece con frecuencia por nuestra propia falta, hacemos culpables de nuestras desgracias al sol, a la luna y a las estrellas; como si fuésemos villanos por necesidad, locos por compulsión celeste; pícaros, ladrones y traidores por el predominio de las esferas; beodos, embusteros y adúlteros por la obediencia forzosa al influjo planetario, y como si siempre que somos malvados fuese por empeño de la voluntad divina! ¡Admirable subterfugio del hombre putañero, cargar a cuenta de un astro su caprina condición! Mi padre se unió con mi madre bajo la cola del Dragón y la Osa Mayor presidió mi nacimiento; de lo que se sigue que yo sea taimado y lujurioso. ¡Bah! Hubiera sido lo que soy, aunque la estrella más virginal hubiese parpadeado en el firmamento cuando me bastardearon. "


El rey Lear
William Shakespeare

miércoles, 3 de octubre de 2012

Lunas de Octubre

...y que decir de aquellas lunas de Octubre que se escurrían desde el cielo hasta el mar, que se impregnaban en nuestra alma, reflejadas en nuestro mirar, capaces de hablar, también de callar, que nos hacían olvidar las estrellas y la vida y el destino y todo lo que no fuéramos tu y yo, que decir de esas noches con aquella lumbrera encima de nosotros, dibujada en nuestros rostros, encendida en nuestros ojos, hechas para sublimar el alma, para estrujar el corazón,  para condenarnos a la ausencia, para entregarnos algún día al olvido, por eso estas lunas deberían de estar prohibidas, debería ser un delito el verlas con el corazón vació, con el alma llena de nada, sin ti, sin mi, sin nosotros... 




"Así que nunca más pasearemos
tan tarde de noche,
aunque el corazón siga enamorado,
y aunque siga brillando la luna.

Pues la espada gasta la vaina,
y el alma gasta el pecho,
y el corazón tiene que pararse a tomar aliento,
y el amor mismo ha de descansar.

Aunque la noche fue hecha para amar,
y el día vuelve demasiado pronto,
nunca más pasearemos
a la luz de la luna..."

Aunque siga brillando la luna
Lord Byron

martes, 2 de octubre de 2012

Breve historia de un adios

...una lagrima, una banca, un parque, una calle, una noche, las farolas, la brisa, el silencio, el corazón, varios latidos, varias lagrimas, varias estrellas, una puerta, un adiós, otra lagrima, otra mas, otro corazón, otro silencio, una silla, una mano, un cabello, dos ojos, dos palabras, dos mejillas, sin perdón  sin palabras, sin ganas,  el dolor, la tristeza y el amor...




Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!

Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán...
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!

¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!

¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!

¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!...
?de llagas infectas? ¡cúbrete de mal!...
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!

¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más! ...

¡Adiós!
Alfonsina Storni

domingo, 30 de septiembre de 2012

Calle soledad

...camino por una calle color sepia, teñida por las hojas marrón que el otoño ha soplado al réquiem de un verano en que la lluvia nunca llego, paso a paso, sumergido en el vaivén de mis pesares, a la embestida de los recuerdos, al asecho de los silencios que se volvieron eternos, que se extraviaron en la nada, que se perdieron en el tiempo o en la memoria, vació de nadie, en el limbo de las palabras, en el desierto de las cosas que no existen y que quizás nunca existirán, flotante, ausente, divergente, a la espera de  las casualidades que navegan en el viento, taciturno, convexo, menguado, en el cenit de mi conciencia, donde nunca germinaron los sentimientos, mucho menos el amor, so pena de esta eterna soledad que nos depara...





SIAO-SIN
Medium of First Class

Batavia

Los espiritistas, con sus trucos, sistemas y misterios, me son odiosos. Contesté que estaba enfermo, que no podía recibirle. Al día siguiente recibí esta carta:

«Estimado señor Gog:

»Se ha equivocado usted. Si me hubiese permitido hablar solamente un minuto con usted, sus prevenciones habrían desaparecido. Porque pudiendo también leer el pensamiento a distancia, me he enterado de las razones de su negativa. Es una razón que respeto y hasta comparto. Yo no quiero nada con los muertos. Únicamente los médiums vulgares se consagran a la evocación de los desencarnados. Y, con perdón de Richet y de Oliver Lodge, con muy pocas garantías de autenticidad. ¿Continúan viviendo los espíritus de los muertos? ¿Pueden volver a la tierra? ¿Hay un método seguro para entrar en relación con ellos? Todo esto no me interesa.

»Pero los vivos, señor Gog, existen. Su realidad no puede ser puesta en duda. Y viven sobre la tierra. Y nosotros podemos entrar en relación con ellos aunque se hallen muy distantes. Mis postulados no son, por tanto, misteriosos, sino sólidos. Mi arte -o mejor dicho, mi don- consiste en "evocar a los vivos". Fantasmas, si usted quiere, pero fantasmas de seres que en otra parte de la tierra existen verdaderamente. Mi poder de médium se halla al servicio de los que están separados, de los amigos, de los amantes, de los curiosos.

»¿No ha vivido usted nunca lejos de una persona amada? ¡Cuántas veces durante el día habrá deseado verla, hablarle, aunque no fuese más que por un instante! Existen ciertamente las cartas, pero éstas no son las mismas personas; apenas un pequeño fragmento de su pensamiento. Y las fotografías, los retratos, no sustituirán jamás la efectiva, la dulce presencia. Tal vez se le aparezca en sueños, pero ¡cuán vaga la visión, qué triste el despertar!

»Mi poder de médium es un bálsamo portentoso para el dolor de la separación. Me comprometo a hacer aparecer en su habitación, en el término de una hora, a la persona que usted me designe, aunque en aquel momento se halle en los antípodas. Sin ritual ni ceremonial de magia. No soy, téngalo en cuenta, ningún nigromante, es decir, un evocador de los muertos. Dejo los difuntos a Mr. Conan Doyle y a sus ingenuos secuaces. Trabajo con los vivos, para provecho de los vivos. Me bastan una habitación un poco oscura, un brasero, un sillón: nada más. En seguida que se me han dicho el nombre, la filiación y la residencia del hombre o de la mujer que se desea ver, me abstraigo y me concentro. A cien, diez mil millas de nosotros, aquel hombre o aquella mujer se sienten dominados por una ligera somnolencia y se adormecen. Si la evocación puede ser hecha en el momento en que la persona duerme su sueño natural, es mucho mejor aún, los efectos son más rápidos.

»Después de una espera que no rebasa los cuarenta minutos, usted ve en su habitación una especie de nube que puede ser de un amarillo intenso o de un color amaranto. Y, poco a poco, de aquella mancha nebulosa se destaca la figura de aquel o de aquella a quien deseaba ver, con su misma fisonomía, solamente un poco más fluida que si fuese de carne y hueso. No se extrañe si tiene el aspecto un poco trasnochado. Pregúntele sin perder tiempo; no la toque. Sería atroz para usted y para aquella o aquel a quien ama. La visión no puede durar más que pocos minutos, la verá resorberse en la mancha aérea y desaparecer. Estoy buscando la manera de obtener una permanencia más larga y no desespero de encontrarla.

»Considere que su elección es ilimitada. No hay necesidad de que se trate de una persona conocida de usted. Si le interesase un día, hallándose en América, hablar con Lloyd George, con Stravinski o con el rey Alfonso, no habría la menor dificultad. El fantasma correspondiente aparecería en las condiciones dichas y usted podría hacer a este personaje ilustre las preguntas que le pluguiese. No hay necesidad, con mi sistema, de largos viajes ni de peticiones de audiencia para obtener una conversación con las celebridades del mundo entero. Por lo que sé de usted, me pareció que este juego tenía que gustarle.

»Estoy seguro de que no pondrá en duda la exactitud de todo lo que acabo de manifestarle. Conoce seguramente el clásico libro de Meyers, Gurney y Podmore sobre Phantasms of Living. Se trata de una infinidad de casos de telepatía vulgar, esto es, de apariciones a distancia de vivientes a vivientes. Lo que no es posible espontáneamente, sin la intervención de la voluntad, creo que puede obtenerse metódicamente con un esfuerzo determinado. Lo probé, y tuve éxito.

»Yo soy, como ya le indica mi nombre, chino, pero he estudiado muchos años en Europa: en Ginebra, Leipzig y Londres. Pero no he hecho más que desarrollar, según los principios occidentales, algunas preciosas indicaciones encontradas en los libros de la escuela taoísta. El resto, es decir, mi éxito, ha sido debido a mis cualidades naturales y a un riguroso ejercicio.

»Si mi obra puede serle útil, dígnese telefonear al "World's Hotel", habitación número 354. Permaneceré aquí todavía dos días.

»Créame sinceramente su servidor,

»Siao-Sin..

No he contestado a la carta. No he telefoneado. Este Siao-Sin parece una persona razonable y seria, y tal vez no promete en vano. Pero lo he pensado y repensado. En ninguna parte del mundo existe, en este momento, un ser, macho o hembra, al que desee ver o volver a ver. Siao-Sin ha servido para evocar mi perfecta soledad.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Un bemol para la vida

...aveces pienso que valdría la pena volver a escribir algunas historias, abemolar nuestra vida para que el camino sea mas suave, mover velas para evitar quedar a la deriva, dibujar nuevos horizontes aunque nuestro lienzo se haya manchado, volver a empezar nunca esta de mas, un comienzo siempre supone una bifurcación antes de dar el primer paso, somos rectas imperfectas avanzando en el espacio-tiempo, tan relativos como nuestra propia existencia, tan casuales como el inmenso jardín de estrellas que ha crecido en el cielo, tan pequeños y a la vez tan grandes, singulares en existencia y conciencia, partículas que al azar han encontrado la forma de unirse para ser lo que ahora somos, vale la pena voltear atrás, observar nuestra estela para revirar si es necesario, contemplar las huellas para ver la fuerza con la que hemos caminado, delinear los surcos para saber como hemos vivido, remarcar nuestros pasos para nunca olvidar el camino, retratar el ayer para explicar el hoy, no esta demás voltear a atrás, si te has perdido quizás ahí te podrás encontrar...




Pasa la vida y el tiempo no se queda quieto
llevo un silencio de frío con la soledad
En qué lugar anidare mis sueños nuevos
Y quién me dará una mano cuando quiera despertar
Volver a empezar, aun no termina el juego
volver a empezar, que no se apague el fuego
queda mucho por andar
Y que mañana será una día nuevo bajo el sol
volver a empezar

Se fueron los aplausos y algunos recuerdos
y el eco de la gloria duerme en un placard
Yo seguiré adelante atravesando miedos
Sabe dios que nunca es tarde, para
Volver a empezar


Volver a empezar, aun no termina el juego
volver a empezar, que no se apague el fuego
queda mucho por andar
Y que mañana será una día nuevo bajo el sol
volver a empezar, volver a intentar
Volver a empezar.

Volver a empezar, aun no termina el juego

Volver a empezar
Alejandro Lerner

Deleite asaz

...deleite asaz, hambre voraz del corazón, una razón mas no es verdad, es el dolor quizás audaz, para acabar en la obsesión, por ir detrás de la pasión, inoportuna, siempre una duda, es la cuestión, si hay fortuna, hay compasión, pero no dura mas que un pecado, lo que perdura me ha defraudado, sin pena alguna, lo he comprobado, no hay corazón que ande de lado, sin encontrar lo que ha buscado, deleite asaz no conjugado...




“En una caja de galletas hay muchas clases distintas de galletas. Algunas te gustan y otras no. Al principio te comes las que te gustan y al final sólo quedan las que no te gustan. Pues yo cuando lo estoy pasando mal, siempre pienso: Tengo que acabar con esto cuando antes y ya vendrán tiempos mejores. Porque la vida es como una caja de galletas”


Tokio Blues
Haruki Murakami

miércoles, 19 de septiembre de 2012

En algún lugar del cielo

...y también me contó que de donde el venia las noches duraban lo que uno quisiera, la gente vivía mucho, era casi increíble escuchar una noticia de alguien había muerto, lo ultima noticia que escucho de algo parecido fue casi tan grande como cuando se descubrió que existíamos nosotros los de acá, apunto con su vista hacia algún lado en la inmensidad del cielo que se confundía con cualquier otro lado sin nada especial que no fueran un conjunto de estrellas amontonadas, la comida les sobraba constantemente tenían que deshacerse de ella, tenían suficiente amor entre ellos como para nunca hacerle daño a nadie, no existía el trabajo porque no había necesidad de nada, lo tenían todo, nadie quería tener mas que otros porque casi todos tenían todo, espacio y tiempo les sobraba, las lagrimas eran algo que ya no existía en los museos podías encontrar algunas lagrimas encapsuladas en trozos de ámbar cual si fueran fósiles valiosos, los deseos se materializaban solo con tenerlos, y los malos deseos se habían borrado de sus corazones, nadie peleaba con nadie y a pesar de que eran una cantidad imposible de mencionar en este momento no había razón para estar separados por fronteras mucho menos por países, ni los conocían, mucho menos un gobierno y como nosotros pasamos por alto la existencia del aire en la atmósfera ellos ignoraban involuntariamente la existencia de la paz porque esta era absoluta, no existía otra cosa mas abundante en aquel lugar que la paz. Después de haberme platicado todo esto  no pude evitar preguntarle entonces la razón de porque había escapado de aquel lugar, su respuesta fue contundente: "Porque no eramos felices"...




-No se me pasa por alto –peroré, pues- que ha sonado la hora fatídica de mirar hacia atrás con la serena lucidez del que sabe que va a caer el telón y que, a poco que remolonee, no tendrá que hacer balance. No diré que dejo este mundo sin pena; entre los muchos sentimientos contradictorios e inoportunos que en mi ánimo luchan con resultados generalmente nefastos no están el estoicismo preclaro ni la elegante resignación. Es triste constatar, al levar anclas, que jamás he poseído las virtudes más excelsas de la hombría: soy egoísta, timorato, mudable y embustero. De mis errores y pecados no he salido ni sabio ni cínico, ni arrepentido ni escarmentado. Dejo mil cosas por hacer y otras mil por conocer, de entre las que citaré, a título de ejemplo, las siguientes: ¿por qué ponen huevos las gallinas?, ¿por qué el pelo de la cabeza y el de la barba, estando tan juntos, son tas distintos?, ¿por qué nunca he conocido a una mujer tartamuda?, ¿por qué los submarinos no tienen ventanas para ver el fondo del mar?, ¿por qué los programas de televisión no son un poco mejores? Ídem creo que la vida podría ser más agradable de lo que es, pero es probable que esté equivocado, o que no sea tan mala, sino sólo una pizca banal. Tonto, indolente y desinformado he llegado a ser lo que soy; tal vez si hubiera sido más cerril habría llegado más lejos. Nadie elige su carácter y sólo Dios sabe quién y cómo juzga nuestros méritos. Si tuviera estudios lo entendería todo. Como soy un asno, todo es un enigma. No sé si me pierdo gran cosa.

El laberinto de las aceitunas
Eduardo Mendoza

El dulce abismo

...del sueño a el precipicio de la vida, a la inminente manera de vivir en las entrañas del tiempo que no se interesa por nosotros, ahí donde el sol aparece en las ventanas que están hartas de esta monotonía, a pesar de la lluvia que aveces no para y de esas lunas que no se esfuerzan por verse mejor, aprendemos a vivir con el corazón desplumado, con las tripas empachadas de tanto pudor y los sentimientos colgados en cualquier tendedero, aplaudiendo cada marea que nos ha dejado vacíos entre la intrascendencia y lo superfluo, agonizando entre las sonrisas y las lagrimas, arrullados por las notas de los vientos venideros que no saben llegar, hacinados entre las islas que navegan en esta penumbra, en esta soledad inversa que nos aleja cuando mas estamos cerca, que nos refunde en el dulce abismo de la nada,   en el superlativo camino de tropiezos, absolutos en nuestra gracia de ser por ser sin tener que serlo, en la oblicuidad de los pasos a través del sendero que dejo de seguirnos hace un tiempo atrás...




Muy de mañana, mirando todavía a la pared y sin haber visto aún el matiz de la raya del día sobre las grandes cortinas de la ventana, sabía ya qué tiempo hacía. Me lo decían los primeros ruidos de la calle, según llegaran amortiguados y desviados por la humedad o vibrantes como flechas en el aire resonante y vacío de una mañana espaciosa, glacial y pura; en el paso del primer tranvía notaba yo si rodaba aterido en la lluvia o iba camino del azur. Y acaso a estos ruidos se había anticipado alguna emanación más rápida y más penetrante que, filtrándose en mi sueño, le infundía una tristeza que presagiaba la nieve o bien hacía entonar en él a cierto pequeño personaje intermitente tan numerosos cánticos a la gloria del sol, que acababan por provocar en mí, dormido aún, con un asomo de sonrisa y dispuestos los párpados cerrados a dejarse deslumbrar, un estrepitoso despertar en música. En aquella época, yo percibía la vida exterior sobre todo desde mi cuarto. Sé que Bloch contó que, cuando iba a verme por la noche, oía un rumor de conversación. Como mi madre estaba en Combray y él no encontraba nunca a nadie en mi habitación, dedujo que hablaba solo. Cuando, mucho más tarde, supo que Albertina vivía entonces conmigo y comprendió que la escondía de todo el mundo, dijo que por fin veía la razón de que, en aquella época de mi vida, nunca quisiera salir. Se equivocaba. Pero era muy disculpable, pues la realidad, aunque sea necesaria, no es completamente previsible; los que se enteran de algún detalle exacto sobre la vida de otro sacan en seguida consecuencias que no lo son y ven en el hecho recién descubierto la explicación de cosas que precisamente no tienen ninguna relación con él.

...

Por consiguiente, amigos míos, no cambiéis esta cultura, esta diosa etérea, de pie ligero, por esa útil doméstica que a veces recibe incluso la denominación de “la cultura”, pero que no es sino la sierva y la consejera intelectual de las necesidades de la vida, de la ganancia y de la miseria. Por lo demás, una educación que haga vislumbrar al fin de su recorrido un empleo, o una ganancia material, no es en absoluto una educación con vistas a esa cultura a que nosotros nos referimos, sino simplemente una indicación de los caminos que se pueden recorrer para salvarse y defenderse en la lucha por la existencia. Indudablemente, semejante indicación tiene una importancia máxima e inmediata para la gran mayoría de los hombres: cuanto más difícil es la lucha, tanto más debe aprender el joven y tanto más debe poner en tensión sus fuerzas.

Pero nadie debe creer que las instituciones que lo incitan a esa lucha y lo capacitan para combatir pueden considerarse como instituciones de cultura. Se trata de instituciones que se proponen superar las necesidades de la vida: así, pues, pueden hacer la promesa de formar a empleados, o a comerciantes, o a oficiales, o a mayoristas, o a agricultores, o a médicos, o a técnicos. Sin embargo, en esas instituciones se aplican, en cualquier caso, leyes y criterios diferentes de los necesarios para fundar una institución de cultura: lo que en el primer caso está permitido, podría ser en el segundo caso un error delictivo.

La prisionera 

martes, 18 de septiembre de 2012

En un tren baladí

...si por un tiempo te alejas al rincón del olvido, con la mirada caída y los bastiones a rastras, con tu morral lleno de ayeres y tu pañuelo sin lagrimas, con tu clavijero sin sueños y un alma desafinada, con tus supuestos callados y las mentiras sin pena, con las farolas a oscuras y tus luciérnagas sin alas, patrañas mancas rodillas paradas, velas sin viento de barcos sin mar, camino fútil de las cosas sin ti, corazón sin fusil que ha tirado a matar, un antaño sentado en las lunas de Abril, huele a viejo el silencio cuando se trata de ti, en las laderas del tiempo alguna vez me perdí,  como un viajero viajando en un tren baladí...





La vida, amigos, es aburrida. No deberíamos decirlo.
Después de todo, el cielo lanza destellos, el inmenso mar suspira,
Nosotros mismos emitimos luz y suspiramos,
Y como me decía mi madre de pequeño
(repetidamente) “Confesar que estás aburrido
significa carecer de Recursos Internos”.
Ahora ya sé que no tengo
Esos recursos, porque estoy tremendamente aburrido.
La gente me aburre,
La literatura me aburre, en especial la gran literatura,
Henry me aburre, con sus quejas y sus dolores
tan malos como uno de Aquiles
que ama a la gente y el arte poderoso, lo que me aburre.
Y las colinas apacibles, y la ginebra parece una colilla
Y de algún modo un perro
Que ha se ha tomado a sí mismo y a su cola muy en serio
A las montañas o el mar o el cielo, dejando
Atrás: a mi yo, moviendo la cola.


Dream song 14
John Berryman
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