viernes, 16 de noviembre de 2012

No es la ultima vez

..te escribo en pretérito bajo la luz de un recuerdo, con palabras sin filo, con miradas sin dar, me regreso al pasado sin tener que viajar, me consumo en silencio sin poder llorar, apaciguo las lunas cansadas de brillar, ¿a donde van las palabras que no aprendieron a hablar? deja-bu compartido con problemas de azar,  estar solo no es casualidad, la lluvia se seca en los jardines del mar, los inviernos se apagan en las flores de azahar, pero las palabras se quedan aunque ya no están,  te escribo esta carta carente de afán, arrojada al viento de los que vienen y van, en la armonía silente del desasosiego,  ingrávido, insípido, indistinto, de corazón ciego, como árbol que murió sin miedo, que cayo sin ruido en el bosque donde habitan los pétalos sordomudos y donde el cielo no tiene a que quedarse, no es la ultima vez que me despido...





¿adónde van las palabras que no se quedaron?
¿adónde van las miradas que un día partieron?
¿acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón?
¿o se acurrucan, entre las rendijas, buscando calor?
¿acaso ruedan sobre los cristales, cual gotas de lluvia que quieren pasar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?
¿acaso se van?
¿y a dónde van?
¿adónde van?
¿en qué estarán convertidos mis viejos zapatos?
¿a dónde fueron a dar tantas hojas de un árbol?
¿por dónde están las angustias, que desde tus ojos saltaron por mí?
¿adónde fueron mis palabras sucias de sangre de abril?
¿adónde van ahora mismo estos cuerpos, que no puedo nunca dejar de alumbrar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?
¿acaso se van?
¿y a dónde van?
¿adónde van?
¿adónde va lo común, lo de todos los días?
¿el descalzarse en la puerta, la mano amiga?
¿adónde va la sorpresa, casi cotidiana del atardecer?
¿adónde va el mantel de la mesa, el café de ayer?
¿adónde van los pequeños terribles encantos que tiene el hogar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?
¿acaso se van?
¿y a dónde van?
¿adónde van?

¿A donde van?
Silvio Rodriguez

jueves, 8 de noviembre de 2012

Banal

...en realidad si tomamos la vida como una sucesión constante de hechos irrelevantes que en suma tratan de adquirir cierta coherencia con lo que esta fuera de lo que no somos, también es cierto que dentro podemos encontrar un sin fin de caminos que parecen llevarnos hasta nosotros mismos pero que en realidad en su mayoría son veredas perdidas que no llevan a ningún lugar, sumergidas en el pasado de las cosas que comenzaron a existir cuando tuvieron nombre, he ahí que no estamos, ni en la mente ni en la carne, mas sabemos que existimos por el simple desconocimiento de la inexistencia, en esta razón plena podemos encontrar la afirmación inequívoca de que estamos hechos de la nada con un poco de todo, simples versiones mal acomodadas de la materia que ha encontrado en el universo cierto destino en la banalidad del acto de respirar, cuando el muerto supo lo que era la vida este ya estaba muerto...





" Cierto que esos actos decisivos de su vida no fueron idealmente hermosos. Fueron la resultante de un joven y noble impulso forcejeando entre las condiciones de un estado social imperfecto, en el que los grandes sentimientos a menudo toman el aspecto de un error y la fe excesiva el aspecto de una ilusión. Pues no existe criatura cuyo ser interior sea tan fuerte que no esté determinado en gran parte por lo que encuentra en el exterior. Una nueva Teresa es muy posible que no tuviera la oportunidad de reformar la vida conventual, no más de lo que una nueva Antígona dedicaría su piedad heroica a desafiarlo todo por el entierro de su hermano: el medio en que sus ardientes proezas tomaron forma ha desaparecido para siempre. Pero nosotros, gentes insignificantes, con nuestras palabras y actos cotidianos, preparamos las vidas de muchas Dorotheas, algunas de las cuales pueden realizar un sacrificio mucho más triste que el de la Dorothea cuya historia conocemos.
Su espíritu aún poseía aspectos hermosos, aunque no fueran ampliamente visibles. Su íntegra naturaleza, al igual que ese río que Ciro logró domeñar, se pierde en canales que no poseen ningún nombre importante sobre la tierra. Pero la influencia que ella ejerció sobre quienes la rodeaban tuvo una difusión incalculable: pues el aumento de la bondad en el mundo depende en parte de hechos ahistóricos; y que las cosas no nos vayan tan mal a ti y a mí como podrían habernos ido se debe en parte a las personas que llevaron una vida estrictamente oculta, y yacen en tumbas que nadie visita.

George Eliot
Middlemarch (fragmento)

lunes, 29 de octubre de 2012

Escala cromática del alma

...lo bonito del ser, es el color que no podemos ver, ni retener, que se esconde en lo que desconocemos, que vive en lo que ignoramos, en donde realmente somos, donde quizás brillamos o nos apocamos, donde no hay necesidad de maquillarnos o de cargar con muchas mascaras, en la profundidad de las cosas que no saben flotar, que no se salvan vistiéndose de sentimientos, o camuflajeandose de palabras con cara de mentira, con sueños de plástico, y vidas repetidas, donde realmente el tiempo tiene color, y los sueños huelen a brisa de atardecer de Otoño, donde la vida encuentra una mecedora para ser feliz, y donde el amor se tiñe de besos y abrazos que no se preocupan por ser sinceros, esos son los colores que yo quiero ver...




Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que habían robado todas mis máscaras, las siete máscaras que había modelado y usado en siete vidas.

Huí sin máscara por las atestadas calles gritando: "¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!"

Hombres y mujeres se reían de mí, y algunos corrieron a sus casas temerosos de mí.

Y cuando llegué a la plaza del mercado, un muchacho de pie sobre el techo de una casa, gritó: "¡Es un loco!".

Alcé la vista para mirarlo y por primera vez el sol besó mi rostro desnudo y mi alma se inflamó de amor por el sol y ya no deseé más mis máscaras. Como en éxtasis grité: "¡Bendito, benditos sean los ladrones que me han robado mis máscaras!"

Así fue cómo me volví loco.

Y he hallado libertad y salvación en mi locura; la libertad de estar solo y a salvo de ser comprendido, porque aquellos que nos comprenden esclavizan algo nuestro.

El loco
Gibran Jalil Gibran

lunes, 22 de octubre de 2012

La miseria del olvido

...aquel tiempo se hizo pedazos, se desgarro en segundos, se desmorono en minutos y ahora ni recuerdo es, vive en la miseria del olvido, en la penumbra del letargo y la nada, entre el nunca y el siempre, en las cauces de una eternidad consumada, tibio como el susurro del silencio, seco como la memoria de las piedras, nauseabundo como el destierro, efímero como el sigilo de Dios, como la luz de aquellos Otoños tenues, como el viento de los últimos días de invierno, como una sombra que opaca el alma, como un suspiro que la vacía, y la condena a la catarsis de este olvido que no se cansa de recordar...




Cuando se despertó,
No recordaba nada
De la noche anterior,
demasiadas cervezas,
Dijo, al ver mi cabeza,
Al lado de la suya, en la almohada...
Y la besé otra vez,
Pero ya no era ayer,
Sino mañana.
Y un insolente sol,
Como un ladrón, entró
Por la ventana.
El día que llegó
Tenía ojeras malvas
Y barro en el tacón,
Desnudos, pero extraños,
Nos vio, roto el engaño
De la noche, la cruda luz del alba.
Era la hora de huir
Y se fue, sin decir:
llámame un día.
Desde el balcón, la vi
Perderse, en el trajín
De la gran vía.
Y la vida siguió,
Como siguen las cosas que no
Tienen mucho sentido,
Una vez me contó,
Un amigo común, que la vio
Donde habita el olvido.
La pupila archivó
Un semáforo rojo,
Una mochila, un peugeot
Y aquellos ojos
Miopes
Y la sangre al galope
Por mis venas
Y una nube de arena
Dentro del corazón
Y esta racha de amor
Sin apetito.
Los besos que perdí,
Por no saber decir:
te necesito.
Y la vida siguió,
Como siguen las cosas que no
Tienen mucho sentido,
Una vez me contó,
Un amigo común, que la vio
Donde habita el olvido.

Donde habita el olvido 
Joaquin Sabina

sábado, 6 de octubre de 2012

No confíes en las estrellas

...aquella niña entendía las estrellas como si estas realmente le hablaran con un lenguaje cósmico que solo ella podía entender, pasaba horas y horas observándolas fijamente con sus ojos profundos y oscuros que se llenaban de brillo todas las noches, pero aquella noche en que la tristeza le había atravesado el corazón, no había estrellas en el cielo solo nubes grises y sombrías que flotaban lentamente en dirección al tiempo, nunca mas volvió a confiar en ellas...





" ¡He aquí la excelente estupidez del mundo; que, cuando nos hallamos a mal con la Fortuna, lo cual acontece con frecuencia por nuestra propia falta, hacemos culpables de nuestras desgracias al sol, a la luna y a las estrellas; como si fuésemos villanos por necesidad, locos por compulsión celeste; pícaros, ladrones y traidores por el predominio de las esferas; beodos, embusteros y adúlteros por la obediencia forzosa al influjo planetario, y como si siempre que somos malvados fuese por empeño de la voluntad divina! ¡Admirable subterfugio del hombre putañero, cargar a cuenta de un astro su caprina condición! Mi padre se unió con mi madre bajo la cola del Dragón y la Osa Mayor presidió mi nacimiento; de lo que se sigue que yo sea taimado y lujurioso. ¡Bah! Hubiera sido lo que soy, aunque la estrella más virginal hubiese parpadeado en el firmamento cuando me bastardearon. "


El rey Lear
William Shakespeare

miércoles, 3 de octubre de 2012

Lunas de Octubre

...y que decir de aquellas lunas de Octubre que se escurrían desde el cielo hasta el mar, que se impregnaban en nuestra alma, reflejadas en nuestro mirar, capaces de hablar, también de callar, que nos hacían olvidar las estrellas y la vida y el destino y todo lo que no fuéramos tu y yo, que decir de esas noches con aquella lumbrera encima de nosotros, dibujada en nuestros rostros, encendida en nuestros ojos, hechas para sublimar el alma, para estrujar el corazón,  para condenarnos a la ausencia, para entregarnos algún día al olvido, por eso estas lunas deberían de estar prohibidas, debería ser un delito el verlas con el corazón vació, con el alma llena de nada, sin ti, sin mi, sin nosotros... 




"Así que nunca más pasearemos
tan tarde de noche,
aunque el corazón siga enamorado,
y aunque siga brillando la luna.

Pues la espada gasta la vaina,
y el alma gasta el pecho,
y el corazón tiene que pararse a tomar aliento,
y el amor mismo ha de descansar.

Aunque la noche fue hecha para amar,
y el día vuelve demasiado pronto,
nunca más pasearemos
a la luz de la luna..."

Aunque siga brillando la luna
Lord Byron

martes, 2 de octubre de 2012

Breve historia de un adios

...una lagrima, una banca, un parque, una calle, una noche, las farolas, la brisa, el silencio, el corazón, varios latidos, varias lagrimas, varias estrellas, una puerta, un adiós, otra lagrima, otra mas, otro corazón, otro silencio, una silla, una mano, un cabello, dos ojos, dos palabras, dos mejillas, sin perdón  sin palabras, sin ganas,  el dolor, la tristeza y el amor...




Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!

Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán...
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!

¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!

¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!

¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!...
?de llagas infectas? ¡cúbrete de mal!...
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!

¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más! ...

¡Adiós!
Alfonsina Storni

domingo, 30 de septiembre de 2012

Calle soledad

...camino por una calle color sepia, teñida por las hojas marrón que el otoño ha soplado al réquiem de un verano en que la lluvia nunca llego, paso a paso, sumergido en el vaivén de mis pesares, a la embestida de los recuerdos, al asecho de los silencios que se volvieron eternos, que se extraviaron en la nada, que se perdieron en el tiempo o en la memoria, vació de nadie, en el limbo de las palabras, en el desierto de las cosas que no existen y que quizás nunca existirán, flotante, ausente, divergente, a la espera de  las casualidades que navegan en el viento, taciturno, convexo, menguado, en el cenit de mi conciencia, donde nunca germinaron los sentimientos, mucho menos el amor, so pena de esta eterna soledad que nos depara...





SIAO-SIN
Medium of First Class

Batavia

Los espiritistas, con sus trucos, sistemas y misterios, me son odiosos. Contesté que estaba enfermo, que no podía recibirle. Al día siguiente recibí esta carta:

«Estimado señor Gog:

»Se ha equivocado usted. Si me hubiese permitido hablar solamente un minuto con usted, sus prevenciones habrían desaparecido. Porque pudiendo también leer el pensamiento a distancia, me he enterado de las razones de su negativa. Es una razón que respeto y hasta comparto. Yo no quiero nada con los muertos. Únicamente los médiums vulgares se consagran a la evocación de los desencarnados. Y, con perdón de Richet y de Oliver Lodge, con muy pocas garantías de autenticidad. ¿Continúan viviendo los espíritus de los muertos? ¿Pueden volver a la tierra? ¿Hay un método seguro para entrar en relación con ellos? Todo esto no me interesa.

»Pero los vivos, señor Gog, existen. Su realidad no puede ser puesta en duda. Y viven sobre la tierra. Y nosotros podemos entrar en relación con ellos aunque se hallen muy distantes. Mis postulados no son, por tanto, misteriosos, sino sólidos. Mi arte -o mejor dicho, mi don- consiste en "evocar a los vivos". Fantasmas, si usted quiere, pero fantasmas de seres que en otra parte de la tierra existen verdaderamente. Mi poder de médium se halla al servicio de los que están separados, de los amigos, de los amantes, de los curiosos.

»¿No ha vivido usted nunca lejos de una persona amada? ¡Cuántas veces durante el día habrá deseado verla, hablarle, aunque no fuese más que por un instante! Existen ciertamente las cartas, pero éstas no son las mismas personas; apenas un pequeño fragmento de su pensamiento. Y las fotografías, los retratos, no sustituirán jamás la efectiva, la dulce presencia. Tal vez se le aparezca en sueños, pero ¡cuán vaga la visión, qué triste el despertar!

»Mi poder de médium es un bálsamo portentoso para el dolor de la separación. Me comprometo a hacer aparecer en su habitación, en el término de una hora, a la persona que usted me designe, aunque en aquel momento se halle en los antípodas. Sin ritual ni ceremonial de magia. No soy, téngalo en cuenta, ningún nigromante, es decir, un evocador de los muertos. Dejo los difuntos a Mr. Conan Doyle y a sus ingenuos secuaces. Trabajo con los vivos, para provecho de los vivos. Me bastan una habitación un poco oscura, un brasero, un sillón: nada más. En seguida que se me han dicho el nombre, la filiación y la residencia del hombre o de la mujer que se desea ver, me abstraigo y me concentro. A cien, diez mil millas de nosotros, aquel hombre o aquella mujer se sienten dominados por una ligera somnolencia y se adormecen. Si la evocación puede ser hecha en el momento en que la persona duerme su sueño natural, es mucho mejor aún, los efectos son más rápidos.

»Después de una espera que no rebasa los cuarenta minutos, usted ve en su habitación una especie de nube que puede ser de un amarillo intenso o de un color amaranto. Y, poco a poco, de aquella mancha nebulosa se destaca la figura de aquel o de aquella a quien deseaba ver, con su misma fisonomía, solamente un poco más fluida que si fuese de carne y hueso. No se extrañe si tiene el aspecto un poco trasnochado. Pregúntele sin perder tiempo; no la toque. Sería atroz para usted y para aquella o aquel a quien ama. La visión no puede durar más que pocos minutos, la verá resorberse en la mancha aérea y desaparecer. Estoy buscando la manera de obtener una permanencia más larga y no desespero de encontrarla.

»Considere que su elección es ilimitada. No hay necesidad de que se trate de una persona conocida de usted. Si le interesase un día, hallándose en América, hablar con Lloyd George, con Stravinski o con el rey Alfonso, no habría la menor dificultad. El fantasma correspondiente aparecería en las condiciones dichas y usted podría hacer a este personaje ilustre las preguntas que le pluguiese. No hay necesidad, con mi sistema, de largos viajes ni de peticiones de audiencia para obtener una conversación con las celebridades del mundo entero. Por lo que sé de usted, me pareció que este juego tenía que gustarle.

»Estoy seguro de que no pondrá en duda la exactitud de todo lo que acabo de manifestarle. Conoce seguramente el clásico libro de Meyers, Gurney y Podmore sobre Phantasms of Living. Se trata de una infinidad de casos de telepatía vulgar, esto es, de apariciones a distancia de vivientes a vivientes. Lo que no es posible espontáneamente, sin la intervención de la voluntad, creo que puede obtenerse metódicamente con un esfuerzo determinado. Lo probé, y tuve éxito.

»Yo soy, como ya le indica mi nombre, chino, pero he estudiado muchos años en Europa: en Ginebra, Leipzig y Londres. Pero no he hecho más que desarrollar, según los principios occidentales, algunas preciosas indicaciones encontradas en los libros de la escuela taoísta. El resto, es decir, mi éxito, ha sido debido a mis cualidades naturales y a un riguroso ejercicio.

»Si mi obra puede serle útil, dígnese telefonear al "World's Hotel", habitación número 354. Permaneceré aquí todavía dos días.

»Créame sinceramente su servidor,

»Siao-Sin..

No he contestado a la carta. No he telefoneado. Este Siao-Sin parece una persona razonable y seria, y tal vez no promete en vano. Pero lo he pensado y repensado. En ninguna parte del mundo existe, en este momento, un ser, macho o hembra, al que desee ver o volver a ver. Siao-Sin ha servido para evocar mi perfecta soledad.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Un bemol para la vida

...aveces pienso que valdría la pena volver a escribir algunas historias, abemolar nuestra vida para que el camino sea mas suave, mover velas para evitar quedar a la deriva, dibujar nuevos horizontes aunque nuestro lienzo se haya manchado, volver a empezar nunca esta de mas, un comienzo siempre supone una bifurcación antes de dar el primer paso, somos rectas imperfectas avanzando en el espacio-tiempo, tan relativos como nuestra propia existencia, tan casuales como el inmenso jardín de estrellas que ha crecido en el cielo, tan pequeños y a la vez tan grandes, singulares en existencia y conciencia, partículas que al azar han encontrado la forma de unirse para ser lo que ahora somos, vale la pena voltear atrás, observar nuestra estela para revirar si es necesario, contemplar las huellas para ver la fuerza con la que hemos caminado, delinear los surcos para saber como hemos vivido, remarcar nuestros pasos para nunca olvidar el camino, retratar el ayer para explicar el hoy, no esta demás voltear a atrás, si te has perdido quizás ahí te podrás encontrar...




Pasa la vida y el tiempo no se queda quieto
llevo un silencio de frío con la soledad
En qué lugar anidare mis sueños nuevos
Y quién me dará una mano cuando quiera despertar
Volver a empezar, aun no termina el juego
volver a empezar, que no se apague el fuego
queda mucho por andar
Y que mañana será una día nuevo bajo el sol
volver a empezar

Se fueron los aplausos y algunos recuerdos
y el eco de la gloria duerme en un placard
Yo seguiré adelante atravesando miedos
Sabe dios que nunca es tarde, para
Volver a empezar


Volver a empezar, aun no termina el juego
volver a empezar, que no se apague el fuego
queda mucho por andar
Y que mañana será una día nuevo bajo el sol
volver a empezar, volver a intentar
Volver a empezar.

Volver a empezar, aun no termina el juego

Volver a empezar
Alejandro Lerner

Deleite asaz

...deleite asaz, hambre voraz del corazón, una razón mas no es verdad, es el dolor quizás audaz, para acabar en la obsesión, por ir detrás de la pasión, inoportuna, siempre una duda, es la cuestión, si hay fortuna, hay compasión, pero no dura mas que un pecado, lo que perdura me ha defraudado, sin pena alguna, lo he comprobado, no hay corazón que ande de lado, sin encontrar lo que ha buscado, deleite asaz no conjugado...




“En una caja de galletas hay muchas clases distintas de galletas. Algunas te gustan y otras no. Al principio te comes las que te gustan y al final sólo quedan las que no te gustan. Pues yo cuando lo estoy pasando mal, siempre pienso: Tengo que acabar con esto cuando antes y ya vendrán tiempos mejores. Porque la vida es como una caja de galletas”


Tokio Blues
Haruki Murakami

miércoles, 19 de septiembre de 2012

En algún lugar del cielo

...y también me contó que de donde el venia las noches duraban lo que uno quisiera, la gente vivía mucho, era casi increíble escuchar una noticia de alguien había muerto, lo ultima noticia que escucho de algo parecido fue casi tan grande como cuando se descubrió que existíamos nosotros los de acá, apunto con su vista hacia algún lado en la inmensidad del cielo que se confundía con cualquier otro lado sin nada especial que no fueran un conjunto de estrellas amontonadas, la comida les sobraba constantemente tenían que deshacerse de ella, tenían suficiente amor entre ellos como para nunca hacerle daño a nadie, no existía el trabajo porque no había necesidad de nada, lo tenían todo, nadie quería tener mas que otros porque casi todos tenían todo, espacio y tiempo les sobraba, las lagrimas eran algo que ya no existía en los museos podías encontrar algunas lagrimas encapsuladas en trozos de ámbar cual si fueran fósiles valiosos, los deseos se materializaban solo con tenerlos, y los malos deseos se habían borrado de sus corazones, nadie peleaba con nadie y a pesar de que eran una cantidad imposible de mencionar en este momento no había razón para estar separados por fronteras mucho menos por países, ni los conocían, mucho menos un gobierno y como nosotros pasamos por alto la existencia del aire en la atmósfera ellos ignoraban involuntariamente la existencia de la paz porque esta era absoluta, no existía otra cosa mas abundante en aquel lugar que la paz. Después de haberme platicado todo esto  no pude evitar preguntarle entonces la razón de porque había escapado de aquel lugar, su respuesta fue contundente: "Porque no eramos felices"...




-No se me pasa por alto –peroré, pues- que ha sonado la hora fatídica de mirar hacia atrás con la serena lucidez del que sabe que va a caer el telón y que, a poco que remolonee, no tendrá que hacer balance. No diré que dejo este mundo sin pena; entre los muchos sentimientos contradictorios e inoportunos que en mi ánimo luchan con resultados generalmente nefastos no están el estoicismo preclaro ni la elegante resignación. Es triste constatar, al levar anclas, que jamás he poseído las virtudes más excelsas de la hombría: soy egoísta, timorato, mudable y embustero. De mis errores y pecados no he salido ni sabio ni cínico, ni arrepentido ni escarmentado. Dejo mil cosas por hacer y otras mil por conocer, de entre las que citaré, a título de ejemplo, las siguientes: ¿por qué ponen huevos las gallinas?, ¿por qué el pelo de la cabeza y el de la barba, estando tan juntos, son tas distintos?, ¿por qué nunca he conocido a una mujer tartamuda?, ¿por qué los submarinos no tienen ventanas para ver el fondo del mar?, ¿por qué los programas de televisión no son un poco mejores? Ídem creo que la vida podría ser más agradable de lo que es, pero es probable que esté equivocado, o que no sea tan mala, sino sólo una pizca banal. Tonto, indolente y desinformado he llegado a ser lo que soy; tal vez si hubiera sido más cerril habría llegado más lejos. Nadie elige su carácter y sólo Dios sabe quién y cómo juzga nuestros méritos. Si tuviera estudios lo entendería todo. Como soy un asno, todo es un enigma. No sé si me pierdo gran cosa.

El laberinto de las aceitunas
Eduardo Mendoza

El dulce abismo

...del sueño a el precipicio de la vida, a la inminente manera de vivir en las entrañas del tiempo que no se interesa por nosotros, ahí donde el sol aparece en las ventanas que están hartas de esta monotonía, a pesar de la lluvia que aveces no para y de esas lunas que no se esfuerzan por verse mejor, aprendemos a vivir con el corazón desplumado, con las tripas empachadas de tanto pudor y los sentimientos colgados en cualquier tendedero, aplaudiendo cada marea que nos ha dejado vacíos entre la intrascendencia y lo superfluo, agonizando entre las sonrisas y las lagrimas, arrullados por las notas de los vientos venideros que no saben llegar, hacinados entre las islas que navegan en esta penumbra, en esta soledad inversa que nos aleja cuando mas estamos cerca, que nos refunde en el dulce abismo de la nada,   en el superlativo camino de tropiezos, absolutos en nuestra gracia de ser por ser sin tener que serlo, en la oblicuidad de los pasos a través del sendero que dejo de seguirnos hace un tiempo atrás...




Muy de mañana, mirando todavía a la pared y sin haber visto aún el matiz de la raya del día sobre las grandes cortinas de la ventana, sabía ya qué tiempo hacía. Me lo decían los primeros ruidos de la calle, según llegaran amortiguados y desviados por la humedad o vibrantes como flechas en el aire resonante y vacío de una mañana espaciosa, glacial y pura; en el paso del primer tranvía notaba yo si rodaba aterido en la lluvia o iba camino del azur. Y acaso a estos ruidos se había anticipado alguna emanación más rápida y más penetrante que, filtrándose en mi sueño, le infundía una tristeza que presagiaba la nieve o bien hacía entonar en él a cierto pequeño personaje intermitente tan numerosos cánticos a la gloria del sol, que acababan por provocar en mí, dormido aún, con un asomo de sonrisa y dispuestos los párpados cerrados a dejarse deslumbrar, un estrepitoso despertar en música. En aquella época, yo percibía la vida exterior sobre todo desde mi cuarto. Sé que Bloch contó que, cuando iba a verme por la noche, oía un rumor de conversación. Como mi madre estaba en Combray y él no encontraba nunca a nadie en mi habitación, dedujo que hablaba solo. Cuando, mucho más tarde, supo que Albertina vivía entonces conmigo y comprendió que la escondía de todo el mundo, dijo que por fin veía la razón de que, en aquella época de mi vida, nunca quisiera salir. Se equivocaba. Pero era muy disculpable, pues la realidad, aunque sea necesaria, no es completamente previsible; los que se enteran de algún detalle exacto sobre la vida de otro sacan en seguida consecuencias que no lo son y ven en el hecho recién descubierto la explicación de cosas que precisamente no tienen ninguna relación con él.

...

Por consiguiente, amigos míos, no cambiéis esta cultura, esta diosa etérea, de pie ligero, por esa útil doméstica que a veces recibe incluso la denominación de “la cultura”, pero que no es sino la sierva y la consejera intelectual de las necesidades de la vida, de la ganancia y de la miseria. Por lo demás, una educación que haga vislumbrar al fin de su recorrido un empleo, o una ganancia material, no es en absoluto una educación con vistas a esa cultura a que nosotros nos referimos, sino simplemente una indicación de los caminos que se pueden recorrer para salvarse y defenderse en la lucha por la existencia. Indudablemente, semejante indicación tiene una importancia máxima e inmediata para la gran mayoría de los hombres: cuanto más difícil es la lucha, tanto más debe aprender el joven y tanto más debe poner en tensión sus fuerzas.

Pero nadie debe creer que las instituciones que lo incitan a esa lucha y lo capacitan para combatir pueden considerarse como instituciones de cultura. Se trata de instituciones que se proponen superar las necesidades de la vida: así, pues, pueden hacer la promesa de formar a empleados, o a comerciantes, o a oficiales, o a mayoristas, o a agricultores, o a médicos, o a técnicos. Sin embargo, en esas instituciones se aplican, en cualquier caso, leyes y criterios diferentes de los necesarios para fundar una institución de cultura: lo que en el primer caso está permitido, podría ser en el segundo caso un error delictivo.

La prisionera 

martes, 18 de septiembre de 2012

En un tren baladí

...si por un tiempo te alejas al rincón del olvido, con la mirada caída y los bastiones a rastras, con tu morral lleno de ayeres y tu pañuelo sin lagrimas, con tu clavijero sin sueños y un alma desafinada, con tus supuestos callados y las mentiras sin pena, con las farolas a oscuras y tus luciérnagas sin alas, patrañas mancas rodillas paradas, velas sin viento de barcos sin mar, camino fútil de las cosas sin ti, corazón sin fusil que ha tirado a matar, un antaño sentado en las lunas de Abril, huele a viejo el silencio cuando se trata de ti, en las laderas del tiempo alguna vez me perdí,  como un viajero viajando en un tren baladí...





La vida, amigos, es aburrida. No deberíamos decirlo.
Después de todo, el cielo lanza destellos, el inmenso mar suspira,
Nosotros mismos emitimos luz y suspiramos,
Y como me decía mi madre de pequeño
(repetidamente) “Confesar que estás aburrido
significa carecer de Recursos Internos”.
Ahora ya sé que no tengo
Esos recursos, porque estoy tremendamente aburrido.
La gente me aburre,
La literatura me aburre, en especial la gran literatura,
Henry me aburre, con sus quejas y sus dolores
tan malos como uno de Aquiles
que ama a la gente y el arte poderoso, lo que me aburre.
Y las colinas apacibles, y la ginebra parece una colilla
Y de algún modo un perro
Que ha se ha tomado a sí mismo y a su cola muy en serio
A las montañas o el mar o el cielo, dejando
Atrás: a mi yo, moviendo la cola.


Dream song 14
John Berryman

viernes, 24 de agosto de 2012

Prohibido pepenar

...a la altura de tus pies quisiera no tenerme, a la deriva de tus brazos nunca quise estar, pero para este oprobio se necesitan mas neblinas, mas mascaras hechas por gente sin manos, agujas alérgicas al pajar, dos de una y una a la mitad, mentiras después de la tormenta, vapores de un amor residual, perfectos que andan mal, ventanas ciegas enfermas de sol, gotas de lluvia saltando de mar en mar, un hueco donde estuvo un corazón, puertas que cierran por fuera, letreros de aquí no estoy, un cenicero para tirar mis letras, un basurero para volverlas a encontrar, varios mendigos para poder platicar, de lo que en este momento acabo de olvidar, prohibido pepenar...




Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!

Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!

Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!

En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!

Hice retroceder la muralla de sombra,
anduve más allá del deseo y del acto.

Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.

Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron!

De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.
De pie como un marino en la proa de un barco.

Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

Es la hora de partir. Oh abandonado!

La cancion desesperada
Pablo Neruda

jueves, 23 de agosto de 2012

Acedia

...se apaga la luz, se enciende la oscuridad, pensamientos obtusos avanzan hacia mi, no hay nadie aquí dentro de mi, el sueño se espanta, la noche cambia de lugar, me atrapa el vació, la soledad, los ojos se hastían del día a día, la mirada esta llena de realidad, el aburrimiento perpetuo que es racionado segundo a segundo, sin ganas de horas, relojes que aun no aprenden a llorar, apatía total de lo diverso, túnel convexo a la acedia, quizás otro día y sera igual, lucido, perplejo, de reflejos lascivos inherentes al presente, lleno de sustantivos que anhelan el adjetivo, traficantes de lo superfluo, que vale mas que el destino, triste camino sin semblante, avergonzado quizás, hablar de mas y después callar, la noche se apaga pero el cielo no deja de llorar...




"Para los hombres y también para las naciones, su mayor problema es la independencia. ¿Es posible solucionarlo? Lo que poseo parece ser mío, pero siempre soy poseído por aquello que poseo. La única propiedad verdadera debería ser el Yo, más, pensándolo bien, ¿dónde se encuentra aquel residuo absoluto, aislado, que no depende de nadie?
Ausentes o presentes , otros participan en nuestra vida interior y externa. No hay salvación. Incluso en la soledad más perfecta me siento, con espanto, átomo de un monte, célula de una colina, gota de un mar. En mi espíritu y en mi carne se encuentra la herencia de los muertos; mi pensamiento es deudor de los difuntos y de los vivientes; aún en contra de mi voluntad, mi conducta está guiada por seres a quienes no conozco o que desprecio.
Todos mis conocimientos los he aprendido de otros. Cualquier objeto que adquiera es obra de otros, y ¿qué importa que las haya pagado? Sin el operario, sin el artesano, sin el artista, estaría tan o más desnudo que Calibán o que Robinsón. Estoy obligado a hablar en una lengua no inventada por mí; y, sin que los note, me son impuestos los gustos, los sentimientos y los prejuicios de aquellos que han llegado antes.
Si, pedazo por pedazo, desarmo el Yo, siempre encontraré trozos y fragmentos que vienen del exterior, a cada uno de los cuales podría colocarle una etiqueta de su origen. Esto es de mi madre, esto de Emerson, de Rousseau o de Stirner. Pudiera apartar a los hombres de mi presencia, pero aún así una buena parte de ellos seguiría viviendo, invisible, en mi soledad."

viernes, 3 de agosto de 2012

Pasado y anochecer

Sublime, conjunción efímera entre lo que soy y lo que solía ser, pretérito en escasez, motivos para irse y regresar, dos pasos al frente y uno atrás, solemnidad detrás de la felicidad, absolución del delito de ser, monograma poliglota, insolación de palabras, abrupta calma atravesando mi cerebro, el hoy es mas débil que el mañana, sonrisas eclipsadas, asunción de mi alma, benevolencia perpetua, un instante sabe a mas, cadena de sis que debieron ser no, decepción, discernir, objeto y deseo materia para destruir, uno mas uno infinito, respiro y camino sin sinónimo, sin creer sin ser, contexto sin aristas, frío fatuo, corazón sacro, de la luz un silencio, de la mirada una neblina, en tu piel una luna, en tu boca la miel amarga del cielo, en tu rostro un velo, en tu pecho la amalgama improperia de la llegada y el adiós, tiempo sin ver pasado y anochecer...



" Cierto que esos actos decisivos de su vida no fueron idealmente hermosos. Fueron la resultante de un joven y noble impulso forcejeando entre las condiciones de un estado social imperfecto, en el que los grandes sentimientos a menudo toman el aspecto de un error y la fe excesiva el aspecto de una ilusión. Pues no existe criatura cuyo ser interior sea tan fuerte que no esté determinado en gran parte por lo que encuentra en el exterior. Una nueva Teresa es muy posible que no tuviera la oportunidad de reformar la vida conventual, no más de lo que una nueva Antígona dedicaría su piedad heroica a desafiarlo todo por el entierro de su hermano: el medio en que sus ardientes proezas tomaron forma ha desaparecido para siempre. Pero nosotros, gentes insignificantes, con nuestras palabras y actos cotidianos, preparamos las vidas de muchas Dorotheas, algunas de las cuales pueden realizar un sacrificio mucho más triste que el de la Dorothea cuya historia conocemos.
Su espíritu aún poseía aspectos hermosos, aunque no fueran ampliamente visibles. Su íntegra naturaleza, al igual que ese río que Ciro logró domeñar, se pierde en canales que no poseen ningún nombre importante sobre la tierra. Pero la influencia que ella ejerció sobre quienes la rodeaban tuvo una difusión incalculable: pues el aumento de la bondad en el mundo depende en parte de hechos ahistóricos; y que las cosas no nos vayan tan mal a ti y a mí como podrían habernos ido se debe en parte a las personas que llevaron una vida estrictamente oculta, y yacen en tumbas que nadie visita.

George Eliot
Middlemarch (fragmento)

lunes, 30 de julio de 2012

Se ha roto el tiempo

...se ha roto el tiempo y se abre una grieta hacia el recuerdo, la noche no deja de existir sin las estrellas, pero no hay brillo, ni aquella música que amordaza silencios y que sabe hacer coro con los grillos y que suspira al ritmo de los faros que esperan en los puertos como si fueran eternos, pero hoy se ha roto el tiempo y por el alma se me ha fugado un sueño empapado de memoria, de ti y de tu recuerdo, y el pasado llueve sobre mis hombros mientras tus ojos resuellan con aquellas lagrimas cubiertas de hollín, tierno y opaco, suave y frió, que oscurece mi corazón a la vez que lo inquieta y lo deja varado en un latido, encallado en la contemplación de lo que ya no sera y que poco fue, hurgando entre las cenizas de nuestros pasos por el sueño de alguien que no sabia soñar, mas de esto mañana nadie se acordara porque el tiempo no sabe detenerse, pero aveces se rompe...



...En la actualidad el progreso es tal que los ancianos trabajan, los ancianos cooperan, los ancianos no tienen tiempo ni ocios que no puedan llenar con el placer, ni un solo momento para sentarse y pensar; y si por desgracia se abriera alguna rendija de tiempo en la sólida sustancia de sus distracciones, siempre queda el soma, el delicioso soma, medio gramo para una tarde de asueto, un gramo para un fin de semana, dos gramos para un viaje al bello Oriente, tres para una oscura eternidad en la luna; y vuelven cuando se sienten ya al otro lado de la grieta, a salvo en la tierra firme del trabajo y la distracción cotidianos, pasando de sensorama a sensorama, de muchacha a muchacha neumática, de Campo de Golf Electromagnético a...

sábado, 28 de julio de 2012

Un bolero al cielo

...hoy partió el abuelo que su vida nos compartió, en el cielo ya lo esperan los que algún dia conoció, ángeles a pleno corean la que fue su mejor canción, el árbol que dio frutos buenos hoy se nos marcho, recordaremos su sonrisa que el tiempo nunca añejo, en el cielo suena un bolero, donde las guitarras tienen voz, en el tren de lo eterno hoy partió el viajero, rumbo a los brazos de Dios, Dios te bendiga abuelo y donde estes cuídanos por favor... E.P.D. Don Lorenzo



Yo que fui del amor ave de paso
yo que fui mariposa de mil flores
hoy siento la
nostalgia de tus
brazos
de aquellos tus ojasos
de aquellos tus amores
ni cadenas ni lagrimas me ataron
mas hoy siento la calma y el sociego
perona mi tardanza te lo ruego
perdona al andariego
que hoy te ofrece su corazón
...
hay ausencias que triunfan
y la nuestra triunfo
amemonos ahora con la paz
que en otros tiempos nos falto
y cuando yo me muera ni luz, ni llanto
ni luto y nada mas
hay junto a mi cruz
tan solo quiero paz
...
solo tu corazón
si recuerdas mi amor una lagrima
llevame por ultima vez
y en silencio diras una plegaria
y por dios
olvidame después.


Álvaro Carrillo
El andariego

jueves, 19 de julio de 2012

Pobre poeta

…y he ahí que tenemos al poeta al que le ha acaecido cualquier cosa, por creer que en el amor no hay derrota, ahí se encuentra derribado entre la conjunción de palabras que no encontraron el camino hacia la rima, arrumbado en la esquina donde convergen el olvido y la memoria, ahí está triste y sin motivo, a la espera de una luna fugitiva, estibando sentimientos con latidos, arropado por las noches sin abrigo, ahí se encuentra congelado bajo el puente entre una estrofa y otra, aparcado en el delirio del final de un párrafo, varado en el silencio sucio de ruido, roto de cicatrices, seco de sueños, evitando esas palabras que tanto duelen todavía, ahí está el pobre poeta, escondido de sí mismo, hasta que el punto final aparezca, Dios nos libre de la poesía...



" Y así el dios ha utilizado al poeta como flecha, para disparar su ritmo del arco, y quien no lo perciba y (no) se pliegue a ello nunca tendrá habilidad ni virtud atlética para ser poeta, y demasiado débil sería uno así para poderse captar, sea en la materia, sea en el modo de ver el mundo de los antiguos o en el posterior modo de representación de nuestras tendencias, y no se le manifestará ninguna forma poética. Los poetas que se meten en formas dadas a fuerza de estudiar, no podrían más que repetir el espíritu dado una vez, se posan como pájaros en una rama del árbol del lenguaje y se mecen en ella según el ritmo prístino que reside en sus raíces, pero un poeta así nunca volaría como el águila del espíritu, empollada por el espíritu vivo del lenguaje. "

Al poeta (fragmento)
Bettina Von Arnim

martes, 17 de julio de 2012

Nocturno

...extraviado en una noche de Chopin, cobijado con las plumas de Allan Poe, bajo el cielo majestuoso de Van Gogh y pensando en un poema con Rodin, el silencio poco a poco termino y las letras comenzaron a flotar, marejadas de palabras sin sabor, pensamientos aprendiendo a volar, con las alas que se escapan del dolor, en la mente de un centauro a la mitad, en la cresta de un abismo sin final, a la orilla de una estrella en libertad, me encontré con un recuerdo sideral, que en su estela conservaba el adiós, lo que no paso algún día tal vez no paso jamas, la memoria es lo que queda cuando ya no queda mas...



... Una noche de otoño, cinco años atrás, habían estado caminando por la calle mientras caían las hojas, cuando llegaron a un lugar donde no había árboles y el andén estaba iluminado de luz de luna. Allí se detuvieron y se miraron cara a cara. La noche estaba fría ya, llena de aquella misteriosa emoción que se da dos veces al año, con el cambio de estación. Las inmóviles luces de las casas susurraban en la oscuridad y las estrellas titilaban agitadas. Por el rabillo del ojo vio Gatsby que los bloques del andén formaban en realidad una escalera que llevaba a un lugar secreto entre los árboles; él podría trepar, si lo hacía solo y una vez allí, podría succionar la savia de la vida, tragar el inefable néctar del asombro.

Su corazón comenzó a latir con más y más fuerza a medida que Daisy acercaba el rostro al suyo. Sabía que cuando besara a esta chica y esposara por siempre sus inexpresibles visiones con el perecedero aliento de ella, su mente dejaría de vagar inquieta como la mente de Dios. Esperó un instante, escuchando, por un momento más, el diapasón que había sido golpeado contra una estrella. Y la besó. Al tocarla con sus labios, ella se al)rió para él como una flor, y la encarnación se completó.


En medio de todo lo que dijo, aun en medio de su apabullante sentimentalismo, yo recordaba algo, un ritmo esquivo, el fragmento de palabras perdidas que había escuchado hacía largo tiempo. Durante un instante una frase trató de formarse en mi boca y mis labios se separaron como los de un mudo, como si hubiera más batallas en ellos que el mero jirón de aire asombrado. Pero no emitieron sonido alguno, y aquello que estuve a punto de recordar quedó incomunicado por siempre jamás.


El gran Gatsby
Francis Scott Key Fitzgerald

domingo, 8 de julio de 2012

Sin palabras bellas (Novela propia: El escritor esta ahí)

...al irse, la poesía se había clausurado en su vida, del bolígrafo del escritor no surgían mas que palabras sobrias y frugales una tras otra, una niebla taciturna ensombrecía cada pagina de aquella novela que había comenzado a escribir algunos meses atrás, la ausencia de Adel en la vida del escritor, había dejado a Leda sin palabras bellas y la había sumergido en una historia desentonada, carente de lo que la había alimentado en las primeras paginas de la novela, cuando conoció a Yole mientras el narrador describía su andar por una callejuela repleta de mercaderes y personas que iban y venían de un lado a otro con expresiones en sus caras que les hacían parecer personas preocupadas por situaciones distintas, y en donde lo vio por primera vez, detalle que el escritor había narrado en la persona de Yole, pero que Leda recordaba claramente, aveces caminaba paginas atrás en la historia para volver a vivir aquellos momentos, mientras el aletargado corazón de su escritor se recuperaba, mas la excesiva cantidad de nubes grises, de noches sin estrellas, de flores marchitas, de calles sin gente, ya la habían cansado y se dispuso a planear algo para rescatar a Yole, que también había sido contagiado con la tristeza del escritor...


Es una palabra. Las palabras son pálidas sombras de nombres olvidados. Los nombres tienen poder, y las palabras también. Las palabras pueden hacer prender el fuego en la mente de los hombres. Las palabras pueden arrancarles lágrimas a los corazones más duros. Existen siete palabras que harán que una persona te ame. Existen diez palabras que minarán la más poderosa voluntad de un hombre. Pero una palabra no es más que la representación de un fuego. Un hombre es el fuego en sí."


El nombre del viento 

martes, 3 de julio de 2012

Caminar de lado

...avanzaba precavido cada vez que me permitía dar un paseo por los senderos de mi cabeza y evitaba algunos lugares en concreto, un jardín en donde florecían los atardeceres, riachuelos de caricias, besos y abrazos, huertos de sentimientos a medio madurar, bosques de suspiros de todo tipo, precipicios donde habían sido arrojadas todas nuestras noches, pero a donde esta ves quería ir irremediablemente corría el riesgo de toparme contigo, o con tu sombra o con tu luz, afortunadamente por un tiempo fui perfeccionando aquella capacidad de caminar de lado con los ojos cerrados, para no caer en las fieras letras de tus palabras, cuando por fin llegaba a la ultima que por cierto se llamaba "adiós" me encontraba al otro lado de mi en donde no eras tan peligrosa...




A veces se quedaba en silencio, y yo me preguntab a que pasaba por su mente. Muchas tardes, antes del lonche, salimos a dar un paseo por su barrio. Rebeca era capaz de maravilla rse mirando la enredader a de una fachada o de acercarse a sentir el aroma de unos jazmines al atardecer . Un día me describió todos los colores azules, morados, grises en el cuello de una paloma que se había parado en un árbol. Si miras cualquier cosa durante mucho rato, te vas a dar cuenta de que es un milagro, me dijo, no sé dónde leí eso. En otra ocasión, caminando por la calle, pateamos una piedra durante varias cuadras. Cuando llegamos a su casa, tomó la piedra y se la guardó en el bolsillo. Un recuerdo de este día, me explicó.

El Susurro de la Mujer Ballena
Alonso Cueto

jueves, 28 de junio de 2012

Claro, oscuro

…la cercanía es casi tan brutal como la lejanía, el tiempo tan pesado como los agujeros, la lluvia a veces trae más que agua, las noches no siempre tienen estrellas, el cielo a veces se apaga, las tardes se impregnan de recuerdos, el puerto se arropa con otros barcos, los sueños viajan con las gaviotas, los ayeres suspiran, las mañanas se encojen, las noches no dejan de sonreír, claro oscuro, un poco duro, no estoy seguro pero es verdad, no es por piedad, es un designio, más que el dominio de un camino, sin pasos para caminar, basta mirar un poco atrás, donde la luz sabe a penumbra, aunque aun alumbra la realidad, mas no es verdad lo que se observa, es la marea y un corazón que no sabe flotar…






Hice un solo desafinado
con las cenizas del amor
las verbenas del pasado
cangrenan el corazón.

Acórtate la falda nueva
despiértate al oscurecer
túmbate al sol cuando llueva
no desordenes mi taller

Tiramisú de limón
helado de aguardiente
muñequita de salón
tanguita de serpiente.

De madrugada y por la puerta de servicios
me pasabas el hachís
al borde del precipicio
jugábamos a Thelma y Louise

Pero esta noche estrena libertad un preso
desde que no eres mi juez.
Tu vudú ya pincha en hueso,
tu saque se enredó en red.

Tiramisu de limón
helado de aguardiente
puritana de salón
tanguita de serpiente.

Dónde crees que vas
qué te parece que soy
no mires atrás
que ya no estoy.

Pero dónde crees que vas
qué te parece que soy
si miras atrás
mañana es hoy.

Dónde crees que vas
qué te parece que soy
puede que quizás
luego sea hoy.

Nena dónde crees que vas
que te parece que soy
no mires atrás
que ya me voy.

Que sepas que el final no empieza hoy.

Tiramisú de limon
Joaquin Sabina

martes, 12 de junio de 2012

Las palmeras también tienen días malos

...avanzaba a pasos mas lentos que el de un caracol lisiado en el trafico de la ciudad, el dia habia pintado mal para mi desde que desperté mi pie izquierdo tomo la delantera sobre mi pie derecho y transcurría un día de de haber despertado con el pie izquierdo, me levante como todos los días me dirigí al baño para haciarme y frente al espejo encontré a un yo un tanto mas viejo una barba espinosa y blanquecina habia surgido en mi rostro, el tiempo ya me habia faltado el respeto, sin pensarlo mucho tome la maquina de afeitar y pode aquel jardín nevado en mi cara, tome el cepillo de dientes le cubrí con desnitrifico y lave mis dientes con tal pereza en mis movimientos que parecía nunca iba a terminar, enjuague mi rostro y un agua turbia y sucia salio del grifo no me habia dado cuenta de que me estaba lavando la cara con un agua casi negra y con un olor a podrido, abrí la llave del fregadero y lo mismo, en el edificio no había agua limpia, me seque con una toalla y el olor se había quedado impregnado en mi cara, me dirigí a la cocina a preparar mi desayuno y esta demás el contar que se me quemo el pan tostado, que uno de los huevos en el saeten, por cierto el tercero estaba podrido, y que no había mas en mi refrigerador, me subí al coche y me dirigí al trabajo, sin desayunar, con un olor fétido en mi cara, y con retraso suficiente para llegar tarde y ganarme los gritos de mi jefe, exigiéndome el reporte que aun no he terminado, y aquí estoy atorado en el trafico, en donde llevo avanzando milímetros en una cuadra durante mas de una hora, el aire acondicionado de mi coche esta descompuesto, y el calor de la mañana es impresionante realmente creo que el sol algo tiene en contra de nosotros, los claxon de los coches no dejan de sonar, la gente gritándose los unos a los otros, el día no podía ser mas malo, el reloj se acerba a mi hora de entrada al trabajo, y no había avanzado mas de un kilómetro, desde que salí de mi casa y me incorpore a la principal, el tiempo no se detiene por mas que uno lo piensa, cada que veía el reloj parecía burlarse de mi y avanzaba mas rápido, y cada que no lo veía y me sentía agobiado por este encierro en medio de un mar de carros llenos de gente desesperada parecía avanzar lo mas lento posible, el medio día había llegado habían pasado tres horas de que debí haber llegado al trabajo, mi jefe ya me había marcado mas de un millar de veces, el sol atravesaba el parabrisas, y me convertía en un liquido salino y apestoso, ¿Que habrá pasado? de pronto me pregunte que extraño que después de tantas horas apenas me lo pregunte, seguramente una manifestación, o tal vez algún accidente,en ambos casos pensé que no era justo que algo te hiciera perder algunas horas de tu vida, un pensamiento atravesó mi cabeza como si lo que hubiera hecho hasta hoy fuera valioso, mi vida era de avanzar de lunes a viernes y esperar el fin de semana, para esperar que no llegara otra vez el lunes y así en un circulo un tanto sin sentido, el tiempo no era suficiente para pensar en familia, mucho menos para el amor, la ciudad era egoísta en ese sentido, no te queda tiempo para nada, ni para ti, ni para la vida, todo era avanzar, avanzar y avanzar, sin saber realmente a donde vas, el carro de enfrente comenzó a avanzar mas rápido, al parecer el problema de mas adelante se había resuelto, avanzamos a 20 km por hora, después a 30, luego a 40, y el trafico comenzó a liberarse, la gente volteaba hacia todos lados con afán de encontrar el motivo por el cual habían perdido toda la mañana y una parte de la tarde,  quizás para tener a alguien a quien insultar, pero no había nada, ni vidrios rotos, ni aceite en el asfalto, ni pedazos de plástico, ni sangre, ni los restos de algún manifestante, después de varios kilómetros no había ni rastros de lo que pudo haber sido la causa de aquel trafico horrible, cuando de pronto en medio del camellón yacía una palmera tirada con sus raíces de fuera pero esto a nadie le importaba...

FIN

palmera triste



Vengan pequeños y grandes y no olvidarán jamás
el fabuloso programa que les voy a presentar.
Mientras el siglo cansado va acercándose a su fin
animense no lo duden que se van a divertir.


Ocupen su localidad y presten todos atención
a punto está de levantarse el telón.


Aprenderán aquí todos los misterios del amor
con el señor Casanova y su eyaculación precoz.
Perversas vírgenes rubias se masturban para usted
mientras sus gordas madrastras les preparan de beber.


También contamos con la Inés, mimable participación
y el enano de la Orquesta Mondragón.


Hermosos jóvenes nazis bailarán un rock and roll
con un famoso travesti capitán de la legión.
Más tarde alguna muñeca toda vestida de azul
se quita su camisita y su breve camesú.


También contamos con la Inés, mimable participación
el conde Carlo y Jack "el destripador".


El joven marqués de Sade actuará a continuación
sodomizando a una monja del sagrado corazón.
El conde Drácula chupa sangre de un espectador
cuando se escucha el disparo si muere el apuntador.


Ocupen su localidad y presten todos atención
a punto está de levantarse el telón.




Hoy puede ser un gran día,
plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.


Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.


No consientas que se esfume,
asómate y consume la vida a granel.
hoy puede ser un gran día,
dúro con él.


Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.


Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol,
y no dosifiques los placeres,


si puedes, derróchalos.


Si la rutina te aplasta
dile que ya basta de mediocridad,
hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.


Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,
no lo dejes escapar.


Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para tí,
no lo míres desde la ventana
y siéntate al festín.
Tomado de AlbumCancionYLetra.com
Pelea por lo que quieres
y no desesperes si algo no anda bien,
Hoy puede ser un gran día,
y mañana también!

Ocupen Su Localidad Hoy Puede Ser Un Gran Día
Serrat & Sabina


jueves, 7 de junio de 2012

Porque ahora somos

...entre la luz y el silencio, entre el ocaso y los sueños, entre un abrazo y un recuerdo, entre una estrella y el mar, ahí estas, posada en la demencia de un paisaje, atorada en una explosión de flores, inmolada en una lluvia de colores, derramada en la salinidad de una mirada, escurrida en los suspiros de un corazón, entonada en la música de mis latidos, ahí estas, o aquí, mas cerca que cualquier lejanía de labios, frío de huesos, sol de piel, dolor a distancia, aquí estas en el ahora prematuro, en el ayer que aun no se consume, siguiendo los pasos del minutero que no se da cuenta que camina al revés, aquí estas levitando entre mis pensamientos, arrastrandome hacia el clamor de mi alma, hacia el amor que resucita, aquí estas entre el cielo y mis ojos,  entre un pedazo de luna y un pedazo de todo, entre lo que anhelo, entre lo que añoro, entre lo que rió, entre lo que lloro, aquí estas hoy, frente a mi sombra diluida en tu silueta, sobre mi alma aferrada a tus dedos, en un plural con sentido, en un blanco encendido, aturdido de belleza, enamorado de ti, hoy que estas sin irte aun, sin estar siquiera, sin te vas, sin me voy, sin tienes que irte, sin estar, sin ser, porque aquí estamos, porque ahora somos...





Me tienes en tus manos
y me lees lo mismo que un libro.
Sabes lo que yo ignoro
y me dices las cosas que no me digo.
Me aprendo en ti más que en mi mismo.
Eres como un milagro de todas horas,
como un dolor sin sitio.
Si no fueras mujer fueras mi amigo.
A veces quiero hablarte de mujeres
que a un lado tuyo persigo.
Eres como el perdón
y yo soy como tu hijo.
¿Qué buenos ojos tienes cuando estás conmigo?
¡Qué distante te haces y qué ausente
cuando a la soledad te sacrifico!
Dulce como tu nombre, como un higo,
me esperas en tu amor hasta que arribo.
Tú eres como mi casa,
eres como mi muerte, amor mío.

Me tienes en tus manos
Jaime Sabines

miércoles, 16 de mayo de 2012

Q.E.P.D. Carlos Fuentes

...cierras los ojos, o al menos eso crees, se torna el silencio, se apaga la luz a la vez que se acerca, se esfuma el aire, se detiene el tiempo, la noche se vuelve eterna, los pensamientos vuelven a su origen, no hay mas historia, ni biografía, la piel se abandona, de la carne se emigra, ya no hay verdad ni hay mentira, un ultimo paso en el ocaso, se cierra el telón, un réquiem y un adiós, no se si hay Dios, ni tiempo para otra vida, ya no respiras, se termino, no sopla el viento, para tus letras, ni nubarrones sobre tu féretro, ni mañanas a toda hasta, ni balas que sueñan con ser palomas en el viento, rumbo al encuentro de alguna nada, en el vacío, en los ecos de tu silencio, hasta el comienzo donde termina, la despedida a tu partida, un pensamiento no hay mas momento para la vida que la misma vida....




Tocas en vano con esa manija, esa cabeza de perro en cobre, gastada, sin relieves: semejante a la cabeza de un feto canino en los museos de ciencias naturales. Imaginas que el perro te sonríe y sueltas su contacto helado. La puerta cede al empuje levísimo, de tus dedos, y antes de entrar miras por última vez sobre tu hombro, frunces el ceño porque la larga fila detenida de camiones y autos gruñe, pita, suelta el humo insano de su prisa. Tratas, inútilmente de retener una sola imagen de ese mundo exterior indiferenciado. 



Cierras el zaguán detrás de ti e intentas penetrar la oscuridad de ese callejón techado -patio, porque puedes oler el musgo, la humedad de las plantas, las raíces podridas, el perfume adormecedor y espeso-. Buscas en vano una luz que te guíe. Buscas la caja de fósforos en la bolsa de tu saco pero esa voz aguda y cascada te advierte desde lejos: 

-No... no es necesario. Le ruego. Camine trece pasos hacia el frente y encontrará la escalera a su derecha. Suba, por favor. Son veintidós escalones. Cuéntelos. 

Trece. Derecha. Veintidós. 

El olor de la humedad, de las plantas podridas, te envolverá mientras marcas tus pasos, primero sobre las baldosas de piedra, enseguida sobre esa madera crujiente, fofa por la humedad y el encierro. Cuentas en voz baja hasta veintidós y te detienes, con la caja de fósforos entre las manos, el portafolio apretado contra las costillas. Tocas esa puerta que huele a pino viejo y húmedo; buscas una manija; terminas por empujar y sentir, ahora, un tapete bajo tus pies. Un tapete delgado, mal extendido, que te hará tropezar y darte cuenta de la nueva luz, grisácea y filtrada, que ilumina ciertos contornos.

-Señora -dices con una voz monótona, porque crees recordar una voz de mujer- Señora... 

-Ahora a su izquierda. La primera puerta. Tenga la amabilidad. 


Empujas esa puerta -ya no esperas que alguna se cierre propiamente; ya sabes que todas son puertas de golpe- y las luces dispersas se trenzan en tus pestañas, como si atravesaras una tenue red de seda. Sólo tienes ojos para esos muros de reflejos desiguales, donde parpadean docenas de luces. Consigues, al cabo, definirlas como veladoras, colocadas sobre repisas y entrepaños de ubicación asimétrica. Levemente, iluminan otras luces que son corazones de plata, frascos de cristal, vidrios enmarcados, y sólo detrás de este brillo intermitente verás, al fondo, la cama y el signo de una mano que parece atraerte con su movimiento pausado. 

Lograrás verla cuando des la espalda a ese firmamento de luces devotas. Tropiezas al pie de la cama; debes rodearla para acercarte a la cabecera. Allí, esa figura pequeña se pierde en la inmensidad de la cama; al extender la mano no tocas otra mano, sino la piel gruesa, afieltrada, las orejas de ese objeto que roe con un silencio tenaz y te ofrece sus ojos rojos: sonríes y acaricias al conejo que yace al lado de la mano que, por fin, toca la tuya con unos dedos sin temperatura que se detienen largo tiempo sobre tu palma húmeda, la voltean y acercan tus dedos abiertos a la almohada de encajes que tocas para alejar tu mano de la otra. 

-Felipe Montero. Leí su anuncio. 

-Sí, ya sé. Perdón no hay asiento.


Aura
Carlos Fuentes

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