sábado, 24 de septiembre de 2011

El ajolote (Una historia mas del fin del mundo)

...año 1521

El Huey Tlatoani y su Cihuacóatl habían tomado una decisión, las profecías se habían cumplido y Huitzilopochtli jamás se equivocaba, al aire olía a muerte y si alguien conocía la muerte era él, los sacrificios ya no eran suficiente para los Dioses y los sacerdotes anunciaban el fin del imperio, el Dios blanco regresaba a tierras Mexicas y con él la hecatombe final.

La llamada del quinto sol estaba cerca, los blancos habían encontrado aliados en sus enemigos, las estrellas se alineaban sobre Tenochtitlán condenando también a aquel pueblo, no quedaba más que hacer, todo estaba en su contra. Los Dioses y los astros les habían dado la espalda, y el final solo era cuestión de tiempo.

El Huey Tlatoani mando a traer a Tonahuac, ex sacerdote condenado a muerte por difamar a los Dioses y por prácticas oscuras en contra de sus creencias.

Tonahuac, que cuyo nombre significa "único de luz", se había retirado desde niño de las tierras aztecas, nadie supo nunca hacia donde se había ido y mucho menos donde estuvo, pero lo cierto es que regreso siendo un hombre muy sabio y pronto se convirtió en sacerdote, pero sus prácticas y costumbres no eran comunes a los sacerdotes de esos tiempos y mucho menos a su religión, gente le había visto convertirse en un tecolote por las noches, otros lo habían visto transfigurarse en un coyote, y muchos hablaban de que podía volar como un ave, que era capaz de hablar con las serpientes. Todos estos eran rumores hasta que un día cuando discutía con otros sacerdotes reunidos en el templo se enfureció tanto que frente a todos se transfiguro en un jaguar que amenazo a todos con sus dientes y garras, esto fue condenado por los demás sacerdotes ya que se ofendía a la imagen de Tezcatlipoca el dios jaguar amo y señor de las sombras, entonces fue atrapado y condenado a muerte.

Pronto lo trajeron hasta los aposentos del Huey Tlatoani pidió a todos que los dejaran a solas y empezó a platicar con él.

-La gente blanca y nuestros enemigos están a punto de llegar al templo, el final está cerca.

-Lo sé.

-¿Podemos hacer algo para que esto cambie?

-No

-¿Tu puedes hacer algo?


-Tu muerte es inevitable, y la de todos los que estamos aquí también, he visto el futuro y esto es una certeza, así como también el fin de nuestra raza. Los blancos nos traerán nuevos Dioses y nos obligaran a adorarlos, mataran a nuestros niños, profanaran a nuestras mujeres y de esta profanación surgirá una nueva raza, mezcla de su sangre y la nuestra, y esta raza estará condenada a la opresión de otros hasta el fin de sus días, nuestras tierras serán ocupadas por edificios capaces de tocar el cielo, y la gente montara animales de cuatro patas y animales con ruedas como patas, esta raza estará marcada por la imagen de un águila devorando una serpiente sobre un nopal, cortara la tierra con serpientes metálicas que andarán sobre caminos metálicos, Tenochtitlán se poblara de mucha gente y vestirán ropas de fibras extrañas y comerán cosas extrañas. Sobre este templo construirán su propio templo, y en el que pondrán figuras inertes por las que nos obligaran a arrodillarnos, robaran todas nuestras riquezas, y se las llevaran mas allá de los mares, pero de esta raza surgirán guerreros que lucharan contra los blancos y los expulsaran de su territorio, pero estos jamás se irán y terminaremos siendo ellos sin realmente serlo, porque el color de nuestra piel no cambiara.

-¿Todo eso has visto?

-He visto esto y más.

-¿Nuestra raza morirá?

-Irremediablemente.

-¿Puedes hacer algo?

-Si puedo.

-Esconderé la esencia de nuestra raza en este animal


En sus manos apareció un animal rosado y de cola blanquecina, con cuatro patas con dedos, poseía unos ojos dorados y profundos y sobre su cabeza lo que parecía un penacho de color rojo, los aztecas lo llamaban axolotl.

-Nuestra historia, nuestra sabiduría, nuestras costumbres, nuestra sangre permanecerá escondida en este pequeño animal. Vivirá toda su vida como una larva y pocas veces querrá madurar ya que esto le podrá causar la muerte y siempre estará en contra de cambiar, se esconderá en los lodos de Xochimilco donde los blancos no buscaran riquezas y vivirán ahí hasta los tiempos en los que la tierra vuelva a nacer.


El Huey Tlatoani suspiro.

Haz lo que tengas que hacer, cubrio con sus dos manos a aquel animal y lo levanto sobre su cabeza, alzo su mirada al cielo y después de unas palabras lo arrojo a las aguas de Xochimilco.

Año 2012

Encabezado de algún diario en México:

"Biólogos han declarado extinto el Ajolote de Xochimilco"

FIN





Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotl. Iba a verlos al acuario del Jardín des Plantes y me quedaba horas mirándolos, observando su inmovilidad, sus oscuros movimientos. Ahora soy un axolotl.





El azar me llevó hasta ellos una mañana de primavera en que París abría su cola de pavo real después de la lenta invernada. Bajé por el bulevar de Port Royal, tomé St. Marcel y L’Hôpital, vi los verdes entre tanto gris y me acordé de los leones. Era amigo de los leones y las panteras, pero nunca había entrado en el húmedo y oscuro edificio de los acuarios. Dejé mi bicicleta contra las rejas y fui a ver los tulipanes. Los leones estaban feos y tristes y mi pantera dormía. Opté por los acuarios, soslayé peces vulgares hasta dar inesperadamente con los axolotl. Me quedé una hora mirándolos, y salí incapaz de otra cosa.





En la biblioteca Saint-Geneviève consulté un diccionario y supe que los axolotl son formas larvales, provistas de branquias, de una especie de batracios del género amblistoma. Que eran mexicanos lo sabía ya por ellos mismos, por sus pequeños rostros rosados aztecas y el cartel en lo alto del acuario. Leí que se han encontrado ejemplares en África capaces de vivir en tierra durante los períodos de sequía, y que continúan su vida en el agua al llegar la estación de las lluvias. Encontré su nombre español, ajolote, la mención de que son comestibles y que su aceite se usaba (se diría que no se usa más) como el de hígado de bacalao.





No quise consultar obras especializadas, pero volví al día siguiente al Jardin des Plantes. Empecé a ir todas las mañanas, a veces de mañana y de tarde. El guardián de los acuarios sonreía perplejo al recibir el billete. Me apoyaba en la barra de hierro que bordea los acuarios y me ponía a mirarlos. No hay nada de extraño en esto porque desde un primer momento comprendí que estábamos vinculados, que algo infinitamente perdido y distante seguía sin embargo uniéndonos. Me había bastado detenerme aquella primera mañana ante el cristal donde unas burbujas corrían en el agua. Los axolotl se amontonaban en el mezquino y angosto (sólo yo puedo saber cuán angosto y mezquino) piso de piedra y musgo del acuario. Había nueve ejemplares y la mayoría apoyaba la cabeza contra el cristal, mirando con sus ojos de oro a los que se acercaban. Turbado, casi avergonzado, sentí como una impudicia asomarme a esas figuras silenciosas e inmóviles aglomeradas en el fondo del acuario. Aislé mentalmente una situada a la derecha y algo separada de las otras para estudiarla mejor. Vi un cuerpecito rosado y como translúcido (pensé en las estatuillas chinas de cristal lechoso), semejante a un pequeño lagarto de quince centímetros, terminado en una cola de pez de una delicadeza extraordinaria, la parte más sensible de nuestro cuerpo. Por el lomo le corría una aleta transparente que se fusionaba con la cola, pero lo que me obsesionó fueron las patas, de una finura sutilísima, acabadas en menudos dedos, en uñas minuciosamente humanas. Y entonces descubrí sus ojos, su cara, dos orificios como cabezas de alfiler, enteramente de un oro transparente carentes de toda vida pero mirando, dejándose penetrar por mi mirada que parecía pasar a través del punto áureo y perderse en un diáfano misterio interior. Un delgadísimo halo negro rodeaba el ojo y los inscribía en la carne rosa, en la piedra rosa de la cabeza vagamente triangular pero con lados curvos e irregulares, que le daban una total semejanza con una estatuilla corroída por el tiempo. La boca estaba disimulada por el plano triangular de la cara, sólo de perfil se adivinaba su tamaño considerable; de frente una fina hendedura rasgaba apenas la piedra sin vida. A ambos lados de la cabeza, donde hubieran debido estar las orejas, le crecían tres ramitas rojas como de coral, una excrescencia vegetal, las branquias supongo. Y era lo único vivo en él, cada diez o quince segundos las ramitas se enderezaban rígidamente y volvían a bajarse. A veces una pata se movía apenas, yo veía los diminutos dedos posándose con suavidad en el musgo. Es que no nos gusta movernos mucho, y el acuario es tan mezquino; apenas avanzamos un poco nos damos con la cola o la cabeza de otro de nosotros; surgen dificultades, peleas, fatiga. El tiempo se siente menos si nos estamos quietos.



Fue su quietud la que me hizo inclinarme fascinado la primera vez que vi a los axolotl. Oscuramente me pareció comprender su voluntad secreta, abolir el espacio y el tiempo con una inmovilidad indiferente. Después supe mejor, la contracción de las branquias, el tanteo de las finas patas en las piedras, la repentina natación (algunos de ellos nadan con la simple ondulación del cuerpo) me probó que eran capaz de evadirse de ese sopor mineral en el que pasaban horas enteras. Sus ojos sobre todo me obsesionaban. Al lado de ellos en los restantes acuarios, diversos peces me mostraban la simple estupidez de sus hermosos ojos semejantes a los nuestros. Los ojos de los axolotl me decían de la presencia de una vida diferente, de otra manera de mirar. Pegando mi cara al vidrio (a veces el guardián tosía inquieto) buscaba ver mejor los diminutos puntos áureos, esa entrada al mundo infinitamente lento y remoto de las criaturas rosadas. Era inútil golpear con el dedo en el cristal, delante de sus caras no se advertía la menor reacción. Los ojos de oro seguían ardiendo con su dulce, terrible luz; seguían mirándome desde una profundidad insondable que me daba vértigo.





Y sin embargo estaban cerca. Lo supe antes de esto, antes de ser un axolotl. Lo supe el día en que me acerqué a ellos por primera vez. Los rasgos antropomórficos de un mono revelan, al revés de lo que cree la mayoría, la distancia que va de ellos a nosotros. La absoluta falta de semejanza de los axolotl con el ser humano me probó que mi reconocimiento era válido, que no me apoyaba en analogías fáciles. Sólo las manecitas... Pero una lagartija tiene también manos así, y en nada se nos parece. Yo creo que era la cabeza de los axolotl, esa forma triangular rosada con los ojitos de oro. Eso miraba y sabía. Eso reclamaba. No eran animales.





Parecía fácil, casi obvio, caer en la mitología. Empecé viendo en los axolotl una metamorfosis que no conseguía anular una misteriosa humanidad. Los imaginé conscientes, esclavos de su cuerpo, infinitamente condenados a un silencio abisal, a una reflexión desesperada. Su mirada ciega, el diminuto disco de oro inexpresivo y sin embargo terriblemente lúcido, me penetraba como un mensaje: «Sálvanos, sálvanos». Me sorprendía musitando palabras de consuelo, transmitiendo pueriles esperanzas. Ellos seguían mirándome inmóviles; de pronto las ramillas rosadas de las branquias se enderezaban. En ese instante yo sentía como un dolor sordo; tal vez me veían, captaban mi esfuerzo por penetrar en lo impenetrable de sus vidas. No eran seres humanos, pero en ningún animal había encontrado una relación tan profunda conmigo. Los axolotl eran como testigos de algo, y a veces como horribles jueces. Me sentía innoble frente a ellos, había una pureza tan espantosa en esos ojos transparentes. Eran larvas, pero larva quiere decir máscara y también fantasma. Detrás de esas caras aztecas inexpresivas y sin embargo de una crueldad implacable, ¿qué imagen esperaba su hora?





Les temía. Creo que de no haber sentido la proximidad de otros visitantes y del guardián, no me hubiese atrevido a quedarme solo con ellos. «Usted se los come con los ojos», me decía riendo el guardián, que debía suponerme un poco desequilibrado. No se daba cuenta de que eran ellos los que me devoraban lentamente por los ojos en un canibalismo de oro. Lejos del acuario no hacía mas que pensar en ellos, era como si me influyeran a distancia. Llegué a ir todos los días, y de noche los imaginaba inmóviles en la oscuridad, adelantando lentamente una mano que de pronto encontraba la de otro. Acaso sus ojos veían en plena noche, y el día continuaba para ellos indefinidamente. Los ojos de los axolotl no tienen párpados.





Ahora sé que no hubo nada de extraño, que eso tenía que ocurrir. Cada mañana al inclinarme sobre el acuario el reconocimiento era mayor. Sufrían, cada fibra de mi cuerpo alcanzaba ese sufrimiento amordazado, esa tortura rígida en el fondo del agua. Espiaban algo, un remoto señorío aniquilado, un tiempo de libertad en que el mundo había sido de los axolotl. No era posible que una expresión tan terrible que alcanzaba a vencer la inexpresividad forzada de sus rostros de piedra, no portara un mensaje de dolor, la prueba de esa condena eterna, de ese infierno líquido que padecían. Inútilmente quería probarme que mi propia sensibilidad proyectaba en los axolotl una conciencia inexistente. Ellos y yo sabíamos. Por eso no hubo nada de extraño en lo que ocurrió. Mi cara estaba pegada al vidrio del acuario, mis ojos trataban una vez mas de penetrar el misterio de esos ojos de oro sin iris y sin pupila. Veía de muy cerca la cara de una axolotl inmóvil junto al vidrio. Sin transición, sin sorpresa, vi mi cara contra el vidrio, en vez del axolotl vi mi cara contra el vidrio, la vi fuera del acuario, la vi del otro lado del vidrio. Entonces mi cara se apartó y yo comprendí.





Sólo una cosa era extraña: seguir pensando como antes, saber. Darme cuenta de eso fue en el primer momento como el horror del enterrado vivo que despierta a su destino. Afuera mi cara volvía a acercarse al vidrio, veía mi boca de labios apretados por el esfuerzo de comprender a los axolotl. Yo era un axolotl y sabía ahora instantáneamente que ninguna comprensión era posible. Él estaba fuera del acuario, su pensamiento era un pensamiento fuera del acuario. Conociéndolo, siendo él mismo, yo era un axolotl y estaba en mi mundo. El horror venía -lo supe en el mismo momento- de creerme prisionero en un cuerpo de axolotl, transmigrado a él con mi pensamiento de hombre, enterrado vivo en un axolotl, condenado a moverme lúcidamente entre criaturas insensibles. Pero aquello cesó cuando una pata vino a rozarme la cara, cuando moviéndome apenas a un lado vi a un axolotl junto a mí que me miraba, y supe que también él sabía, sin comunicación posible pero tan claramente. O yo estaba también en él, o todos nosotros pensábamos como un hombre, incapaces de expresión, limitados al resplandor dorado de nuestros ojos que miraban la cara del hombre pegada al acuario.





Él volvió muchas veces, pero viene menos ahora. Pasa semanas sin asomarse. Ayer lo vi, me miró largo rato y se fue bruscamente. Me pareció que no se interesaba tanto por nosotros, que obedecía a una costumbre. Como lo único que hago es pensar, pude pensar mucho en él. Se me ocurre que al principio continuamos comunicados, que él se sentía más que nunca unido al misterio que lo obsesionaba. Pero los puentes están cortados entre él y yo porque lo que era su obsesión es ahora un axolotl, ajeno a su vida de hombre. Creo que al principio yo era capaz de volver en cierto modo a él -ah, sólo en cierto modo-, y mantener alerta su deseo de conocernos mejor. Ahora soy definitivamente un axolotl, y si pienso como un hombre es sólo porque todo axolotl piensa como un hombre dentro de su imagen de piedra rosa. Me parece que de todo esto alcancé a comunicarle algo en los primeros días, cuando yo era todavía él. Y en esta soledad final, a la que él ya no vuelve, me consuela pensar que acaso va a escribir sobre nosotros, creyendo imaginar un cuento va a escribir todo esto sobre los axolotl.



Julio Cortázar

Articulo del diario la Vanguardia:

jueves, 22 de septiembre de 2011

Quiero mudarme de estrella

...la realidad me avergüenza, el presente me agobia, las noticias me dan urticaria, los periódicos me hacen vomitar, estos tiempos me hacen llorar, la televisión intento morderme, la cama ya no me quiere abrasar, los sueños prefieren ser pesadillas, las calles no hacen más que pelear, el gobierno bla bla, los que siguen un bla mas, las aves se duermen temprano, la noche ya no es de los enamorados, la luna se esconde en el mar, la economía es una blasfemia, y la religión está muy interesada en ella, quisiera mudarme a otra estrella, alejarme de la verdad, escapar por fin de estos tiempos, en que las buenas noticias empiezan a escasear, será que un día el hombre quizás aprenda que el tiempo tiene final, que la vida es una sola, que no hay mucho tiempo para la felicidad, que se acabe el dinero del mundo, que se evapore por fin el petróleo, que alguien se robe todo el oro, y que Dios nos de otra oportunidad...


" Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible para los ojos, y es el tiempo perdido con tu rosa lo que la hace importante 

(...)


Ah, principito, cómo he ido comprendiendo lentamente tu vida melancólica! Durante mucho tiempo tu única distracción fue la suavidad de las puestas de sol. Este nuevo detalle lo supe al cuarto día, cuando me dijiste:


-Me gustan mucho las puestas de sol; vamos a ver una puesta de sol


-Tendremos que esperar


-¿Esperar qué?


-Que el sol se ponga.


Pareciste muy sorprendido primero, y después te reíste de ti mismo. Y me dijiste:


-Siempre me creo que estoy en mi tierra.


En efecto, como todo el mundo sabe, cuando es mediodía en Estados Unidos, en Francia se está poniendo el sol. Sería suficiente poder trasladarse a Francia en un minuto para asistir a la puesta del sol, pero desgraciadamente Francia está demasiado lejos. En cambio, sobre tu pequeño planeta te bastaba arrastrar la silla algunos pasos para presenciar el crepúsculo cada vez que lo deseabas.


-¡Un día vi ponerse el sol cuarenta y tres veces!


Y un poco más tarde añadiste:


-¿Sabes? Cuando uno está verdaderamente triste le gusta ver las puestas de sol.


-El día que la viste cuarenta y tres veces estabas muy triste ¿verdad?


Y principito no respondió.


(...)


Para mi no eres todavía más que en muchachito semejante a 100.000 muchachitos. Y no te necesito, y tu tampoco me necesitas, no soy para ti más que un zorro semejante a 100.000 zorros, pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro, serás para mí único en el mundo, seré para ti único en el mundo. Si me domesticas, mi vida se llenará de sol, conoceré un ruido de pasos que será diferente a todos los otros...tus ruidos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. "

(...)

- Hablas como los adultos !


Eso me dio un poco de vergüenza. Pero, implacable, agregó:


- Confundes todo... mezclas todo !


Estaba realmente muy irritado. Agitaba al viento la cabellera dorada:


- Conozco un planeta donde hay un Señor rubicundo. Nunca olió una flor. Nunca miró una estrella. Nunca amó a nadie. Nunca hizo nada más que cuentas. Y todo el día repite como tú: "Soy un hombre serio ! Soy un hombre serio !" y eso lo infla de orgullo. Pero no es un hombre, es un champiñon !


- Un qué ?

- Un champiñon !

El principito
Antoine de Saint-Exupéry

martes, 20 de septiembre de 2011

El reloj cangrejo (III)


...era media noche y el viento zumbaba al toparse con las cornisas de las casas, las ventanas temblaban de frio y el cielo había bajado de nivel transformándose en una espesa neblina, solo la soledad caminaba por las calles y si era extraño que alguien visitara a Livier a cualquier hora del día, era casi imposible que alguien lo hiciera a media noche, pero había una realidad en sus oídos y era el sonido seco de unos nudillos secos tocando la madera seca de la puerta seca de su casa, por su mente no pasaba quien podría estar tocando ya que tenía tiempo que ya nadie pasaba por su vida, en otras circunstancias su corazón se habría emocionado de pensar que alguien lo visitaba y le robaba un poco de la soledad en la que estaba sumergido, pero en esos momentos mas que emoción sintió un escalofrió que recorrió todo su cuerpo, pensó en ignorar el golpeteo de la puerta pero este era incesante, así que con gran esfuerzo y dolor dio un brinco de la cama a la silla de ruedas, su casa permanecía oscura sin ningún rayo de luna atravesándola entonces prendió una vela, y lentamente se dirigió hacia la puerta, el escalofrió había llegado hasta las ruedas de la silla y casi pudo volver a sentir sus piernas, que habían dejado de caminar desde hace muchos años, se postro frente a la puerta y con una voz temblorosa pregunto que quien tocaba, pero nadie contesto solo los nudillos golpeando la madera que retumbaban en el interior de la casa convirtiéndose en un eco un tanto tenebroso, Livier insistió pero no obtuvo respuesta, hasta que de pronto la persona que tocaba la puerta al parecer se retiro, pronto se asomo por la ventana a ver si a través de la neblina podría observar a alguien pero nadie parecía andar por ahí, solo el viento y la soledad, que extraño pensó Livier, mas imagino que quizás algún forastero o algún vagabundo habían tocado la puerta, pero que extraño que no respondieran, un poco aturdido por este acontecimiento de media noche regreso a su habitación y se arrojo a la cama con esa fuerza de los brazos que poco a poco con el paso del tiempo se iba mermando, Livier estaba completamente seguro de que el día que sus brazos ya no tuvieran fuerza seria su ultimo día ya que si no estaría destinado a dormir en su silla el resto de sus días, y no creía que existiera un Dios tan malévolo como para hacer esto, más los Dioses ya habían abandonado a Livier, y la falta de amor casi había extinguido su alma y lo había convertido en un adefesio moribundo y frio sentado en una silla de ruedas, ya en su cama pensó por primera vez en ¿Cuando? Si es tan contundente la muerte y tan definitiva ¿porque el seguía vivo?, ¿porque la vida se ensañaba en hacerlo sufrir por más tiempo?, esto le parecía una burla del destino, o un designio macabro de algún ángel que se empeñaba en mantenerlo al borde del sufrimiento y la soledad, en ese momento deseo las ganas de abandonarse, de dejarse ir y nunca más despertar, dar un paso hacia la inexistencia, se imagino el mundo sin él, y eso le entristeció tanto que comenzó a llorar, el mundo sin él era el mismo mundo, el ya no hacía falta al mundo y quizás nadie se daría cuenta de que el ya no estaba, se imaginaba a la gente pasando frente a su casa ignorando quien vivió ahí, que hizo, que fue de su vida y como murió, pensó en su silla de ruedas sola frente a la ventana y eso le partió el corazón y su llanto no ceso, el tiempo había hecho con él lo que le hace a las piedras, lo había endurecido, pero quizás las piedras también lloran solo que no han aprendido a sollozar y Livier volvió a sentirse un poco vivo a través del llanto, una a una sus lagrimas empapaban su alma, y le brindaban alguna especie de calidez, a pesar de la tristeza se sintió tan bien llorando, no por nada llegamos al mundo llorando cuando vemos la luz por primera vez al abandonar el vientre de nuestras madres, quien no llora esta menos vivo que quien lo hace, no existe ninguna otra especie que puede derramar lágrimas emotivas, solo los humanos, y quizás si debe haber un buen momento para retirarse de la vida como humano debería de ser llorando, entonces lloro y empezó a morir.

La vida poco a poco se apagaba en él, como el invierno decolora un campo de girasoles, un gris frió se preparaba para teñir su cuerpo, por su mente el paso de casi toda su vida como si estuviera hojeando un álbum de fotos, transcurrian por su mente un sin numero de recuerdos, y entre tantos recuerdos el que parecía ser el ultimo, era el de su abuelo moribundo en una cama entregándole el reloj de bolsillo que tenia grabado en su frente un cangrejo, su respiración se aletargaba y los latidos de su corazón avanzaban lentamente como al final de una nota en una canción y el silencio en su pecho cada vez era mas inminente, pero las lagrimas no cesaban, sus ojos extraviados en algún punto de su habitación, exaltaban la mirada mas triste que aquella noche pudo haber existido, su vida se alejaba y su tiempo estaba apunto de terminar, en un movimiento casi imposible saco el reloj de su saco y lo apretó fuertemente, gastando quizás sus ultimas fuerzas y llorando quizás su ultima lagrima.

Pero el sonido seco de un golpeteo en la puerta espanto a la muerte, la persona que antes había tocado había regresado así como la vida otra vez poco a poco circulaba por sus venas, vaya forma de interrumpir a la muerte pensó, pero de alguna forma extraña la energía vital había regresado a el, y la melodía de su vida aun no había llegado a su ultima nota si no que se había estacionado en un silencio previo al culmen del fin de su vida.
Se pregunto a si mismo si aun tenia las fuerzas para volver a montarse a su silla de ruedas pero sus brazos aun tenían fuerza así que ahora si estaba decidido a abrir la puerta contestara o no la persona, quizás era la muerte que había encontrado una forma mas cordial de visitarlo aquella noche, así que con mas animo que de costumbre avanzo rápidamente hacia la puerta mientras el sonido del golpeteo de la puerta se estrellaba contra las paredes de su casa.
¿Quién es pregunto? y antes de obtener alguna respuesta abrió la puerta.



No pregunto por las glorias ni las nieves,
quiero saber dónde se van juntando
las golondrinas muertas,
adónde van las cajas de fósforos usadas.
Por grande que sea el mundo
hay los recortes de uñas, las pelusas,
los sobres fatigados, las pestañas que caen.
¿Adonde van las nieblas, la borra del café,
los almanaques de otro tiempo?
Pregunto por la nada que nos mueve;
en esos cementerios conjeturo que crece
poco a poco el miedo,
y que allí empolla el Roc.

El interrogador
Julio Cortazar

jueves, 8 de septiembre de 2011

Ella sin ella (The Beatles XI)

...el tiempo había hecho estragos en la memoria de Eleonor, como el ruido asesina al silencio, como las gaviotas deciden abandonar un mar, como la luz apaga la oscuridad, así el tiempo había nublado su mente, la razón la había abandonado, y mi recuerdo se había apagado en su mente, las esquirlas de un amor se habían internado hasta su conciencia, y ella ya no era ella si no lo que el tiempo había dejado de ella, después de que un amor la abandonara a ella como ella me había abandonado a mí, pero el tiempo no regresa y probablemente ella tampoco, el abrazo culmino y de pronto me vi en sus ojos cristalinos, y desde ese momento yo tampoco era el mismo, y aunque seguía de pie como un jarrón roto, que se reconstruye con pegamento, yo ya no era el mismo, si no quizás un gran número de pedazos de mi que intentaban darme forma, pero no hay segundas oportunidades para un jarrón roto, pero yo no era solo un jarrón roto si no que dentro de mi había un alma que brillaba por Eleonor, sus ojos parecían irse llenando de mi imagen, su mente solo había liberado mi nombre pero me parecía que realmente no sabía quién era, su mirada dudosa se internaba en cada una de mis facciones, como intentando recordarme, hasta que volvió a repetir mi nombre por segunda vez, pero mi nombre no era más que eso un nombre, y entonces me sentí como el tronco de un árbol llevado a una playa solitaria por las olas del mar, sin raíces, sin hojas, sin flor, ni fruto, solo un tronco abandonado al destino del mar, y aunque mi nombre navegaba en su mente, mi nombre viajaba vacio, hueco, como un cadáver hacia la horilla del mar, me senté junto a ella en aquella banca debajo de un gran olmo que como yo era testigo de su ausencia de cuerpo presente, la tome de la mano y sentí su frialdad, una noche de invierno se había estacionado en su vida, pero por tercera vez susurro mi nombre, y esta vez vino acompañado de sus lagrimas, y exploto en llanto y las nubes decoloraron el cielo mientras el silencio se esparcía por los campos y las aves huían al sur, gotas de agua salada brotaban de sus ojos y avanzaban por su rostro con afán de suelo sin esperanza de mar, y entonces apareció ella y lo que era ella, y de pronto otra vez me encontré con ella sentada en aquella banca, era amor lo que necesitaba, y el amor se me escurrió de las manos para que regresara…



Espera

Ha pasado mucho tiempo
Ahora vuelvo a casa
He estado fuera
Oh, me he sentido tan solo
Espera a que vuelva a tu lado
Olvidaremos las lágrimas que derramamos
Pero si se te rompe el corazón
No me esperes, déjame
Y si tienes valor
Espera, no tardaré
Espera a que vuelva a tu lado
Olvidaremos las lágrimas que derramamos
Creo que has de saber
Que me he portado bien, lo mejor que pude
Y si tú también lo haces, confiaré en ti
Y sabré que estarás esperándome
Ha pasado mucho tiempo
Ahora vuelvo a casa
He estado fuera
Oh, me he sentido tan solo
Espera a que vuelva a tu lado
Olvidaremos las lágrimas que derramamos
Creo que has de saber
Que me he portado bien, lo mejor que pude
Y si tú también lo haces, confiaré en ti
Y sabré que estarás espetándome
Pero si se te rompe el corazón
No me esperes, déjame
Y si tienes valor
Espera, no tardaré
Espera a que vuelva a tu lado
Olvidaremos las lágrimas que derramamos
Ha pasado mucho tiempo
Ahora vuelvo a casa
He estado fuera
Oh, me he sentido tan solo.

To lo que necesitas es amor
Amor, amor, amor
Amor, amor, amor
Amor, amor, amor
No hay nada que puedas hacer que no pueda hacerse
Nada que puedas cantar que no pueda cantarse
Nada que puedas decir pero puedes aprender el juego
Es fácil
Nada que puedas hacer que no pueda hacerse
Nadie a quien puedas salvar que no pueda salvarse
Nada que puedas hacer pero puedes aprender a ser con el tiempo
Es fácil
Todo lo que necesitas es amor
Todo lo que necesitas es amor
Todo lo que necesitas es amor, amor
Amor es todo lo que necesitas
Amor, amor, amor
Amor, amor, amor
Amor, amor, amor
Todo lo que necesitas es amor
Todo lo que necesitas es amor
Todo lo que necesitas es amor, amor
Amor es todo lo que necesitas
No hay nada que puedas saber que no se sepa
Nada que puedas ver que no se haya visto
Ningún lugar a dónde puedas estar que no sea donde tenías que estar
Es fácil
Todo lo que necesitas es amor
Todo lo que necesitas es amor
Todo lo que necesitas es amor, amor
Amor es todo lo que necesitas
Todo lo que necesitas es amor
(Ahora todos juntos)
Todo lo que necesitas es amor

(Todos)
Todo lo que necesitas es amor, amor
Amor es todo lo que necesitas
Amor es todo lo que necesitas
Amor es todo lo que necesitas
Amor es todo lo que necesitas
Ayer

Ella te quiere, sí, sí, sí.
 
Dime lo que ves
 
Si me das tu corazón
Te demostraré
Que nunca nos separaremos
Si yo soy una parte de ti
Abre los ojos
Dime lo que ves
No es ninguna sorpresa
Es a mí a quien ves
Por grandes y negras que sean las nubes
El tiempo pasará
Si confías en mí
Haré tu día brillante
Ahora mira estos ojos
Dime lo que ves
¿No te das cuenta De que es a mí a quien ves?
Dime lo que ves
Escúchame una vez más
¿Cómo puedo hacerlo?
¿No puedes ver
Que quiero conquistarte?
Ahora abre los ojos
Dime lo que ves
No es ninguna sorpresa
Es a mí a quien ves
Dime lo que ves
Escúchame una vez más
¿Cómo puedo hacerlo?
¿No puedes ver
Que quiero conquistarte?
Ahora abre los ojos
Dime lo que ves
No es ninguna sorpresa
Es a mí a quien ves.

The Beatles

martes, 6 de septiembre de 2011

El reloj cangrejo (II)

...el sonido seco de alguien tocando la puerta aplaco el silencio de aquel taller en donde el tiempo escurría de los relojes que colgaban de la pared, el relojero estaba seguro que se trataba de aquel hombre, una extraña sensación lúgubre se percibió en el ambiente, con resignación el relojero avanzo a pasos lentos hasta la puerta después de todo, el reloj le había sido encargado y aunque devolviera el oro, no podía devolver el material que aquel hombre le había llevado para que fabricara el reloj, y el cual lo hacia tan misterioso, entonces precedido de un suspiro abrió la puerta y efectivamente se trataba de aquel hombre, vestido exactamente igual que la vez anterior, aunque algo le resulto extraño al relojero ya que aquel hombre parecía haber llegado hasta la puerta por su propio pie, pero ese día llovía y no cargaba ningún paraguas y tampoco parecía haberse mojado ni siquiera un poco, de cualquier forma lo invito a entrar y este sin ningún gesto como respuesta avanzo unos pasos hacia el interior del taller, su reloj está terminado dijo el relojero, pero aquel hombre no dijo nada, solo lo tomo en sus manos y con la mirada fija en el, se cercioro de que estuviera exactamente fabricado como él lo había pedido, al comprobar tal hecho, dio media vuelta y se marcho, el relojero cerró la puerta, y de pronto se encontró sentado en una silla, con los relojes y los calendarios marcando la fecha y la hora de un mes antes de que aquel extraño hombre llegara a el taller del relojero.

Las imágenes cesaron en la cabeza de aquel hombre que como cuando era niño las recreaba en su mente una a una como si realmente estuviera en el taller de aquel relojero viviendo todos los acontecimientos, desempolvo el reloj que había sacado del baúl de sus recuerdos, e intento darle cuerda para hacerlo funcionar pero esto fue en vano ya que aquel reloj ya no servía y nunca había servido, mas dentro de sí se preguntaba ¿qué relación tenía ese reloj con el que su abuelo le contaba en la historia? ya que la descripción parecía totalmente la misma, un reloj con un reloj cangrejo grabado y una frase en latín que decía "Yo descompongo el tiempo, el tiempo lo destruye todo", se preguntaba si acaso ese era el mismo reloj de la historia de su abuelo, o si solo había sido un invento del abuelo a partir de ese reloj, quizás eso ya nunca lo sabría ya que el tiempo a él se le acababa. Con gran esfuerzo salió del sótano impulsado por el movimiento de sus ruedas a las cuales aun no les llegaba la sangre, la noche había invadido totalmente el ambiente y una oscuridad plena abarcaba la inmensidad de su casa, la luna seguía escondida entre las nubes que se adornaban con su luz, se dirigió a su habitación para dormir de una vez, con mucho trabajo tomo una pijama de uno de los cajones de su ropero y se la puso para ir a la cama pero mantenía el reloj consigo, desarropo la cama y de un impulso casi inhumano brinco de la silla de ruedas hacia ella, esto le causaba muchos dolores, que le continuaban por unos minutos ya en la cama.

¿Por qué querría seguir viviendo? Si su vida había sido eso, una inmensidad de dolores que lo perturbaron casi toda la vida, de niño sufrió muchas enfermedades, como si este fuera el conejillo de indias de virus y bacterias, y padecimientos que nadie podía imaginar, su vida siempre estuvo acompañada del dolor, dolor físico y dolor del alma que es aún peor, sus padres fueron asesinados de forma extraña cuando el apenas tenía cinco años, nadie supo quien los asesino, solo que los encontraron en medio de un camino dentro de sus tierras, sin con agua en vez de sangre y con la punta de la lengua masticada, nunca nadie supo quien los había asesinado así que Livier quedo huérfano a los cinco años pero fue recogido por sus abuelos que se dedicaron a criarlo hasta que murieron.

Livier no recordaba nunca haber platicado nunca con su abuela, solo recordaba que esta a siempre a la misma hora le servía su desayuno, comida y cena, pero esta nunca le hablaba y ni siquiera le dirigía la mirada, él sabía que no era muda porque con su abuelo alguna vez la vio platicar aunque no mucho ya que siempre se encerraba en su cuarto, cuando no estaba en la cocina, no era lo mismo con su abuelo al que admiraba y quería tanto y con el cual platicaba todo el tiempo y escuchaba sus historias con mucha atención, incluso hasta la hora de su muerte cuando este apenas había cumplido los veinte.

Pronto el sueño se apodero de él, mientras la luna por fin decidió dar la cara, y el plata reino durante un tiempo hasta que alguien toco la puerta de aquel hombre...


" La Esclavitud del pensamiento a la vida es uno de nuestros temas favoritos. Bergson y los Pragmatistas, Adler y Freud, los muchachos del materialismo Dialéctico y del Objetivismo, todos enuncian sonoramente sus variaciones en torno a él. La mente no es sino instrumento para fabricar instrumentos, está controlada por fuerzas inconscientes ya sea sexuales o agresivas, es el producto de presiones económicas y sociales, un montón de reflejos condicionados, Todo absolutamente cierto hasta aquí; pero falso si no va más allá... El pensamiento es el esclavo de la vida. Esto es evidente. Pero si al mismo tiempo no fuese algo más, no podríamos hacer ni siquiera esta generalización parcialmente válida. El significado de la segunda cláusula es principalmente práctico. La vida es juguete del tiempo. Por el mero hecho de esfumarse, el tiempo convierte en un absurdo todo el planteamiento consciente de la vida. Y sin embargo, la única fe de una mayoría de europeos y de los americanos del siglo veinte es una fe en el futuro... por el cual están dispuestos a sacrificar su única posesión tangible; el Presente... pero... el tiempo debe detenerse... Solamente tomando en cuenta el hecho de la eternidad podremos liberar al pensamiento de la esclavitud de la vida. Y solamente entregando deliberadamente nuestra atención y nuestra fe a la eternidad podemos impedir que el tiempo convierta nuestras vidas en una bufonada diabólica. "

El tiempo debe detenerse (fragmento)
Aldous Huxley




sábado, 27 de agosto de 2011

No existes

...he llegado a la conclucion de que no existes, eres imposible,  ilegible, eterea, volatil, impalpable, sublime, ficticia, imaginaria, utopica, virtual, falsa, quimerica, fantastica, ilusoria, irreal, y lo afirmo porque definitivamente no puedo creer que tu existencia quepa en mi, que tu grandeza eclipse tanto mi universo, que tu belleza destruya mis conceptos de flor, de cielo estrellado, de rojo atardecer, de la belleza en si, no puedo creer que tu voz necesite un pentagrama y tus palabras un libro de poemas, no puedo aceptar tu luz atravezandome el alma, tus caricias golpeandome el corazon, tu silencio ensordeciendo mis oídos, refuto este cardumen de sentimientos, niego este alfabeto de simbolos entre tu y yo y me deslindo de la idea de creer que realmente existes, pero porfavor apaga la luz que ya es hora de dormir...



Tal vez esta noche no es noche,
debe ser un sol horrendo, o
lo otro, o cualquier cosa.
¡Qué sé yo! Faltan palabras,
falta candor, falta poesía
cuando la sangre llora y llora!


¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
Si sólo me fuera dado palpar
las sombras, oír pasos,
decir "buenas noches" a cualquiera
que pasease a su perro,
miraría la luna, dijera su
extraña lactescencia tropezaría
con piedras al azar, como se hace.


Pero hay algo que rompe la piel,
una ciega furia
que corre por mis venas.
¡Quiero salir! Cancerbero del alma.
¡Deja, déjame traspasar tu sonrisa!
¡Pudiera ser tan feliz esta noche!


Aún quedan ensueños rezagados.
¡Y tantos libros! ¡Y tantas luces
¡Y mis pocos años! ¿Por qué no?
La muerte está lejana. No me mira.
¡Tanta vida, Señor!
¿Para qué tanta vida?


Noche
Alejandra Pizarnik

viernes, 26 de agosto de 2011

29

...hoy aquí que me encuentro,
tan cerca de mi y de lo que vive dentro,
un destino, un sol, una hoja al viento,
un ir y venir dentro del tiempo,
hoy aquí que llego lento,
del pasado al presente que hoy ha muerto,
con menos cosas pero mas completo,
digamos que ahora soy mas que esto.
un día normal como los son los otros,
que pasan en silencio sin decir nada
y aunque el tiempo pase sobre nosotros,
hay cosas eternas como una mirada.
un día mas que completa el año,
de lo que ya paso y no hizo daño
el ultimo dos en mi docenario,
un réquiem y un adiós estacionario...




A medianoche, a punto de terminar agosto, pienso con tristeza en las hojas que caen de los calendarios incesantemente. Me siento el árbol de los calendarios.

Cada día, hijo mío, que se va para siempre, me deja preguntándome: si es huérfano el que pierde un padre, si es viudo el que ha perdido la esposa, ¿cómo se llama el que pierde un hijo?, ¿cómo, el que pierde el tiempo? Y si yo mismo soy el tiempo, ¿cómo he de llamarme, si me pierdo a mí mismo?

El día y la noche, no el lunes ni el martes, ni agosto ni septiembre; el día y la noche son la única medida de nuestra duración. Existir es durar, abrir los ojos y cerrarlos.

A estas horas, todas las noches, para siempre, yo soy el que ha perdido el día. (Aunque sienta que, igual que sube la fruta por las ramas del durazno, está subiendo, en el corazón de estas horas, el amanecer.)




sábado, 20 de agosto de 2011

De vuelta en tu mirada (The Beatles X)

...el calor de una lagrima atravesó mi rostro o quizás mi alma completa hasta tocar el suelo, eras tú, la mujer, el amor, la tristeza, el vacio, el abismo, la oscuridad, eras tú sin ti, como una muda de piel en el desierto, como una libélula sin alas o un caparazón a la deriva de un mar desolado, y yo frente a ti sin ti y sin mí, avanzando lentamente hacia el precipicio, al filo del vértigo de extraviarme por completo en la miseria de un sueño que no me pertenecía, pero en el cual estaba atrapado porque te amaba, y porque cuando alguien ama es capaz de arrojarse a cualquier abismo, y decidí arrojarme junto contigo y te llame por tu nombre, ese nombre que avanzaba lentamente por mi garganta y que quemaba la punta de la lengua, Eleonor, y entonces levantaste la mirada como escapando de las tinieblas y ahí estaba yo de vuelta en tu mirada, como el reflejo de un fantasma a punto de volver a morir, como si de pronto me fuera a desvanecer en pequeños fragmentos, quizás cenizas, o tal vez hojas al final de un otoño, y tu mirada poco a poco se introdujo en mi junto con la sensación de verte ahí sentada en aquella banca donde tú no estabas y donde el tiempo se balanceaba en las copas de los arboles que daban sombra a aquel lugar, pero no hay eclipses eternos y poco a poco la luz fue regresando a tus ojos, las nubes a los cielos, el tiempo a los relojes, las aves a sus nidos, y mi alma a mi cuerpo, y de pronto dijiste mi nombre, que sonó como el eco de una gota de agua dentro de una cueva oscura, y el silencio escapo de aquel lugar, mas no había mas palabras en ese momento que nuestros nombres retumbando en nuestros adentros, y aquel momento se convirtió en un abrazo, mis brazos abarcando tu existencia, tu frio saciándose con mi calor y tu corazón muy cerca del mío, latiendo como un verso en el poema de un desesperado que pide ayuda...



Miseria


El mundo me trata mal, qué desgracia.
Soy de esa clase de tipos
que no acostumbraba a llorar.
Pero ahora el mundo me trata mal, que desgracia.
La he perdido con toda seguridad
y no la veré más;
mi vida va a ser una cárcel, una desgracia.
Me acordare de todas las pequeñas cosas que hemos hecho.
¿No comprende que se quedara completamente sola?
Haced que vuelva a mi,
porque todos pueden ver
que seré desgraciado sin ella.
Me acordare de todas las pequeñas cosas que hemos hecho, ella
también recordara
y se sentirá sola, muy sola.
Haced que vuelva a mi,
porque todos pueden ver
que sin ella seré desgraciado.




Ayuda


¡Socorro! necesito a alguien
¡Socorro! no a cualquiera
¡Socorro! sabes que necesito a alguien
¡Socorro!
Cuando era más joven, mucho más joven que ahora
Nunca necesitaba la ayuda de nadie
Pero esos días ya pasaron y ahora no estoy. tan seguro de mí mismo
Veo que mis ideas han cambiado
He abierto las puertas
Ayúdame si puedes, me siento deprimido
Y apreciaría tu compañía
Ayúdame a poner los pies en el suelo
Por favor, por favor, ¿no me ayudarás?
Ahora mi vida ha cambiado tanto
Mi independencia parece desvanecerse en una neblina
A veces me siento tan inseguro
Sé que te necesito
Como nunca antes te había necesitado
Ayúdame si puedes, me siento deprimido
Y apreciaría tu compañía
Ayúdame a poner los pies en el suelo
Por favor, por favor, ¿no me ayudarás?
Cuando era más joven, mucho más joven que ahora
Nunca necesitaba la ayuda de nadie
Pero esos días ya pasaron y ahora no estoy tan seguro de mí mismo
Veo que mis ideas han cambiado
He abierto las puertas
Ayúdame si puedes, me siento deprimido
Y apreciaría tu compañía
Ayúdame a poner los pies en el suelo
Por favor, por favor, ¿no me ayudarás?
Ayúdame, ayúdame.




De mi para ti


Si hay algo que quieras
Si hay algo que yo pueda hacer
Sólo tienes que pedírmelo y te lo enviaré
Con amor, de mí para ti
Tengo todo lo que quieras
Como un corazón que es, oh, tan fiel
Sólo tienes que pedírmelo y te lo enviaré
Con amor, de mí para ti
Tengo unos brazos que anhelan abrazarte
Y tenerte a mi lado
Tengo unos labios que anhelan besarte
Y tenerte contenta
Si hay algo que quieras
Si hay algo que yo pueda hacer
Sólo tienes que pedírmelo y te lo enviaré
Con amor, de mí para ti
Tengo unos brazos que anhelan abrazarte
Y tenerte a mi lado
Tengo unos labios que anhelan besarte
Y tenerte contenta
Si hay algo que quieras
Si hay algo que yo pueda hacer
Sólo tienes que pedírmelo y te lo enviaré
Con amor, de mí para ti

The beatles

viernes, 19 de agosto de 2011

El reloj cangrejo (I)

...el tiempo había avanzado en su rostro, dejando todo tipo de cicatrices, líneas desdobladas que simulaban cordilleras de años desorientados, su mirada cansada como agotada de haber visto tanto, como perdida en la añoranza de las cosas que dejan de ser, sus recuerdos apenas llegaban a ser imágenes intermitentes que habían perdido su color real, los sueños ya no existían pues estos se alimentan de futuro, y el futuro ya no era más que el esbozo de un paso al final del camino, su cuerpo atormentado, templo de todo tipo de dolores y padecimientos, caricias que se convirtieron en llagas, besos ya evaporados y espasmos congelados, su cabeza despoblada, vacía de ideas, seca de pensamientos, postrado en un órgano metálico con ruedas que no le correspondían, que parecía una parte de su cuerpo a la que nunca llegaba la sangre, pero sobre todo solo, en la contemplación de un atardecer, donde los ocasos ya se pueden contar, y esto ya tiene un sentido, el final, ochenta y nueve inviernos, y un corazón que había intentado suicidarse muchas veces, un sol tímido escondiéndose en el horizonte, quemando el frio de algún lugar lejano, pero dentro de él un deseo extraño, el de seguir viviendo, de alguna manera pensaba que la vida no le había sido suficiente, que merecía otra oportunidad, pero las oportunidades en su vida habían muerto hacía tiempo atrás, de forma prematura, cuando el pájaro de la esperanza dejo de cantar en su ventana, y los días grises se volvieron realidad, el sol se había sumergido por completo en el horizonte, y la luna no había asistido a aquella noche, el silencio rebotaba en la nieve, agudizando la sensación de soledad, esta soledad que como un gas inerte lo asfixiaba lentamente.

Avanzo lentamente hacia el sótano impulsado por el movimiento de sus manos transmitido a las ruedas de una silla, encendió una lámpara de petróleo que dotaba de poca luz a aquel sótano y una extraña melancolía se apodero de su conciencia, la misma que lo había postrado frente a un gran baúl de madera pintado con polvo, saco una llave de uno de sus bolcillos y abrió el candado oxidado que mantenía cerrado aquel baúl, levanto la tapa con gran esfuerzo y una nube gris acompaño aquel acto, su respiración se acelero, y unas gotas de sudor corrieron por su frente, encendió una vela que se erguía sobre un plato de bronce, y empezó a hurgar dentro del baúl, entre papeles de color amarillento, y objetos antiguos como una pipa, un tintero, una brújula, retratos en color sepia, soldaditos de plomo y cara triste, monedas olvidadas, y otras cosas de otros tiempos, hasta que encontró lo que al parecer buscaba con tanto ahincó, un antiguo reloj de bolsillo, en la tapa se podía leer la inscripción en latín «Omnia quod perimit sic temporis amputo partes» y la imagen de un cangrejo grabada en la parte de atrás, abrió la tapa para descubrir que las manecillas del reloj no avanzaban, y entonces recordó la historia que el abuelo le conto antes de morir y precisamente cuando este le obsequio aquel reloj que nunca había visto funcionar.
En otros tiempos donde las cosas no eran tan viejas y donde la vida apenas gateaba por la tierra existió un gran relojero, a ciencia cierta era el primer relojero de todos los tiempos, y que precisamente soñaba con ese concepto el tiempo, ya antes de él los seres humanos habían aprendido a distinguir el paso del tiempo a través de las cosas, entendieron los tiempos para sembrar y cosechar, las migraciones de las aves, el movimiento de los astros en el cielo, y sabían que estos no eran parte de una casualidad, sino mas bien que cumplían fielmente con un periodicidad, entendían como constante la llegada de la noche, y distinguieron las primaveras de los inviernos, y otros incluso aprendieron a medirlo, algunos con recipientes rellenos de arena o de agua, o con la interpretación de las sombras según el sol, pero nadie antes había distinguido entre el paso de un segundo y otro, en un reloj de arena correspondería al paso de algunos granos de arena, y en una sombra al movimiento con respecto al sol, pero nadie había sido capaz de contenerlo de tal forma que este fuera fragmentado en pedazos pequeños del mismo tamaño, pero este relojero que en esos tiempos aun no era relojero, se había propuesto realizar tal hazaña, así que ideo varias cosas, relojes de arena más sofisticados donde los granos podían ser contados después de mucho esmero, relojes de sol que avanzaban sobre reglas minuciosamente graduadas, pero ninguno de estas ideas le convencía del todo, hasta que una vez sentado contemplando un molino del cual se extraía agua, observo como el agua salía siempre al mismo punto donde el engrane que era movido por las hélices del molino daba una giro completo, esto con tal exactitud que parecía entonar una canción de un solo ritmo, fue entonces como empezó a trabajar con los engranes, estudio cuantos dientes tenía que tener un engrane para contener lo que el suponía como la parte más pequeña del tiempo, el segundo, y de ahí nació el segundero, después observo que el movimiento de un engrane pequeño acoplado a otra de mayor tamaño podía corresponder a la suma de varios segundos y nació el minutero, y otro de mayor tamaño las horas, y entonces unió todos estos engranes y los encerró en un circulo ubicando tres bracitos al centro y cada uno caminaría en circulo apuntando hacia números que corresponderían la posición en el espacio ocupada por el tiempo, la hora.
Y entonces dese ese momento el tiempo pudo contenerse en un recipiente, al que todos llamaron reloj, y estos empezaron a multiplicarse, y el tiempo que andaba libre todo el tiempo fue domesticado, y los ricos mandaron a hacer relojes enormes para adornar sus casas, los pueblos los alzaban sobre sus edificios más altos, los pobres admiraban los relojes de otros, y el tic tac se convirtió en un sonido tan común en el ambiente, y la gente empezó a cambiar su forma de vivir, los encuentros casuales empezaron a escasear ahora todos se citaban a una hora, comían a una hora, tomaban el té a otra hora, y la mayoría de las cosas podían ser planeadas, algunos relojes emitían sonidos a determinadas horas en la mayoría de los pueblos sonaban campanas al cambio de una hora a otra, y otros relojes sirvieron para despertar a determinada hora pareciendo esto una inminente jubilación para los gallos, pero algo raro paso, la gente ahora siempre tenía prisa, ya que a parecían ser perseguidos por el tiempo, el tiempo ahora se perdía, se acababa, llegaba, se iba, pero lo que el relojero sabia es que este nunca regresaba, siempre iba hacia adelante como una línea recta que cambiaba su dirección pero siempre hacia enfrente hacia lo que aun no existía, peo nunca hacia lo que existió, y esto a él le causo una gran frustración, todos sus relojes solo avanzaban hacia adelante, y ninguno hacia atrás e invirtió la posición de los engranes de sus relojes, para que las manecillas avanzaran hacia atrás, pero el tiempo parecía ignorar tal cosa y seguía avanzando hacia enfrente, y entendió que el tiempo era incontenible y que nada podía detenerlo.


Un día un hombre extraño toco la puerta de la casa del relojero, portaba un traje oscuro, sobrero de copa, un bastón un tanto extraños y unas gafas oscuras escondían sus ojos, el relojero abrió la puerta y se encontró con este hombre, y sin alguna especie de saludo el hombre le pidió al relojero que le fabricara un reloj, este le pregunto el nombre pero el hombre solo guardo silencio y saco una bolsa de su saco con monedas de oro y se le dio. El relojero no pudo negarse ya que este oro era más de lo que cualquiera le había pagado en toda su vida por el encargo de un reloj. Entonces el relojero acepto, a lo que el hombre añadió que regresaría al siguiente día con el material para que este hiciera el reloj, todos sabían que el relojero era un artesano que elaboraba una a una cada pieza de la maquinaria del reloj, razón por la cual gente muy poderosa había acudido a él para encargarle un reloj, pero este hombre era diferente, la mayoría de los relojes encargados eran de oro y plata, pero este hombre prometía volver al siguiente día con el material para fabricar el reloj.
Al siguiente día como había dicho el hombre extraño regreso al taller del relojero, este lo recibió de forma amable pero el hombre sin ninguna expresión saco de un maletín una piedra grisácea y le pidió estrictamente que la fundiera y que de este material le hiciera el reloj, sin utilizar algún otro, a simple vista solo parecía una roca, pero al rayarla un poco descubrió que era una pepita de algún extraño metal que jamás había visto en la vida, este accedió dudando de las técnicas para fundir aquel material, el relojero le dijo al hombre que necesitaría un mes para construirlo por lo que el hombre estuvo de acuerdo y se fue.
Entonces el relojero comenzó la fabricación de aquel reloj, coloco la piedra en un crisol de piedra pómez que el mismo había elaborado y la fundió con las mismas técnicas que hacía para fundir la plata, aunque necesito un poco mas de calor y evito el uso de otros materiales para no contaminar a aquel material como le había pedido aquel hombre extraño, el material era blando y muy maleable por lo que resultaba fácil al relojero trabajar con él, removió la escoria resultante de la fundición, y empezó una a una a fabricar cada pieza del reloj.

Empezó primero por el motor, que es propiamente el corazón del reloj, el que le da vida, a este aparato mecánico, con esmero fabrico el muelle real y el rochete, después siguió con el rodaje y sus tres ruedas la rueda minutera, la más grande; la rueda primera; y la rueda segunda o de segundos, después elaboro el sistema de escape, que con su rueda y su ancora controlan la cantidad de energía, ya que gracias a su especial composición deja pasar la energía a las ruedas en pequeños toques, con el conocido tic-tac de cualquier reloj del mundo. Continuo después con el órgano regulador utilizo un molde que antes había utilizado para elaborar el volante de otro reloj y preparo el hilo del espiral el cual realiza numerosas idas y venidas dentro de su propio mundo, estirándose y encogiéndose sobre sí mismo. Una a una elaboro cada pieza para después armar el rompecabezas que constituía un reloj mecánico, fabricar la maquinaria por completo le llevo casi el mes ya solo le faltaban la esfera y las manecillas, la esfera la elaboro también del mismo material solo que con diferente técnica de laminación, pero no sabía que ornamentos poner ya que este no le especifico nada de esto, después de horas y horas en el taller el reloj estaba casi listo, al siguiente día y faltando un día para que el hombre pasara a recoger su reloj el relojero recibió una carta con la figura de lo que parecía ser un cangrejo muy extraño y la frase en latin «Omnia quod perimit sic temporis amputo partes», para mi reloj terminaba diciendo la carta lo cual el relojero intuyo que se trataba de aquel hombre y grabo la imagen en la lamina de la esfera del reloj así como también la frase en latín. Al ver su obra el mismo artista quedo maravillado, nunca había puesto tanto empeño en un encargo desde su primer reloj pero este reloj tenía algo especial, que incluso le dio pesar el tener que entregárselo a su dueño.




Esta noche había en el aire un olor a tiempo. Tomás sonrió. ¿Qué olor tenía el tiempo? El olor del polvo, los relojes, la gente. ¿Y qué sonido tenía el tiempo? Un sonido de agua en una cueva, y una voz muy triste y unas gotas sucias que caen sobre cajas vacías y un sonido de lluvia. Y aún más, ¿a qué se parecía el tiempo? A la nieve que cae calladamente en una habitación oscura, a una película muda en un cine muy viejo, a cien millones de rostros que descienden como esos globitos de Año Nuevo, que descienden y descienden en la nada. Eso era el tiempo, su sonido, su olor. Y esta noche (y Tomás sacó una mano fuera de la camioneta), esta noche casi se podía tocar el tiempo.

sábado, 6 de agosto de 2011

Alúd

...viene cayendo del cielo al infierno un monstruo gigante que desconoce el suelo, muy cara es la deuda que cobra el invierno, del demonio varado en el umbral de la suerte, una mentira mas del que mejor miente, ahora sabrás lo que se siente, estar en las garras de un Dios silente, que ha devorado a tantos sin darles muerte, que los mantiene vivos para seguir saboreando, las delicias del pobre que nunca crece, al que todo le afecta, el que todo padece, ahora es el tiempo en donde la verdad carece, de verdaderos culpables que nunca aparecen, el alud se acerca a los pies del hastió, llevándose todo lo que esta en el camino, figuras que emergen a la luz del vecino, que con sus migajas destruye a los que llama amigos, pequeños y grandes abrojos y pinos todos arrastrados hacia el mismo destino, tiembla la esfera figura celeste que rueda en la avalancha de lo que ahora acontece, tu deuda es mas grande de lo que parece, porque el miedo es la mejor arma del que siempre apetece...



Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana. Al fin del milenio, el mundo al revés está a la vista: es el mundo tal cual es, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies.


Libro con grabados de José Guadalupe Posada en la editorial Siglo XXI.


Fragmento …


Educando con el ejemplo


La escuela del mundo al revés es la más democrática de las instituciones educativas. No exige examen de admisión, no cobra matrícula y gratuitamente dicta sus cursos a todos y en todas partes, así en la tierra como en el cielo: por algo es hija del sistema que ha conquistado, por primera vez en toda la historia de la humanidad, el poder universal.


En la escuela del mundo al revés, el plomo aprende a flotar y el corcho, a hundirse. Las víboras aprenden a volar y las nubes aprenden a arrastrarse por los caminos.


Los modelos del éxito


El mundo al revés premia al revés: desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escrúpulos y alimenta el canibalismo. Sus maestros calumnian a la naturaleza: la injusticia, dicen, es ley natural. Milton Friedman, uno de los miembros más prestigiosos del cuerpo docente, habla de «la tasa natural de desempleo». Por ley natural, comprueban Richard Herrnstein y Charles Murray, los negros están en los más bajos peldaños de la escala social. Para explicar el éxito de sus negocios, John D. Rockefeller solía decir que la naturaleza recompensa a los más aptos y castiga a los inútiles; y más de un siglo después, muchos dueños del mundo siguen creyendo que Charles Darwin escribió sus libros para anunciarles la gloria.


¿Supervivencia de los más aptos? La aptitud más útil para abrirse paso y sobrevivir, el killing instinct, el instinto asesino, es virtud humana cuando sirve para que las empresas grandes hagan la digestión de las empresas chicas y para que los países fuertes devoren a los países débiles, pero es prueba de bestialidad cuando cualquier pobre tipo sin trabajo sale a buscar comida con un cuchillo en la mano. Los enfermos de la patología antisocial, locura y peligro que cada pobre contiene, se inspiran en los modelos de buena salud del éxito social. Los delincuentes de morondanga aprenden lo que saben elevando la mirada, desde abajo, hacia las cumbres; estudian el ejemplo de los triunfadores y mal que bien hacen lo que pueden para imitarles los méritos. Pero «los jodidos siempre estarán jodidos», como solía decir don Emilio Azcárraga, que fue amo y señor de la televisión mexicana. Las posibilidades de que un banquero que vacía un banco pueda disfrutar, en paz, del fruto de sus afanes son directamente proporcionales a las posibilidades de que un ladrón que roba un banco vaya a parar a la cárcel o al cementerio.


Cuando un delincuente mata por alguna deuda impaga, la ejecución se llama ajuste de cuentas; y se llama plan de ajuste la ejecución de un país endeudado, cuando la tecnocracia internacional decide liquidarlo. El malevaje financiero secuestra países y los cocina si no pagan el rescate: si se compara, cualquier hampón resulta más inofensivo que Drácula bajo el sol. La economía mundial es la más eficiente expresión del crimen organizado. Los organismos internacionales que controlan la moneda, el comercio y el crédito practican el terrorismo contra los países pobres, y contra los pobres de todos los países, con una frialdad profesional y una impunidad que humillan al mejor de los tirabombas.


El arte de engañar al prójimo, que los estafadores practican cazando incautos por las calles, llega a lo sublime cuando algunos políticos de éxito ejercitan su talento. En los suburbios del mundo, los jefes de Estado venden los saldos y retazos de sus países, a precio de liquidación por fin de temporada, como en los suburbios de las ciudades los delincuentes venden, a precio vil, el botín de sus asaltos.


Los pistoleros que se alquilan para matar realizan, en plan minorista, la misma tarea que cumplen, en gran escala, los generales condecorados por crímenes que se elevan a la categoría de glorias militares. Los asaltantes, al acecho en las esquinas, pegan zarpazos que son la versión artesanal de los golpes de fortuna asestados por los grandes especuladores que desvalijan multitudes por computadora. Los violadores que más ferozmente violan la naturaleza y los derechos humanos, jamás van presos. Ellos tienen las llaves de las cárceles. En el mundo tal cual es, mundo al revés, los países que custodian la paz universal son los que más armas fabrican y los que más armas venden a los demás países; los bancos más prestigiosos son los que más narcodólares lavan y los que más dinero robado guardan; las industrias más exitosas son las que más envenenan el planeta; y la salvación del medio ambiente es el más brillante negocio de las empresas que lo aniquilan. Son dignos de impunidad y felicitación quienes matan la mayor cantidad de gente en el menor tiempo, quienes ganan la mayor cantidad de dinero con el menor trabajo y quienes exterminan la mayor cantidad de naturaleza al menor costo.


Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las grandes ciudades del mundo al revés. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen. El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos. Estamos condenados a morirnos de hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si es que alguna bala perdida no nos abrevia la existencia.


¿Será esta libertad, la libertad de elegir entre esas desdichas amenazadas, nuestra única libertad posible? El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: así practica el crimen, y así lo recomienda. En su escuela, escuela del crimen, son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación. Pero está visto que no hay desgracia sin gracia, ni cara que no tenga su contracara, ni desaliento que no busque su aliento. Ni tampoco hay escuela que no encuentre su contraescuela.




Eduardo Galeano: Patas arriba. La escuela del mundo al revés



Cómo entender la crisis económica
En el mundo al revés, parafraseando a Eduardo Galeano, el mundo produce más de lo que consume; este problema aparentemente sencillo, quita el sueño a economistas y políticos de todos lados. Hasta ahora, Estados Unidos funcionó como locomotora de la economía mundial a través de su consumo, pero esto se hizo sobre la base de su endeudamiento, cuyo montó llega casi a los 15 billones de dólares, y necesita ampliarse más para generar nuevo consumo”, sostuvo a AIM el coordinador del proyecto de extensión Por una Nueva Economía Humana y Sustentable, Luis Lafferriere.

domingo, 31 de julio de 2011

Instrucciones para recrear un beso

...instrucciones para recrear un beso, consíguete un pedazo de luna, son más comunes en las noches no importa que no esté completa, apaga la luz, consigue un poco de pintura color azul o dependiendo tu estado de ánimo puede ser negra, o purpura, abre las cortinas, dibuja en tu ventana un cielo, y pégale el pedazo de luna que acabas de conseguir (generalmente va en la parte de arriba), puedes incluir estrellas, o nubes grises, luciérnagas, aunque no son obligatoriamente necesarias, enciende el tocadiscos para que suene la sonata para piano No. 14 en do sostenido menor, interpretada por grillos, ranas, búhos, y suspiros, relájate un instante, si eres de pilas apágate, si te conectas, desconéctate, trata de hacerlo en la parte más segura de tu cama, para evitar algún mal golpe, cierra los ojos aproximadamente 23 grados evitando que alguna de tus pestañas toque tus mejillas, ajusta tus latidos con algún reloj, de preferencia que no sea de arena, apaga la gravedad en tu habitación, ajústala de tal manera que no te estrelles con el techo, a media altura está bien, ahora si invita a tus sueños a alguna persona la cual como único requisito indispensable es el que sea poseedora de dos labios,  entonces obsérvala cuidadosamente con la parte de ojos que te quedo descubierta, acerca tu cara hacia su cara, ten cuidado con la nariz, se recomienda inclinar hasta 45 grados el cuello no mas, cada quien elige un lado, hay quienes prefieren formar una X, y otros que prefieren seguir la misma ruta que su compañero de beso, contempla como los dos ojos se convierten en uno, y las dos cejas también, no te espantes, es parte del encanto, llega hasta donde te limite el otro rostro, percibe la humedad de sus labios, puedes utilizar su aliento como guía, ten cuidado de confundirte con la respiración la mezcla de labios y nariz aun no ha sido considerada como un beso, siente el estrepitoso deseo de entrar a la persona a través de su boca, las ganas de ser devorado, libera tu lengua pero no la sueltes, dibuja figuras con ella, si hay otra lengua juega con ella, invítala a nadar como mantarayas en un hermoso mar, disfruta las reacciones secundarias del acto, piel enchinada, cosquilleos en genitales, golpes en el estomago, corazón desorbitado, y la sensacion de que todo lo demas no tiene sentido, incluyendo los pasos anteriores, a partir de este momento la connotación del beso sera directamente proporcional a la cantidad de amor contenida en la persona emisora-receptora, aunque cabe aclarar que aveces también con un poco de deseo y pasión tambien se puede llegar a lograr,  cede un poco de tu saliva la suficiente como para inundar el alma de la persona besada, pero no tanta como para quedarte seco, ya que posiblemente después sea necesario volver a repetir los pasos anteriores…




" Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos. "


Julio Cortázar
Instrucciones para llorar, de Historias de cronopios y de famas

martes, 19 de julio de 2011

En el mas profundo abismo de un amor (Los Beatles IX)

...sus ojos seguían clavados hacia el suelo, como si por debajo de su mirada se perfilara un abismo profundo, el cual alargaba aquella mirada que había sido construida con tristezas, perdida, extraviada, atorada en otra dimensión quizás, se había adueñado de aquella banca a la cual solía asistir todas las tardes, para convertirse en una estatua con un pequeño tic tac dentro de sí, las tardes se dibujaban diferentes todos los días, colores cobrizos y purpuras asistían sin falta al ritual de su tristeza, a la evocación de la ausencia que le había quemado el alma, y que la empujaba lentamente hacia el más profundo abismo de un amor, parecía un caparazón hueco por dentro, en su cara se atisbaban las grietas que habían dejado tantas lagrimas, cicatrices que habían erosionado la belleza de su rostro, que habían despintado las sonrisas de sus labios, su pelo ya no se movía con el viento, que incluso parecía ignorarlo, pero nada tan desgarrador como sus ojos, como si se le hubieran secado, y si hubieran convertido en dos nueces cafés casi inertes, absortos en el algún pensamiento extraviado en la inmensidad del tiempo, mas no había duda era ella, o la versión de ella sin luz, como una bombilla fundida, y aunque su recuerdo siempre venía acompañado con destellos de belleza cosa que ahora estaba ausente, no podía equivocarme, era ella, la mujer que había hecho recordar a Eleonor con su tristeza, era ella misma, Eleonor cayendo a un abismo profundo, o a punto de caer en el, en ese momento no lo sabía, en ese momento en el que me encontraba frente a ella buscando respuestas,  sin que ella hubiera notado mi presencia...
La luna menguaba encima de nosotros, como una pequeña guadaña cortaba el horizonte, que se despedía del alba, era la última noche que había dormido con ella, todo parecía normal, incluso horas antes habíamos hecho el amor de una forma extraordinaria, como en la última noche de un condenado a muerte, y así seria, y el condenado era nuestro amor, a causa de otro amor, ahora lo sé, no pude descifrar sus lagrimas al terminar, no entendí lo que significaban, me parecieron normales, mas nunca la había visto llorar mientras hacíamos el amor, disfrutaba tanto de ese tiempo, en que nuestros cuerpos parecían fundirse en una sola sustancia compuesta de caricias, sudores, deseos, placeres, fluidos y amor, pero ese noche se habían agregado a aquella sustancia sus lagrimas, lagrimas que anunciaban una despedida, que ella sabía que estaba pronta a consumarse, ella me quería pero nunca me amo y de eso estaba seguro, y ahora para mí todo está claro, cuando la conocí ella se encontraba llena de un vacio, que poco a poco sin saberlo fui intentando llenar, pero nunca lo logre, y esa noche ella ya no podía mas, y había sentenciado lo nuestro a muerte, de haber puesto más atención a ese momento, lo hubiera sabido, aunque creo que de nada habría servido, ella entendía que yéndose así sin decir nada, me haría menos daño, mas ella no tomo en cuenta que yo realmente la amaba, que en menos de lo que dura un segundo le hubiese entregado mi vida a cualquiera por un pedazo de su felicidad, y que al irse me dejaría vacio a mi también, y que nos convertiríamos ambos en una constelación de estrellas huecas, que van muriendo sin luz en la inmensidad de un universo al que poco le importamos y a ella tampoco le importo, y con un puñado de palabras en la frialdad de una hoja de papel intentaba convencerme de que su exilio de mi vida era lo mejor, y que quizás nunca jamás en la vida volvería a verme, y al final con un perdón intentaba resarcir mi corazón sin saber con esas palabras me empuja al más profundo abismo de un amor, pero porfavor no me dejes caer…




Estoy buscando a través de ti

¿A dónde fuiste
Creía que te conocía
¿Qué sabía yo
No te ves diferente
Sin embargo, ha cambiado
Estoy buscando a través de ti
Usted no es el mismo

Sus labios se mueven
No puedo escuchar
Que la voz es suave
Pero las palabras no son claras
No suenas diferente
He aprendido el juego
Estoy buscando a través de ti
Usted no es el mismo

¿Por qué, dime por qué
¿No me tratan bien
El amor tiene la mala costumbre
De desaparecer durante la noche

Estás pensando en mí
Lo de siempre
Que estaban por encima de mí
Pero no hoy
La única diferencia
Es que está ahí abajo
Estoy buscando si usted
Y estás en ninguna parte

¿Por qué, dime por qué
¿No me tratan bien
El amor tiene la mala costumbre
De desaparecer durante la noche

Estoy buscando a través de ti
¿A dónde fuiste
Creía que te conocía
¿Qué sabía yo
No te ves diferente
Sin embargo, ha cambiado
Estoy buscando a través de ti
Usted no es el mismo
Sí, ¡Oh, bebé que ha cambiado
Aah, estoy buscando a través de ti
Sí, estoy mirando a través de usted
Usted ha cambiado, ha cambiado
Usted ha cambiado, ha cambiado

Tendría que haberlo sabido

 
Yo debería haber sabido mejor con un chica como tú,
Que me iba a hustar todo lo que haces,
Y me gusta,
hey hey hey
Y me gusta,
Yo nunca me di cuenta de lo que podía ser un beso
Esto sólo me pasa a mi,
¿No lo ves?
¿No lo ves?
Que cuando digo que te quiero, oh
Tú vas a decir que también me quieres
Y cuando te pida que seas mía
tu vas a decir que también me quieres
Así que yo debería haberme dado cuenta de muchas cosas
Si esto es amor tienes que darme más
Darme más
hey hey hey
Darme más
Yo nunca me di cuenta de lo que podía ser un beso
Esto sólo me pasa a mi,
¿No lo ves?
¿No lo ves?
Que cuando digo que te quiero, oh
o nunca me di cuenta de lo que podía ser un beso
Esto sólo me pasa a mi,
¿No lo ves?
¿No lo ves?
Que cuando digo que te quiero, oh
Tú vas a decir que también me quieres
Y cuando te pida que seas mía
tu vas a decir que también me quieres
que también me quieres
que también me quieres

No me falles

 
No me falles, no me falles,
No me falles, no me falles.

Nadie me amó jamás como ella lo hizo,
ooh, ella lo hizo, sí, lo hizo.
Y si alguien me amó como ella lo hace,
ooh, ella lo hace, sí, ella lo hizo.

No me falles, no me falles,
No me falles, no me falles.

Estoy enamorado por primera vez,
No sabes que va a durar?
Es un amor que durará para siempre,
Es un amor que no tiene pasado.

No me falles, no me falles,
No me falles, no me falles.

Y desde la primera vez que realmente me dejó satisfecho,
ooh, ella me dejó satisfecho, y lo hizo bien.
Creo que nadie nunca realmente me dejó satisfecho,
ooh, ella lo hizo, ella lo hizo bien.

No me falles, no me falles,
No me falles, no me falles.

Una humeda mañana (The Beatles VIII)

...caminaba por las mismas calles, la mañana parecía una copia bien hecha a la de aquel día, gris, perpleja como a la espera de algo, o de alguien, pequeñas gotas de agua que no llegan a ser lluvia, el roció cubría las hojas de los arboles, una mañana húmeda con un sol que esconde ocasionalmente su cara bajo el resguardo de las nubes, un viento murmurante, me sentía como en medio del bostezo de la vida, la mañana parecía haber sido reconstruida, de tal forma que los hechos fueran muy similares a los de aquella ocasión en que conocí a Eleonor, mas faltaba algo y eso era precisamente ella, un escalofrió avanzo lentamente por mi cuerpo, su recuerdo ahora estaba doliendo, su ausencia en este lugar se volvía mas pesada, como si  desde el comienzo hubiera tirado el ancla, el ancla que me detenía a caminar hacia la verdad, por mis ojos también paso el roció, una, dos, no se cuantas mas, mis ojos se convirtieron en una fuente de agua salada, ¿donde estas?, pero el cielo no pudo mas y también se escurrió, y ambos nos estremecimos en un lagrima, en dos, en muchas, en tantas como para inundar mi alma de tu ausencia, pero yo buscaba algo y estaba dispuesto a encontrarlo, tu caminabas en sentido contrario al mio, tus ojos también se desbordaban, algo te había apagado la luz, o quizas alguien,  alguien era la respuesta aquella mañana antes de que las aves volaran hacia mi siguiendo un rastro de arroz en el aire, tu llorabas por alguien, como ahora lloro yo, y tu llanto era similar al mio, un llanto que evocaba una ausencia, como ahora yo evoco la tuya, al pensar en esto algo se quebró dentro de mi, algo que incluso habría provocado algún tronido en mi interior, hasta este día para mi tu habías nacido desde tu sonrisa de aquella mañana, pero la verdad ahora paseaba frente a mi, tu corazón estaba roto, tan roto como un ave de cristal arrojada al fondo de un gran cañón, no pude verlo a pesar de tu luz de aquel día opaca y tenue que aun así fue capas de deslumbrarme, de pronto me sentí un escalón y no el final de la escalera, mi amor no había sido suficiente para borrar ese amor, que te había arrojado a la tristeza de aquella mañana gris que rememora la tristeza de un amor que ya no esta, ¿dime porque el amor trae consigo aveces tanta humedad? pero este amor me esta secando, ¿donde estas? quiero evitar pensar que en los brazos de quien una mañana gris te hizo llorar, como ahora lloro yo por ti lejos de ti...




Rain


Si viene la lluvia
corren y esconden la cabeza
Más les valdría estar muerto
Si viene la lluvia
Si viene la lluvia


Cuando el sol brilla
caen en la sombra
y disfrutar de su limonada
Cuando el sol brilla
Cuando el sol brilla


La lluvia, no me importa
Shine, el tiempo acompaña


Le puedo mostrar
que cuando empieza a llover
todo lo que es lo mismo
Le puedo mostrar
Le puedo mostrar


La lluvia, no me importa
Shine, el tiempo acompaña


¿Me oyes?
que cuando llueve y brilla
es sólo un estado de ánimo
¿Me oyes?
¿Me oyes?


Dime por qué


Dime por qué lloraste
Y por qué me mentiste
Dime por qué lloraste
Y por qué me mentiste
Yo te di todo lo que tenía
Y tú me dejaste plantado
¿Tenías que tratarme tan mal?
Ahora estoy todo el día lamentándome
Dime por qué lloraste
Y por qué me mentiste
Dime por qué lloraste
Y por qué me mentiste
Si hay algo que dijera o hiciera
Dímelo y te pediré disculpas
Si no lo haces, créeme que no podré seguir
Reteniendo estas lágrimas en los ojos
Dime por qué lloraste
Y por qué me mentiste
Dime por qué lloraste
Y por qué me mentiste
Te lo pido de rodillas
Si al menos escucharas mis súplicas
¿Puedo hacer algo?
Porque créeme que ya no lo soporto
Estoy tan enamorado de ti
Dime por qué lloraste
Y por qué me mentiste
Dime por qué lloraste
Y por qué me mentiste


En vez de eso, lloraré


Tengo todas las razones del mundo para volverme loco
He perdido a la única chica que tenía
Si pudiera hacer lo que quisiera
Hoy me encerraría
Pero no puedo, así que en vez de eso, lloraré
Guardo un resentimiento como la copa de un pino
No puedo hablar con la gente que me encuentro
Si pudiera verte ahora
Intentaría que me lo explicaras
Pero no puedo, así que en vez de eso, lloraré
No quiero llorar cuando hay gente
Me da vergüenza sólo mirarles
Voy a esconderme bien lejos
Pero algún día volveré
Y cuando vuelva, será mejor que os escondáis, chicas
Voy a romper corazones por todo el mundo
Sí, los partiré en dos
Y os enseñaré de lo que es capaz vuestro amante
Hasta entonces, en vez de eso, lloraré
No quiero llorar cuando hay gente
Me da vergüenza sólo mirarles
Voy a esconderme bien lejos
Pero algún día volveré
Y cuando vuelva, será mejor que os escondáis, chicas
Voy a romper corazones por todo el mundo
Sí, los partiré en dos
Y os enseñaré de lo que es capaz vuestro amante
Hasta entonces, en vez de eso, lloraré.
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