viernes, 26 de agosto de 2011

29

...hoy aquí que me encuentro,
tan cerca de mi y de lo que vive dentro,
un destino, un sol, una hoja al viento,
un ir y venir dentro del tiempo,
hoy aquí que llego lento,
del pasado al presente que hoy ha muerto,
con menos cosas pero mas completo,
digamos que ahora soy mas que esto.
un día normal como los son los otros,
que pasan en silencio sin decir nada
y aunque el tiempo pase sobre nosotros,
hay cosas eternas como una mirada.
un día mas que completa el año,
de lo que ya paso y no hizo daño
el ultimo dos en mi docenario,
un réquiem y un adiós estacionario...




A medianoche, a punto de terminar agosto, pienso con tristeza en las hojas que caen de los calendarios incesantemente. Me siento el árbol de los calendarios.

Cada día, hijo mío, que se va para siempre, me deja preguntándome: si es huérfano el que pierde un padre, si es viudo el que ha perdido la esposa, ¿cómo se llama el que pierde un hijo?, ¿cómo, el que pierde el tiempo? Y si yo mismo soy el tiempo, ¿cómo he de llamarme, si me pierdo a mí mismo?

El día y la noche, no el lunes ni el martes, ni agosto ni septiembre; el día y la noche son la única medida de nuestra duración. Existir es durar, abrir los ojos y cerrarlos.

A estas horas, todas las noches, para siempre, yo soy el que ha perdido el día. (Aunque sienta que, igual que sube la fruta por las ramas del durazno, está subiendo, en el corazón de estas horas, el amanecer.)




1 comentarios:

Susana R. Verano dijo...

¿Felicidades? Yo no los celebro. No es que me aterre el paso del tiempo, me aterra cerciorarme de que lo que he dejado atrás es irrecuperable y que la posibilidad de ser feliz inevitablemente decrece con el paso de los días y los años. Y en días como este, un cumpleaños, eres más consciente. Me encanta Jaime Sabines.

Que seas feliz hoy y todos los días. Un beso...

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