lunes, 20 de diciembre de 2010

Eclipse

...hay un tiempo para la luz y otro tiempo para la oscuridad, para vivir en el mundo y alejarse de el, hay momentos en que el cielo se entristece y la luz deja de ser, a momentos de grandeza y momentos para caer, hay tiempo de amar y también hay tiempo para olvidar, hay momentos para la felicidad, y para enterarse de que esta eterna no sera, hay momentos de primavera, y de inviernos que parecen nunca terminar, hay momentos en el suelo y momentos para aprender a volar, hay momentos de estar despiertos y momentos para soñar, hay momentos para creer, y momentos para perder la fe, hay momentos llenos de silencio y silencios que nunca se callaran, y hay momentos para nacer y para morir, pero sobre todo en medio de todo esto la oportunidad de vivir...


Hoy dice el periódico que ha muerto una mujer que conocí
que ha perdido en su campo el Atleti
y que ha amanecido nevando en París.


Que han pillado un alijo de coca,
que a Piscis y Acuarios les toca el vinagre y la hiel.


Que aprobó el Parlamento Europeo una ley a favor de abolir el deseo
que falló la vacuna anti SIDA,
que un golpe de ha triunfado en la luna y movidas así.


Pero nada decía la prensa de hoy de esta sucia pasión, de este lunes marrón
del obsceno sabor a cubata de ron de tu piel,
del olor a colonia barata del amanecer.


Hoy amor, como siempre
el diario no hablaba de ti, ni de mí.
Hoy amor, igual que ayer, como siempre
el diario no hablaba de ti, ni de mí.


Hoy dijo la radio que han hallado muerto al niño que yo fui
que han pagado un pasote de pelas por una acuarela falsa de Dalí.


Que ha caído la bolsa en el cielo,
que siguen las putas en huelga de celo en Moscú.
Que subió la marea, que fusilan mañana a Jesús de Judea,
que creció el agujero de ozono,
que el hombre de hoy es el padre del mono del año 2000.


Pero nada decía el programa de hoy de este eclipse de mar,
de este salto mortal,
de tu voz tiritando en la cinta del contestador,
de la manchas que deja el olvido a través del colchón.

Eclipse de Mar
Joaquin Sabina

lunes, 13 de diciembre de 2010

Ayer (The Beatles III)

...pronto el avion se fue vaciando hasta quedarme solo,una de las azafatas se acerco a mi para preguntarme si algo me ocurria, estoy enfermo de tristeza pense contestarle pero su voz me trajo de nuevo al mundo y solo me levante y me baje del avion, camine por los pasillos del aeropuerto buscando con ahinco la salida, compre un ticket para poder tomar un taxi y asi dirigirme hacia mi casa, el taxista amablemente me pregunto hacia donde me dirigia, no estaba seguro de que las cosas estuvieran en el mismo lugar en este viejo mundo redescubierto que me habia encontrado de nuevo, le explique la direccion y despues prendio la radio en la cual sonaba Because, todo me parecía fuera de lugar, hasta el cielo había cambiado su color, ahora su azul me parecía mas contundente, y las estrellas menos brillantes, por mi mente cual si fuera una película antigua seguían transcurriendo escenas de mi vida junto a ella, siempre fue una persona diferente como caída de otro planeta, siempre pensé que pertenecía a un extraño mundo donde prevalecía la melancolía y donde la gente era capas de poder jugar con el tiempo, tanto que llego a alargar mis días cuando ya no la tenia, y hacerlos mas pequeños cuando conmigo vivía, abrí la ventana del taxi e inmediatamente un viento fresco toco mi rostro, era ya tarde y pocos carros circulaban en la ciudad, el taxista había detectado la seriedad de lo que me pasaba y se limito a solo pedirme la dirección a la que me dirigía, absorto en mis pensamientos le conteste, algo no andaba bien y eso lo sabia, el corazón tiene razones que la razon  no conoce, y algo se había quebrado dentro del mio, y este que había sido una morada segura para mis sentimientos por ya casi cinco años, comenzaba a ser un terreno inseguro para mi mismo, el taxista de pronto me anuncio que habíamos llegado a mi destino me baje del taxi y pronto se marcho antes de que me diera cuenta que este no era el lugar a donde originalmente me dirigía, me encontraba frente a la puerta de la casa en donde Eleonor y yo vivimos un tiempo, el ayer me había traicionado, el pasado estaba interfiriendo en mi presente, hasta el grado de llevarme hasta aquel lugar que tantos recuerdos guardaba, el viento empezó a susurrar una canción en mis oídos, Yesterday y mis problemas volvieron, o quizás nunca se habían ido, la extrañaba tanto que tanto  tuve que hacer, para olvidar la, pero nunca lo logre, ¿porque tuvo que irse? nunca supe porque, el amor en esos tiempos parecía algo tan fácil, y ahora solo quería encontrar un lugar para esconderme, nadie vivia en aquella casa, y aun conservaba una copia de la llaves, así que con mas duda que certeza, entre a la casa, encendí la luz, para mi sorpresa todo seguía en el mismo lugar como lo había dejado hace cinco años, y todo estaba igual hasta el olor a su ausencia, me senté en uno de los muebles y contemple por un rato las figuras de la alfombra, recorrí con mis ojos toda la casa, pero no fui tan valiente para entrar a la que solía ser nuestra habitación me imaginaba que al entrar ahí abriría una puerta hacia el pasado del cual quizás nunca podría volver, y que ese pasado seria irremediablemente el pasado en donde ella ya no estaba y en el cual mi mundo se había quedado tan vació, encendí el tocadiscos aun tenia el ultimo disco que había escuchado hace cinco años antes de abandonar la casa, y For no one empezó a desentumir las paredes de aquella casa, que había sido capas de contener tanto al tiempo, nuestro amor pensaba debió haber durado muchos años, pero con el tiempo deje de ver sus ojos, esos con que con lagrimas un día me habían enamorado, y entonces no pude darme cuenta que en los ojos de ella ya no había ninguna señal de amor tras las lagrimas derramadas, y todo lo que un día me dijo ahora llenaba mi mente, y desbordaba de tristeza mi alma, no pude evitar contener las lagrimas, el tiempo había pasado y ella ya no me necesitaba, y estoy seguro que no fue por nadie mas mas que por mi mismo,  entonces tome mi abrigo y sali de la casa en cuanto antes...


Porque
Porque el mundo es redondo
La cabeza me da vueltas
Porque el mundo es redondo, ah
Porque el viento es fuerte
Se me lleva la razón
Porque el viento es fuerte, ah
El amor es viejo, el amor es nuevo
El amor es todo, el amor eres tú


Porque el cielo es azul
Me hace llorar
Porque el cielo es azul, ah.


Ayer
Ayer, todos mis problemas parecían tan lejos
Ahora es como si estuvieran aquí para siempre
Oh, creo en el ayer


De pronto, no soy ni la mitad del hombre que era antes
Una sombra se cierne sobre mí
Oh, de pronto llegó el ayer


¿Por qué tuvo que irse?, no lo sé, no me lo dijo
Yo dije algo que no debía, ahora anhelo el ayer


Ayer, el amor era un juego tan fácil
Ahora necesito un lugar donde esconderme
Oh, creo en él ayer


¿Por qué tuvo que irse?, no lo sé, no me lo dijo
Yo dije algo que no debía, ahora anhelo el ayer


Ayer, el amor era un juego tan fácil
Ahora necesito un lugar donde esconderme
Oh, creo en el ayer.


Por nadie
Tu día empieza, te duele el alma
Aún oyes todas sus tiernas palabras
Cuando ella ya no te necesita
Se despierta, se maquilla
Se toma su tiempo y no cree que tenga que darse prisa
Ya no te necesita
Y no ves nada en sus ojos
Ninguna señal de amor tras las lágrimas derramadas por nadie
Un amor que debía haber durado años
La deseas, la necesitas
Y sin embargo no la crees
Cuando dice que su amor ha muerto, crees que te necesita
Y no ves nada en sus ojos
Ninguna señal de amor tras las lágrimas derramadas por nadie
Un amor que debía haber durado años
Te quedas en casa, ella sale
Dice que hace tiempo conoció a alguien pero que ahora
Se ha ido, ya no le necesita
Tu día empieza, te duele el alma
Llegará un momento en que todo lo que ella dijo llenará tu cabeza
No la olvidarás
Y no ves nada en sus ojos
Ninguna señal de amor tras las lágrimas derramadas por nadie
Un amor que debía haber durado años.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Esto me sabe a ti

...esto me sabe a pasado, a añoranza de otros tiempos, a caminos abanadonados, a sueños que no aprendieron a hacerse realidad, esto me sabe a tristeza, a palabras que no se dijeron, a momentos que se impregnaron al alma, a lágrimas que aun no caen, esto me sabe a silencio, a un día se fue y partió, a despedida que nunca llego, al eco de un adiós que nunca hablo, esto me sabe a ti, como si aun estuvieras aquí, apretaras mi mano y me invitaras a vivir...



Muchas veces te dije que antes de hacerlo
había que pensarlo muy bien,
Que a esta unión de nosotros
le hacia falta carne y deseo también,

Que no bastaba que me entendieras
y que murieras por mí,
Que no bastaba que en mi fracaso
yo me refugiara en ti,

Y ahora ya ves lo que pasó
al fin nació, al pasar de los años,
el tremendo cansancio que provoco ya en ti,
Y aunque es penoso lo tienes que decir.

Por mi parte esperaba
que un día el tiempo se hiciera cargo del fin,
si así no hubiera sido
yo habría seguido jugando a hacerte feliz,

Y aunque el llanto es amargo piensa en los años
que tienes para vivir,
que mi dolor no es menos y lo peor
es que ya no puedo sentir,

Y ahora tratar de conquistar
con vano afán ese tiempo perdido
que nos deja vencidos sin poder conocer
eso que llaman amor para vivir.
Para vivir...

Para vivir
Pablo Milanes

jueves, 18 de noviembre de 2010

Yo colecciono caminos

...yo colecciono caminos de todos tipos, con muchos destinos, caminos que parecen rectos, y otros caminos incompletos, caminos de estrellas con estela y caminos a la luz de una vela, caminos de piedras que tienen vida, caminos que inician en despedida, caminos de amaneceres cansados, caminos de otoños enamorados, caminos que van, que vienen y caminos que se quedan, caminos con insomnio, y sin vereda, caminos peligrosamente decididos, caminos que vagan confundidos, pero al fin caminos...


 Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida, mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas. "



lunes, 15 de noviembre de 2010

En el aire (The Beatles II)

...las luces de la ciudad se escondían debajo de las nubes, pronto solo quedo el cielo y sus estrellas, y en mi mente la imagen de aquella mujer pero sobre todo de su tristeza, no sé si era simple curiosidad o una especie de lástima que había despertado en mi una incomoda compasión, lo que si estoy seguro es que algo se había desencadenado en mi alma a causa de la imagen de aquella mujer, irremediablemente un poco de su tristeza se había impregnado en mi, o que digo un poco, realmente me encontraba en el vientre de un ave metálica en algún punto en el cielo a la deriva de la tristeza, casi susceptible al llanto, a mi lado conversaban dos personas pero poco pude entender de lo que hablaban, entonces opte por ponerme los audífonos para por lo menos no escuchar la voz de mis acompañantes de vuelo, sonaba "Yer blues" de los Beatles y la depresión se adueño de mí y mis sentidos, "Yes I'm lonely wanna die,Yes I'm lonely wanna die" hasta este momento no sabía que la tristeza podía ser contagiosa, pensé que quizás estaba en el comienzo de una epidemia, porque hasta los incesantes parlantes de mi lado callaron y cambiaron su rostro a un tono triste, mi mente se lleno de imágenes color sepia recuerdos de mi vida que había escondido dentro de mí para poder intentar ser feliz, pero entre esos recuerdos sepultada estaba la imagen de la mujer que mas había amado en mi vida y que tuve que enterrar en el olvido, mi instinto de supervivencia me había hecho borrar absolutamente todo de ella, toda imagen, todo color, todo sabor, todo lugar, todo momento y lo mas difícil su nombre, poco a poco como con un borrador especial fue desapareciéndola primero de mi vida, después de mi mente, pero ahora creo que de mi alma no lo logre, habían pasado diez años de que no la veía y cinco de que ya no la recordara, nos conocimos de una forma tan extraña, caminaba sola por la calle su rostro mostraba alguna lagrimas, de no haber sido por eso quizás hubiera pasado de largo sin siquiera mirarla a su alrededor muchas palomas la adornaban, de una cesta tomaba un poco de arroz y se los arrojaba, en uno de esos movimientos y cuando pasaba a su lado fui bañado por una lluvia de granos de arroz, y las palomas se lanzaron contra mí, quise enojarme pero cuando volteé hacia ella su rostro triste se había desvanecido en su lugar una hermosa sonrisa y aunque se reía de mi me pareció como si estuviera viendo amanecer dos veces en el mismo día, entonces me acerque a ella le devolví un poco de su arroz que aun estaba en mi abrigo y su sonrisa engrandeció mas y puedo decir que ha sido el único día que he visto amanecer tres veces le pregunte su nombre y me contesto con una voz casi melodiosa Eleonor, y después de eso pase los mejores días de mi vida por dos años, nos hicimos novios y se fue a vivir conmigo, y entonces aprendí a amarla más que cualquier cosa que existiera, su amor cambio mi mundo de una forma tan grande que ahorita en este momento no puedo contener las lagrimas, "Across the universe" sonaba en los audífonos, mientras por mi mente transitaban a gran velocidad todos los recuerdos que con alevosía había olvidado en algún rincón de mi alma, una voz anunciaba que el avion estaba a punto de aterrizar...


Yer Blues


Sí estoy solo quiero morir
Sí estoy solo quiero morir
Si todavía no estoy muerto ya
Ooh, muchacha que usted sabe la razón por la


En la mañana quiero morir
Por la noche quiero morir
Si todavía no estoy muerto ya
Ooh, muchacha que usted sabe la razón por la


Mi madre era del cielo
Mi padre era de la tierra
Pero yo soy del universo
¿Y sabes lo que vale la pena
Estoy solo quiero morir
Si todavía no estoy muerto ya
Ooh, muchacha que usted sabe la razón por la


El águila toma mi ojo
El gusano lame mis huesos
Me siento tan suicida
Al igual que el Sr. Jones de Dylan
Lonely quiero morir
Si todavía no estoy muerto ya
Ooh, muchacha que usted sabe la razón por la


La nube de negro cruzó por mi mente
Azul ronda niebla mi alma
Siento tan suicida
Incluso odio mi rock and roll quiero morir
Sí, quiero morir
Si todavía no estoy muerto ya
Ooh, muchacha que usted sabe la razón por la


Sí, estoy solo quiero morir
Sí, estoy solo quiero morir
Si no es dead ya
Ooh, muchacha que usted sabe la razón por la
Sí, estoy solo quiero morir.


Eleanor Rigby


Ah, mira a toda la gente solitaria
Ah, mira toda la gente solitaria
Eleanor Rigby
recoge el arroz
de la iglesia donde ha tenido lugar una boda.
Vive en un sueño
espera tras la ventana con una expresión
que guarda en un jarrón junto a la puerta
¿Para quién es?


Toda la gente solitaria
¿De dónde viene?
Toda la gente solitaria
¿A dónde pertenece?


El padre Mc Kenzie escribe las palabras
de un sermón que nadie va a escuchar
Nadie se acerca
mírenlo trabajando, remendando sus medias
de noche cuando no hay nadie
¿De qué se preocupa?


Eleanor Rigby
murió en la iglesia
y fue enterrada junto con su nombre
Nadie asistió
El padre Mc Kenzie sacude la tierra de sus manos
mientras se aleja de la tumba
Nadie fue bendecido.

A través del universo

Las palabras fluyen como lluvia dentro de una taza de papel
se deslizan al pasar se desvanecen a través del universo.

Charcos de tristeza, olas de felicidad pasan por mi mente
dominándome y acariciándome.

Jai guru deva a om
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo
Nada va a cambiar mi mundo

Imágenes de luz vacilante
que bailan frente a mí como un millón de ojos
me llaman y me llaman a través del universo.

Pensamientos serpenteantes como un viento inquieto dentro de un buzón
se tambalean ciegamente mientras recorren su camino
a través del universo

Sonidos de risas,
sombras de la tierra
vienen a mi mente
incitándome e invitándome


Infinito e inmortal amor que brilla a mi alrededor como un millón de soles
que me llaman y me llaman a través del universo.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Asi pase el tiempo

...y que mas da si el tiempo un dia nos encuentra abrazados a este idilio,
claro esta que no somos mas eternos que las estrellas ni mas infinitos que el cielo,
y que mas da si la muerte un dia encuentra nuestros cuerpos cansados de la vida,
quizas nadie pueda cambiar esto, ni tu, ni yo, y talvez tampoco Dios,
y que mas da si un dia un viento pasajero arraza con nuestras pobres almas,
no sueltes mi mano porque yo no se como soltarte, mi luz solo sabe brillar en ti,
y que mas da si un dia se apaga todo lo que conocemos y nos quedamos solos aqui,
siempre he pensado que nada es tan necesario siempre y cuando no se trate de ti...


"No estábamos enamorados, hacíamos el amor con un virtuosismo desapegado y crítico, pero después caíamos en silencios terribles y la espuma de los vasos de cerveza se iba poniendo como estopa, se entibiaba y contraía mientras nos mirábamos y sentíamos que eso era el tiempo"

jueves, 4 de noviembre de 2010

Si es que pasa el invierno (The Beatles I)

...las figuras se fueron deformando frente a mí, no es que en realidad hayan perdido su forma si no que al paso de mi conciencia por las líneas de aquel libro las personas se impregnaban de alguno de sus personajes, por un momento la fantasía y la realidad se habían cruzado e irremediablemente yo era el eslabón que las unía, frente a mí como en un sueño o la escena cotidiana de una mañana las personas caminaban a la sombra de arboles sin hojas y vientos sedientos de ellas, las aves cantaban como suelen hacer por las mañanas pero esta mañana habían escogido entonar Here comes the sun, nunca hubiese imaginado como sonaría esta canción interpretada por un ruiseñor al coro de unos gorrioncillos, solo el imaginarlo otra vez hace que la belleza resurja y parezca ser eterna, el invierno suspiro por última vez y se alejo, el mundo a sus pies parecía saberlo, las estaciones logran cambiar totalmente a las personas, pero alguien parecía que no había notado esto, en la banca de un parque una mujer joven no retiraba su mirada del suelo, como si debajo de ella hubiera un agujero negro que atraía fuertemente su mirada, era fácil notar su presencia en ese nuevo mundo que se dibujaba a la llegada tardía de la primavera, donde todo parecía tener ganas de resurgir, pero esta mujer más bien parecía aferrarse a la nostalgia de aquel invierno que se alejaba, cuantos no hemos pasado por esto, nuestros inviernos cotidianos se hacen tan largos que nos cuesta trabajo creer que habrá algo mas allá de las noches frías y los amaneceres sin sol, las aves parecían también haberse percatado de la tristeza de esta mujer y entonces empezaron a entonar The long and winding road, y el invierno a lo lejos pareció escuchar esta canción y sin respetar al tiempo regreso con sus vientos fríos, pero sin su carácter amenazante mas bien con una suavidad abrasadora, pero no había nada que rescatara a esta mujer de su tristeza, esta parecía ser más grande que cualquier estación, de pronto se volvieron a dibujar los pasillos de aquel aeropuerto gente de prisa transitaba de un lado a otro y una voz anunciaba en los altavoces que mi vuelo estaba a punto de partir...


Ahí viene el sol

Ahí viene el sol
Y yo digo: está todo bien


Cariño mío, este ha sido un largo, frío y solitario invierno
Cariño mío, se siente como si estuviera aquí durante muchos años


Ahí viene el sol
Ahí viene el sol
Y yo digo: está todo bien


Cariño mío, la sonrisa retorna a sus caras
Cariño mío, parece como si estuviera aquí durante muchos años


Ahí viene el sol
Ahí viene el sol
Y yo digo: está todo bien


Sol, sol, sol aquí, viene
Sol, sol, sol aquí, viene
Sol, sol, sol aquí, viene
Sol, sol, sol aquí, viene
Sol, sol, sol aquí, viene


Cariño mío, siento que el hielo se esta derritiendo lentamente
Cariño mío, siento como si fueran años que veo el sol brillar


Ahí viene el sol
Ahí viene el sol
Y yo digo: está todo bien


Ahí viene el sol
Ahí viene el sol
Está todo bien, está todo bien




El largo y tortuoso camino

Que conduce a tu puerta
Nunca desaparecerá
Ya he visto ese camino antes
Siempre me trae aquí
Me conduce a tu puerta


La noche de viento y tormenta
Que la lluvia se llevó
Ha dejado un charco de lágrimas
Llorando por el día
¿Por qué me dejas plantado aquí?
Muéstrame el camino


Muchas veces he estado solo
Y muchas veces he llorado
De cualquier forma tú nunca sabrás
La cantidad de caminos que he intentado tomar
Pero a pesar de todo, ellos me devuelven
Al largo y tortuoso camino
Tú me dejaste plantado aquí
Hace mucho, mucho tiempo
No me dejes aquí esperando
Llévame a tu puerta

The Beatles

viernes, 29 de octubre de 2010

Prendo la noche

...apago el dia, prendo la noche, coloco las estrellas, acomodo la luna, guardo las luciernagas, le bajo el volumen a los grillos, me recuesto en el silencio, pinto la oscuridad, replego mis fuerzas, acaricio un sueño, y de pronto apareces, solo espero que un dìa te vuelvas realidad...


Para hacer funcionar a las estrellas es necesario apretar el botón azul.

Las rosas están insoportables en el florero.

¿Por qué me levanto a las tres de la mañana mientras todos duermen? ¿Mi corazón sonámbulo se pone a andar sobre las azoteas detectando los crímenes, investigando el amor?

Tengo todas las páginas para escribir, tengo el silencio, la soledad, el amoroso insomnio; pero sólo hay temblores subterráneos, hojas de angustia que aplasta una serpiente en sombra. No hay nada que decir: es el presagio, sólo el presagio de nuestro nacimiento.


martes, 26 de octubre de 2010

Dejame este segundo

...dejame este segundo, este instante sin ti que creí alguna vez perdido, dejame lo vivido, pero sin recuerdos, sin sabores, sin el color de las sombras, sin olor de tu ausencia, dejame sentir que ya no existes o por lo menos imaginarmelo, creer que este segundo es diferente, que ha pasado algo extraordinario, que estoy solo aquí agotando el olvido, no quiero mal gastar tu ausencia, dejame este segundo permiteme este instante bendito, este espacio vació, este momento lucido, dejame aqui varado a la orilla de los recuerdos, dejame en este mar que evoca este ultimo naufragio,  dejame a la suerte un viento confundido, a la luz de un lucero casi infinito, dejame con este segundo, aunque tengas que llevarte el tiempo, dejame abrazado a este adios interminable, debajo de esta luna a la que tengo mucho que contar...


Hoy es la víspera de siempre,
los días, eternamente
no me dejan definir.
Y siempre estoy como esperando
que cuando al fin pase algo
aún me quede por decir,
por sentir, por retener,
un pedazo siquiera de mí.


¡Qué tal, tú!
Hoy es la víspera de siempre. Da igual.
Hoy ha salido el sol por ese lugar
en que suele aparecer.
¡Qué tal, tú!
Es delicioso conocerte y me da igual
verme de pronto en un recodo y, total,
volver a desaparecer.


¡Ay, la vida! que se llena de instantes,
que se llena de gentes,
que se llena de igual.
¡Ay, la vida! con su víspera muda,
con su infancia desnuda,
con su ocaso fugaz.


Hoy es la víspera de siempre (1968)
Silvio Rodríguez

domingo, 24 de octubre de 2010

Brisas de un triste limbo

...como pasa el tiempo pasa la vida, como hay llegada hay despedida, momentos tristes y sin salida, lugar de estar, lugar de huida, pero hay momentos que no nos dejan, que son recuerdos que se asemejan  a las brazas que arden en las hogueras, como las que vomitan las quimeras, como las que arden en los infiernos, recuerdos que se clavan como espinas, en la carne de nuestras mentes, que no dejan de estar presentes, por haber quedado algún día pendientes, son finales que no llegaron, son historias que dejaron de escribirse, son caminos sin recorrerse, son destinos que se rompieron, son nostalgia de lo que pudo haber sido, un pedazo de nosotros mismos, estancado en la memoria de otros tiempos, son brisas de un triste limbo, son vientos de un paraíso perdido, luz de soles muy lejanos, oscuridad profunda de los rincones en donde hemos abandonado viejas pasiones...


Déjame que te diga algo, Mari. La tierra en la que estamos parece bastante sólida, pero si algo ocurre, puede hundirse bajo tus pies. Y una vez eso ocurre, ya está: las cosas no volverán a ser como antes. Todo lo que puedes hacer es seguir viviendo sola, allí en la oscuridad.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Solo pasa que es Otoño

...no me seque, solo pasa que es Otoño...


Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...


Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y de aflicción.


Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.


Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...


Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...


Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.


Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...


En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y te mató, triste y pequeño,
falto de luz, falto de fe...


Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...


Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón.


Poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;


y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...


Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.


¡Y las demás! En tantos climas,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.


En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!


Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco
a los rosales del jardín...


Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!


Canción de Otoño en Primavera
Rubén Darío

Instantaneamente eterno

...hoy me siento el pasajero de algún viento venidero,
sin saber de donde vengo mucho menos lo quiero,
un extraño vagabundo en los pliegues de mi mente,
que deambula por el tiempo escapando del presente.

hoy me siento el embustero de mis propias realidades,
sin saber como alerjame de las mismas casualidades,
un extraño navegante de los mares de mi alma,
que navega por la vida añorando un día de calma,

hoy me siento como enero atrapado en un otoño,
sin saber que lo que viene es comienzo y es retoño,
un extraño paradero en las causes del destino,
que define cada paso al andar por el camino,

hoy me siento en lo efimero; instantáneamente eterno,
sin saber si el maña llegara como un invierno,
un extraño sentimiento atrapado en mis adentros,
que palpita a paso lento añorando los reencuentros...



Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Dios, que salva el metal, salva la escoria
y cifra en su profética memoria
las lunas que serán y las que han sido.


Ya todo está. Los miles de reflejos
que entre los dos crepúsculos del día
tu rostro fue dejando en los espejos
y los que irá dejando todavía.



Y todo es una parte del diverso
cristal de esa memoria, el universo;
no tienen fin sus arduos corredores



y las puertas se cierran a tu paso;
sólo del otro lado del ocaso
verás los Arquetipos y Esplendores.

Everness
Jorge Luis Borges

viernes, 8 de octubre de 2010

El que escribe

...el que escribe sabe, que sus letras mojan si el corazón coincide con lo que las penas tocan,
el que escribe sabe, que sus palabras tocan si el alma vive lo que los ojos lloran,
el que escribe sabe que sus versos lloran si el amor reside en ilusiones que devoran,
el que escribe sabe que sus escritos devoran la conciencia del que  moja, toca, devora y llora...


“Lentamente se insinúa en nuestros países un clima más hospitalario para la literatura. Los círculos de lectores comienzan a crecer, las burguesías descubren que los libros importan, que los escritores son algo más que locos benignos, que ellos tienen una función que cumplir entre los hombres. Pero entonces, a medida que comience a hacerse justicia, el escritor latinoamericano, o más bien, a medida que comience a rectificarse la injusticia que ha pesado sobre él, una amenaza puede surgir, un peligro endiabladamente sutil.Las mismas sociedades que exilaron y rechazaron al escritor, pueden pensar ahora que conviene asimilarlo, integrarlo, conferirle una especie de estatuto oficial. Es preciso, por eso, recordar a nuestras sociedades lo que les espera. Advertirles que la literatura es fuego, que ella significa inconformismo y rebelión, que la razón del ser del escritor es la protesta, la contradicción y la crítica. Explicarles que no hay término medio: que la sociedad suprime para siempre esa facultad humana que es la creación artística y elimina de una vez por todas a ese perturbador social que es el escritor o admite la literatura en su seno y en ese caso no tiene más remedio que aceptar un perpetuo torrente de agresiones, de ironías, de sátiras, que irán de lo adjetivo a lo esencial, de lo pasajero a lo permanente, del vértice a la base de la pirámide social. Las cosas son así y no hay escapatoria: el escritor ha sido, es y seguirá siendo un descontento. Nadie que esté satisfecho es capaz de escribir, nadie que esté de acuerdo, reconciliado con la realidad, cometería el ambicioso desatino de inventar realidades verbales. La vocación literaria nace del desacuerdo de un hombre con el mundo, de la intuición de deficiencias, vacíos y escorias a su alrededor. La literatura es una forma de insurrección permanente y ella no admite las camisas de fuerza. Todas las tentativas destinadas a doblegar su naturaleza airada, díscola, fracasarán. La literatura puede morir pero no será nunca conformista.”


Mario Vargas Llosa. Fragmento del discurso al recibir
el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos el 4 de Agosto de 1967 en Caracas

miércoles, 6 de octubre de 2010

Nuestro océano

...nuestra alma es un océano profundo en el que navegan nuestros deseos y naufragan nuestros recuerdos...


¿Por qué me gustan las medusas? No lo sé. Las encuentro bonitas. Antes, mientras las miraba, he pensado una cosa. Escucha, lo que nosotros vemos es sólo una pequeña parte del mundo. Damos por hecho que esto es el mundo, pero no es del todo cierto. El verdadero mundo está en un lugar más oscuro, más profundo, y en su mayor parte lo ocupan criaturas como las medusas. Eso nosotros lo olvidamos. ¿No te parece? Dos terceras partes del planeta son océanos y lo que nosotros podemos ver con nuestros ojos no pasa de ser la superficie del mar, la piel. De lo que verdaderamente hay debajo no sabemos nada.
Crónica del pájaro que da cuerda al mundo
Haruki Murakami

Al final del tiempo

...un día escuche por ahí que en algún lugar del mundo alguien había encontrado un extraño reloj, este no parecía apuntar, horas ni minutos mucho menos segundos, en un ritmo desesperado, sus manecillas parecían buscar con ansias un punto exacto dentro de si mismo, hay quienes dicen que este reloj es capas de comerse el tiempo, desde aquel día los relojes me dan miedo...


Al despertar en el bosque en medio del frío y la oscuridad nocturnos había alargado la mano para tocar al niño que dormía a su lado. Noches más tenebrosas que las tinieblas y cada uno de los días más gris que el día anterior. Como el primer síntoma de un glaucoma frío empañando el mundo. Su mano subía y bajaba al compás de la preciada respiración. Retiró la lona de plástico y se puso de pie envuelto en aquellas prendas y mantas pestilentes y buscó algún atisbo de luz en el este pero no lo había. En el sueño del que acababa de despertar vagaba por una gruta y el niño lo llevaba de la mano. La luz de los dos bailaba en las húmedas paredes de roca caliza. Como peregrinos de fábula engullidos y extraviados en las entrañas de una bestia granítica. Húmeros de piedra donde el agua goteaba y cantaba. Tañendo sin tregua en el silencio los minutos de la tierra y sus horas y días y años. Hasta que se hallaban en una enorme estancia de piedra donde había un lago antiguo y negro. Y en la orilla opuesta un ser que levantaba su chorreante boca del gour y miraba hacia la luz con unos ojos tan blancos y ciegos como los huevos de araña. Balanceaba su cabeza a ras de agua como para captar el olor de aquello que no podía ver. Agazapado allí, pálido y desnudo y translúcido, sus huesos de alabastro grabados en sombra en las rocas que tenía detrás. Sus intestinos, su palpitante corazón. El cerebro que latía dentro de una empañada campana de cristal. La criatura movía la cabeza de lado a lado y luego soltaba un gemido grave y daba media vuelta y dando tumbos se alejaba silenciosamente hacia la noche.
Se levantó con la primera luz gris y dejó al chico durmiendo y caminó hasta la carretera y en cuclillas estudió la región que se extendía al sur. Árida, silenciosa, infame. Debía de ser el mes de octubre pero no estaba seguro. Hacía años que no usaba calendario. Irían hacia el sur. Aquí era imposible sobrevivir un invierno más.
Cuando hubo clareado lo suficiente observó el valle con los prismáticos. Todo palideciendo hasta sumirse en tinieblas. La suave ceniza barriendo el asfalto en remolinos dispersos. Examinó lo que podía ver. Segmentos de carretera entre los árboles muertos allá abajo. Buscando algo que tuviera color. Algún movimiento. Algún indicio de humo estático. Bajó los prismáticos y se quitó la mascarilla de algodón que cubría su cara y se frotó la nariz con el dorso de la muñeca y luego miró otra vez. Se quedó allí sentado con los gemelos en la mano, viendo cómo la cenicienta luz del día cuajaba sobre el terreno. Solo sabía que el niño era su garantía. Y dijo: Si él no es la palabra de Dios Dios no ha hablado nunca.
Cuando volvió el chico seguía durmiendo. Retiró la lona de plástico azul que lo cubría y
la dobló y la llevó al carrito de supermercado y la metió dentro y regresó con los platos y unos copos de avena en su bolsa de plástico y una botella de plástico de sirope. Extendió en el suelo la pequeña lona que les servía de mesa y colocó las cosas y se sacó la pistola del cinturón y la dejó sobre el mantel y luego se quedó mirando cómo dormía el chico. Se había quitado la mascarilla por la noche y estaba sepultada bajo las mantas. Observó al chico y miró entre los árboles hacia la carretera. Ese lugar no era seguro. Ahora que era de día podían verlos desde la carretera. El chico se movió. Luego abrió los ojos. Hola, papá, dijo.
Aquí estoy.
Ya lo sé.
Una hora después estaban en la carretera. Él empujaba el carrito y entre los dos cargaban las mochilas. En las mochilas había cosas básicas. Por si tenían que abandonar el carrito y echar a correr. Asegurado al asa del carrito había un retrovisor de motocicleta que él utilizaba para mirar la carretera a sus espaldas. Se subió un poco más la mochila y observó el campo devastado. La carretera estaba desierta. En el pequeño valle la serpiente todavía gris de un río. Inmóvil y precisa. A lo largo de la orilla unos carrizos secos. ¿Estás bien?, dijo. El chico asintió con la cabeza. Luego echaron a andar por el asfalto bajo una luz gris plomo, arrastrando los pies por la ceniza, cada cual el mundo entero para el otro.

Cormac McCarthy

Llorar

...la tristeza y la felicidad se unen,
en las entrañas de una lágrima,
cuando el alma y el corazón se hunden,
en los mares de tormenta y calma...


Corre la voz por Repins,
corre el rumor por Lorenzinis,
en Tattersalls, los hombres levantan los ojos de las páginas de cifras,
en la Bolsa los pizarreros olvidan sus manos manchadas de tiza
y del Club Griego salen hombres con pan en los bolsillos:
un tipo llora en Martin Place. No pueden pararlo.

El tráfico en Geroge Street se amontona media milla
y pierde el movimiento. La multitud habla con desazón
y cada vez acude más gente. Muchos corren por calles secundarias
que hasta hace poco eran céntricas y bulliciosas diciendo:
Allí abajo hay un tipo que llora. Nadie puede pararlo.

El hombre al que rodeamos, el hombre al que nadie se acerca
simplemente llora, y no lo esconde, llora
no como un niño, ni como el viento, sino como un hombre
y no clama, ni se golpea el pecho, ni siquiera
solloza muy fuerte, sin embargo, la dignidad de su llanto
nos mantiene a distancia de su espacio, del hueco que forma
a su alrededor en la luz del mediodía, en su pentagrama de dolor,
y por detrás los uniformes, entre la muchedumbre,
que antes trataron de detenerle
se quedan mirándole fijamente y sienten con asombro que sus mentes
suspiran por unas lágrimas como los niños por el arco iris.

Algunos dirán, en años venideros, que un halo
o energía lo envolvían. No es así.
Algunos dirán que se escandalizaron y que hubieran querido impedirlo,
pero no habrán estado allí. El de más fiera hombría,
el más inflexible receloso, el más agudo superficial de entre nosotros,

se estremece en silencio y arden en inesperados
pensamientos de paz. Algunos que se creían felices
vociferan en medio del gentío. Solamente los más pequeños
y las criaturas que observan desde el cielo acuden a él
y se sientan a sus pies, con perros y palomas polvorientas.

Ridículo, dice un hombre a mi lado, y se tapa
la boca con sus manos, como si fuera a vomitar,
y veo a una mujer, radiante, que alarga la mano
y tiembla al recibir el don del llanto;
y a todos cuantos la imitan también les es dado

y muchos lloran con absoluta aceptación, pero los más
rehúsan llorar por temor de aceptarlo,
pero el hombre del llanto, igual que la tierra, no pide nada,
el hombre que llora nos ignora y grita
con su rostro atormentado y su aspecto nada especial

no palabras sino pena, no mensajes sino dolor
duro como la tierra, tan absoluto y presente como el mar,
y cuando al fin cesa, simplemente camina entre nosotros
limpiándose la cara con la dignidad de un
hombre que ha llorado y ahora ha terminado.

Un arcoiris nada especial
Les Murray

martes, 5 de octubre de 2010

En algun cielo

...conocí a un ser humano, bueno eso me dijo que era,
venia de algún planeta extraño en alguna parte de otra galaxia,
el me preguntaba repetidamente si esto era el cielo,
en realidad no le entendí nada de lo que me decía,
me miro con algo parecido a unos ojos,
su tristeza era la misma que la de este lugar...


El desaliento interrumpe su curso.
La angustia interrumpe su curso.
El buitre interrumpe su vuelo.
La luz tenaz se derrama,
hasta los fantasmas se toman un trago.
Y nuestros cuadros se hacen visibles,
rojos animales de ateliés de la Edad del Hielo.
Todo comienza a dar vueltas.
Somos cientos los que andamos al sol.
Cada persona es una puerta entreabierta
que lleva a una habitación para todos.
La tierra infinita bajo nosotros.
El agua brilla entre los árboles.
La laguna es una ventana a la tierra.

El cielo a medio hacer
Tomas Tranströmer

¿Pregunta?

...¿Que te puedo decir del amor que no sepas? quizas nada, pero sabes si te puedo decir con tremenda alevosia que si yo se algo del amor lo se de ti, quizas esto me de una ventaja sobre ti, y esa ventaja eres tu...


Pregunté y me dijeron:
la rama cubierta de fuego es un pájaro,
y me dijeron que mi rostro era una ola
y el rostro del mundo espejos,
suspiros de marinero y faro.
Y vine.
Tinta era el mundo en mi camino
y cada estremecimiento una frase.
No sabía que entre nosotros
había un puente de hermandad,
de pasos de fuego y profecía.
No sabía que mi rostro
era un barco navegando en una chispa.

Espejo de una pregunta
Adonis (Ali Ahmad Said Esber)

domingo, 3 de octubre de 2010

Que va...

...que va de decir, de estar y pensar, si no sabemos amar, si entregamos nuestros sueños a cualquier momento pasajero, que hay de estar y de decir si disfrazamos la verdad, que va de la crueldad de hacer pedazos un corazón, y derrumbar el cielo de alguien, que va de sentir algo por fuera si por dentro nos estamos pudriendo, la gente cree ahora que con solo presentes se puede vivir, que sera del amor así, tal vez realmente no ha de existir, ¿sera que es un invento mas del ser humano?, o ¿que quizás se esta agotando el que dejo Dios para el mundo?, porque no pensar que basta solo un segundo, para acabar con la felicidad de alguien, ¿porque tanta hipocrática? se me saca el alma, se me acaba la poesía, porque dañar, porque matar, porque en el otro no podemos pensar, ¿habra quizás un Dios también para el egoísmo? porque tanto cinismo, donde esta la verdad, ¿para que sirven las promesas? ya no creo debo confesar, ni en ti, ni en mi, ni en nadie, ni en esto, ni en eso, ni en lo que fue, ni en lo que sera, ni en lo que pudo ser, este limbo me asfixia, esta lágrima me ahoga, este tiempo me implora que apague la luz de mis horas, que no vuelva a encender ilusiones, sin fe, sin esperanza, hoy quisiera borrar de mi la añoranza, mi mirada en tus ojos, mi fe sobre todo mi fe, mi fe en ti, mi fe en mi, en que quizás la vida podría ser realmente feliz, esto no es pesimismo, es mejor decir que fue solo un espejismo, un sueño que quizás no debimos soñar, los pasos se dan y pocos sabemos caminar para atrás, pero te he de dejar en algún pasado, no en el mejor si no en el mas olvidado, donde las memorias se llenan de polvo, donde no queda espacio para el retorno, en el algún hueco de mi alma te esconderé, no regreses por favor te lo pido...

Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!


Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán...
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!


¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!


¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!


¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!...
?de llagas infectas? ¡cúbrete de mal!...
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!


¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más! ...

¡Adios!
Alfonsina Storni

viernes, 1 de octubre de 2010

El amor que no es amor

...el amor que no es amor, tiene quizás muchos colores, pero nunca tendrá el sabor, que dan los verdaderos amores, pasa caminando como un rayo pasajero, que parece inofensivo, pero es un embustero, que se vuelve agresivo, el amor que no es amor es un buen mentiroso, que por creerse enamorado, se disfraza de cielo hermoso, pero despues se vuelve nublado, el amor que no es amor es el que vemos todos los días, en corazones de cartón, y en las historias fingidas, que terminan en canción, el amor que no es amor puede causar muchos daños, si no se trata con cuidado, dolerá por muchos años, aunque este nunca haya sido amor...


Había una vez una chica
que venía de la mar.
Y había tan sólo un sitio
donde ella quisiera estar.


Con un tal "Walker" (no sé como traducirlo)
que tocaba en una banda.
Por él se iría a la tierra
y dejaría el océano.


Porque él y sólo él
le había quitado la calma.
Y por eso ella quería
robarle a Walker el alma.


Pero jamás en la vida
hubo entre ellos conexión.
Ella iba a la deriva
por el mundo solitaria.


Ella intentó aparecérsele
feliz, luego triste y trágica;
trató el sexo y el horóscopo
y hasta una pócima mágica.


Mas nada podía juntarlos
excepto -quizá, no sé-
algo que anclara sus almas...
Y tuvieron un bebé.


Para el parto utilizaron
grúa, cincel y barrena;
el cordón umbilical
era una gruesa cadena.


Era feo y tenebroso,
duro como un cigüeñal.
No tenía piel rosada
sino vil y gris metal.


El bebé, que suponían
los iba a juntar muy juntos,
en realidad los envolvió
en una nube de lluvia.


Aprovechando una gira,
se marchó Walker
y a partir de ese momento
se quedó a vivir en tierra.


Con su niño, un ancla gris
ella sola se quedó.
ël se volvió tan pesado
que con el tiempo la hundió.


Mientras se hundía hasta el fondo
sin sus sueños realizar,
eran ella sola y su hijo...
y los peces de la mar.

Chico Ancla

viernes, 24 de septiembre de 2010

Esta soledad

...esta soledad es tan real, tan definitiva, tan llena de todos y tan vacía, tan sin ti, tan sin mi, sin los dos andando a la deriva, esta soledad tan concurrida, tan venenosa, tan corrosiva, de un alma apagada, casi consumida, en cenizas, sin sonrisas, de tantas prisas, de no llegar a ningún lado, de un lugar tan desolado, árido de tus caricias, muerto de tus miradas, ausente de ti, ajeno a mi, esta soledad tan desdichada, sin norte, sin sur, desorientada, esta soledad de todo y nada, con frió sin abrigo, esta soledad no tiene sentido, si estoy a tu lado pero no contigo...


La soledad
es un pájaro grande multicolor
que ya no tiene alas para volar
y cada nuevo intento da más
dolor.


La soledad
anida en la garganta para esperar
el grito que se arranca con su
cantar cuando llega el silencio
del desamor.


La soledad
a veces tiene ganas de acompañar
el rostro que recuerda mal
aquel amor que nunca fue para
soñar.


La soledad
inventa la más bella aparición
remueve los rincones del corazón
para quedarse sola la soledad...
con su niñez
su mocedad
con su vejez
para llorar
para morir
en soledad...


La soledad
Pablo Milanés

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Primeros intantes de Otoño

...el verano acaricia con una brisa cálida los primeros instantes de Otoño, su melancolía evoca una triste despedida, las húmedas noches se desprenden de sus vientos, y en el cielo una luna sueña con una estrella, los arboles desempolvan sus trajes sepia, murmuran los silencios, auguran tardes áureas, campos que se cubrirán de hojas, cielos que se teñirán de fuego, y amores que dejaran de ser pasajeros, el año empieza a sentirse viejo, el olvido pierde sentido,  se sumergen las esperanzas, las tristezas hacen juego al suspiro, un alba nueva se acerca, quizás mañana sera otro día, para el que vive para el que crea, que como pasa el tiempo pasa la vida, como los primeros instantes de Otoño...


" A veces tu ausencia forma parte de mi mirada,
mis manos contienen la lejanía de las tuyas
y el otoño es la única postura que mi frente puede tomar para pensar en ti.
A veces te descubro en el rostro que no tuviste y en la aparición que no merecías,
a veces es una calle al anochecer donde no habremos ya de volver a citarnos,
mientras el tiempo transcurre entre un movimiento de mi corazón y un movimiento de la noche.


A veces tu ausencia aparece lentamente en mi sonrisa igual que una mancha de aceite en el agua,
y es la hora de encender ciertas luces
y caminar por la casa
evitando el estallido de ciertos rincones.


En tus ojos hay barcas amarradas, pero yo ya no habré de soltarlas,
en tu pecho hubo tardes que al final del verano
todavía miré encenderse.


Y éstas son aún mis reuniones contigo,
el deshielo que en la noche
deshace tu máscara y la pierde. "


El otoño recorre las islas
José Carlos Becerra

lunes, 20 de septiembre de 2010

Cuando crezca

...cuando por fin crezca y supere esta juventud, y los veinte solo sean los años del fulgor, los treinta el baúl de los azares,  los cuarenta el comienzo de la vida, y los cincuenta la canción casi definitiva, y que este con los que debieron estar, los que llegaron conmigo, cuando este lleno el vació, cuando la vida no me cause hastió, y los días hayan secado su estupor, cuando las glorias valgan mas, cuando los recuerdos tengan mas edad, cuando el deseo necesite bastón, y mis pensamientos tengan canas, cuando tenga que recoger la siembra, cuando el camino se quede atrás, y los sueños se hayan convertido en memorias, cuando haya escrito mis historias, y y mi futuro sea solo el presente, y mi destino el día en que ya no he de ser, entonces ese día, ese instante, ese pedazo de segundo acudiré a una sonrisa, y repasare por mi mente y por mis labios que la vida es bella, sumamente bella...


Admito que el hombre es un animal esencialmente constructor, obligado a dirigirse a sabiendas a un objetivo, sea el que fuere. Si es un ingeniero, ha de trazar sin descanso nuevas vías en no importa qué direcciones. Pero quizá precisamente por esta causa siente a veces el deseo de salirse por la tangente. Lo hace no sólo porque está condenado a trazar caminos, sino también porque, por muy necio que sea el hombre de acción, comprende a veces que los caminos conducen siempre a alguna parte, y que no es su dirección lo que importa, sino el hecho de que lo conduzcan a un lugar determinado. Así, al hombre juicioso no se le ocurrirá despreciar su profesión de ingeniero y no se entregará a la pereza, la cual es, como todo el mundo sabe, la madre de todos los vicios. Es indiscutible que al hombre le encanta trazar y construir caminos; pero también adora la destrucción y el caos. ¿Por qué?, díganme... Pero antes quiero decir algo más sobre este asunto.

Tal vez le gusten la destrucción y el caos (a veces le gustan; esto es indiscutible), porque tiene un temor instintivo a alcanzar la meta y terminar el edificio que construye. ¡Vaya usted a saber! Acaso este edificio sólo le gusta de lejos. Puede ser que le guste construirlo, pero no vivir en él, y esté dispuesto a abandonarlo aux animaux domestiques: a las hormigas, a los carneros, etc. Las hormigas tienen otros gustos; poseen un edificio verdaderamente extraordinario en su género: el hormiguero.

Las dignas hormigas empezaron construyendo hormigueros, y es probable que sigan construyéndolos eternamente, lo que hace honor a su constancia y a su sentido práctico. Pero el hombre es un ser versátil, y es posible que, como al jugador de ajedrez, le guste sólo la acción, sin importarle el objetivo que se puede alcanzar. Y, ¿quién sabe?, acaso el único objetivo que persigue la humanidad consista en ese esfuerzo, en esa acción; dicho de otro modo, tal vez la vida no tenga meta exterior, meta que, evidentemente, no puede ser más que ese «dos y dos son cuatro», es decir, una fórmula. Ahora bien, «dos y dos son cuatro» es un principio de muerte y no un principio de vida. En todo caso, el hombre teme siempre a ese «dos y dos son cuatro», y yo también le temo.

Cierto que el hombre sólo se ocupa en la busca de ese «dos y dos son cuatro», cruza océanos, arriesga su vida en este empeño..., pero les aseguro que teme encontrarlo, pues cuando dé con él, ya no tendrá nada que hacer. Terminado su trabajo y recibida la paga, los obreros se van a la taberna, y luego completan la noche de esparcimiento de modo que tienen para toda la semana. Pero nuestro hombre es muy diferente. Se observa en él cierta desazón cada vez que alcanza uno de sus objetivos. Desea aproximarse a la meta, pero cuando llega, no se siente satisfecho. Esto es verdaderamente gracioso. Y es que el modo de ser del hombre es algo tan cómico como un buen chiste. En fin, sea como fuere, eso de «dos y dos son cuatro» es algo sumamente desagradable. Yo lo calificaría de procaz. «Dos y dos son cuatro» nos desafía con insolencia. Con los brazos en jarras se planta en medio de nuestro camino y nos escupe al rostro. Admito que eso de «dos y dos son cuatro» es una cosa excelente; pero puesto a alabar, les diré que «dos y dos son cinco» es también, a veces, algo encantador.
Memorias del subsuelo
Fiodor Dostoevski

domingo, 12 de septiembre de 2010

Casualmente

...al final de cuentas la vida es una sucesión de acontecimientos fortuitos, un mapa de caminos que se interceptan en puntos inesperados, un jardín de azares donde ningún suceso tiene sentido, mucho menos motivo, un andar sin poder detenerse hasta que por fin llega el momento definitivo, los científicos dirían que somos partículas en movimiento, las religiones por siempre nos tacharan de seres inferiores, la razón siempre estará en nuestra contra, pero el tiempo ese si no nos perdona, para el tiempo somos piezas indispensables ya que solo nosotros los humanos hemos podido contenerlo en aparatos tan poco sofisticados como los relojes, gracias a esto somos capaces de dar nombre a las casualidades, con los cuales hemos ido trazando el dibujo de nuestra propia existencia...



"Y era como los dos hubiéramos estado viviendo en pasadizos o túneles paralelos, sin saber que íbamos el uno al lado del otro, como almas semejantes en tiempos semejantes, para encontrarnos al fin de esos pasadizos, delante de una escena pintada por mí como en clave destinada a ella sola, como un secreto anuncio de que ya estaba yo allí y que los pasadizos se habían por fin unido y que la hora del encuentro había llegado. ¡La hora del encuentro había llegado! Pero ¿realmente los pasadizos se habían unido y nuestras almas se habían unido? ¡Qué estúpida ilusión mía había sido todo esto! No, los pasadizos seguían paralelos como antes, aunque ahora el muro que los separaba fuera como un muro de vidrio y yo pudiese verla a María como una figura silenciosa e intocable...No, ni siquiera ese muro era siempre así: a veces volvía a ser piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué extraños sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos momentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad, o le había intrigado el lenguaje mudo, la clave de mi cuadro. Y entonces, mientras yo avanzaba siempre por mi pasadizo, ella vivía afuera, esa vida curiosa y absurda en que hay bailes y fiestas y alegría y frivolidad. Y a veces sucedía que cuando yo pasaba frente a una de mis ventanas ella estaba esperándome muda y ansiosa [...]; pero a veces sucedía que ella no llegaba a tiempo o se olvidaba de este pobre ser encajonado, y entonces yo, con la cara apretada contra el muro de vidrio, la veía a lo lejos sonreír o bailar despreocupadamente o, lo que era peor, no la veía en absoluto y la imaginaba en lugares inaccesibles o torpes. Y entonces sentía que mi destino era infinitamente más solitario que lo que había imaginado."


El túnel
Ernesto Sábato.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Como ahora y como antes

...y fue así que pasaste por un tiempo, arrasando con todo a tu paso, llevando contigo el ocaso, y dejando conmigo el desaliento,

te escondiste detrás de las sombras, en los lugares mas oscuros, yo recogía las sobras, y tu olvidos prematuros.

hoy venero primaveras, al comienzo del otoño, en las noches pasajeras, que te alias con el insomnio,

tu susurro se convirtió en fracaso, en un adiós mal pronunciado, tu crees que ha terminado, y el amor tira un zarpazo,

me fue imposible dejarte ahí tirada, en el suelo de un pasado espinoso, tu conservabas tu mirada, y yo un futuro sinuoso,

pero el ayer ya se ha perdido, y el ahora es muy tajante, tu eres un suspiro, y yo un soñador errante,

y el camino ahí sigue, aun sin sus caminantes, el sin ti aun prosigue, como ahora y como antes..



" Y no he vuelto a ver a Nástenka. ¿Entristecer con mi presencia su felicidad, ser un reproche, marchitar las flores que se puso en los cabellos para ir al altar? ¡Jamás, jamás! ¡Que su cielo sea sereno, que su sonrisa sea clara! Yo te bendigo por el instante de alegría que diste al transeúnte melancólico, extraño, solitario... ¡Dios mío! ¿Un instante de felicidad no es suficiente para toda una vida? "


Noches blancas (fragmento)
Fedor Dostoievski

lunes, 6 de septiembre de 2010

Las biografias se escriben en las personas

...las biografías se escriben en las personas, los bellos momentos se guardan en las almas, uno ve quien es a través de estos espejos, que en el futuro prematuro aun te acompañan, y el pasado apunta hacia las miradas que descubren quien eras cuando imaginabas, que la vida seria tan eterna como espontánea, y así las primeras letras de las palabras, que encontraron morada en otra alma, siguen viviendo en los recuerdos, que se impregnaron en una porción de tiempo, y se aferraron a perpetuarlas, como un beso que fue exiliado de las silueta de unos labios, y que ha encontrado refugio en la memoria, de esas partículas de nostalgia, que buscan reconstruir la historia, de un pasado que se desmorona, para convertirse en polvo de sueños, que aveces penden construir verdad, uno puede ver tanto de si en otra persona, que hasta parece que has encontrado, a ese "yo" del pasado que un día perdiste, o que te fue arrebatado de las manos, o que con pretextos lo has dejado, esperando perder la llave del reencuentro, pero los caprichos del azar suelen ser tan osados, como para desbordar un alma en pleno letargo, y desaparecer el tiempo cotidiano, al que llamamos  presente y no pasado, algo de nosotros vamos dejando en los otros, que nos vamos quedando incompletos, porque aunque seguimos caminando, nos encontramos repletos, quizás del escombro de otras almas...




Con más nostalgia que embeleso
recuerda una por una a sus menganas
.
.
de la primera aprendió el cielo
de la segunda asimiló la tierra
de la tercerca la sonrisa virgen
la piel convicta de la cuarta
el palmo a palmo de la quinta
el beso frágil de la sexta
de la séptima el otro el insondable
de la octava el vaivén heterodoxo
de la novena el hagan juego
de la décima el no va más
.
.
en realidad
ya hace algún tiempo que el fulano
sentó cabeza con la undécima
mengana que dormita a su costado.

Repaso historico
Mario Benedetti

sábado, 4 de septiembre de 2010

Cuando te enamoras

...cuando te enamoras sabes que el amor no existe pero añoras, que por un momento cambie la razón que tanto insiste, en pensar que los destinos cambian en unas horas, o segundos cuando la casualidad agobia, en el momento exacto en el que nace una nueva historia, solo bastan dos caminos, para que estos pueden cruzarse, y no siempre dos personas para que estas puedan enamorarse, con un silencio que deja de existir, en el momento oportuno de la palabras que saben decir, que el amor debería ser mas importante que vivir...

"Dios mío, qué grande se hace de pronto una específica persona en el momento de amarla; en cierta forma, aunque acabemos de conocerla, es un averiguar que la hemos amado siempre y sólo ahora nos damos cuenta. En alguna medida puedo decir que en verdad dialogo contigo, Dios, porque te hablo y tu respuesta es justamente la ausencia de respuestas. No es un monólogo porque no me hablo a mí cuando te hablo, ni exclamo "¡Yo mío!" al invocarte. Exactamente lo mismo pasa con el ser que nos deslumbra. No se sabe en dónde surge lo maravilloso; lo más fácil es decir que uno mismo lo inventa, pero una oscura certeza nos dice que no proviene del todo de nosotros: tal vez sea a mitad de camino entre deslumbrado y deslumbrante."

"Contra el amor"
Germán Dehesa

domingo, 29 de agosto de 2010

A tiempo

...a tiempo pasa el tiempo cuando este debe ser,
un remolino callado que se convierte en ayer,
llevando consigo momentos que suelen ser,
recuerdos del pasado que empieza a anochecer.

a tiempo pasa el tiempo cuando este deja de ser,
aquel instante perfecto que se empieza a desvanecer,
dejando consigo un silencio de esos que suelen ser,
vestigios de una vida que empieza a atardecer.

y a tiempo pasa el tiempo cuando este ahora es,
un palpitar cotidiano que parece retroceder,
en busca de los recuerdos de lo que ahora ya no es,
el primer momento del día que empieza a amanecer...


"Las cosas hermosas, las obras de arte, los objetos
sagrados, sufren, como nosotros, los efectos
imparables del paso del tiempo. Desde el mismo
instante en que su autor humano, consciente o no de
su armonía con el infinito, les pone punto final y las
entrega al mundo, comienza para ellas una vida que, a
lo largo de los siglos, las acerca también y a la muerte.
Sin embargo, ese tiempo que a nosotros nos marchita
y nos destruye, a ellas les confiere una nueva forma de
belleza que la vejez humana no podría ni siquiera
soñar en alcanzar; por nada del mundo hubiera
querido ver reconstruido el Coliseo, con todos sus
muros y gradas en perfecto estado, y no hubiera dado
nada por un Partenón pintado de colores chillones o
una Victoria de Samotracia con cabeza."

El último Catón
Matilde Asensi

jueves, 26 de agosto de 2010

28

...no llego con mas ni menos si ni con lo que es,
errores y aciertos que hoy ya poco han de ser,
me quedo en lo efímero del suceso de vivir,
hay que hacerle honor al tiempo por existir,
hoy es así que me encuentro con un año mas,
que mirándome a los ojos pestañea hacia atrás,
soy feliz y soy triste como debe ser,
en proporción igual para a nadie ofender,
mi vida es plena y así mi muerte sera,
no hay nada porque arrepentirse,
al contrario hay mucho porque brindar,
al rededor de mi brilla la oscuridad,
y los arboles que han caído aprenden a bailar,
hoy hay mas motivos para ser feliz
la tristeza que aun cargo aprenderá a volar,
hoy que el futuro me ha alcanzado una vez mas,
un año mas de vida, un año mas para jugar,
al suceso de haber llegado ha este lugar,
donde mi alma ha aprendido a ser fugaz...


A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de muy lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta.


... Y tú en verdad la atravesarás, claro está. La violenta tormenta de arena. La tormenta de arena metafísica y simbólica. Pero por más metafísica y simbólica que sea, te rasgará cruelmente la carne como si de mil cuchillas se tratase. Muchas personas han derramado allí su sangre y tú, asimismo, derramarás allí la tuya. Sangre caliente y roja. Y esa sangre se verterá en tus manos. Tu sangre y también, la sangre de los demás.


Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. ¡ No! Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. Pero una cosa sí quedará clara. Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella. Y ahí estriba el significado de la tormenta de arena.

domingo, 22 de agosto de 2010

Mis letras

...yo he aprendido a llorar letras,
a saciar mis ganas de existir con las palabras,
cuando quiero puedo inventar un sueño,
construir vidas, historias y miradas,
extirpar de mi alma algunos sentimientos,
apagar y prender mis pensamientos,
con mis letras he viajado a tantos lados,
algunos reales y otros tantos inventados,
también con ellas me he emborrachado,
les he contado lo que nadie sabe de mi vida,
he escondido entre sus letras despedidas,
amores baratos y algunos que estorban todavía,
con su fuerza he apago mil hogueras,
y he volado hasta donde no existen fronteras,
a mis letras yo no busco que las lean,
solo surgen como si en mi alma depronto florecieran...


Si digo pan
y mi poema no convoca
a los hambrientos a la mesa,
es porque la palabra ya no sirve
y la poesía exige otro lenguaje.

 

Si digo amor
y mi poema no provoca
una tormenta de besos y canciones,
es porque la palabra perdió su magia
y la poesía debe buscar una nueva voz.

 

Si digo vida
y mi poema no revienta
un alba de luceros y primaveras,
es porque la palabra quedó sin dioses
y la poesía debe estar al servicio del hombre.

 

Si digo libertad
y mi poema no revoluciona
la conciencia de los sedientos de paz,
es porque la palabra dejó de ser instrumento
y la poesía está obligada a cambiar de poetas.

Fragmento de: Poemas y Canciones de Amor y Libertad
Gilberto Ramírez Santacruz

miércoles, 18 de agosto de 2010

No creo en un Dios

...no puedo creer en un Dios que sea como el que pintan, 
ni en el amor de conceptos sin que estos en realidad existan,
los que piensan que el amor cabe en las paginas de un libro,
no toman en cuenta que en Dios hay mas que un sustantivo.

no creo que este esperando que mi voz su nombre repita,
si con su silencio el hace nuestra existencia bendita,
no puedo creer en un cielo que este mas allá del universo,
ni en un tiempo tan eterno como para perpetuar  un beso.

mucho menos creo tampoco que Él cuida de nuestras vidas,
pues esto haría que estas se volvieran tan aburridas,
tal vez nos escucha como a un padre que a su hijo pone atención,
pero que no cambia nuestro rumbo para no caer en contradicción

pero sobre todo no creo en un Dios que ya no crea en el amor
por tantas cosas que pasan en el mundo que causan mucho dolor,
pues también nos hizo libres para cumplir con la misión,
de llegar a ser por nosotros mismos parte de su creación...



Amiga mía, ¿tú preguntas
quién ordena que arda el
habla del inválido?

Vamos a soltar las palabras
como un jardín, cuál ámbar y monda:
con distracción y generosamente,
apenas, apenas, apenas.

No hay que mencionar
porqué con tanta ceremonia
la rubia y el limón
han salpicado las hojas.

Ni a quién lloró en las púas
y por las varas se metió
en las notas, hacia el estante
a través de las persianas.

Ni a quien manchó con serbas
la alfombra, tras la puerta,
y al lado, palpitantes,
las letras en cursiva.

¿Preguntas quién ordena
que agosto sea largo,
para quién nada es pequeño,
y quién da el acabado
a las hojas del arce
y desde los días del Eclesiastés
no ha abandonado su puesto
labrando el alabastro?

¿Preguntas quién ordena
que los labios de los asteres y lirios
de septiembre sufran?
¿Que la hojita del sauce,
de las cariátides canosas
haya volado
a la humedad de las losas
de otoñales hospitales?

¿Preguntas quién lo ordena?:
El Dios Omnipotente del amor,
el de los Yagáilov y las Yadvigas.*

No sé si habrá sido resuelto
el enigma de la nada de ultratumba,
pero la vida es minuciosa
como el silencio otoñal.

Epílogo

Boris Pasternak
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