miércoles, 4 de septiembre de 2013

Te dibuje en mi cama

...te dibuje en mi cama, te recite en mis labios, te esculpí en mis ojos, te soñé atravesando la puerta, mientras dejabas caer un vestido de seda sobre la ansiosa alfombra de un cuarto que quizás no exista, de una noche sin calendario, de una luna sin ventana, en este baúl de sombras y destellos, inmovilizas mis ojos con tus palabras, bajas la marea a mi ansiedad, y me invitas un sueño, de pieles suaves y tersas, y la oscuridad toma forma también sabor, lentamente te deslizas sobre mi cuerpo, que agoniza en una precaria armonía, mientras imprimes tu figura en mi cuerpo, al tono de tu lengua, húmeda y cálida, doblegas mis bastiones, redimes mis angustias, pasas por mi alma, la vuelves plástica, dejas tu magia con tus manos en cada parte de mi cuerpo, me acaricias y me estrujas con cierto afán de misterio, paseas tus senos por mi cara, desorbitas mi corazón, es tu forma de suavizar mi pecho, de enarbolar mi sexo, por el que pasea también tu lengua, por donde se dejan mirar tus labios y tus ojos viéndome con ese gesto de no pasa nada, solo es que tiembla el universo, como retiembla mi cuerpo en espasmos que dejan de ser mudos, entre un manantial de saliva, humedad de la vida, no encuentro tus manos, están perdidas, avanzas sobre mi a paso lento, amenazante, te dejas caer sobre mi, como si hubiéramos sido hechos en dos partes, como si te hubiera encontrado, pasas por mi mente, hasta que le llega el calor, que provocan tus sonidos, que provoca la humedad de esta unión, y aparecen tus brazos que se envuelven sobre mi cuello y también tus manos que se adhieren a mi espalda, y tus movimientos se vuelven una danza, un ir y venir de la vida, tus labios encuentran los míos, mojamos nuestros cuerpos y nuestras almas al ritmo de tus caderas, mientras mis manos te toman por la cintura, poniendo a ritmo nuestras semblanzas en este paisaje de amor y deseo, pero ambos sabemos que esto es un sueño, un residuo del amor que busca no olvidarse de nosotros, y que hoy se ha convertido en recuerdo…


 Amado señor mío no tengas miedo, no te muevas, permanece en silencio, nadie nos verá. Sigue así, quiero mirarte, yo te he mirado mucho, pero no eras para mí, no te acerques, te lo ruego, quédate donde estás, tenemos una noche para nosotros, y yo quiero mirarte, nunca te he visto así, tu cuerpo para mí, tu piel, cierra los ojos, y acaríciate, te lo ruego. No abras los ojos si te es posible, y acaríciate, son tan hermosas tus manos, he soñado con ellas tantas veces, ahora las quiero ver, me gusta verlas sobre tu piel, así, te lo ruego, continúa, no abras los ojos, yo estoy aquí, nadie nos puede ver y yo estoy cerca de ti, acaríciate, amado señor mío, acaricia tu sexo, te lo ruego, despacio. Es hermosa tu mano en tu sexo, no te detengas, a mí me gusta mirarla y mirarte, amado señor mío, no abras lo ojos, todavía no, no debes tener miedo, estoy cerca de ti, ¿me sientes?, estoy aquí, te puedo rozar, esto es seda, ¿la sientes?, es la seda de mi vestido, no abras los ojos y tendrás mi piel. Tendrás mis labios, cuando te toque por primera vez será con mis labios, tú no sabrás dónde, de repente sentirás el calor de mis labios sobre ti, no puedes saber donde si no abres los ojos, no los abras, sentirás mi boca donde no sabes, de repente. Tal vez sea en tus ojos, apoyaré mi boca sobre los párpados y las pestañas, sentirás entrar el calor en tu cabeza, y mis labios en tus ojos, dentro, o tal vez sea en tu sexo, apoyaré mis labios, allá abajo, y los abriré bajando poco a poco. Dejaré que tu sexo entreabra mi boca, entrando entre mis labios y empujando mi lengua, mi saliva descenderá por tu piel hasta tu mano, mi beso y tu mano, uno dentro de la otra, sobre tu sexo. Hasta que al final te bese en el corazón, porque te deseo, morderé la piel que late sobre tu corazón, porque te deseo, y con el corazón entre mis labios tú serás mío de verdad, con mi boca en el corazón tú serás mío para siempre, si no me crees abre los ojos, amado señor mñio, y mírame, soy yo, quién podrá borrar este instante que sucede, y este cuerpo mío ya sin seda, tus manos que lo tocan, tus ojos que lo miran. Tus dedos en mi sexo, tu lengua sobre mis labios, tú que te deslizas debajo de mí, aferras mis caderas, me levantas, dejas que me deslice sobre tu sexo, despacio,quién podrá borrar esto, tú dentro de mí moviéndote lentamente, tus manos en mi rostro, tus dedos en mi boca, el placer en tus ojos, tu voz, te mueves lentamente pero hasta hacerme daño, mi placer, mi voz. Mi cuerpo sobre el tuyo, tu espalda que me alza, tus brazos que no dejan que me marche, los golpes dentro de mí, es violencia dulce, veo tus ojos que buscan en los míos, quieren saber hasta donde hacerme daño, hasta donde quieras, amado señor mío, no hay final, no acabará, ¿lo ves?, nadie podrá borrar este instante que sucede, para siempre echarás la cabeza hacia atrás, gritando, para siempre cerraré los ojos separando las lágrimas de mis pestañas, mi voz dentro de la tuya, tu violencia que me tiene aferrada, no queda ya tiempo para huir ni fuerza para resistirse, tenía que ser este instante, y este instante es, créeme, amado señor mío, este instante existirá, de ahora en adelante, existirá hasta el final. No nos veremos más, señor. Lo que era para nosotros, lo hemos hecho, y vos lo sabéis. Creedme: lo hemos hecho para siempre. Preservad vuestra vida resguardada de mi. Y no dudéis un instante, si fuese útil para vuestra felicidad, en olvidar a esta mujer que ahora os dice, sin añoranza, adiós.

2 comentarios:

Nicte Barrera dijo...

Tu si que sabes aprovechar el tiempo... muy bueno amo!!!

Rimes dijo...

Creo que esa carta es. la carta de tu vida, la manera de describir cada detalle de tan perfecta unión me conmueve.
Mi abuelita me decía que recordar, era en cierta forma volver a vivir, aunque haya pasado el tiempo nuestros queridos vuelven a recordarnos su paso por nuestras vidas.
Un abrazo Pedro Daniel.

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