jueves, 28 de marzo de 2013

Los dias soleados

…susurro al viento las notas de otros tiempos, ambrosia de un silencio prolongado, quizás desviado hacia las hecatombes internas que ahora invernan en el hastió de lo superfluo que hoy por siniestro cayo al olvido, un recorrido por la memoria, surco de historia, pasos sin ruido, no hubo mas gloria que lo vivido, siendo elocuente, vistes de ausente, portas contigo el desatino, los des fortunios de un mal destino, bajo el dominio de la sapiencia que ya no piensa solo y contigo, un abandono bien decorado, bisutería de lo esperado, se han prolongado las incoherencias, sin mas carencias que lo olvidado, en el pasado gotas del tiempo, acurrucado en fantasías, mitomanía de un amor ya mutilado, que vive en un frio lugar de augurios ya reciclados, no he mejorado en ese arte que es olvidarte los dias soleados...





Se sintió enfermo de deseo.

Se había alejado del mar y se encontraba ahora en plena ciudad, cerca del mercado. En la esquina, una puta surgió del hueco de una puerta. Sostenía por encima de la cabeza un paraguas desplegado.

Ella le dijo:

- ¿Vienes, chato?

Él la miró:

- ¿Para qué?

Se quedo bastante sorprendida. No supo hacer otra cosa que repetir:

- ¿Vienes, chato?

Él volvió a preguntar:

- ¿Para qué?

Ella prosiguió con su melopea:

- Para ti sólo serán cien pavos.

Él se encogio de hombros:

- Cien pavos, y ni siquiera sabe explicarme para qué.

Ella se irritaba:

- Déjate de cuentos, guapetón. Cien pavos no es caro. Mirá si estoy bien hecha.

Él la examinó:

- Lo que no me gusta es el paraguas.

Se fue. Ella gritaba:

- Cochino, granuja, patán.

Se sentía enfermo de deseo. Helena.

Helena. Helena.

Helena.

[...]

Esperaron el tranvía un largo rato, luego entraron en el bosque. Caminaron entre los árboles de sílex y bajo sus pires se fragmentaban hasta convertirse en polvo hojas grises y metálicas. Hacía mucho frío.

- ¿No tienes demasiado frío? -preguntó Lehameau.

- Oh no. Cuando estoy con usted me da calor.

- ¿Es verdad? -preguntó Lehameau riendo-. Yo también, sabes -añadió entonces muy serio-, cuando tu estas conmigo, ya no pienso en el frío, en la dureza del tiempo.

- ¿Es usted desgraciado, señor Bernard?

- ¿Yo? No. ¿Por qué piensas que puedo ser desgraciado? No soy desgraciado. No soy feliz, no es lo mismo. Pero tampoco busco ser feliz. Pero tú eres aún demasiado pequeña, demasiado joven, para entenderlo.

[...]

Leía El Diario de un Burgués de París, en tiempos de Carlos VI y Carlos VII: Item, en ese tiempo estaban los lobos tan hambrientos que desenterraban con sus patas los cuerpos de las gentes que enterraban en los pueblos y en los campos; pues por todas partes se encontraban muertos en los campos y en las ciudades, debido a la grande pobreza, al rigor del tiempo y al hambre que sufrían, por la maldita guerra que seguía aumentando de día en día, de mal en peor.

La cosa duraba así durante páginas y páginas. No era nada divertida la Historia, pensaba la señora Durtertre, los hombres nunca llegarían a salir de ahí, se desesperaba. Y decir que, hacían tan sólo tres años, había aún montones de gente que no sólo se creían felices sino que también pensaban que la cosa seguiría siempre así, incluso mejorando, y otros para quienes la Paz había bajado a la tierra para establecerse para siempre. La señora Durtertre suspiró y luego volvió a su lectura: Item, en ese tiempo había una gran mortandad, y todos morían de calor que en la cabeza les cogía y luego la fiebre; y morían...

[...]

- Qué tiempo, qué tiempo -murmuró la señora Dutertre.

- Un tiempo de invierno -dijo Lehameau alegremente-. Un tiempo de febrero. Si la nieve no cae en invierno, ¿cuándo caerá? Es mejor que caiga en invierno que en verano, ¿no le parece?

- Sí, claro. Así hay que tomarse la vida, Bernard, la vida de los hombres, no es como el tiempo. A partir de un cierto momento ya no para de nevar. Nieva, nieva, no para de nevar, se convierte en un pesado dolor, no puede usted saberlo, y el buen tiempo no volverá, uno puede estar seguro.

- Es también mucho mejor que nieve cuando uno es viejo que cuando uno es joven, ¿no le parece? Y además la nieve es muy bonita también: la nieve de verdad.

[...]

Afuera nunca había hecho tanto frío.

Un duro invierno
Raymond Queneau

miércoles, 20 de marzo de 2013

Microrrelatos (Soledad)

Punto y coma
...abrió los ojos y se encontró más solo que en aquel largo sueño...

Una gran tristeza
...la lluvia no tenía más gotas para ese tipo de tristeza...

La dejada
...las golondrinas le merodeaban cual aves de rapiña...

Cuando asi se despedian
…la puerta del tren se cerró y su alma se quedo afuera…

El periodico llego muy tarde
…se quedo sin aliento antes de quedarse sin respirar…

Adicto a la luna
…triste fue cuando la luna ya no le fue suficiente…

Un gato superticioso
…aquel gato negro hacia todo lo posible para no toparse con ella…

Tantos recuerdos
…tiro su diario pero no podía tirar el cielo…

Tirarlas no basto
…sintió un escalofrió al encontrar aquellas cartas en su cabeza…

Cambio de sentidos
…la oscuridad tenia olor, el silencio sabor y la soledad se podía tocar…

Monotonia
…la cama se volvió aquel mundo de quien nadie habla…

Insomnio
…la mañana llego pero otra noche lo esperaba…

Lugar de besos
…si aquella banca hablara los besos serian mudos…

Era hora
…la neblina le rosaba los talones…

El rey
…se perdió buscando aquella rosa que aquel príncipe había dejado…





LA OVEJA NEGRA - AUGUSTO MONTERROSO

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada. Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque. Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

UN SUEÑO - JORGE LUIS BORGES

En un desierto lugar del Irán hay una no muy alta torre de piedra, sin puerta ni ventana. En la única habitación (cuyo piso es de tierra y que tiene la forma de círculo) hay una mesa de maderas y un banco. En esa celda circular, un hombre que se parece a mi escribe en caracteres que no comprendo un largo poema sobre un hombre que en otra celda circular escribe un poema sobre un hombre que en otra celda circular...El proceso no tiene fin y nadie podrá leer lo que los prisioneros escriben.

EL POZO - LUIS MATEO DÍEZ

Mi hermano Alberto cayó al pozo cuando tenía cinco años. Fue una de esas tragedias familiares que sólo alivian el tiempo y la circunstancia de la familia numerosa. Veinte años después mi hermano Eloy sacaba agua un día de aquel pozo al que nadie jamás había vuelto a asomarse. En el caldero descubrió una pequeña botella con un papel en el interior. "Este es un mundo como otro cualquiera", decía el mensaje.

HABLABA Y HABLAMA - MAX AUB

Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba. Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no hacía más que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera, venía y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo le daba. ¿Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses. Además hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el baño: que si esto, que si aquello, que si lo de más allá. Le metí la toalla en la boca para que se callara. No murió de eso, sino de no hablar: se le reventaron las palabras por dentro.

LA MANO - RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA

El doctor Alejo murió asesinado. Indudablemente murió estrangulado. Nadie había entrado en la casa, indudablemente nadie, y aunque el doctor dormía con el balcón abierto, por higiene, era tan alto su piso que no era de suponer que por allí hubiese entrado el asesino. La policía no encontraba la pista de aquel crimen, y ya iba a abandonar el asunto, cuando la esposa y la criada del muerto acudieron despavoridas a la Jefatura. Saltando de lo alto de un armario había caído sobre la mesa, las había mirado, las había visto, y después había huido por la habitación, una mano solitaria y viva como una araña. Allí la habían dejado encerrada con llave en el cuarto.

Llena de terror, acudió la policía y el juez. Era su deber. Trabajo les costó cazar la mano, pero la cazaron y todos le agarraron un dedo, porque era vigorosa corno si en ella radicase junta toda la fuerza de un hombre fuerte. ¿Qué hacer con ella? ¿Qué luz iba a arrojar sobre el suceso? ¿Cómo sentenciarla? ¿De quién era aquella mano? Después de una larga pausa, al juez se le ocurrió darle la pluma para que declarase por escrito. La mano entonces escribió: «Soy la mano de Ramiro Ruiz, asesinado vilmente por el doctor en el hospital y destrozado con ensañamiento en la sala de disección. He hecho justicia».

CARTA DEL ENAMORADO - JUAN JOSÉ MILLÁS

Hay novelas que aun sin ser largas no logran comenzar de verdad hasta la página 50 o la 60. A algunas vidas les sucede lo mismo. Por eso no me he matado antes, señor juez.

LA MUERTE EN SAMARRA - GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ (Adaptación)

El criado llega aterrorizado a casa de su amo.

-Señor -dice- he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho una señal de amenaza.

El amo le da un caballo y dinero, y le dice:

-Huye a Samarra.

El criado huye. Esa tarde, temprano, el señor se encuentra la Muerte en el mercado.

-Esta mañana le hiciste a mi criado una señal de amenaza -dice.

-No era de amenaza -responde la Muerte- sino de sorpresa. Porque lo veía ahí, tan lejos de Samarra, y esta misma tarde tengo que recogerlo allá.

LA MANZANA - ANA MARÍA SHUA

La flecha disparada por la ballesta precisa de Guillermo Tell parte en dos la manzana que está a punto de caer sobre la cabeza de Newton. Eva toma una mitad y le ofrece la otra a su consorte para regocijo de la serpiente. Es así como nunca llega a formularse la ley de gravedad.

EL EMPERADOR DE CHINA - MARCO DENEVI

Cuando el emperador Wu Ti murió en su vasto lecho, en lo más profundo del palacio imperial, nadie se dio cuenta. Todos estaban demasiado ocupados en obedecer sus órdenes. El único que lo supo fue Wang Mang, el primer ministro, hombre ambicioso que aspiraba al trono. No dijo nada y ocultó el cadáver. Transcurrió un año de increíble prosperidad para el imperio. Hasta que, por fin, Wang Mang mostró al pueblo el esqueleto pelado, del difunto emperador. ¿Veis? -dijo - Durante un año un muerto se sentó en el trono. Y quien realmente gobernó fui yo. Merezco ser el emperador.

El pueblo, complacido, lo sentó en el trono y luego lo mató, para que fuese tan perfecto como su predecesor y la prosperidad del imperio continuase.

CALIDAD Y CANTIDAD - ALEJANDRO JODOROWSKY

No se enamoró de ella, sino de su sombra. La iba a visitar al alba, cuando su amada era más larga

PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO - JOSÉ LEANDRO URBINA

Mientras el sargento interrogaba a su madre y su hermana, el capitán se llevó al niño, de una mano, a la otra pieza...

- ¿Dónde está tu padre? - preguntó

- Está en el cielo - susurró él.

- ¿Cómo? ¿Ha muerto? - preguntó asombrado el capitán.

- No - dijo el niño -. Todas las noches baja del cielo a comer con nosotros. El capitán alzó la vista y descubrió la puertecilla que daba al entretecho.

AMENAZAS - WILLIAM OSPINA

-Te devoraré -dijo la pantera.

-Peor para ti -dijo la espada.

ESTE TIPO ES UNA MINA - LUISA VALENZUELA

No sabemos si fue a causa de su corazón de oro, de su salud de hierro, de su temple de acero o de sus cabellos de plata. El hecho es que finalmente lo expropió el gobierno y lo está explotando. Como a todos nosotros.

LA VERDAD SOBRE SANCHO PANZA - FRANK KAFKA

Sancho Panza, que por lo demás nunca se jactó de ello, logró, con el correr de los años, mediante la composición de una cantidad de novelas de caballería y de bandoleros, en horas del atardecer y de la noche, apartar a tal punto de sí a su demonio, al que luego dio el nombre de Don Quijote, que éste se lanzó irrefrenablemente a las más locas aventuras, las cuales empero, por falta de un objeto predeterminado, y que precisamente hubiese debido ser Sancho Panza, no hicieron daño a nadie.

Sancho Panza, hombre libre, siguió impasible, quizás en razón de un cierto sentido de la

responsabilidad, a Don Quijote en sus andanzas, alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento hasta su fin.

(SIN TÍTULO) - GABRIEL JIMÉNEZ EMAN

Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.

martes, 19 de marzo de 2013

Haikus Catrina

Si amanece hoy,
El sol que ya no quema,
Duerme la nieve.

Tiempo sin fin
No siempre es primavera
Canta cigarra

La luz distraída
De siluetas y sombras
Lágrima y flor.

Los días caminan,
En laderas sinuosas,
Dejas de ser.

Luz en la espiga,
Senderos en el mar
Alma que va.

Ondea el adiós,
Atardece la vida
Es hora de irse.





Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo,

como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,

todo eso es tan poco,
yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.

Una carta de amor

Julio Cortázar

lunes, 18 de marzo de 2013

Estas en donde debes estar

...y después de una mirada, vinieron aquellos segundos, que llegaron a ser la sentencia de estos recuerdos, disfrazados de ayer, perpetuados en hoy, sublevados en mi cabeza, de repentina inspiración fatídica y sumos sentimientos suicidas, en el transitar de mis abruptas conciencias y morales mellizas, me he topado con tus silencios, he tropezado con tus sonrisas, he platicado con tu voz y una cínica nostalgia me ha consternado pero aun así estas donde deberías estar, donde decidí dejarte, antes de precipitarme al olvido, pese a la melancolía de los días de lluvia, y la soledad de las noches detrás de mis parpados, la felicidad ha tomado asiento, el amor se transformo en primavera y tu estas en donde debes estar…





Una vez más hasta cuándo
acaso un día entero como siempre
la taquicardia el miedo
calmantes
este fuego
helado en la cúpula del estómago
este vómito
quieto
en constante acumulación
a veces devorado por el dolor
de otra angustia aún
más hambrienta
hasta cuando mañana y ayer y hoy de nuevo
quiste cada vez más enraizado
honda escocedura de estertores
donde el clavo ardiente de un latido
entero
cumplido
resuelto
es urgente como el suicidio

Una vez mas 
Luis Eduardo Aute

miércoles, 13 de marzo de 2013

No me mires

...quise decir que si el tiempo encuentra el camino de vuelta, me gustaría esculpir con palabras una estatua de aquel momento, tallada a suspiros, labrada de sueños, forjada de ti, quise decir que si este corazón no fuera tan manco pintaría el paisaje que reflejan tus ojos, delinearía tu alma, trazaría tus siluetas, atraparía tus sombras y también tu luz,  llenaría mi lienzo de ti, quise decir que si la vida claudica, y los retoños no vuelven esta primavera, y las aves deciden jamas regresar, y las lunas llenas encontraran otro lugar, encontraría algún sitio, un espacio silente, una luz remanente, con deseo pueril te invitaría a partir, sin afán de destino, sin presagio, sin camino, quise decir, que si a caso un universo nos jugara mal, y aparecieras de pronto en una de esas calles sin nombre, en alguna ciudad de las que fácil se olvidan, en aquellas horas donde no es de día ni de noche, y nuestras vistas se cruzaran, por favor no me mires...





tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

Viceversa
Mario Benedetti

lunes, 25 de febrero de 2013

Amor residual

...el tiempo se hizo memoria y los suspiros palabras no conjugadas, los días fueron cayendo uno a uno sobre la piel de tus silencios, los recuerdos se volvieron nubes grises casi sin forma, sin razón de ser, tu luz se fue apagando pero nunca llego a ser oscuridad, la penumbra de mi alma tomo tu lugar, tu mirada eclipsada en el menguar de mi ser, el corazón agrietado, los sueños dormidos, el olvido reina por mis lares, pero un recuerdo, solo uno me traen los mares y las estrellas, huiste con ellas, enfermaste de realidades, y te escapaste del verdadero amor, pero la luna  tiene bondades y aveces llegas con ella en forma de amor residual...





Si me preguntáis en dónde he estado
debo decir "Sucede".
Debo de hablar del suelo que oscurecen las piedras,
del río que durando se destruye:
no sé sino las cosas que los pájaros pierden,
el mar dejado atrás, o mi hermana llorando.
Por qué tantas regiones, por qué un día
se junta con un día? Por qué una negra noche
se acumula en la boca? Por qué muertos?

Si me preguntáis de dónde vengo tengo que conversar con
cosas rotas,
con utensilios demasiado amargos,
con grandes bestias a menudo podridas
y con mi acongojado corazón.

No son recuerdos los que se han cruzado
ni es la paloma amarillenta que duerme en el olvido,
sino caras con lágrimas,
dedos en la garganta,
y lo que se desploma de las hojas:
la oscuridad de un día transcurrido,
de un día alimentado con nuestra triste sangre.

He aquí violetas, golondrinas,
todo cuanto nos gusta y aparece
en las dulces tarjetas de larga cola
por donde se pasean el tiempo y la dulzura.
Pero no penetremos más allá de esos dientes,
no mordamos las cáscaras que el silencio acumula,
porque no sé qué contestar:
hay tantos muertos,
y tantos malecones que el sol rojo partía,
y tantas cabezas que golpean los buques,
y tantas manos que han encerrado besos,
y tantas cosas que quiero olvidar.


No hay olvido (Sonata)
Pablo Neruda

viernes, 25 de enero de 2013

Homo sapiens

…vivimos atrapados en la sociedad del engaño, los tiempos de la mentira y de lo espurio, donde todo se sugiere pero nada se comprueba, de las cortinas de humo, de la turbiedad de las cosas, del pensamiento apócrifo, de las leyes contradictorias, donde es fácil ser deportista y engañar por mucho tiempo al mundo, o cometer crímenes en países ajenos y salir como héroe nacional, donde no se aclaran las evidencias de la mala política, donde adornamos con eufemismos la mala democracia, el mal proceder de las cosas, donde aplaudimos a personas que se han hecho millonarios utilizando sin permiso el intelecto de otros, donde es mas importante la vida personal de un joven cantante que los 870 millones de personas que pasan hambre en el mundo, donde hemos colaborado para el surgimiento de grandes compañías tecnológicas, pero no hemos logrado encaminarlas para el bien común, para hacer del mundo un lugar mejor, donde nos olvidamos que las armas fueron inventadas para matar y la economía para hacer mas ricos a los ricos y mas pobres a los pobres, vivimos tiempos retrogradas, en donde el esclavismo aun es reciente, donde grandes instituciones fundamentadas en la benevolencia de un Dios se han encargado de perjudicar mas que ayudar al ser humano, donde es mas importante bloquear económicamente a un país que colaborar en el crecimiento de otros, en donde el amor ha aprendido a disfrazarse de cosas superfluas, tal vez es como el homo sapiens ha perdurado desde hace 2.5 millones de años fregándose a los otros homos y a cuanto pobre animal que se ha puesto en su camino, pero nada de tristeza en este asunto, es nuestra naturaleza, gateamos apenas en los linderos de una era, donde quizás algún día lo único que nos quede por destruir seamos nosotros mismos…


La pobreza mata cada año, en el mundo, más gente que toda la segunda guerra mundial, que a muchos mató. Pero, desde el punto de vista del poder, el exterminio no viene mal, al fin y al cabo, si en algo ayuda a regular la población, que está creciendo demasiado. Los expertos denuncian los excedentes de población al sur del mundo, donde las masas ignorantes no saben hacer otra cosa que violar el sexto mandamiento, día y noche: las mujeres siempre quieren y los hombres siempre pueden. ¿Excedentes de población en Brasil, donde hay diecisiete habitantes por kilómetro cuadrado, o en Colombia, donde hay veintinueve? Holanda tiene cuatrocientos habitantes por kilómetro cuadrado y ningún holandés se muere de hambre; pero en Brasil y en Colombia un puñado de voraces se queda con todo. Haití y El Salvador son los países más superpoblados de las Américas, y están tan superpoblados como Alemania.
El poder, que practica la injusticia y vive de ella, transpira violencia por todos los poros. Sociedades divididas en buenos y malos: en los infiernos suburbanos acechan los condenados de piel oscura, culpables de su pobreza y con tendencia hereditaria al crimen: la publicidad les hace agua la boca y la policía los echa de la mesa. El sistema niega lo que ofrece, objetos mágicos que hacen realidad los sueños, lujos que la tele promete, las luces de neón anunciando el paraíso en las noches de la ciudad, esplendores de la riqueza virtual: como bien saben los dueños de la riqueza real, no hay valium que pueda calmar tanta ansiedad, ni prozac capaz de apagar tanto tormento. La cárcel y las balas son la terapia de los pobres.
Hasta hace veinte o treinta años, la pobreza era fruto de la injusticia. Lo denunciaba la izquierda, lo admitía el centro, rara vez lo negaba la derecha. Mucho han cambiado los tiempos, en tan poco tiempo: ahora la pobreza es el justo castigo que la ineficiencia merece. La pobreza puede merecer lástima, en todo caso, pero ya no provoca indignación: hay pobres por ley de juego o fatalidad del destino. Tampoco la violencia es hija de la injusticia. El lenguaje dominante, imágenes y palabras producidas en serie, actúa casi siempre al servicio de un sistema de recompensas y castigos, que concibe la vida como una despiadada carrera entre pocos ganadores y muchos perdedores nacidos para perder. La violencia se exhibe, por regla general, como el fruto de la mala conducta de los malos perdedores, los numerosos y peligrosos inadaptados sociales que generan los barrios pobres y los países pobres. La violencia está en su naturaleza. Ella corresponde, como la pobreza, al orden natural, al orden biológico o, quizá, zoológico: así son, así han sido y así seguirán siendo. La injusticia, fuente del derecho que la perpetúa, es hoy por hoy más injusta que nunca, al sur del mundo y al norte también, pero tiene poca o ninguna existencia para los grandes medios de comunicación que fabrican la opinión pública en escala universal.
El código moral del fin del milenio no condena la injusticia, sino el fracaso. Robert McNamara, que fue uno de los responsables de la guerra del Vietnam, escribió un libro donde reconoció que la guerra fue un error. Pero esa guerra, que mató a más de tres millones de vietnamitas y a cincuenta y ocho mil norteamericanos, no fue un error porque fuera injusta, sino porque los Estados Unidos la llevaron adelante sabiendo que no la podían ganar. El pecado está en la derrota, no en la injusticia. Según McNamara, ya en 1965 había abrumadoras evidencias que demostraban la imposibilidad del triunfo de las fuerzas invasoras, pero el gobierno norteamericano siguió actuando como si la victoria fuese posible. El hecho de que los Estados Unidos hayan pasado quince años practicando el terrorismo internacional para imponer, en Vietnam, un gobierno que los vietnamitas no querían, está fuera de cuestión. Que la primera potencia militar del mundo haya descargado, sobre un pequeño país, más bombas que todas las bombas arrojadas durante la segunda guerra mundial es un detalle que carece de importancia.
Al fin y al cabo, en su larga matanza, los Estados Unidos habían estado ejerciendo el derecho de las grandes potencias a invadir a quien sea y obligar a lo que sea. Los militares, los mercaderes, los banqueros, y los fabricantes de opiniones y de emociones de los países dominantes tienen el derecho de imponer a los demás países dictaduras militares o gobiernos dóciles, pueden dictarles la política económica y todas las políticas, pueden darles la orden de aceptar intercambios ruinosos y empréstitos usureros, pueden exigir servidumbre a sus estilos de vida y pueden digitar sus tendencias de consumo.
Es un derecho natural, consagrado por la impunidad con que se ejerce y la rapidez con que se olvida. La memoria del poder no recuerda: bendice. Ella justifica la perpetuación del privilegio por derecho de herencia, absuelve los crímenes de los que mandan y proporciona coartadas a su discurso. La memoria del poder, que los centros de educación y los medios de comunicación difunden como única memoria posible, sólo escucha las voces que repiten la aburrida letanía de su propia sacralización. La impunidad exige la desmemoria. Hay países y personas exitosas y hay países y personas fracasadas, porque los eficientes merecen premio y los inútiles, castigo. Para que las infamias puedan ser convertidas en hazañas, la memoria del norte se divorcia de la memoria del sur, la acumulación se desvincula del vaciamiento, la opulencia no tiene nada que ver con el despojo. La memoria rota nos hace creer que la riqueza y la pobreza vienen de la eternidad y hacia la eternidad caminan, y que así son las cosas porque Dios, o la costumbre, quieren que así sean.
Octava maravilla del mundo, décima sinfonía de Beethoven, undécimo mandamiento del Señor: por todas partes se escuchan himnos de alabanza al mercado libre, fuente de prosperidad y garantía de democracia. La libertad de comercio se vende como nueva, pero tiene una historia larga. Y esa historia tiene mucho que ver con los orígenes de la injusticia, que en nuestro tiempo reina como si hubiera nacido de un repollo, o de la oreja de una cabra: hace tres o cuatro siglos, Inglaterra, Holanda y Francia ejercían la piratería, en nombre de la libertad de comercio, mediante los buenos oficios de sir Francis Drake, Henry Morgan, Piet Heyn, Franzois Lolonois y otros neoliberales de la época; la libertad de comercio fue la coartada que toda Europa usó para enriquecerse vendiendo carne humana, en el tráfico de esclavos; cuando los Estados Unidos se independizaron de Inglaterra, lo primero que hicieron fue prohibir la libertad de comercio, y las telas norteamericanas, más caras y más feas que las telas inglesas, se hicieron obligatorias, desde el pañal del bebé hasta la mortaja del muerto; después, sin embargo, los Estados Unidos enarbolaron la libertad de comercio para obligar a muchos países latinoamericanos al consumo de sus mercancías, sus empréstitos y sus dictadores militares; envueltos en los pliegues de esa misma bandera, los soldados británicos impusieron el consumo de opio en China, a cañonazos, mientras el filibustero William Walker restablecía la esclavitud, también a cañonazos, y también en nombre de la libertad, en América Central; rindiendo homenaje a la libertad de comercio, la industria británica redujo a la India a la última miseria, y la banca británica ayudó a financiar el exterminio del Paraguay, que hasta 1870 había sido el único país latinoamericano de veras independiente; pasó el tiempo y a Guatemala se le ocurrió, en 1954, practicar la libertad de comercio comprando petróleo a la Unión Soviética, y entonces los Estados Unidos organizaron una fulminante invasión, que puso las cosas en su lugar; y poco después, también Cuba ignoró que su libertad de comercio consistía en aceptar los precios que se le imponían, compró el prohibido petróleo ruso, y ahí se armó el tremendo lío que desembocó en la invasión de Playa Girón y en el bloqueo interminable.

Todos los antecedentes históricos enseñan que la libertad de comercio y lasdemás libertades del dinero se parecen a la libertad de los países, tanto como Jack el Destripador se parecía a san Francisco de Asís. El mercado libre ha convertido a nuestros países en bazares repletos de chucherías importadas, que la mayoría de la gente puede mirar pero no puede tocar. Así ha sido desde los lejanos tiempos en que los comerciantes y los terratenientes usurparon la independencia, conquistada por nuestros soldados descalzos, y la pusieron en venta. Entonces fueron aniquilados los talleres artesanales que podían haber incubado a la industria nacional. Los puertos y las grandes ciudades, que arrasaron al interior, eligieron los delirios del consumo en lugar de los desafíos de la creación. Han pasado los años, y en los supermercados de Venezuela he visto bolsitas de agua de Escocia para acompañar al whisky. En ciudades centroamericanas donde hasta las piedras transpiran a chorros, he visto estolas de piel para damas copetudas. En Perú, enceradoras eléctricas alemanas, para casas de pisos de tierra que no tenían electricidad. En Brasil, palmeras de plástico compradas en Miami. Otro camino, el inverso, recorrieron los países desarrollados. Ellos nunca dejaron entrar a Herodes en sus cumpleaños infantiles. El mercado libre es la única mercancía que fabrican sin subsidios, pero sólo con fines de exportación.
Ellos la venden, nosotros la compramos. Sigue siendo muy generosa la ayuda que sus estados brindan a la producción agrícola nacional, que así puede derramarse sobre nuestros países a precios baratísimos, a pesar de sus costos altísimos, condenando a la ruina a los campesinos del sur del mundo. Cada productor rural de los Estados Unidos recibe, en promedio, subsidios estatales cien veces mayores que el ingreso de un agricultor de las islas Filipinas, según los datos de las Naciones Unidas. Y eso por no hablar del feroz proteccionismo de las potencias desarrolladas en la custodia de lo que más le importa: el monopolio de las tecnologías punta, de la biotecnología y de las industrias del conocimiento y de la comunicación, privilegios defendidos a rajatabla para que el norte siga sabiendo y el sur siga repitiendo, y que así sea por los siglos de los siglos. Continúan siendo altas muchas de las barreras económicas, y más altas que nunca se alzan todas las barreras humanas. No hay más que echar un vistazo a las nuevas leyes de inmigración en los países europeos, o al muro de acero que los Estados Unidos están construyendo a lo largo de la frontera con México: éste no es un homenaje a los caídos del muro de Berlín, sino que es una puerta cerrada, una más, en las relaciones de los trabajadores mexicanos que insisten en ignorar que la libertad de mudarse de un país es un privilegio del dinero. (Para que el muro no resulte tan desagradable, se anuncia que será pintado de color salmón, lucirá azulejos decorados con arte infantil y tendrá agujeritos para mirar al otro lado.) Cada vez que se reúnen, y se reúnen con inútil frecuencia, los presidentes de las Américas emiten resoluciones repitiendo que el mercado libre contribuirá a la prosperidad. A la prosperidad de quién, no queda claro. La realidad, que también existe aunque a veces se note poco, y que no es muda aunque a veces se hace la callada, nos informa que el libre flujo de capitales está engordando cada día más a los narcotraficantes y a los banqueros que dan refugio a sus narco dólares. El derrumbamiento de los controles públicos, en las finanzas y en la economía, les facilita el trabajo: les proporciona buenas máscaras y les permite organizar, con mayor eficacia, los circuitos de distribución de drogas y el lavado del dinero sucio. También dice la realidad que esa luz verde está sirviendo para que el norte del mundo pueda dar rienda suelta a su generosidad, instalando al sur y al este sus industrias más contaminantes, pagando salarios simbólicos y obsequiándonos sus residuos nucleares y otras basuras.
Patas arriba: La escuela del mundo al revés
Eduardo Galeano

jueves, 24 de enero de 2013

Tiempos venideros

...atrapado en la penuria de este tiempo miserable,
me he quedado estacionado en los pliegues de este mar,
dibujado con cenizas de un pasado inexorable,
que no sabe que el silencio no aprendido a callar,
oportuno es el delirio a la hora de correr,
por el camino del que sabe que no tiene que perder,
cobardía transeúnte sin destino y sin crupier,
no hay motivos aparentes para no intentar volver,
las raíces encarnadas que en otros tiempos fueron pies,
se apagaron con las alas que no dejan de enmohecer,
suspiros matutinos del que empieza a envejecer,
cuando observa en el espejo lo que ocurrirá después,
no hay mañana contemplado en las cauces del sendero,
ni sufijo, ni arquetipo, ni presagio en el tintero,
sin promesas ni deslices el presente es usurero,
el reloj esta consiente de este tiempo venidero...




Yo, vine creciendo y me forjé
cual mi generación distinta
a la de ayer.

Soy, continuidad de mi niñez,
que es hija del sudor
de los brazos que ame.

Soy como quisieron ser
pero tratando de ser yo,
ni menos mal
pero en verdad
ni menos bien.

No ha sido fácil tener
una opinión que haga
valer mi vocación
mi libertad para escoger.

Amo sin ver lo que en el futuro
tenga que acontecer
dejo al sentir más puro,
florecer.

Ámame sin temor alguno
que yo he de prometer
fidelidad a mi modo de ser.

Yo, yo sólo tengo la razón
de quien quisiera ser
mejor de lo que ayer.

Yo, pongo en tu mano el corazón
con toda mi virtud,
mi egoísmo también.

Sufre conmigo el error que cometeré
goza también lo que de bien
se ha de lograr sin pretender.

Sube conmigo a encontrar el escalón
que evocaré para llegar
a ese lugar que un día soñé.

No ha sido facil
Pablo Milanes

lunes, 7 de enero de 2013

Nadie fue bendecido (The Beatles XII)

...la miseria del olvido la había sumergido en aquel sueño profundo en donde el tiempo se había desbordado y su alma se había perdido, pero su mirada había regresado acompañada de ciertos brillos y de una luz tenue ansiosa de vida anhelante de roció, la tome de la mano inmediatamente y la lleve hasta una plazuela cercana llena de aves gamberras que de forma extraña hemos relacionado con la paz, el rojo de sus mejillas retornaba como el rojo retorna a los campos de fresas en Marzo, al igual que el azul regresaba a la profundidad de sus ojos, Eleanor había regresado, y con ella la verdadera forma de latir de mi corazón, el tiempo y los silencios se habían quedado en aquella banca, o en aquella casa, o en la colina, o en mis sueños pero lo que no se había ido era mi amor por Eleanor mas su amor por mi nunca regreso, ella murió un 8 de Diciembre de 1980, murió en la iglesia y fue enterrada junto con su nombre, nadie asistió, El padre Mc Kenzie sacude la tierra de sus manos, mientras se aleja de la tumba, Nadie fue bendecido...

FIN


El mundo me trata mal

Qué desgracia
Yo soy de ésos
Que nunca lloran
El mundo me trata mal
Qué desgracia
Sin duda la he perdido
No volveré a verla
Va a ser una lata
Qué desgracia
Recordaré todas las cosas que hicimos
¿No se da cuenta de que siempre será la única, solitaria?
Devolvédmela
Porque ya veis
Qué sin ella viviré
En la desgracia
Recordaré todas las cosas que hicimos
Y ella recordará y echará de menos a su amor, solitario
Devolvédmela
Porque ya veis
Que sin ella viviré
En la desgracia
Ooh, en la desgracia
Ooh, en la desgracia
Qué desgracia

No pasará mucho tiempo

No pasará mucho tiempo, no no
No pasará mucho tiempo, no no
No pasará mucho tiempo, no no
Hasta que sea tuyo
Cada noche mientras todos se divierten
Yo me quedo aquí sentado solo
No pasará mucho tiempo, no no
No pasará mucho tiempo, no no
No pasará mucho tiempo, no no
Hasta que sea tuyo
Desde que me dejaste me siento tan solo
Ahora vuelves, vuelves a casa
Sé que debo portarme bien
Vuelves a casa, vuelves a casa
Cada noche caen lágrimas de mis ojos
De día no hago más que llorar
No pasará mucho tiempo, no
No pasará mucho tiempo, no
No pasará mucho tiempo, no
Hasta que sea tuyo
Desde que te fuiste me siento tan solo
Ahora vuelves, vuelves a casa
Sé que debo portarme bien
Vuelves a casa, vuelves a casa
Ahora no habrá día que no seamos felices, lo sé
Sé que nunca me dejarás
No pasará mucho tiempo, no no
No pasará mucho tiempo, no no
No pasará mucho tiempo, no no
Hasta que sea tuyo

Todo mi amor 

Cierra los ojos y te besaré
Mañana te echaré de menos
Recuerda. que siempre te seré fiel
Y cuando esté lejos
Te escribiré cada día
Te enviaré todo mi amor


Imaginaré que estoy besando
Los labios que añoro
Esperando que mis sueños se hagan realidad
Y cuando esté lejos
Té escribiré cada día
Te enviaré todo mi amor


Todo mi amor te enviaré
Toda mi amor, cariño, te seré fiel


Cierra los ojos y te besaré
Mañana te echaré de menos
Recúérda que siempre te seré fiel
Y cuando esté lejos
Te escribiré cada día
Te enviaré todo mi amor


Todo mi amor te enviaré
Todo mi amor, cariño, te seré fiel
Todo mi amor, todo mi amor
Todo mi amor te enviaré

Ah, mira a toda la gente solitaria
Ah, mira toda la gente solitaria
Eleanor Rigby
recoge el arroz
de la iglesia donde ha tenido lugar una boda.
Vive en un sueño
espera tras la ventana con una expresión
que guarda en un jarrón junto a la puerta
¿Para quién es?

Toda la gente solitaria
¿De dónde viene?
Toda la gente solitaria
¿A dónde pertenece?

El padre Mc Kenzie escribe las palabras
de un sermón que nadie va a escuchar
Nadie se acerca
mírenlo trabajando, remendando sus medias
de noche cuando no hay nadie
¿De qué se preocupa?

Eleanor Rigby
murió en la iglesia
y fue enterrada junto con su nombre
Nadie asistió
El padre Mc Kenzie sacude la tierra de sus manos
mientras se aleja de la tumba
Nadie fue bendecido

The Beatles

Mientras la vida pasa
Si es que pasa el invierno (The Beatles I)
En el aire (The Beatles II)
Ayer (The Beatles III)
En las calles (The Beatles IV)
En la colina (The Beatles V)
En algun lugar (Los Beatles VI)
Donde las aves vuelan (The Beatles VII)
Una humeda mañana (The Beatles VIII)
En el mas profundo abismo de un amor (Los Beatles IX)
De vuelta en tu mirada (The Beatles X)
Ella sin ella (The Beatles XI)
Nadie fue bendecido (XII)

"La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes." John Lennon.

Las palabras se tienen que decir

...las palabras se tienen que decir, cuando aun queman la garganta, cuando alumbran el corazón, cuando el viento este distraído, las palabras tienen que salir, cuando el suspiro es reciente, cuando  las lagrimas brillan en los ojos, cuando el silencio se convierte en vació, antes de que la memoria vuelva a dormir, las palabras tienen que vivir, para no ahogarnos en frases sin terminar, para no asfixiarnos con palabras que se convierten en sentimientos, en nudos en la garganta, en versos que naufragan en la saliva, en bocas que prefieren el invierno, en aves de aliento que migran hacia el fin, las palabras tienen que surgir cuando retoñan en la mente, cuando se escurren del alma, cuando hay calma y tempestad, aunque la lengua este prohibida, o quizás emancipada, taciturna y pueril, con cuerpo de voz, o letras tintadas, antes de que el tiempo las consuma, y nos quedemos sin decir nada, las palabras se tienen que decir...


Cuando se ande descalzo, paso a paso de viento,
cuando venga del polvo la ciudad destruida,
que alguien cante una estrofa a las manos de un muerto,
que alguien diga algún verso a su espacio de vida.

Puede ser que sus restos no se distingan en la ciudad,
que la perfección de la piedra no luzca piel.
Puede ser que su sangre no mueva una astronave,
puede ser que sus huesos no sirvan para torres,
puede ser que una estrella brille más que su voz.

Ha pasado que el llanto se convierte en palabras,
ha pasado que un hombre se convierte en palabras,
palabras, palabras, palabras a granel.

Cuando la muerte sea inalcanzable y rara,
cuando un mohoso grillete repose en la vitrina,
que se dé a cada hijo una flor y una bala,
que se sepa que el mundo va sembrado de vidas.

Se sabrá que este ir y venir de piedras no se quedó,
que una lluvia lejana fue a mojar la ciudad.
Fijaremos con clavos las ventanas, los sueños,
los pedazos de tierra, la limpieza y el lodo,
las guitarras, las sillas, las piedras y el amor.

Porque ha pasado que historia se convierte en palabras,
ha pasado que el mundo se convierte en palabras,
ha pasado que todo se convierte en palabras,
palabras, palabras, palabras a granel.

Palabras
Silvio Rodríguez

lunes, 17 de diciembre de 2012

Ahora si el fin del mundo

...la noche del viernes 21 de Diciembre del 2012 el mundo espera con ansias el fin del mundo, algunos se habían reunido con otros amigos para presenciarlo por televisión, otros con mucho mas dinero habían pagado cantidades exorbitantes de dinero para presenciarlo en primera fila o por lo menos en vivo, otros lo escucharían en la radio y algunos en los lugares mas recónditos de la tierra esperarían alguna señal ya sea en el cielo, o en alguna fogata o en algún artilugio mágico, pero Dante no quiso saber de esto, los Mayas le parecían anticuados, y el calendario nunca le intereso tanto, para el todos los días eran iguales unos mas iguales que otros pero al fin iguales y mientras el mundo se había preparado para el fin del Mundo nadie sacaba a Dante de su mundo, la expectativa del fin de los tiempos simplemente no le conmovía, es mas ni siquiera la curiosidad le ganaba, y mientras caminaba por una calle repleta de manifestantes del fin del mundo que aseguraban la venida de un tal Jesús. otros de extraterrestres llamados ET, Yoda, Alf y algunos otros nombres intergalacticos, Dante ni si inmutaba, ni siquiera para molestarse por no encontrar leche y pan para el desayuno del siguiente día, ya que tanto el panadero como el lechero se mantenían ocupados en este asunto del fin del mundo y quizás también las vacas y los campos de trigo,  gente lloraba por las calles, otras reían, otras intentaban arrepentirse de algo, y otras fingían arrepentirse de algo, algunas rezaban pero eran muy pocas, otras se dedicaron a hacer cosas que parecían imposibles o que quizás nunca habrían hecho, pero Dante no hacia mucho caso a aquellas personas, caminaba hacia su casa como todas las noches después del trabajo al que no asistió nadie solo Juan el vigilante de la empresa, que no pudo cambiar el turno a otro compañero, llego a pie a su edificio en donde una persona algo chistosa con un letrero de cartón colgando de su cuello le invitaba con letras grandes que se arrepintiera porque el fin del mundo estaba cerca, llego a su departamento que se encontraba en el quinto piso de aquel edificio, abrió la puerta y se sentó en su sala, evito encender el televisor porque sabia que no encontraría nada mas que aquella noticia que había vuelto loco al mundo, cerro un poco los ojos y sin poder evitarlo se quedo dormido.

Despertó la mañana del 22 de Diciembre como todos los días en la rutina de una cantidad grande de seres humanos, acudió al lavabo para asear sus dientes y de paso enjuagar su cara, se dio un baño con agua caliente, se vistió, se tomo un vaso de zumo de naranja, le dio de comer a su gato Hermes y se dispuso a ir a su trabajo, pero al abrir la puerta el asombro le cambio el rostro, el mundo no se había acabado...

1
¿Fin de la historia? Para nosotros, no es ninguna novedad. Hace ya cinco siglos, Europa
decretó que eran delitos la memoria y la dignidad en América. Los nuevos dueños de estas
tierras prohibieron recordar la historia, y prohibieron hacerla. Desde entonces, sólo podemos
aceptarla. 2
Pieles negras, pelucas blancas, coronas de luces, mantos de seda y pedrería: en el carnaval
de Río de Janeiro, los muertos de hambre sueñan juntos y son reyes por un rato. Durante
cuatro días, el pueblo más musical del mundo vive su delirio colectivo. Y el miércoles de
cenizas, al mediodía, se acabó la fiesta. La policía se lleva preso a quien siga disfrazado. Los
pobres se despluman, se despintan, se arrancan las máscaras visibles, máscaras que
desenmascaran, máscaras de la libertad fugaz, y se colocan las otras máscaras, invisibles,
negadoras de la cara: las máscaras de la rutina, la obediencia y la miseria. Hasta que llegue el
próximo carnaval, las reinas vuelven a lavar platos y los príncipes a barrer las calles.
Ellos venden diarios que no saben leer, cosen ropas que no pueden vestir, lustran autos
que nunca serán suyos y levantan edificios que jamás habitarán. Con sus brazos baratos, ellos
brindan productos baratos al mercado mundial.
Ellos hicieron Brasilia, y de Brasilia fueron expulsados.
Cada día ellos hacen el Brasil, y el Brasil es su tierra de exilio.
Ellos no pueden hacer la historia. Están condenados a padecerla.
3
Fin de la historia. El tiempo se jubila, el mundo deja de girar. Mañana es otro nombre de hoy.
La mesa está servida, y la civilización occidental no niega a nadie el derecho de mendigar las
sobras.
Ronald Reagan despierta y dice: "La guerra fría acabó. Hemos ganado". Y
1 / 4
Eduardo Galeano - La Teoría Del Fin Del Mundo
Francis Fukuyama, un funcionario del Departamento de Estado, gana súbitamente éxito y fama
descubriendo que el fin de la guerra fría es el fin de la historia. El capitalismo, que dice llamarse
democracia liberal, es el puerto de lleegada de todos los viajes, "la forma final de
gobierno humano".
Horas de gloria. Ya no existe la lucha de clases y al Este ya no hay enemigos, sino aliados.
El mercado libre y la sociedad de consumo conquistan el consenso universal, que había sido
demorado por el desvío histórico del espejismo comunista. Como quería la Revolución
Francesa, ahora somos todos libres, iguales y fraternales. Y todos propietarios. Reino de la
codicia, paraíso terrenal.
Como Dios, el capitalismo tiene la mejor opinión sobre sí mismo, y no hay duda de su
propia eternidad.
4
Bienvenida sea la caída del muro de Berlín, dice un diplomático peruano, Carlos Alzamora, en
un artículo reciente; pero dice que el otro muro, el que separa al mundo pobre del mundo
opulento, está más alto que nunca. Un apartheid universal: los brotes de racismo, intolerancia y
discriminación, cada vez más frecuentes en Europa, castigan a los intrusos que saltan ese alto
muro para meterse en la ciudadela de la prosperidad.
Y a la vista está. El muro de Berlín ha uerto de buena muerte, pero no alcanzó a cumplir
treinta años de vida, mientras que el otro muro celebrará muy pronto sus cinco siglos de edad.
El intercambio desigual, la extorsión financiera, la sangría de capitales, el monopolio de la
tecnología y de la información y la alienación cultural son los ladrillos que día a día se agregan,
a medida que crece el drenaje de riqueza y soberanía desde el Sur hacia el Norte del mundo.
5
Con el dinero ocurre al revés que con las personas: cuanto más libre, peor. El neoliberalismo
económico, que el Norte impone al Sur como fin de la historia, como sistema único y último,
consagra la opresión bajo la bandera de la libertad. En el mercado libre es natural la victoria del
fuerte y legitima la aniquilación del débil. Así se eleva el racismo a la categoría de doctrina
económica. El Norte confirma la justicia divina: Dios recompensa a los pueblos elegidos y
castiga a las razas inferiores, biológicamente condenadas a la pereza, la violencia y la
ineficacia. En un día de trabajo, un obrero del Norte gana más que un obrero del Sur en medio
mes.
6
Salarios de hambre, costos bajos, precios de ruina en el mercado mundial.
El azúcar es uno de esod productos latinoamericanos condenados a la inestabilidad y la
caída. Durante muchos años, hubo una excepción: la Unión Soviética ha pagado, y paga
todavía, un precio equilibrado por el azúcar de Cuba. Ahora, en plena euforia, el capitalismo
2 / 4
Eduardo Galeano - La Teoría Del Fin Del Mundo
triunfante se frota las manos. Hay bastantes indicios de que ese pacto comercial no va a durar
mucho tiempo más. Y a nadie se le ocurre pensar que esa excepción ejemplar pudiera
anunciar la posible creación de un nuevo orden internacional más justo, una alternativa al
sistemático saqueo que los técnicos llaman "deterioro de los términos de
intercambio". No: si los soviéticos pagan todavía buen precio por el azúcar cubano, eso
no hace más que probar las diabólicas intenciones que han guiado los malos pasos de Moscú,
que se metía donde no debía cuando usaba cuernos, tridente y rabo.
El orden vigente es el único orden posible: el comercio ladrón es el fin de la historia.
7
Preocupado por el colesterol, olvidado del hambre, el Norte practica, sin embargo, la caridad.
La Madre Teresa de Calcuta es más eficiente que Carlos Marx. La ayuda del Norte al Sur es
muy inferior a las limosnas solemnemente comprometidas ante las Naciones Unidas, pero sirve
para que el Norte coloque la chatarra de guerra, mercancías sobrantes y proyectos de
desarrollo que subdesarrollan al Sur y multiplican la hemorragia para curar la anemia.
Mientras tanto, en los últimos cinco años, el Sur ha donado al Norte una suma infinitamente
mayor, equivalente a dos planes Marshall en valores constantes, por concepto de intereses,
ganancias, royalties y diversos tributos coloniales. Y mientras tanto, los bancos acreedores del
Norte destripan a los Estados deudores del Sur, y se quedan con nuestras empresas públicas a
cambio de nada.
Menos mal que el imperialismo no existe. Ya nadie lo menciona: por lo tanto, no existe.
También esa historia se acabó.
8
Pero, si los imperios y sus colonias yacen en las vitrinas del museo de antig¸edades, ¿por qué
los países dominantes siguen armados hasta los dientes? ¿Por el peligro soviético? Esa
coartada ya no se la creen ni los soviéticos. Si la cortina de hierro se ha derretido y los malos
de ayer son los buenos de hoy, ¿por qué los poderosos siguen fabricando y vendiendo armas y
miedo?.
El presupuesto de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos es mayor que la suma de todos
los presupuestos de educación infantil en el llamado Tercer Mundo. ¿Despilfarro de recursos?
¿O recursos para defender el despilfarro? La organización desigual del mundo, que simula ser
eterna, ¿podría sostenerse un sólo día más si se desarmaran los países y las clases sociales
que se han comprado el planeta?
Este sistema enfermo de consumismo y arrogancia, vorazmente lanzado al arrasamiento
de tierras, mares, aires y cielos, monta guardia al pie del alto muro del poder. Duerme con un
solo ojo, y no le faltan motivos.
El fin de la historia es su mensaje de muerte. El sistema que sacraliza el caníbal orden
3 / 4
Eduardo Galeano - La Teoría Del Fin Del Mundo
internacional, nos dice: "Yo soy todo. Después de mí, nada".
9
Desde la pantalla de una computadora, se decide la buena o mala suerte de millones de seres
humanos. En la era de las superempresas y la supertecnología, unos son mercaderes y otros
somos mercancías. La magia del mercado fija el valor de las cosas y de la gente.
Los productos latinoamericanos valen cada vez menos. Nosotros, los latinoamericanos,
también.
El Papa de Roma ha condenado enérgicamente el fugaz bloqueo, o amenaza de bloqueo,
contra Lituania, pero el Santo Padre nunca dijo ni pío sobre el bloqueo contra Cuba, que ya
lleva treinta años, ni sobre el bloqueo contra Nicaragua, que duró diez. Normal. Y normal es, ya
que tan poco valemos los latinoamericanos vivos, que nuestros muertos se coticen cien veces
menos que las víctimas del hoy desintegrado Imperio del Mal. Noam Chomsky y Edward
Herman se han tomado el trabajo de medir el espacio que merecemos en los principales
medios norteamericanos de comunicación. Jerzy Popieluszko, sacerdote asesinado por el
terror de Estado en Polonia, en 1984, ha ocupado más espacio que la suma de cien sacerdotes
asesinados por el terror de Estado en América Latina en estos últimos años.
Nos han impuesto el desprecio como costumbre. Y ahora nos venden el desprecio como
destino.
10
El Sur aprende geografía en mapamundis que lo reducen a la mitad de su tamaño real. Los
mapamundis del futuro, ¿lo borrarán del todo?
Hasta ahora, América Latina era la tierra del futuro.
Cobarde consuelo; pero algo era.
Ahora nos dicen que el futuro es el presente.
4 / 4


La Teoría Del Fin Del Mundo
Eduardo Galeano 

domingo, 9 de diciembre de 2012

Respiro

...ante la absorción de eventos fortuitos intrascendentes al paso del universo, me declaro vivo, sonriente, animado, confundido, en movimiento, caminante, prospero, bendecido, aun se leer pensamientos, enchinar el corazón, llorar, brincar, correr, se descubrir miradas, construyo suspiros con letras, dibujo historias con palabras, me gusta la lluvia, los ojos, los atardeceres, me enamora la luna, me reanima el sol, me he caído y no siempre me he sabido levantar, he sufrido y  alguna vez he lastimado, me he ido, se han ido, nos fuimos y nos quedamos y aquí estamos, sin saber en donde, pero cerca y a la vez lejos, cargado de silencios, con falta de explicaciones, lleno de motivos y todavía con ganas, aun sale el sol, por lo menos hoy salio, y el mañana no tiene tanto sentido,  tengo fe y no se en que, creo en el amor, aunque ya no le creo, cargo ayeres, abrazo memorias, también he llorado recuerdos, he sabido encontrar y creo me han encontrado, he visto brillar, me he apocado, y he vuelto a brillar, he hecho llorar, muchas veces he fallado y que mas da, me siento vivo, respiro...



No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo tambien el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,

No te rindas por favor no cedas,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.

No te rindas
Mario Benedetti

viernes, 16 de noviembre de 2012

No es la ultima vez

..te escribo en pretérito bajo la luz de un recuerdo, con palabras sin filo, con miradas sin dar, me regreso al pasado sin tener que viajar, me consumo en silencio sin poder llorar, apaciguo las lunas cansadas de brillar, ¿a donde van las palabras que no aprendieron a hablar? deja-bu compartido con problemas de azar,  estar solo no es casualidad, la lluvia se seca en los jardines del mar, los inviernos se apagan en las flores de azahar, pero las palabras se quedan aunque ya no están,  te escribo esta carta carente de afán, arrojada al viento de los que vienen y van, en la armonía silente del desasosiego,  ingrávido, insípido, indistinto, de corazón ciego, como árbol que murió sin miedo, que cayo sin ruido en el bosque donde habitan los pétalos sordomudos y donde el cielo no tiene a que quedarse, no es la ultima vez que me despido...





¿adónde van las palabras que no se quedaron?
¿adónde van las miradas que un día partieron?
¿acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón?
¿o se acurrucan, entre las rendijas, buscando calor?
¿acaso ruedan sobre los cristales, cual gotas de lluvia que quieren pasar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?
¿acaso se van?
¿y a dónde van?
¿adónde van?
¿en qué estarán convertidos mis viejos zapatos?
¿a dónde fueron a dar tantas hojas de un árbol?
¿por dónde están las angustias, que desde tus ojos saltaron por mí?
¿adónde fueron mis palabras sucias de sangre de abril?
¿adónde van ahora mismo estos cuerpos, que no puedo nunca dejar de alumbrar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?
¿acaso se van?
¿y a dónde van?
¿adónde van?
¿adónde va lo común, lo de todos los días?
¿el descalzarse en la puerta, la mano amiga?
¿adónde va la sorpresa, casi cotidiana del atardecer?
¿adónde va el mantel de la mesa, el café de ayer?
¿adónde van los pequeños terribles encantos que tiene el hogar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?
¿acaso se van?
¿y a dónde van?
¿adónde van?

¿A donde van?
Silvio Rodriguez

jueves, 8 de noviembre de 2012

Banal

...en realidad si tomamos la vida como una sucesión constante de hechos irrelevantes que en suma tratan de adquirir cierta coherencia con lo que esta fuera de lo que no somos, también es cierto que dentro podemos encontrar un sin fin de caminos que parecen llevarnos hasta nosotros mismos pero que en realidad en su mayoría son veredas perdidas que no llevan a ningún lugar, sumergidas en el pasado de las cosas que comenzaron a existir cuando tuvieron nombre, he ahí que no estamos, ni en la mente ni en la carne, mas sabemos que existimos por el simple desconocimiento de la inexistencia, en esta razón plena podemos encontrar la afirmación inequívoca de que estamos hechos de la nada con un poco de todo, simples versiones mal acomodadas de la materia que ha encontrado en el universo cierto destino en la banalidad del acto de respirar, cuando el muerto supo lo que era la vida este ya estaba muerto...





" Cierto que esos actos decisivos de su vida no fueron idealmente hermosos. Fueron la resultante de un joven y noble impulso forcejeando entre las condiciones de un estado social imperfecto, en el que los grandes sentimientos a menudo toman el aspecto de un error y la fe excesiva el aspecto de una ilusión. Pues no existe criatura cuyo ser interior sea tan fuerte que no esté determinado en gran parte por lo que encuentra en el exterior. Una nueva Teresa es muy posible que no tuviera la oportunidad de reformar la vida conventual, no más de lo que una nueva Antígona dedicaría su piedad heroica a desafiarlo todo por el entierro de su hermano: el medio en que sus ardientes proezas tomaron forma ha desaparecido para siempre. Pero nosotros, gentes insignificantes, con nuestras palabras y actos cotidianos, preparamos las vidas de muchas Dorotheas, algunas de las cuales pueden realizar un sacrificio mucho más triste que el de la Dorothea cuya historia conocemos.
Su espíritu aún poseía aspectos hermosos, aunque no fueran ampliamente visibles. Su íntegra naturaleza, al igual que ese río que Ciro logró domeñar, se pierde en canales que no poseen ningún nombre importante sobre la tierra. Pero la influencia que ella ejerció sobre quienes la rodeaban tuvo una difusión incalculable: pues el aumento de la bondad en el mundo depende en parte de hechos ahistóricos; y que las cosas no nos vayan tan mal a ti y a mí como podrían habernos ido se debe en parte a las personas que llevaron una vida estrictamente oculta, y yacen en tumbas que nadie visita.

George Eliot
Middlemarch (fragmento)

lunes, 29 de octubre de 2012

Escala cromática del alma

...lo bonito del ser, es el color que no podemos ver, ni retener, que se esconde en lo que desconocemos, que vive en lo que ignoramos, en donde realmente somos, donde quizás brillamos o nos apocamos, donde no hay necesidad de maquillarnos o de cargar con muchas mascaras, en la profundidad de las cosas que no saben flotar, que no se salvan vistiéndose de sentimientos, o camuflajeandose de palabras con cara de mentira, con sueños de plástico, y vidas repetidas, donde realmente el tiempo tiene color, y los sueños huelen a brisa de atardecer de Otoño, donde la vida encuentra una mecedora para ser feliz, y donde el amor se tiñe de besos y abrazos que no se preocupan por ser sinceros, esos son los colores que yo quiero ver...




Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que habían robado todas mis máscaras, las siete máscaras que había modelado y usado en siete vidas.

Huí sin máscara por las atestadas calles gritando: "¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!"

Hombres y mujeres se reían de mí, y algunos corrieron a sus casas temerosos de mí.

Y cuando llegué a la plaza del mercado, un muchacho de pie sobre el techo de una casa, gritó: "¡Es un loco!".

Alcé la vista para mirarlo y por primera vez el sol besó mi rostro desnudo y mi alma se inflamó de amor por el sol y ya no deseé más mis máscaras. Como en éxtasis grité: "¡Bendito, benditos sean los ladrones que me han robado mis máscaras!"

Así fue cómo me volví loco.

Y he hallado libertad y salvación en mi locura; la libertad de estar solo y a salvo de ser comprendido, porque aquellos que nos comprenden esclavizan algo nuestro.

El loco
Gibran Jalil Gibran

lunes, 22 de octubre de 2012

La miseria del olvido

...aquel tiempo se hizo pedazos, se desgarro en segundos, se desmorono en minutos y ahora ni recuerdo es, vive en la miseria del olvido, en la penumbra del letargo y la nada, entre el nunca y el siempre, en las cauces de una eternidad consumada, tibio como el susurro del silencio, seco como la memoria de las piedras, nauseabundo como el destierro, efímero como el sigilo de Dios, como la luz de aquellos Otoños tenues, como el viento de los últimos días de invierno, como una sombra que opaca el alma, como un suspiro que la vacía, y la condena a la catarsis de este olvido que no se cansa de recordar...




Cuando se despertó,
No recordaba nada
De la noche anterior,
demasiadas cervezas,
Dijo, al ver mi cabeza,
Al lado de la suya, en la almohada...
Y la besé otra vez,
Pero ya no era ayer,
Sino mañana.
Y un insolente sol,
Como un ladrón, entró
Por la ventana.
El día que llegó
Tenía ojeras malvas
Y barro en el tacón,
Desnudos, pero extraños,
Nos vio, roto el engaño
De la noche, la cruda luz del alba.
Era la hora de huir
Y se fue, sin decir:
llámame un día.
Desde el balcón, la vi
Perderse, en el trajín
De la gran vía.
Y la vida siguió,
Como siguen las cosas que no
Tienen mucho sentido,
Una vez me contó,
Un amigo común, que la vio
Donde habita el olvido.
La pupila archivó
Un semáforo rojo,
Una mochila, un peugeot
Y aquellos ojos
Miopes
Y la sangre al galope
Por mis venas
Y una nube de arena
Dentro del corazón
Y esta racha de amor
Sin apetito.
Los besos que perdí,
Por no saber decir:
te necesito.
Y la vida siguió,
Como siguen las cosas que no
Tienen mucho sentido,
Una vez me contó,
Un amigo común, que la vio
Donde habita el olvido.

Donde habita el olvido 
Joaquin Sabina

sábado, 6 de octubre de 2012

No confíes en las estrellas

...aquella niña entendía las estrellas como si estas realmente le hablaran con un lenguaje cósmico que solo ella podía entender, pasaba horas y horas observándolas fijamente con sus ojos profundos y oscuros que se llenaban de brillo todas las noches, pero aquella noche en que la tristeza le había atravesado el corazón, no había estrellas en el cielo solo nubes grises y sombrías que flotaban lentamente en dirección al tiempo, nunca mas volvió a confiar en ellas...





" ¡He aquí la excelente estupidez del mundo; que, cuando nos hallamos a mal con la Fortuna, lo cual acontece con frecuencia por nuestra propia falta, hacemos culpables de nuestras desgracias al sol, a la luna y a las estrellas; como si fuésemos villanos por necesidad, locos por compulsión celeste; pícaros, ladrones y traidores por el predominio de las esferas; beodos, embusteros y adúlteros por la obediencia forzosa al influjo planetario, y como si siempre que somos malvados fuese por empeño de la voluntad divina! ¡Admirable subterfugio del hombre putañero, cargar a cuenta de un astro su caprina condición! Mi padre se unió con mi madre bajo la cola del Dragón y la Osa Mayor presidió mi nacimiento; de lo que se sigue que yo sea taimado y lujurioso. ¡Bah! Hubiera sido lo que soy, aunque la estrella más virginal hubiese parpadeado en el firmamento cuando me bastardearon. "


El rey Lear
William Shakespeare

miércoles, 3 de octubre de 2012

Lunas de Octubre

...y que decir de aquellas lunas de Octubre que se escurrían desde el cielo hasta el mar, que se impregnaban en nuestra alma, reflejadas en nuestro mirar, capaces de hablar, también de callar, que nos hacían olvidar las estrellas y la vida y el destino y todo lo que no fuéramos tu y yo, que decir de esas noches con aquella lumbrera encima de nosotros, dibujada en nuestros rostros, encendida en nuestros ojos, hechas para sublimar el alma, para estrujar el corazón,  para condenarnos a la ausencia, para entregarnos algún día al olvido, por eso estas lunas deberían de estar prohibidas, debería ser un delito el verlas con el corazón vació, con el alma llena de nada, sin ti, sin mi, sin nosotros... 




"Así que nunca más pasearemos
tan tarde de noche,
aunque el corazón siga enamorado,
y aunque siga brillando la luna.

Pues la espada gasta la vaina,
y el alma gasta el pecho,
y el corazón tiene que pararse a tomar aliento,
y el amor mismo ha de descansar.

Aunque la noche fue hecha para amar,
y el día vuelve demasiado pronto,
nunca más pasearemos
a la luz de la luna..."

Aunque siga brillando la luna
Lord Byron

martes, 2 de octubre de 2012

Breve historia de un adios

...una lagrima, una banca, un parque, una calle, una noche, las farolas, la brisa, el silencio, el corazón, varios latidos, varias lagrimas, varias estrellas, una puerta, un adiós, otra lagrima, otra mas, otro corazón, otro silencio, una silla, una mano, un cabello, dos ojos, dos palabras, dos mejillas, sin perdón  sin palabras, sin ganas,  el dolor, la tristeza y el amor...




Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!

Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán...
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!

¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!

¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!

¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!...
?de llagas infectas? ¡cúbrete de mal!...
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!

¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más! ...

¡Adiós!
Alfonsina Storni
Related Posts with Thumbnails